Lo que cuento hoy, ocurrió hace...mucho tiempo.
Tendría yo trece años; eran tiempos de racionamiento... os cuento. Teníamos unas cartillas con las cuales te suministraban pan, legumbres, aceite, patatas, etc.etc.
También en aquellos tiempos, los niños hacíamos los recados a las mamás, lo más usual, ir a comprar el pan.
Ese día le tocó a mi hermano más pequeño que yo, él tenía diez años; bien, mamá le mandó a por el pan, con sus cartillas y su dinero. Pero tuvo la desgracia de que le saliera al paso un par de sinvergüenzas que con engaños y un caramelo, le quitaron las cartillas y el pan.
No voy a entrar en detalles del gran disgusto que nos llevamos, sobre todo mis padres. Yo no recuerdo como iban las cosas en aquella época, lo que sí recuerdo es, que hasta la nueva renovación...nos quedábamos sin racionamiento.
Mi madre fue a la panadería a contar el hecho por si le podían vender algo de pan, la panadera le dijo: Venga usted por la tarde, si sobra algo se lo daremos...!Pedazo de bruja¡, todos los días le dabais pan a las estraperlistas que luego lo vendían por la calle a tres veces su precio habitual.
¿No podías vender un poco a esa madre desesperada?
De vez en cuando nos "daban" un par de barras de un cuarto de kilo (eramos siete de familia), lo mismo pasaba en la tienda de ultramarinos. Lo que más echábamos de menos era el pan diario. Algunos días, íbamos a las mujeres que se ponían en la calle vendiendo pan y a un panadero clandestino que lo hacía en su casa, pues no salía de ella por causa de la política.
Todo este trajín tuvo mi madre hasta que se volvieron a renovar las cartillas y todo volvió a su cauce. Entre tanto ocurrió lo que os quiero contar:
Mi padre, policía de tráfico(hoy policía local), hacía servicio en Puerta del Sol esquina a Arenal. Un día que fui a Pontejos a comprar madejas de bordar para mis trabajos manuales, lógicamente le hice una visita a mi padre antes de volver a casa. !Que orgullo me causaba ver a mi padre dirigir el tráfico¡
Lo primero que hacía era darle un beso...que todo el mundo viera que era mi padre.
Aquel día, estaba acompañado de un señor joven, conversaban, mi padre decía que no con la cabeza mientras seguía dirigiendo el tráfico. Llegué y sin decir nada fui a darle un beso, el me correspondió sonriente, como siempre hacía. No capté lo hablaban solo a mi padre decir: -No, le he dicho que no.
Yo no me movía de allí, esperaba como siempre que iba a verle que me preguntara lo que hacía allí.
Entonces el señor, que ya sabía que yo era su hija porque mi padre se lo dijo, le preguntó:
-Puedo hacerle un regalo a la niña?
-No, le contestó, siguió dirigiendo el tráfico, pero él hombre que a mí me pareció maravilloso, ya me había puesto en mi mano un billete muy bien doblado y le dijo:
-Adios, ya nos veremos...y se fue.
Cuando el buen hombre desapareció y yo estaba mirando lo que tenía en la mano, me dijo:-Que te ha dado?
Abrí la mano y vi que eran cien hermosas pesetas ( en aquella época los municipales ganaban trescientas al mes), vi a mi padre colorado como un tomate, me dijo: - Trae eso... No le deje terminar, le contesté:- No papá, me voy corriendo a casa para que compre mamá pan.
-Ten cuidado hija, no te vaya a pasar algo con tanto dinero en el metro.
Ya no le oí más, me metí en el metro y me parecía que corría poco. Cuando llegué a casa y se lo enseñé a mi madre, lo primero que me preguntó fue, que de donde había sacado ese dinero, yo le dije que papá lo sabía pero debíamos darnos prisa antes de que se acabara el pan. !Dios mío¡...
Aún recordándolo me dan ganas de llorar. Os contaré el porque de aquel dinero.
Resulta que el señor que tan generosamente me obsequió con las cien pesetas, era un abogado, que estaba chantajeando a mi padre para testificara en un juicio a favor de su cliente, al cual le habían roto un toldo y mi padre lo había presenciado. El toldo en cuestión estaba justo en el numero uno de Arenal donde ahora hay un salón de juegos, un camión se lo llevó. Y cosas de aquellos tiempos, quizá no se habían inventado aún los seguros...
Resultado final, mi padre no fue a ningún juicio, él dijo que no iba a perjudicar nadie porque no sabía quien tenía la culpa, por si acaso...se dio de baja por enfermo, mi madre le decía que tenía cuento, pero yo creo de verdad que estaba malo sólo de pensar que alguien podía salir perjudicado...!era un buenazo¡¡¡
miércoles, 9 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
leyenda
Hoy voy a contaros una leyenda muy...lo que sea.
Lo hago porque no puedo dejar a mis queridas Nuria, Mª Jesús Conchi y Piluca sin leer algo mío.
Dicen que cuando ya se han acostado los niños si no ven nada en mi blog lo pasan mal, hasta el punto de, según alguna, ponerse de mal humor, pues bien, aunque sea algún cuento...os voy a complacer. Ahí va.
Es una leyenda madrileña,! Ahí es na¡
Cuenta la leyenda, que en la calle Sacramento, cerca de la calle del Royo en Madrid, que una desapacible noche, el guardia de Corps don Juan de Echenique, caminaba por la calle Sacramento, cuando una voz de mujer proveniente de un balcón llamó su atención. El apuesto caballero no se lo pensó dos veces y atravesó el umbral, subió la escalera y accedió a la lujosa casa donde encontró a la desconocida dama y pasó con ella una gran noche de amor.
Horas después, medio adormilado, el reloj de la Iglesia de San Justo le recordó que debía volver al Palacio Real para el relevo. Salió con prisa del edificio y a la altura de la calle Mayor se percató de que había olvidado el espadín en el salón de su amante. Regresó sobre sus pasos y al llegar a la puerta descubrió que la lustrosa casa lucía entonces un aspecto abandonado, un vecino salió a la ventana y le informó de que en esa casa no vivía nadie desde hacía más de cincuenta años.
Ignorando al informador, Juan de Echenique forzó la cerradura y accedió al lugar donde horas antes había yacido junto a su amante. Sin embargo se encontró un escenario muy diferente: muebles tapados y cubiertos de telarañas y suciedad.
De pronto, reconoció un cuadro que ilustraba en retrato de la mujer con la que había pasado la noche. La fecha no dejaba lugar a dudas, fue pintado hacía más de cincuenta años. En ese mismo instante, abandonó la casa no sin antes descubrir su espadachín...ya mugriento.
Os doy mi palabra de que, según estaba escribiendo notaba escalofríos en el cuero cabelludo...espero que durmáis bien esta noche.
Lo hago porque no puedo dejar a mis queridas Nuria, Mª Jesús Conchi y Piluca sin leer algo mío.
Dicen que cuando ya se han acostado los niños si no ven nada en mi blog lo pasan mal, hasta el punto de, según alguna, ponerse de mal humor, pues bien, aunque sea algún cuento...os voy a complacer. Ahí va.
Es una leyenda madrileña,! Ahí es na¡
Cuenta la leyenda, que en la calle Sacramento, cerca de la calle del Royo en Madrid, que una desapacible noche, el guardia de Corps don Juan de Echenique, caminaba por la calle Sacramento, cuando una voz de mujer proveniente de un balcón llamó su atención. El apuesto caballero no se lo pensó dos veces y atravesó el umbral, subió la escalera y accedió a la lujosa casa donde encontró a la desconocida dama y pasó con ella una gran noche de amor.
Horas después, medio adormilado, el reloj de la Iglesia de San Justo le recordó que debía volver al Palacio Real para el relevo. Salió con prisa del edificio y a la altura de la calle Mayor se percató de que había olvidado el espadín en el salón de su amante. Regresó sobre sus pasos y al llegar a la puerta descubrió que la lustrosa casa lucía entonces un aspecto abandonado, un vecino salió a la ventana y le informó de que en esa casa no vivía nadie desde hacía más de cincuenta años.
Ignorando al informador, Juan de Echenique forzó la cerradura y accedió al lugar donde horas antes había yacido junto a su amante. Sin embargo se encontró un escenario muy diferente: muebles tapados y cubiertos de telarañas y suciedad.
De pronto, reconoció un cuadro que ilustraba en retrato de la mujer con la que había pasado la noche. La fecha no dejaba lugar a dudas, fue pintado hacía más de cincuenta años. En ese mismo instante, abandonó la casa no sin antes descubrir su espadachín...ya mugriento.
Os doy mi palabra de que, según estaba escribiendo notaba escalofríos en el cuero cabelludo...espero que durmáis bien esta noche.
domingo, 6 de junio de 2010
Que boda ¡¡¡
Ayer sábado estuve de boda...y que boda pasé¡¡¡
La cosa empezó mal por culpa del calor. Yo me había preparado ropa de primavera, o sea: un abriguito monísimo de esterilla azul cielo, pantalón y blusa blanco, de verdad, precioso.
Cuando me ve mi hijo con esa ropa, me dice que me voy a pasar calor que me cambie. Yo le digo que no tengo que ponerme, él me dice:
-No tienes que ponerte y me dijiste ayer que necesitas otro armario? Ponte el traje blanco, ese que te sienta muy bien. -Yo le contesto.
-A una boda no debe de ir nadie de blanco más que la novia.- Me contesta.
-Razón tiene Nuria, eres de lo que no hay. No respondo, sigo arreglándome. Al rato salimos hacia la Iglesia...voy "empaquetá"
Era la boda a las cinco de la tarde (hora muy taurina), en el este de la comunidad de Madrid, más halla de Canillejas. La verdad es que hacía calor.
En la Iglesia había bastante invitados...muchos.
Cuando llega la novia empieza la ceremonia. Según va pasando el tiempo, cada vez siento más calor, saco un abanico y muy discretamente empiezo a abanicarme. Mi hijo, se agacha para hablarme al oído(mide 1,80 y yo metro y medio), y me dice el muy majadero.-Yo creo que te podías haber puesto el abrigo de pieles. Le fulmino con la mirada.
El cura hablaba más de la cuenta, parecía una homilía dominical, además no paraba de hablar de la pureza a la novia. Le miré y me dije para mis adentros: Si tú supieras... la novia está preñada (lo se de buena tinta). El seguía con su tema, la pureza, la educación de los hijos si Dios se los daba. Pensé, como siga hablando, el primero nace aquí.
Por fin termina la ceremonia. Ya los tenemos casados, dice la madre de la novia...
Cuando llegamos al restaurante, seguía haciendo calor. Los refrescos, los saludos con gente que no conoces, mejor, porque los que te han conocido, se quedan como alelados mirándote, y con todo el descaro del mundo, te dicen.- huuuuu, que gorda estás, con lo delgadita que eras...
Mentecata, ¿Te has visto tú? Que apenas tienes cuello y tienes la cabeza sobre los hombros ?
¿Has visto alguna anciana con cuerpo de "Lolita"
La fiesta se prolongó hasta casi las doce de la noche. Empezamos a despedirnos y dice la tía del novio.- Venid a mi casa a tomar algo. La mayoría, claro está, ya se habían ido, incluidos los padres de la novia. Así que los del novio, nos fuimos hacia la casa de dicha tía. En ese momento, la novia se cabrea por no ver a nadie de los suyos.
Entre el restaurante y la casa de "la tía" hay un enorme solar, arenoso y empinado. La novia sale corriendo por el solar, con sus galas de novia. A todo esto decía algo a voces que yo no entendí, el novio corría detrás de ella y como no la alcanzaba, él también empezó a dar voces.(Esto si lo entendí), decía... " Ven aquí chica, que me he casado por que tienes tripa, si no te quedas con el C...de tu padre...sin más comentarios, veremos cuando nazca el bebé.
Podría contar más...pero ya es demasiado.
La cosa empezó mal por culpa del calor. Yo me había preparado ropa de primavera, o sea: un abriguito monísimo de esterilla azul cielo, pantalón y blusa blanco, de verdad, precioso.
Cuando me ve mi hijo con esa ropa, me dice que me voy a pasar calor que me cambie. Yo le digo que no tengo que ponerme, él me dice:
-No tienes que ponerte y me dijiste ayer que necesitas otro armario? Ponte el traje blanco, ese que te sienta muy bien. -Yo le contesto.
-A una boda no debe de ir nadie de blanco más que la novia.- Me contesta.
-Razón tiene Nuria, eres de lo que no hay. No respondo, sigo arreglándome. Al rato salimos hacia la Iglesia...voy "empaquetá"
Era la boda a las cinco de la tarde (hora muy taurina), en el este de la comunidad de Madrid, más halla de Canillejas. La verdad es que hacía calor.
En la Iglesia había bastante invitados...muchos.
Cuando llega la novia empieza la ceremonia. Según va pasando el tiempo, cada vez siento más calor, saco un abanico y muy discretamente empiezo a abanicarme. Mi hijo, se agacha para hablarme al oído(mide 1,80 y yo metro y medio), y me dice el muy majadero.-Yo creo que te podías haber puesto el abrigo de pieles. Le fulmino con la mirada.
El cura hablaba más de la cuenta, parecía una homilía dominical, además no paraba de hablar de la pureza a la novia. Le miré y me dije para mis adentros: Si tú supieras... la novia está preñada (lo se de buena tinta). El seguía con su tema, la pureza, la educación de los hijos si Dios se los daba. Pensé, como siga hablando, el primero nace aquí.
Por fin termina la ceremonia. Ya los tenemos casados, dice la madre de la novia...
Cuando llegamos al restaurante, seguía haciendo calor. Los refrescos, los saludos con gente que no conoces, mejor, porque los que te han conocido, se quedan como alelados mirándote, y con todo el descaro del mundo, te dicen.- huuuuu, que gorda estás, con lo delgadita que eras...
Mentecata, ¿Te has visto tú? Que apenas tienes cuello y tienes la cabeza sobre los hombros ?
¿Has visto alguna anciana con cuerpo de "Lolita"
La fiesta se prolongó hasta casi las doce de la noche. Empezamos a despedirnos y dice la tía del novio.- Venid a mi casa a tomar algo. La mayoría, claro está, ya se habían ido, incluidos los padres de la novia. Así que los del novio, nos fuimos hacia la casa de dicha tía. En ese momento, la novia se cabrea por no ver a nadie de los suyos.
Entre el restaurante y la casa de "la tía" hay un enorme solar, arenoso y empinado. La novia sale corriendo por el solar, con sus galas de novia. A todo esto decía algo a voces que yo no entendí, el novio corría detrás de ella y como no la alcanzaba, él también empezó a dar voces.(Esto si lo entendí), decía... " Ven aquí chica, que me he casado por que tienes tripa, si no te quedas con el C...de tu padre...sin más comentarios, veremos cuando nazca el bebé.
Podría contar más...pero ya es demasiado.
sábado, 5 de junio de 2010
Amor
Esto que os cuento hoy no es de mi cosecha, lo publico National Geographic después de un incendio ocurrido en el Parque Nacional Yellowstone de los EE.UU.
Después de sofocado el fuego empezó la labor de evaluación de daños, y entonces, cuando iba caminando por el parque, un guardabosques encontró un ave calcinada junto al pie de un árbol, en una posición bastante extraña, pues no parecía que hubiese muerto escapando o atrapada, simplemente estaba con sus alas cerradas alrededor del cuerpo.
Cuando el guardabosques la golpeó suavemente con una vara, tres pequeños polluelos vivos emergieron bajo las alas de la madre, quien, sabiendo que sus hijos no podían escapar del fuego, no los abandonó.
Tampoco se quedó con ellos en el nido sobre el árbol, donde el humo sube y el calor se acumula, si no que los llevó, quizás uno a uno a la base del árbol y allí ofreció su vida por salvar la de ellos.
¿Podéis imaginar la escena?
El fuego rodeándolos, los polluelos asustados y la madre muy decidida infundiéndoles paz a sus hijos, como diciéndoles "No temáis, venid, bajo mis alas nada os pasará"
Tan seguros estaban al estar ahí tocando sus plumas, aislados del fuego, que ni siquiera habían salido de ahí horas después de apagado el incendio.
Estaban totalmente confiados en la protección de la madre y solo al sentir el golpeteo pensaron que debían de salir.
Después de esta historia, me viene a la memoria esta frase:
"Él te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio" (Salmo 91,4)
Después de sofocado el fuego empezó la labor de evaluación de daños, y entonces, cuando iba caminando por el parque, un guardabosques encontró un ave calcinada junto al pie de un árbol, en una posición bastante extraña, pues no parecía que hubiese muerto escapando o atrapada, simplemente estaba con sus alas cerradas alrededor del cuerpo.
Cuando el guardabosques la golpeó suavemente con una vara, tres pequeños polluelos vivos emergieron bajo las alas de la madre, quien, sabiendo que sus hijos no podían escapar del fuego, no los abandonó.
Tampoco se quedó con ellos en el nido sobre el árbol, donde el humo sube y el calor se acumula, si no que los llevó, quizás uno a uno a la base del árbol y allí ofreció su vida por salvar la de ellos.
¿Podéis imaginar la escena?
El fuego rodeándolos, los polluelos asustados y la madre muy decidida infundiéndoles paz a sus hijos, como diciéndoles "No temáis, venid, bajo mis alas nada os pasará"
Tan seguros estaban al estar ahí tocando sus plumas, aislados del fuego, que ni siquiera habían salido de ahí horas después de apagado el incendio.
Estaban totalmente confiados en la protección de la madre y solo al sentir el golpeteo pensaron que debían de salir.
Después de esta historia, me viene a la memoria esta frase:
"Él te cubrirá con sus plumas y hallarás bajo sus alas un refugio" (Salmo 91,4)
viernes, 4 de junio de 2010
seguidoras
No se si tengo muchos seguidores desconocidos, pero lo que sí se, es que tengo unas seguidoras fijas que son maravillosas.
Una de ellas: Nuria, de Alcalá de Henares. Nuria es algo más que una seguidora, es una buena amiga. Además de animarme, se entretiene cada día leyendo mi blog y se enfada cuando por algún motivo ese día no he escrito nada; además, creo que es un poco bruja pues creo que me descubre a los personajes a los que yo trato de ocultar, bien cambiándoles el nombre o la cuidad donde viven, ¿ a que si?
Otra: mi vecina Mª Jesús, que, me ha regalado un tarro de aceitunas aliñadas por ella misma en su finca que son deliciosas. Por cierto, hace unos días le ha pasado a ella lo mismo que a mí con el carrito de la compra donde perdí un euro, fue en el mismo supermercado. Claro que como ella muy joven y más lista que yo...se empleó a porrazos donde se le había atrancado su moneda y no paró hasta que le salió...bien hecho guapetona.
Ahora le toca el turno a mi vecina Conchi:
Conchi lee todo lo que escribo, además, siempre me está metiendo prisa haber cuando sale mi próximo libro, te diré, querida Conchi:
He sacado tantos personajes...que no se donde meterlos cuando ya estoy casi al final. Uno lo he matado, otro lo he dejado invalido, a otro lo voy a meter en un convento y creo que, los que me sobran: Los ingleses los voy a tirar al Támesis( los personajes, claro está) y los españoles...al Tajo.
Mi hijo me dice que no quiere un final que termine llorando como en Doña Perfecta...Besitos a todos.
!Ah. Te prometo que cuando vuelva a hacer rosquillas, serás la primera en probarlas.
Una de ellas: Nuria, de Alcalá de Henares. Nuria es algo más que una seguidora, es una buena amiga. Además de animarme, se entretiene cada día leyendo mi blog y se enfada cuando por algún motivo ese día no he escrito nada; además, creo que es un poco bruja pues creo que me descubre a los personajes a los que yo trato de ocultar, bien cambiándoles el nombre o la cuidad donde viven, ¿ a que si?
Otra: mi vecina Mª Jesús, que, me ha regalado un tarro de aceitunas aliñadas por ella misma en su finca que son deliciosas. Por cierto, hace unos días le ha pasado a ella lo mismo que a mí con el carrito de la compra donde perdí un euro, fue en el mismo supermercado. Claro que como ella muy joven y más lista que yo...se empleó a porrazos donde se le había atrancado su moneda y no paró hasta que le salió...bien hecho guapetona.
Ahora le toca el turno a mi vecina Conchi:
Conchi lee todo lo que escribo, además, siempre me está metiendo prisa haber cuando sale mi próximo libro, te diré, querida Conchi:
He sacado tantos personajes...que no se donde meterlos cuando ya estoy casi al final. Uno lo he matado, otro lo he dejado invalido, a otro lo voy a meter en un convento y creo que, los que me sobran: Los ingleses los voy a tirar al Támesis( los personajes, claro está) y los españoles...al Tajo.
Mi hijo me dice que no quiere un final que termine llorando como en Doña Perfecta...Besitos a todos.
!Ah. Te prometo que cuando vuelva a hacer rosquillas, serás la primera en probarlas.
miércoles, 2 de junio de 2010
Luz de Gas
Tengo una amiga...no muy íntima, más bien digamos, una vecina. Nos apreciamos mutuamente, e incluso hemos ido de compras. Pero ella tiene un marido...que creo que le hace Luz de Gas¡¡¡
Muchos habréis visto la película que lleva ese nombre, es muy antigua, en blanco y negro, quizá los muy jóvenes, no.
Bueno, para los que no saben el tema, es el siguiente: un marido que por dinero le hace ver a su esposa que los pájaros nadan y los peces vuelan. El caso era volverla loca, no os cuento más por si la veis algún día.
Como os digo, el marido de mi vecina lo está intentando; no por herencias ni mucho dinero, no, lo hace por la tarjeta de El Corte Ingles y el teléfono móvil.
No hace mucho tiempo me llamó contándome que creía haber perdido el móvil y después de casi volverse loca buscándolo, su querido esposo con una sonrisita le dijo:-Mira, estaba en tu mesilla de noche. Pepa me contó que de eso nada, que creía que le había desaparecido del bolso.
Siempre que la ve que viene de Hipercor...la tienen liada, es un tacaño compulsivo. Le ha quitado la Visa...y hasta le ha querido cerrar el bono transporte.
Más de una vez le ha hecho ver que había perdido la tarjeta de los grandes almacenes y se ha tenido que hacer otra.
El lunes pasado me llamó llorando diciéndome:-!Hay que disgusto tengo? He vuelto a perder la tarjeta. Yo mosqueada le digo:-¿Lo sabe Juan? -Claro que lo sabe, acabo de llegar, he dejado el bolso encima de la mesa, creía que lo llevaba todo, pero no, me falta la tarjeta...
-Mira, le digo. Sal de casa, di a ese zángano que tienes por marido que vas a anular la tarjeta para que no pueda usarla nadie, yo te espero en la puerta de los almacenes...
Así lo hicimos, anuló la tarjeta...le dieron otra...y yo como buena amiga le dije:-Ahora te vas a comprar un modelito caro y le dices que lo has hecho por la alegría que te ha dado de ver que nadie había usado la tarjeta. Porque yo daba por hecho, que él le había quitado la dichosa tarjetita que tantos disgustos le trae.
No se ha comprado el modelito que yo le aconsejé, pero se gastó 200 euros en cremas y potingues.
Me ha llamado esta mañana. Cuando ella llegó a casa, él estaba con una sonrisa de oreja a oreja con la tarjeta en la mano.-Mira, le dijo- Estaba encima de una silla.
Pepa le miró y le dijo que ya traía otra nueva, empezó a sacar las compras y le entregó las facturas...Todo esto, se lo aconsejé yo. !Que lista soy¡
!Ah¡ También me ha dicho que a Juan le dio un enorme dolor de cabeza y se tuvo que acostar, ni siquiera cenó.
El consejo se lo dí gratis...
Muchos habréis visto la película que lleva ese nombre, es muy antigua, en blanco y negro, quizá los muy jóvenes, no.
Bueno, para los que no saben el tema, es el siguiente: un marido que por dinero le hace ver a su esposa que los pájaros nadan y los peces vuelan. El caso era volverla loca, no os cuento más por si la veis algún día.
Como os digo, el marido de mi vecina lo está intentando; no por herencias ni mucho dinero, no, lo hace por la tarjeta de El Corte Ingles y el teléfono móvil.
No hace mucho tiempo me llamó contándome que creía haber perdido el móvil y después de casi volverse loca buscándolo, su querido esposo con una sonrisita le dijo:-Mira, estaba en tu mesilla de noche. Pepa me contó que de eso nada, que creía que le había desaparecido del bolso.
Siempre que la ve que viene de Hipercor...la tienen liada, es un tacaño compulsivo. Le ha quitado la Visa...y hasta le ha querido cerrar el bono transporte.
Más de una vez le ha hecho ver que había perdido la tarjeta de los grandes almacenes y se ha tenido que hacer otra.
El lunes pasado me llamó llorando diciéndome:-!Hay que disgusto tengo? He vuelto a perder la tarjeta. Yo mosqueada le digo:-¿Lo sabe Juan? -Claro que lo sabe, acabo de llegar, he dejado el bolso encima de la mesa, creía que lo llevaba todo, pero no, me falta la tarjeta...
-Mira, le digo. Sal de casa, di a ese zángano que tienes por marido que vas a anular la tarjeta para que no pueda usarla nadie, yo te espero en la puerta de los almacenes...
Así lo hicimos, anuló la tarjeta...le dieron otra...y yo como buena amiga le dije:-Ahora te vas a comprar un modelito caro y le dices que lo has hecho por la alegría que te ha dado de ver que nadie había usado la tarjeta. Porque yo daba por hecho, que él le había quitado la dichosa tarjetita que tantos disgustos le trae.
No se ha comprado el modelito que yo le aconsejé, pero se gastó 200 euros en cremas y potingues.
Me ha llamado esta mañana. Cuando ella llegó a casa, él estaba con una sonrisa de oreja a oreja con la tarjeta en la mano.-Mira, le dijo- Estaba encima de una silla.
Pepa le miró y le dijo que ya traía otra nueva, empezó a sacar las compras y le entregó las facturas...Todo esto, se lo aconsejé yo. !Que lista soy¡
!Ah¡ También me ha dicho que a Juan le dio un enorme dolor de cabeza y se tuvo que acostar, ni siquiera cenó.
El consejo se lo dí gratis...
martes, 1 de junio de 2010
zambombazo
Un zambombazo, eso es lo que ha hecho hoy mi tv.
Es curioso que cuando uno oye un ruido, lo primero que hace es correr. Eso es lo que hemos hecho hoy mi hijo y yo a la hora del almuerzo, !correr¡
Estábamos en la mesa tomándonos un rico gazpacho. En ese momento estaban hablando de lo que había ocurrido en el festival de Eurovisión. Los dos estábamos fijos en la pantalla y también los dos con distinta opinión. De pronto, pega un pedo (perdón por la expresión) la televisión. Lo primero que hacemos y tratar de salir del cuarto lo más rápidamente posible. Nos atrancamos en la puerta de salida, pues los dos lo hacemos a la vez. Hay mucho humo, se oyen cosas caer al suelo pero no nos paramos, seguimos corriendo por el pasillo hasta llegar a la puerta...yo iba la primera. Mi hijo más sensato que yo, dice: -¿Pero donde vamos? Lo primero vamos a ver lo que ha pasado. Yo, histérica y muy dramática, digo: -!Hijo, no vuelvas¡ Llama a los bomberos, al presidente de la comunidad y a la vecina del cuarto, que no se lo pierda, (cotilla nacional).
Recapacitando un poco, mi hijo vuelve al cuarto de estar, que es donde habitualmente comemos cuando estamos solos, yo a todo esto me quedo en el recibidor, por si hay que salir corriendo, así estoy la primera en la puerta de salida. Por fin y dando voces le pregunto al niño si puedo ir a donde él está, me contesta: -Mejor que no vengas. Pienso...Dios mío, ¿Que pasará? Me hago la valiente y voy muy despacio por el pasillo hacia donde él está.
Razón tenía al decirme que me quedara donde estaba:
En la mesa, no había quedado más que el cesto de las servilletas, lo demás, todo estaba en el suelo y encima de un sofá-cama, que por cierto, le había lavado hasta las fundas de los cojines, hacía dos días.
Cubiertos, vasos , pan...y lo que más sentimos, nuestro riquísimo gazpacho, todo, todo estaba por los suelos. La mesa pringosa, el "parqué" todo rojo, en fin un desastre y la "desgraciá" de la tv. parecía que se estaba riendo de verme la cara, pues aunque no ha ocasionado fuego, parecía que estaba arrugada.
Resultado final: después de la lógica limpieza, terminar de comer y seguir con el cabreo...300 euros nos ha costado, y menos mal que era una pequeña, que si no...
Es curioso que cuando uno oye un ruido, lo primero que hace es correr. Eso es lo que hemos hecho hoy mi hijo y yo a la hora del almuerzo, !correr¡
Estábamos en la mesa tomándonos un rico gazpacho. En ese momento estaban hablando de lo que había ocurrido en el festival de Eurovisión. Los dos estábamos fijos en la pantalla y también los dos con distinta opinión. De pronto, pega un pedo (perdón por la expresión) la televisión. Lo primero que hacemos y tratar de salir del cuarto lo más rápidamente posible. Nos atrancamos en la puerta de salida, pues los dos lo hacemos a la vez. Hay mucho humo, se oyen cosas caer al suelo pero no nos paramos, seguimos corriendo por el pasillo hasta llegar a la puerta...yo iba la primera. Mi hijo más sensato que yo, dice: -¿Pero donde vamos? Lo primero vamos a ver lo que ha pasado. Yo, histérica y muy dramática, digo: -!Hijo, no vuelvas¡ Llama a los bomberos, al presidente de la comunidad y a la vecina del cuarto, que no se lo pierda, (cotilla nacional).
Recapacitando un poco, mi hijo vuelve al cuarto de estar, que es donde habitualmente comemos cuando estamos solos, yo a todo esto me quedo en el recibidor, por si hay que salir corriendo, así estoy la primera en la puerta de salida. Por fin y dando voces le pregunto al niño si puedo ir a donde él está, me contesta: -Mejor que no vengas. Pienso...Dios mío, ¿Que pasará? Me hago la valiente y voy muy despacio por el pasillo hacia donde él está.
Razón tenía al decirme que me quedara donde estaba:
En la mesa, no había quedado más que el cesto de las servilletas, lo demás, todo estaba en el suelo y encima de un sofá-cama, que por cierto, le había lavado hasta las fundas de los cojines, hacía dos días.
Cubiertos, vasos , pan...y lo que más sentimos, nuestro riquísimo gazpacho, todo, todo estaba por los suelos. La mesa pringosa, el "parqué" todo rojo, en fin un desastre y la "desgraciá" de la tv. parecía que se estaba riendo de verme la cara, pues aunque no ha ocasionado fuego, parecía que estaba arrugada.
Resultado final: después de la lógica limpieza, terminar de comer y seguir con el cabreo...300 euros nos ha costado, y menos mal que era una pequeña, que si no...
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