lunes, 17 de abril de 2017

Días de Amor

Lo primero, desearos una feliz semana de Pascua. Seguro que todos hemos sido muy buenos, hemos hecho buenas promesas y nos hemos querido mucho. Eso nosotros. Otros han hecho maldades y se han reído de nosotros que no las hacemos.
Hoy me he encontrado con dos casos de Amor. Otro...de menos amor.
El autor los ha titulado: Pensar en el otro y La cuenta está pagada.
   I
Dos hermanos, Pedro y José, compartían unos campos y un molino. Cada noche, después de haber molido el grano durante  toda la tarde, dividían los sacos de harina equitativamente pese a que uno de ellos vivía solo y el otro se había casado y tenía cuatro hijos.
Un día el hermano soltero Pedro, pensó lo siguiente:
"No me parece justo que distribuyamos el grano a partes iguales. Yo sólo debo preocuparme de mí mismo, mientras José siempre procura que a sus hijos no les falte nada".
Por eso, cada noche, intentando no hacer ruido, acarreaba algo de su harina hasta el almacén de su hermano.
 José, por su parte, tampoco dejaba de pensar en la situación de su hermano:
"No está bien que yo me lleve a casa los mismos sacos de harina, porque yo tengo hijos que me darán de comer cuando sea anciano, pero Pedro no ha encontrado a nadie con quien vivir". ¿Qué hará cuando sea viejo?
De modo que, noche tras noche, llevaba en secreto sacos a su hermano y así cada mañana ambos seguían teniendo la misma cantidad.
Hasta que una noche se encontraron en pleno transporte y, soltando los sacos, se dieron un fuerte abrazo.
Se dieron cuenta de que, más que la harina, lo más valioso que tenían era el Amor que sentían el uno por el otro.
   II
Un niño se acercó a su madre, que estaba liada entre pucheros en la cocina y le entregó una hoja de papel, en la que había escrito un listado de cosas. Tras secarse las manos en el delantal, la madre cogió el papel y empezó a leer lo siguiente:
"Por limpiar mi habitación cada semana, 5 euros. Por ir a la tienda a hacer la compra, 5 euros más. Por cuidar a mi hermano cuando tú sales a algún encargo, 10 euros. Por barrer el comedor después de cada comida, 3 euros, y por sacar buenas notas, 10 euros. Total, me debes 33 euros"
La madre, con cara de asombro pero con una media sonrisa en los labios por la picardía que demostraba su hijo, le dio la vuelta a la hoja y escribió esto:
"Por tenerte en mi vientre nueve meses, sin cargo. Por las noches que pasé junto a tu cama, cuidándote y velando tu sueño, sin cargo. Por las lagrimas derramadas durante estos años, por los momentos difíciles que me hiciste pasar, sin cargo. Por la comida, por la ropa, por tus libros y cuadernos, por limpiarte la nariz...Todo esto lo tuviste completamente gratis"
Así que tras leer su escrito, el pequeño se puso a llorar, miró a  los ojos a su madre y escribió con letras grandes: "LA CUENTA ESTÁ SALDADA".

Y es que cuando uno hace algo realmente por Amor, jamás debe esperar nada a cambio.
   III
Ahora, con permiso de todos vosotros, quiero mandarle mi cariño y mi apoyo a Don Arturo.
Diréis vosotros que quien es Don Arturo, os cuento:
Don Arturo es un sacerdote de una de las parroquias de Coslada, mejor dicho, la principal, o sea, la iglesia del pueblo. Que hasta que muchos madrileños decidimos salir de la urbe y marcharnos a este tranquilo pueblecito que linda con la Capital, era la única que había, ahora ya son varias. Pues bien:
Hace unos días y mientras el cura estaba tan tranquilo en su domicilio, llamaron a la puerta, como es lógico y sin ningún temor, abrió.
El muy zángano que fuese, le dio tal paliza para robarle la "inmensa" cantidad de 600 euros, su paga de jubilado, pues tiene 74 años, que le tuvieron que llevar al hospital cuando el pobre pudo pedir ayuda, pues le dejo inconsciente en el suelo y la casa destrozada.
Tal es así que después de medio recuperarse, porque ya no se va a recuperar del todo, ayer nos dijeron que va a ingresar en una residencia lo que le quede de vida.
Ayer día de la Pascua de Resurrección, nos dieron la noticia de su ida a la residencia. La residencia está en Madrid y es exclusivamente para sacerdotes, esto nos deja un poco más tranquilos pero nos da pena porque estaba estupendamente y no quería salir de su Parroquia.
Esperemos que le vaya bien.

Y estos son los tres casos que yo tenía preparados: Dos de mucho Amor, el tercero...



lunes, 10 de abril de 2017

Ocurrió hace muchos años

Hace muchos años existían los pregoneros, yo los he conocido cuando iba al pueblo a visitar a mis abuelos, pero en España ya existían desde hace tiempo, incluso en la época de los romanos. Estos pregoneros estaban divididos en tres clases: los oficiales, los heraldos y los voceadores, estos últimos actuaban por encargo de cualquiera. La tarifa normal era de un cuarto de moneda, de manera que dar "un cuarto al pregonero" significaba pagar sus servicios en voz alta, de cualquier tipo de noticia.
Cuando yo conocí al pregonero de mi pueblo, pregonaba todo: lo mismo decía que había llegado pescado al pueblo, que venían los titiriteros o lo que le mandaba, previo pago, la "tía" Tiburcia que era la cotilla del pueblo.
Aunque os parezca lejano, no lo es tanto, pues yo en una ocasión tuve que echar mano del pregonero:
Hace más de 50 años, yo estaba recién casada, vivía a las afueras de Madrid (hoy un barrio muy elegante por cierto).
Aquel día había estado en casa de mis padres. Me escapaba por la mañana y luego iba mi marido a recogerme después de salir de su trabajo. Nos fuimos hacia nuestra casita, que estaba allí donde "Sansón perdió el flequillo". Tomamos el metro, un tranvía y un autocar. Que era, sin exagerar, como los que vemos ahora en películas del tercer mundo. Este autobus iba lleno hasta los topes. Exagerando un poco.
 Pocos éramos los que íbamos sentados, casi todo mujeres, entonces los hombres eran muy galantes. Yo estaba embarazada de mi primer hijo, mi marido iba de pie a mi lado. Hacía mucho calor, mucho movimiento por los baches que tenía la carretera de Extremadura, no me debía de encontrar muy bien, pues todo me estorbaba. En algún momento deje encima de mi regazo el bolsito...cuando llegué a mi destino...no tenía mi lindo bolsito encima de mí. Empezamos a buscar y ¡Ja!, lógicamente no apareció. No llevaba nada de valor, pero si un hermoso billete de 100 pesetas de los años 50, que sería ahora como 100 euros...
¡Que sofocón me llevé!
Con el revuelo que armé, me aconseja una compañera de viaje que se lo diga al pregonero del pueblo, porque estábamos en Alcorcón, que echara un pregón a ver si aparecía. ¡¡¡La verdad es que éramos más bien tontos!!!
Buscamos al pregonero...dio el pregón... y lo que conseguimos fue...perder 15 pesetas más que nos cobró Agapito, el pregonero.
Después de este percance cuando se lo conté a mi madre, yo llorando y con pocas ganas de irme de vuelta a la casa que tan lejos estaba de mi mamá. Y  mi madre que era única para echar más leña al fuego, empezó con muchos aspavientos a decir:
-¡Como no encontréis una casa más cerca...la niña se muere y lo que viene también!
¡Para que dijo más! A mi marido le caían sudores.
Dinero no teníamos para comprar una casa. Yo con cara de circunstancias y llorosa. Mi madre, erre que erre. Que si estáis lejos. Que la niña de tanto ir y venir se va a marear en el metro. Que se está quedando más delgada. Que esto, que lo otro y lo de más allá.
Yo a todo esto, cada vez ponía mas cara de angustia.
El caso es que mi padre dijo que nos quedáramos allí.
¡No lo tubo que repetir!
Enseguida mi mamá nos arregló el asunto:
Nos dijo que nos podíamos quedar en mi cuarto de soltera.
Nos fuimos," allá donde da la vuelta el aire" a recoger nuestras cosas.
Nos echamos la cama al hombro y salimos corriendo sin mirar atrás, no fuera que nos pasara como a la mujer de Lot, y nos quedáramos hechos unas estatuas de sal.
Yo me "recuperé" rápidamente, el niño nació guapo y hermoso, cuando cumplió 3 añitos, ya teníamos casita propia.
Esta odisea la he pasado yo.
 Hoy, gracias a Dios tenemos una buena casa. un metro cerca, un magnifico autobus con parada a tres metros de casa y por si fuera poco, el tren de cercanías que en menos de media hora nos deja en el centro de la Capital.
Si algún joven lo lee, cosa que dudo, que no se queje tanto si el coche es pequeño, si le han dado un pequeño golpe, si no encuentra aparcamiento a la puerta de casa...en fin...no os quejéis tanto, que tenéis mucho.
¡¡¡Bueno, quejaros lo que queráis!!!

lunes, 3 de abril de 2017

¡ Por defender a los hombres !

¡¡La que me han armado por defender a los hombres!!
No habían pasado unas horas, después de escribir mi post, cuando mi teléfono empezó a sonar. Amigas y no amigas me ponían de vuelta y media por defender a los hombres. Una vecina me arrinconó en el portal y me dijo:
-¿Como defiendes a los hombres si no hay uno bueno?
¡¡Bueno, bueno!! También se que me lo decían con cariño, pero yo por si acaso hoy voy a contar lo que hizo una conocida, a ver que me decís.

"Pues esta buena mujer recién divorciada pasó el primer día triste y ojerosa por falta de sueño, no durmió en toda la noche, empaquetando sus cosas.
El segundo día recogieron sus muebles.
El tercer día se sentó en el suelo del comedor vacío, puso música suave, dos velas, dos kilos de camarones, un plato de caviar y una botella de vino blanco frío hasta más no poder.
Cuando terminó de comer, desmontó todas las barras de las cortinas de cada cuarto, le quito los tapones de los extremos y dentro le puso la mitad de los camarones y  buen poco de caviar y las colocó de nuevo con sus tapones en los extremos.
El marido se quedó con la casa, con nuevos muebles y con nueva novia. Todo fue perfecto los primeros días. Lentamente, la casa empezó a oler muy mal. Hicieron de todo: limpiaron, tapearon y airearon toda la casa. Los ventiladores fueron revisados por si hubiera ratones muertos. Las alfombras fueron lavadas. Pusieron por toda la casa perfumadores de aire. Se gastaron cientos de botes de spray de olor, hasta pagaron para cambiar las caras alfombras de la casa. ¡¡Nada funcionaba!! Nadie volvió a visitarles, hasta la sirvienta  renunció.
Finalmente, el marido y la novia tuvieron que mudarse ya desesperados. Después de un mes, no habían encontrado a quien venderle la hedionda casa. Inclusive los vendedores se negaban a responder a sus llamadas. Decidieron gastarse muchísimo dinero comprando una nueva casa.
La ex esposa se enteró por el hombre por asuntos del divorcio que su ex estaba vendiendo la casa sin decirle las verdaderas razones. Ella lo escuchó con mucha calma y dijo que extrañaba mucho la casa y que ella hablaría con los abogados para arreglar los papeles con tal de conseguir la casa de nuevo.
Él suponiendo que su ex esposa no tenía la menor idea del mal olor aceptó la negociación por una decima parte del precio real de la casa con tal de que ella firmara los papeles ese mismo día.
Ella aceptó y en menos de una hora él le mandó los papeles firmados.
Una semana más tarde el hombre y su novia se pararon en la puerta de la vieja casa con una sonrisa en los labios viendo como empacaban todos los muebles y los metían en un camión camino de su nueva casa...
...incluyendo las barras de las cortinas...

Digáis lo que digáis, a nosotras no hay quien nos gane a mala le...

Ayer los protagonistas fueron hombres, hoy ha sido una mujer que nos representa a todas. Hoy para equilibrar...una terapia de pareja. Claro que esto es un chiste.

Marido y mujer acuden al Psicólogo tras veinte años de matrimonio. Cuando se les pregunta cual es el problema, la mujer saca una lista larga y detallada de todos los problemas que han tenido durante esos 20 años de matrimonio:
Poca atención. Falta de intimidad. Falta de comunicación. Vacío. Soledad. No sentirse amada. No sentirse valorada. No sentirse amada. No sentirse deseada y bla, bla, bla, la lista es interminable.
Finalmente, el terapeuta se levanta, se acerca a la mujer, le pide que se pare y la besa apasionadamente. La recuesta en el diván, le quita la ropa, todo lo demás y le hace el amor.
Mientras el marido los observa con una ceja más alta que otra.
La mujer se queda muda.
Cuando el doctor termina, ella se acomoda la ropa, se arregla el cabello y se sienta en la silla medio aturdida.
El terapeuta se dirige a su marido y le dice:
-Esto es lo que su esposa necesita, al menos 3 veces por semana. ¿Puede hacerlo?
El marido medita un instante y responde:
-Bueno, la puedo traer los lunes y los miércoles, pero el viernes tengo futbol. Agggg.
Sin comentarios.


Espero que después de la mujer de hoy y el marido de la otra, me habréis perdonado por defender a los otros buenos hombres...."Amigas"...