lunes, 20 de febrero de 2017

Efemérides

Estamos cerca de recordar una efemérides, 23 F.
No es que sea muy agradable pero a muchos que la vivimos no se nos olvida y si se le olvida a alguien, aquí estoy yo para recordar, que dicho sea de paso mi memoria está estupendamente. Yo la viví así:
"Aquel día, estaba yo tan tranquilita en mi cuarto de estar con mi hijo pequeño que estaba terminando su merienda y yo escuchando en la radio "El consultorio de doña Elena Francis". Tenía la costura en mi regazo, pues me encanta coser.
De pronto se me va la emisora, o eso creí yo, escucho al momento un ruido raro, me digo: -Ya me he quedado sin escuchar mi programa favorito.
En esto que llaman a la puerta; era mi vecina del tercero,  debajo de mi, que no tenía teléfono y siempre me estaba dando la murga utilizando el mío. No es que no quisiera compartirlo, no, es que se presentaba a las horas más raras que nadie se pueda imaginar. A lo que voy...Abro la puerta y muy sofocada me dice que ha ocurrido algo muy gordo en la Carrera de San Jerónimo y tiene que tratar de encontrar a su marido y a sus hijos, estos, son mayores de edad.
 Yo me creía que había ocurrido algún accidente de tráfico.
A todo esto mi radio seguía sin funcionar. Sube uno de sus hijo a buscarla y me cuentan lo que está pasando. ¡¡Un golpe de Estado!!
El memo de mi vecino, hijo de la madre... que usaba mi teléfono, muy contento él, dice que se va a las Cortes, donde está el Congreso de los Diputados, a ver lo que pasa que le hace mucha ilusión que estén hablando en todo el Mundo, de Madrid...¡Criaturita! Sera memo, idiota y unas cuantas cosas más. ¡Ah, por aquel entonces tenía 25 años y la carrera de Filosofía y Letras, pero era tan tonto como antes de estudiarla.
Cuando se cansaron de utilizar mi teléfono, madre e hijo se marcharon. Yo me quedé sola pensando en mi otro hijo que estaba en la Universidad Laboral de Alcalá de Henares interno.
Traté de ponerme en contacto llamando a la Universidad...¡Imposible! Centralita bloqueada.
Con los nervios, la radio, la televisión y el niño pequeño dando la tabarra con los indios y los americanos metidos en un Fuerte, ni siquiera oí cuando llamaron a la puerta.
 Después de mucho tocar el timbre, abrí y...¡Oh, era mi hijo!
Yo debía de tener cara de circunstancias. él venía sonriente. Supongo que era porque tenía unas vacaciones extra.
Cuando ya tuve a mis hijos conmigo, yo ya no temía nada...de momento. Según iba avanzando la noche y aunque no habíamos cenado, no teníamos apenas apetito. El pequeño se acostó, nosotros seguimos atentos a la tv. (como todos los españoles) durante toda la noche. Vimos al rey tranquilizándonos.
 Como entonces vivíamos casi en el centro de Madrid, oíamos las sirenas de la policía, las ambulancias y todo lo que había que oír.
A la mañana siguiente levanté al pequeño y le acompañé al colegio. Cuando volví y aunque lo hice rápidamente...ya todo había terminado, o sea que me perdí el final. Después de estar toda la noche sin dormir, sin cenar, voy y me pierdo el desenlace...¡rabia que me dio!
Menos mal que fue un final feliz, o eso creemos"...
Después dijeron que algunos de los diputados se habían mareado por falta de alimentos...¡pobrecitos!
¡Que sabrán ellos lo que es pasar hambre!
Yo he visto a una madre de cuatro niños pequeños y uno de pecho, dándoles su poca comida a los mayores  y dando de mamar al bebé, ella apenas comía y nunca se mareó y estos zánganos porque un día les llegó el desayuno más tarde ya no se tenían en pie...
Me callo por hoy.

Mi hijo pequeño, que ahora es un hombre, está contento porque me acuerdo muy bien de todo...aunque soy una mujer... mayor.


Creo que viene muy bien un chiste que me contó un amigo y que ya puse en otra ocasión, pero por si alguno no lo sabe, lo repito, hace alusión a los politicos,  ahí va:

Se titula La colecta.

Un conductor se encontraba en un monumental atasco en plena Carrera de San Jerónimo. (Esta calle empieza en la Puerta del Sol y termina justito, justito en el congreso de los Diputados).
 No había forma de avanzar. De repente, un hombre avisa por el cristal. El conductor baja la ventanilla y pregunta. -¿Que es lo que pasa?
"Unos terroristas han entrado en el Congreso  y han secuestrado a los Parlamentarios. Si no reúnen 10 millones de euros los rociarán con gasolina y los quemaran. Así que estamos haciendo una colecta entre los coches.
El conductor, echándose mano al bolsillo, pregunta: -¿Y cuanto viene dando la gente?
A lo que el hombre responde:
"Pues...unos medio litro...,otros un litro...

Jajaja, la risa es mía.



lunes, 13 de febrero de 2017

Nacimiento de una niña

Por este titulo apenas podemos decir que es original, pero tiene su cosita. Mientras estaba yo pensando que iba a contar hoy, chisme, cuento o realidad, me aparece en mi correo uno de mi querido amigo Víctor.
Las cosas de él son siempre interesantes o al menos tienen sentimiento, como es este caso que a mi me ha parecido precioso.
Al estar tantos años sirviendo al público en la comisaría de Coslada, tiene mucho y bueno que contarnos. Este es el testimonio que me ha mandado por correo electrónico hace unos momentos y que está tal como Víctor me lo cuenta:

NACIMIENTO DE UNA NIÑA

"Hace algunos años vino a verme un buen amigo. Se encontraba bastante preocupado. Me expuso  que posiblemente su mujer estuviera embarazada y que deseaba que abortara, dado que ya tenía cuatro hijos y este era el quinto. Que su situación económica no le permitía tener un nuevo hijo.
Le comenté que lo primero que había que hacer era comprobar la veracidad del embarazo y una vez que se tuviera conocimiento del mismo, actuar en conciencia.
Una vez que se realizó a la mujer la prueba, se comprobó, que efectivamente se encontraba en estado de buena esperanza.
Me dolía y no entendía como mi amigo, sabiendo de mis principios cristianos me podía pedir el favor de ayudarle a que su mujer abortara.
Estuve intentando hacerle comprender durante varios días que un aborto es un asesinato a toda regla. Que no se podía quitar la vida a una persona inocente.
No había forma de convencer a mi querido amigo que ese niño debía venir a la vida. Que era fruto del amor existente entre él y su mujer...
Llegó un día en el que me sentí impotente. Ese día se me ocurrió ir al Sagrario y presentarle la situación al Señor. Le dije que si Él no me ayudaba, yo no podía hacer nada. Que le había expuesto todas las razones y ninguna le convencía.
Posteriormente me fui una vez más a su casa. Se me ocurrió por un momento preguntarle cuantos hermanos tenía él. Me respondió que cinco. Le hice una segunda pregunta: ¿Qué lugar ocupas tu entre ellos? El quinto, me respondió.
Mi respuesta fue rápida y contundente. Le dije:- Si tus padres hubieran pensado igual que tú cuando fuiste engendrado, tu no hubieras nacido.
La verdad es que todo salió de forma inesperada. Ahí quedó el final de la conversación. Ya no volvimos a tocar mas el tema. Ni él me decía nada ni yo le preguntaba nada.
Cuando pasaron los nueve meses del embarazo mi buen amigo me llamó por teléfono para decirme que su mujer había tenido una preciosa niña. Que si quería acompañarle a la Clínica de San José para conocerla.
¡¡¡Que alegría más grande sentí!!!
Esa niña había nacido y deseaba con todas mis fuerzas verla. Fue un momento muy especial para mi cuando la pude coger en mis brazos, cuando la pude acariciar.
Según la niña iba creciendo, yo notaba como ella me tenía un cariño especial. Cuando en ocasiones yo iba a su casa y la tenían sus padres cogida, al verme estiraba los bracitos para venirse conmigo. En esos momentos me venía al pensamiento si la niña sabría lo que yo tuve que luchar para que ella viniera a esta vida.
Me di cuenta que mi forma de proceder para hacerle entender a mi amigo que debería aceptar su venida, fue de forma errónea. Utilicé mis conocimientos para hacérselo entender y me olvidé de esto:
QUE ANTES DE HABLARLE A LOS HOMBRES DE DIOS, HAY QUE HABLARLE A DIOS DE LOS HOMBRES.
Me olvidé de compartirle y hacerle Suya la situación, hasta que ese día me fui al Sagrario y se lo expuse, lo quedé en Sus manos.
Cada vez que me encuentro a esta niña, que ya se ha convertido en una preciosa joven, siento un cariño especial por ella. Su padre está muy feliz y orgulloso de ella.
¡¡¡Cuantas vidas podemos salvar si empleamos nuestro cariño y consejos a esas personas que se encuentran confundidas y le pedimos al Señor que nos ayude!!!.

Este es el correo que he recibido de un buen hombre, buen padre, buen amigo y...lo mejor de todo, es un buen esposo.
Espero que no se enfade conmigo por publicarlo, ya que es muy sencillo y no quiere que le echemos flores. Además, hoy no me aguanto y pongo su foto para que veáis que guapo es...(Con permiso de Manoli, su esposa)

lunes, 6 de febrero de 2017

¡¡¡No entro en ese museo...!!!!

Como he estado unos días pachucha y no he salido de casa. Ya que estoy casi bien, han llamado mis amigas animándome para salir a dar una vuelta. Con todo cariño me han animado y claro, no me he negado.
Hemos salido Ana y yo de casa, pues es mi mejor vecina y amiga. Nos hemos encontrado en Vicalvaro con Engracia y en Atocha nos esperaba Carmen.
Cuando son más de dos personas es difícil ponerse de acuerdo y una de ellas decide ir a un museo, las demás nos callamos y preguntamos a cual. Mira por donde estamos en la misma puerta del Museo Antropológico y yo aunque convaleciente de un catarrazo, me niego en rotundo y digo...¡¡¡Yo ahí no entro!!!
Se sorprenden mis amigas porque casi siempre estoy de acuerdo. Al preguntarme por que, les cuento esto:
Pedro Gonzalez de Velasco (empieza siendo Pedro y al final de la historia será Don Pedro), como decía:
" Don Pedro de Velasco nació en un pueblo de Segovia llamado Valseca, en 1815, hijo de padres labradores.
Desde muy pequeño se vio obligado a ayudar a la familia. Marchó a Segovia donde sirvió de soldado. A la muerte de sus padres decidió irse a Madrid. Tras años de estudio logra el titulo de practicante y 5 años más tarde el de cirujano.
Con el correr de los años, ya que era muy estudioso, llegó a ser Catedrático  de la Facultad de Medicina.
Pronto la fortuna le sonrío  y comenzó a ganar dinerito que dedicó a ampliar sus estudios y a coleccionar piezas de antropología o etnografía. Tal llegó a ser su colección que decidió edificar un palacete a modo de templo del saber.
Se inauguró el edificio en 1875 en presencia del Rey Alfonso XII. A la muerte de su propietario el edificio fue cedido al Estado.
Hasta aquí la historia de un gran hombre que fue reconocido y admirado. Lo que sigue....
Contaron los madrileños de entonces (que se llevan poco con los de ahora), que la única hija del doctor Velasco, siendo muy joven enfermó y los médicos poco pudieron hacer por ella y murió al poco tiempo. Tanta fue la tristeza de su padre y la impotencia por no haber podido salvar su vida, que pide y obtiene un permiso, en base a su prestigio como científico, para embalsamar a su hija y retener el cadaver en su domicilio.
En todo el proceso de embalsamamiento es ayudado por el doctor Muñoz, al parecer, prometido de la difunta.
A las pocas semanas del fallecimiento, comienza a conocerse por Madrid la noticia que el doctor Velasco y su ayudante sientan a su mesa el cadaver de su hija, como si de un vivo se tratara,
 y hablan con ella. Algunos llegan a decir que han vestido a la difunta de novia, o que la cambian de ropa varias veces.
Los rumores van corriendo cada vez más, algunos afirman que al atardecer el doctor Velasco saca a su hija en el coche de caballos y la sienta frente a él, al lado de la ventanilla.
La leyenda crece y un cierto temor se va apoderando de los madrileños, que no se atreven a pasar delante de la casa del doctor o por sus cercanías. Algunos periódicos se hacen eco del rumor y en los cafés y mentideros de Madrid no se habla de otra cosa.
El escritor aragonés Ramón J. Sender escribió muchos años después:

>La verdad parece ser que el doctor Velasco embalsamó a su hija y que su cadaver permaneció en su casa hasta la muerte del doctor. Momificado, pasó a la Facultad de Medicina donde se conserva hoy día<.

Sin duda las dos pasiones del doctor Velasco fueron, el amor a su hija y la creación de su Museo Antropológico".

Todo esto es la realidad. Pero yo me he enterado por otras fuentes, que el cadaver de esta criaturita está en el Museo Antropológico y una servidora no entra allí ni por todo el oro del mundo...vamos, que no entro.

A todo esto, estabamos en la misma puerta del que fuera Palacete y hoy museo, que dicho sea de paso es precioso desde fuera...
Después de contarles tan terrorífica historia, sentadas en un banco justo enfrente del Museo Antropológico, con un frío que hacía que se nos ha quedado el "culete" helado y las "chicas" estaban con la cara más blanca que la nieve, hemos decidido caminar, pues ya se nos había echado la hora de comer encima y hemos decidido ir al museo, si pero al Museo del jamón. Allí calentitas hemos comido una rica paella y para animarnos un poco, de segundo, unos hoevos rotos con pimientos y chistorra y patatitas que quitaban el sentido.

El Museo Antropológico está en Atocha, al lado de la estación y 20 metros más allá, en el Paseo del Prado...El Museo del Jamón. (por si os interesa)

lunes, 30 de enero de 2017

Homenaje

Hoy le hago un pequeño homenaje a Mario Capecchi. Él se merece uno bien grande y su señora madre también. No depende de mi hacérselo pero vaya mi admiración por él y por lo que sufrió su madre.
Mario Capecchi, es genista molecular. Es italo-estadounidense, estoy segura que todos sabéis que ganó el premio Nobel de medicina en 2007, junto a sus colegas, Oliver Smithies y Martin Evans.
Fueron premiados por sus trabajos pioneros en el campo de la manipulación genética de animales, con la intención de "imitar" modelos de enfermedades humanas como el cáncer o la fibrosis quística.
*Dice: tengo 77 años, cuanto más estudio, menos sé y más me divierto*
Nació en Verona durante la gran guerra. Vivía en los Alpes Tiroleses y la Gestapo fue a buscar a su madre, él tenía tres años y medio.
Su madre, Lucy Lamberg se enamoró de un aviador italiano, Mario Capecchi. Lucy era una poetisa, una intelectual antinazi y presentía que iban a ir a por ella. Por eso vendió todo lo que tenía y les dio el dinero a unos granjeros del Tirol para que cuidaran de su hijo por si algún día le pasaba alguna cosa...y le pasó.
Acabó en un campo de concentración. Los granjeros cuidaron del niño durante cuatro meses, pero un día, el dinero desapareció sin saber como y el pobre niño acabó en la calle...¡Dios mío!  ¡Solo tenía cuatro años!
Si, cuatro años y medio y estuvo hasta los 9 años sobreviviendo en las calles con una pandilla de chiquillos.
Eran un grupo de críos que robaban en pandilla para poder comer por toda la Italia de la posguerra.
Al final le internaron en un hospital con fiebre tifoidea y mal nutrición durante un año.
En 1945 su madre su madre fue finalmente liberada y después de 18 meses de búsqueda... finalmente lo encontró.
Lucy fue liberada el día que Mario cumplió 9 años, le costó 2 años encontrarlo entre aquella pandilla de delincuentes, habían salido del Tirol y acabaron en Calabria.
Lucy con su hijo decidió irse a América porque allí tenía un hermano. Fueron a Filadelfia. No aprendió a leer hasta los trece años, y dice: "Pero entonces ya sabía todo sobre la vida: me las había ingeniado para sobrevivir".
Estudió, progresó...palabras suyas. "Siempre he pensado que lo que aprendí entonces con aquellos ladronzuelos, me sirvió después como investigador: una cierta intuición del porvenir"
Capecchi siempre sonríe. Dejó atrás una infancia dura. Todo lo que le fue adverso, le sirvió para crecer.
En todas las fotografías que he visto de él, en todas está sonriendo.

Yo como madre que soy de hijos mayores a los que creo que todavía les hago falta, me imagino a este niño y a otros muchos como él, con cuatro o cinco años vagando solitos por las calles en busca de algo que comer, medio desnudos y descalzos...he llorado y casi he pataleado, no puedo soportar ver un niño sufrir, ellos no han hecho nada malo, quizá algún día lo hagan y luego lo lamentaremos.
Y su madre, cuanto sufriría hasta que lo encontró.
 ¿Y los sinvergüenzas de los granjeros? A un niño no se le pone en la calle, menos aún siendo tan chiquitín...
Mi admiración al excelentísimo señor Don Mario Capecchi, premio  Nobel. Y a su señora madre (si es que vive todavía) un beso de otra madre y de muchas madres...

lunes, 23 de enero de 2017

Hurto o robo?

A mi me da igual la palabreja, robo, sustracción o hurto, el caso es que yo lo considero un robo con todas las letras. Lo peor de todo es que él o la ladrona o ladrón, además de eso, son tontos, pues "pringarse" en una planta por muy bonita que sea o te guste, vuelvo a decirlo es...de tontos.

Hoy estoy muy "cabreada". Será quizá por aquello de que estoy convaleciente de un buen "catarrazo" y estoy muy sensible el caso es que me siento fatal (quizá sea un poco exagerado). Veréis...

Tengo en mi terraza muchas  plantas y muy bonitas, será porque las cuido mucho y ellas me lo agradecen. Además del riego las abono una vez al mes y  claro eso hace que estén, como ya digo, preciosas.
Una de ellas es una Esparraguera preciosa, la tengo ya muchos años, incluso he sacado esquejes para regalar, el caso es que llama la atención:
Vivo en un bajo, mis ventanas y la terraza dan al jardín de la comunidad y están a poco más o menos de una altura de dos metros del césped. Más de una vecina se ha parado a ver mis plantas. Un vecino un día me dijo que tenía la terraza que parecía un vergel. Pues bien. Aunque estoy un poco "pachucha" no he dejado de ver y regar mis plantas casi todos los días a pesar del frío.
 Me levanto esta mañana y cuando voy a la terraza...veo que mi linda esparraguera no está. Casi me pongo a llorar, no por lo que vale la planta, sino por la acción de una vecina que estoy casi segura que ha sido ella la "robona".
En este jardín solo podemos entrar los comunitarios con nuestra propia llave. La vecina sospechosa ya me había dicho varias veces: - Te voy a robar la esparraguera...yo lo tomé a guasa.

Bueno, como hoy me siento tierna y a pesar de que no se hacer poesía (pido perdón a todos los que la hacéis también), la pongo para que veáis mi estado de ánimo, va por mi esparraguera:

En la terraza estaba
encima de una mesita
mi esparraguera preciosa
frondosa, verde y bonita.
 
Como a todas las plantas
la he cuidado con esmero
pero ella estaba de adorno
como si fuera un florero.
 
Las vecinas la miraban
al pasar por el jardín
unas, con muy buenos ojos
alguna, con envidia y mal fin.
 
Todos los días al salir a la terraza
los buenos días les daba
a la esparraguera...
y a todas las plantas.
 
Al salir por la mañana
un día frío de Enero
vi que mi planta no estaba
en el sitio del florero.
 
Sentí pena por la falta
de mi linda esparraguera y,
también por la mano
que la robó desde fuera.
 
No siento odio hacia
 quien me la robó
solo un deseo...
que la cuide como yo.
 
Yo la regaba, la cuidaba,
la quería, la mimaba...
 
Mi esparraguera bonita
solo le pido al Señor
que donde quiera que estés
te cuiden con... AMOR.

No es que sea de premio pero casi me cuesta llorar mientras la escribo y recuerdo mi plantita.


martes, 17 de enero de 2017

San Anton

Hay un refrán que dice que "Hasta San Antón,Pascuas son" yo me he tomado este refrán al pie de la letra pero no ha sido sino por una fuerza mayor, pues los Señores Reyes Magos, en vez de traerme buenos regalos, me dejaron un enorme resfriado, mitad de gripe y un cuarto de bronquitis.
El día seis después de llegar a casa de misa, me tuve que meter en la cama. Mi cuerpo no era cuerpo, era...bueno, no se que era. Nunca me había sentido tan mal aunque no tenía fiebre, que parece que la fiebre lo pone todo peor. Me acosté y estuve 72 horas durmiendo.
 Después de todos estos días, hoy día de San Antón, me he podido levantar.
Ya casi estoy bien pero no salgo de casa para nada y hasta el día de hoy no había quitado el Belén. Por eso digo aquello de que hasta San Antón...pascuas son.
Me  ha dado pena quitar el Belén pero ya creo que era tiempo de hacerlo, claro que además de pena no tenía ni ganas de hacerlo pues ya se sabe la que se arma.
Lo primero es preparar la caja donde va todo metido. La he puesto encima de una mesa pues ya me cuesta trabajo colocar las cosas si está en el suelo. He guardado todo lo que vale en su sitio. Figuritas, corcho, musgo, luces, la fuente etc.,etc.
Pero resulta que me pasa como a aquellos relojeros malos, que les sobraban piezas, pues eso me ha pasado a mi.
Cada año me cuesta más meter todo en la caja, no se como me las arreglo pero me cuesta un triunfo organizar dicha caja, hoy por fin...la he cerrado.
Como me cansaba he tardado mucho en recoger todo, ya lo tengo dispuesto para cuando venga mi hijo que la suba al altillo hasta el año que viene si Dios quiere.
Ahora mientras me tomaba un te calentito sentada en mi mecedora, miro hacia donde estaba el Belén.
Veo el hueco oscuro y triste. Ya no está el Portal, ni el Castillo con Herodes incluido, ni las casitas con sus luces encendidas a través de las ventanitas, ni el ruido del chorro de agua de la fuente que está junto al lago donde hay una señora lavando y un niño nadando...Ya no había nada y la verdad...yo lo estaba echando de menos.
¡¡Esperemos al año próximo si Dios quiere!!

Cuando digo esta frase al despedirme  en la peluquería, siempre responde la peluquera...¡¡¡Claro que quiere!!!

Esperemos que así sea y todos sigamos siendo buenos amigos y hagamos todo el bien que podamos...

lunes, 2 de enero de 2017

Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos.
Vamos a ver si este año leéis mi carta porque en años anteriores creo que no lo habéis hecho. Ya se que recibís muchas pero hacer el favor de leer la mía...bueno y las de todos.
Como ya os digo que creo que no habéis leído mi carta, por si acaso, os vuelvo a recordar las chucherías de nada que quiero:
 Ahora en Madrid está haciendo mucho frío, por lo tanto, ese abriguito de visón blanco que tanto me gusta me vendría muy bien. Por otra parte, si me lo dejáis en mis zapatos creo que voy a ser la envidia de todas mis vecinas cuando me vean ir al supermercado, con mi carrito de la compra y con ese maravilloso abrigo.
 Tampoco me vendría mal un gorro haciendo juego.
Otra cosa que siempre pido y nunca me llega es...un magnifico chalet en la sierra madrileña. Por eso, creo que lo voy a cambiar por uno aunque sea más pequeño, en la Costa Brava.
Si me traéis las escrituras del chale (porque una casa no cabe en mis zapatos), que no se os olvide un coche para poder desplazarme, con chofer uniformado, pues yo no se conducir. Eso sí, que sea un coche de esos grandotes donde pueda estirar bien las piernas pues el viaje desde aquí es largo...!Ah¡ Y que sea de color rojo si puede ser, sino, que sea blanco así me hace juego con el abriguito.
Como ya he cumplido los "18 años" (ahora que mi cuñada Pepi no me oye) y me canso y no tengo ganas de trabajar, mandáis una señorita de compañía, una cocinera y un guapo mayordomo, que aunque soy mayor tengo buen gusto.

Después de estas "chucherías"...sigo pidiendo:

Pido Paz, pido que se acaben esas guerras donde hay tantas personas sufriendo, especialmente los niños. Ellos no tienen culpa de nada.
Como a vosotros no os puedo engañar con la edad que tengo, ya sabéis que mi niñez fue dura, no por mi familia, porque tuve unos buenos padres, pero...era el ambiente. Había escasez de casi todo, nos calentábamos con un brasero de cisco picón en invierno y nos asábamos de calor en el verano y...eso que tuvimos suerte, la familia estaba unida y nuestros padres nos cuidaban como buenamente podían. ¡Ah, y lo mejor de todo era...que nos llevaban a la escuela. Esta era la obsesión de mi madre, que todos supiéramos leer. ¡Que poco pedía!

Siento mucho dolor cuando veo a través de la tv. a esos niños atravesando campos casi desiertos, huyendo de las balas que otros disparan. Caminando por Centro Europa, con el frío que hace y la nieve que hay...
Siento mucha pena cuando unos jóvenes van a divertirse a una discoteca y no vuelven a su casa porque los han matado a balazo limpio.
Pienso en esas madres ¡¡¡Cuánto lloraran!!!

Pienso en esas familias que van de paseo a un mercadillo navideño y vuelven la mitad a casa porque a los demás han sido atropellados por un camión conducido por un fanático.

Sigo pensando, pensando y llego a una conclusión:

Que pensando un poco.

Ya no quiero el chale, ni el abrigo de visón, ni el coche y mucho menos doncella, ni cocinera ni mayordomo. Seguiré con mi abrigo de peluche. Seguiré con mi carrito al supermercado, pero...por favor haced algo para que esos hombres de mala voluntad dejen de matar inocentes.
Muchas veces hemos criticado a Herodes pero los de ahora son peores, hacen más daño si cabe.

Mis queridos Reyes Magos, ya solo quiero... Paz, Paz, mucha Paz.