La Plaza Mayor de Madrid fue testigo de una historia que protagonizó el conde de Villamediana. En el siglo XVII disfrutó de una posición destacada a pesar de ser un personaje polémico por sus críticas contra nobles y plebeyos...(vamos como cualquier Maruja de hoy).
Quizá por ese motivo se dió crédito al rumor que apuntaba que el conde de Villamediana estaba enamorado de la reina Isabel de Borbón.
Cuentan que el conde asistió a una de las frecuentes fiestas taurinas que se celebraban en la Plaza Mayor con un collar formado por Reales (moneda actual de la época) y una inscricción que decía: "Son mis amores". Unos apuntaban a que ello quería dejar de manifiesto su interés por el dinero, muchos otros, decían que lo que el conde de Villamediana pretendía, era dar a conocer su amor por la reina...(para mi que se la estaba jugando), alguien cercano al rey dijo:
"Majestad, ¡Que bien pica el conde! Algo que Felipe IV zanjó diciendo, "¡Pero pica muy alto"!
Aunque el desagravio pareció quedar ahí, el conde de Villamediana apareció muerto días después cerca de San Ginés, iniciándose el rumor, de que el asesinato había sido por orden real, producto de los celos del monarca.
Esto es historia, pero ahora digo yo que me he documentado, lo siguiente:
El pobrecito rey quizá sintió celos, quizá sufrió muchísimo, quizá no cenó esa noche, como les ocurriría a muchos de sus súbditos, él por el disgusto, los demás porque no tenían que comer.
Quizá tambien se quito el disgusto visitando a una de sus muchas amantes...una en la Caba Baja y para que no estubiera muy lejos tenía otra en la Caba Alta, las otras las tenía más cerca de Palacio para no pasar frío en el invierno el pobrecito. Claro que no importaba que a la reina le salían los cuernos por entre los huecos de la corona...

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