lunes, 22 de mayo de 2017

De todo un poco

Esto va a parecer una entrada de mercadillo. Y eso que no suelo visitarlos, pero como tengo muchas cosas que contar lo haré por partes.
Una de las partes empieza el sábado cuando me invitaron a pasar el día mis amigos Juan y María, estos son el Psicólogo que tanto me enseña y su esposa. Era una reunión más bien de jóvenes cuarentones pero estábamos algunas mamás de dichos cuarentones. Después de hacer las presentaciones, comer, bien comidos y esperando el café, no se le ocurre al Psicólogo otra cosa que poner atentos a todo los amigos para que yo les contara aquellas horas nocturnas que pasamos mi hijo y yo cuando una maldita rata entró en casa. No me hice de rogar. Lo conté a mi estilo y exagerando todo lo que pude. No os extrañéis si os digo que más de uno se revolcaba de risa. Cuando terminé con mi perorata y aprovechando que no se iba a negar, le pedí que me diera una de esas clases tan magistrales que el sabe y que hoy pensaba yo poner en mi blog para distraer a mis amigos un poco. Lo hizo. Y pude tomar apuntes de estos dos relatos:

CATÁSTROFES QUE NO LO SON.

En una pequeña aldea vivía un sabio. Un día, el suelo apareció plagado de gallinas muertas. Entonces los aldeanos fueron en comitiva a preguntarle la razón de ese extraño fenómeno. " ¿Qué cree usted que es esto, una maldición?". A lo que él respondió: No os alarméis. No puedo deciros por qué, pero es por vuestro bien".
Los vecinos se marcharon algo disgustados con esa misteriosa respuesta, pensando que el hombre que tanto admiraban estaba perdiendo la razón. Pero, para su sorpresa, al día siguiente todos los perros cayeron desplomados. Y de nuevo se encaminaron hasta la casa del sabio, que volvió a tranquilizarlos asegurándoles que, aunque costara creerlo, esto también era para bien de todos. La misma escena se repitió al tercer día, cuando se apagaron todos los fuegos.
Pero lo peor estaba por suceder. Días después, una banda de asesinos llegó al pueblo y todos los habitantes se ocultaron temiendo por sus vidas. Pero el jefe de los malhechores dijo:
"No hay gallinas, ni perros. No sale humo de las chimeneas. Vámonos, aquí no hay nadie".
A veces suceden cosas que interpretamos como una catástrofe pero, tras una gran pérdida, la vida también te puede traer cosas buenas que no esperabas.

EL CIELO Y EL INFIERNO.

Erase una vez un fiero samurái que había oído hablar del Cielo y el Infierno, pero que no entendía muy bien qué era eso. Por ello, uno de sus colegas le recomendó que fuera a visitar a un monje que vivía en una cabaña en la montaña. Este hombre, con fama de sabio, aclararía sus dudas.
Cuando llegó al lugar, el samurái pateo la puerta y entró bruscamente en el humilde hogar, mientras el ermitaño estaba sentado en el suelo haciendo caligrafía. Sin siquiera presentarse, el guerrero le soltó:
" A ver, decidme cuál es la diferencia entre el Cielo y el Infierno".
  Como el monje seguía sin hacerle caso, el samurái insistió en la demanda, recibiendo esta contestación:
"Te escuché, pero no tiene sentido contestarte porque eres demasiado tonto para conocerlo".
Esta respuesta le enfadó tanto que sacó la espada amenazándole. En ese momento, el monje miró hacia arriba, sonrió y le dijo:
"Eso es el Infierno".
Y el samurái, comprendiendo que su vida era un constante enfado, dejó caer la espada y se dirigió al buen hombre, esta vez con sumo respeto, para decirle:
"Gracias por exponer tu vida para abrirme los ojos". A lo que el humilde hombre respondió:
"Eso es el Cielo". Porque el Cielo y el infierno no están tras la muerte, sino que son como uno vive.

Después de varias clases, que yo anoté, para contaros otro día, empezaron a contar chistes...de suegras. La verdad es que tenían su gracia y también apunte alguno:

-Pepe, te veo muy preocupado.
-Es que por poco atropello a mi suegra.
-Te fallaron los frenos?
-No, no, el acelerador.

Dos novios en la feria.-Mariano me llevas a subir a la noria?
-Mejor vamos a ver a tu madre, que marea lo mismo y es gratis.

La suegra a su hija.-Ayer tu marido vino tan borracho que se confundió de habitación, se metió en la mía y me hizo el amor.
-Y tu no dijiste nada????
-Ya sabes que no me hablo con el.

....Y siguieron así hasta las tantas...Ya contaré alguno otro día, no quiero cansaros.

lunes, 15 de mayo de 2017

Ni toros, ni rosquillas

Estamos en plenas fiestas de San Isidro patrono de Madrid. No se pueden aguantar tantas fiestas y comilonas, sin dejar atrás...los toros.
Hace ya mucho tiempo que no voy a los toros, ya casi ni me acuerdo de como va la cosa. Pero hoy, aunque solo sea por "chinchar", le he dicho a mi hijo que quería ir a los toros. Me ha contestado.
-Si, a los de Carabanchel.
Ya sabéis, como dice la canción de "la Casta y la Susana". Claro como el es animalista y anti taurino, no puede ver que hagan sufrir a un animal pues claramente me ha dicho que no. Ya os acordaréis de aquel día que os conté, cuando entro una rata en casa y lloro mientras le daba escobazos para que saliera a la calle. Por supuesto que no la mato aunque yo le decía, ¡mátala, mátala! claro que yo estaba subida a una silla, por si acaso.
Bueno el caso es que me he quedado sin toros. Os confieso que no me apetece nada ver una corrida, quizá es porque me he vuelto más sensible con la edad.
Como he visto la cosa un poco turbia he subido a casa de mi vecina Ana a preguntarle si iba a ir a la procesión, me ha dicho que no tenía nada pensado pero que si quería nos íbamos las dos. No me he hecho de rogar y hemos quedado para las dos juntitas irnos a ver al Santo.
Mientras íbamos en el tren hacia la Puerta del Sol para coger buen sitio para ver todo bien, le he contado varias anécdotas que ya he contado otros años y hoy no me he querido repetir.
Se ha reído mucho cuando le he contado que, allá por los años cuarenta, que teníamos una gran sequía, decidieron las autoridades civiles y eclesiásticas sacar a San Isidro en procesión a ver si llovía, pues estabamos en el mes de junio y no había caído ni una gota.
Fueron gentes de todos los barrios de Madrid y pueblos de alrededor, que hoy se dice...La comunidad de Madrid.
El caso es que todo el mundo rezaba, cantaba, mal, pero cantaba. Ese día también estaba yo junto con todos mis hermanitos. Digo hermanitos, porque yo soy la mayor y no tendía más de 11 años, detrás de mi iban 5, después siguieron llegando hermanitos.
Como iba diciendo, las gentes de Madrid y los que vinieron de fuera, cantaban y cantaban. Yo no se si sería porque lo hacían muy "requetemal"  o porque el bueno de San Isidro se canso de tanto canto y tanto rezo, cuando nunca lo visitaban estando siempre en su hermosa Colegiata. El caso es que empezó a caer tal tromba de agua que la gente no sabía que hacer.
El primero que salió hacia los soportales de la plaza fue el señor Alcalde, entonces era el Conde de Mayalde, por supuesto que le siguieron todos los demás, pero no quedó ahí la cosa, tanto corrieron a refugiarse de la lluvia, que dejaron solo al Santo en medio de la hermosa plaza Mayor de Madrid.
Mientras le contaba estas cosas a mi vecina y amiga, ya vemos aparecer la procesión: llegan unos señores vestidos a la usanza del siglo XVIII, la guardia Municipal con sus vistosos uniformes con plumero en el casco y todo, las autoridades eclesiásticas, pero...hoy, no aparecen las autoridades civiles igual que cuando yo era pequeña, ahora, todo ha cambiado y piensan de otra manera. Me ha dado pena.
Ya veíamos casi el fin del acto cuando Ana y yo, las dos a la vez, decimos: ¡Las rosquillas!
¡¡Como nos íbamos a ir sin probar las rosquillas del Santo!!
Como la pradera donde está el jolgorio nos pilla un poco lejos y las dos tenemos ya ...unos añitos. Decidimos comprar las rosquillas, ya sean tontas o listas, en la misma Plaza Mayor. Como dos fieras nos vamos hacia una tienda en la cual había cola para comprar. Nosotras, como dos hambrientas aligeramos el paso para no quedarnos sin ellas...entonces...Ana mete el tacón del zapato en una rejilla del alcantarillado y al echar el otro paso...cae al santo suelo.
Yo, que soy una escandalosa, pego un grito que se debió de oír en diez kilómetros a la redonda, La gente va enseguida a ayudarnos, Ana sigue en el suelo, el zapato metido en un agujero. Cuando la levantan tiene el traje lleno de barrillo y agua. ¡Está hecha una pena! Alguien llama al Samur que está muy cerca.
 Aparecen los sanitarios. No tiene heridas lo que tiene ella y yo  es un apuro que no nos tenemos. Le preguntan cosas, tales como si ve bien, si siente mareo, que donde le duele, que si patatín que si patatán.
Resumiendo...hemos aparecido en Coslada en una ambulancia y...sin rosquillas.
Esto es lo que les ha ocurrido a dos buenas "chicas" que quería ver la Procesión de San Isidro y comer las ricas rosquillitas.
 
 
Y estas son las riquísimas rosquillas que nos hemos perdido. ¿Os gustan?  Pues ya sabéis donde están,  en M A D R I D.
 
 
Aquí os esperamos. ¡Pero tened cuidado! Muchos de los que vienen...se quedan.

lunes, 8 de mayo de 2017

Una preciosa leyenda

Lo primero, felicidades a todas las madres aunque sea un día después. Yo también tuve ayer mi día y lógicamente estuve de celebración.
Lo pase muy bien en Toledo pues es ahí donde vamos muy a menudo por lo tanto, nos conocemos la ciudad igual o mejor que Madrid. Pero...Siempre hay algo que nos deja descolocados y fue que, estando en la ermita del Cristo de la Vega que me gusta verlo siempre que voy a Toledo, una señora muy amable, toledana ella, al verme tan interesada, me quiso contar la leyenda, yo le dije que me la sabía muy bien y que además la había puesto en mi blog. Entonces me dijo:
-¿Conoces la del Cristo de las aguas?
-¡No! Cuéntamela por favor. Y me la contó. La cual, casi me hizo llorar al final de dicha historia.

"Esta leyenda tiene como protagonistas a aquellos que diariamente trabajaban en el Tajo, y nos dice que un buen día, mientras todos estaba en su faena, vieron que llegaba flotando una caja de madera de tosca construcción.
Durante la segunda mitad del siglo XVI, muchos eran los pescadores que buscaban el sustento en las aguas del río, pescando para comer y para cambiar por otras viandas, también las mujeres pasaban largas horas en las orillas lavando la ropa. (Pobrecillas, si vieran nuestras lavadoras)
Eran tantos y variados los habitantes que utilizaban el Tajo para su vida diaria que multitud de leyendas han surgido en torno a este río.
Conocido era ya en la época los numerosos tesoros y riquezas que encierra Toledo en sus entrañas, y creyendo estos trabajadores que la caja que flotaba en el río podría haber escapado de los más recónditos subterráneos toledanos, rápidamente se acercaron a la orilla para intentar alcanzarla.
La sorpresa e intriga por la caja aumentó al momento de intentar tenerla, ya que cada vez que se acercaban a ella como si impulsada por misteriosa energía desconocida, se apartaba de ellos y se iba hacia la otra orilla.
Todos aquellos hombres y mujeres, ya preocupados al ver que ningún intento era posible ya que la caja parecía que cobraba vida incluso al moverse contracorriente y cambiar de orilla siempre huyendo de sus captores, decidieron que era el momento de dar conocimiento a las autoridades.
Llegaron los alguaciles y el Corregidor y decidieron que aquello era un hecho milagroso y no tardaron en avisar a las autoridades religiosas para que decidieran qué hacer con la misteriosa caja que huía con vida propia de sus captores.
Todos querían saber lo que contenía la caja, así que intentaron cogerla, pero cuando ya apenas la tenían cerca, esta se iba hacia la otra orilla y así estuvo bastante tiempo, hasta que por fin pudieron darle alcance.
Todos quieren ver el contenido de dicha caja, unos piensan que es un tesoro, otros temen que sean los duendes que tantas veces aparecen por la ciudad.
 Está el Obispo, el Dean catedralicio y el Cofrade Mayor de la Vera Cruz y todos los cofrades de Toledo.
Todos hablan y preguntan, cuando llega el turno del Cofrade Mayor de la Vera Cruz con sumo cuidado abren la tapa...
 Al abrir la caja descubren en su interior un crucifico de respetable tamaño, moreno y de larga melena, sobre el que aparece un papel escrito, que dice:
"Voy destinado para la Santa Vera Cruz de Toledo".
Toledanos allí congregados toman este hecho como un milagro. Entonces en procesión llevan la imagen hasta el convento del Carmen Calzado, donde permanece hasta 1810, año en que los franceses queman este convento, pasando entonces a la Iglesia de la Magdalena.
Es en aquel lugar donde sacaban a este Cristo en procesión rogando por el fin de las sequías y pestes.
De ahí el nombre de Cristo de las Aguas. (Aquí viene mi llanto)
Durante la fratricida Guerra Civil, la parroquia de la Magdalena fue destruida y con ella el Cristo de las Aguas.

He visto estampas y fotografías que me enseñó mi nueva amiga toledana. Era una talla muy rara y tenía  una melena como jamás he visto en Crucifijo alguno.
 Ni siquiera a los Nazarenos, y mira que nuestro Jesús de Medinaceli tiene una buena melena. (Que por cierto, por si alguien no lo sabe, había una señora que se dejaba el cabello bien largo para hacer el pelo a Jesús de Medinaceli).
He conseguido la historia completa a través de Internet y he llegado a una conclusión:

"NO HAY NADA  MÁS DAÑINO QUE EL SER HUMANO".

lunes, 1 de mayo de 2017

El hábito no hace al monje

Hay muchos refranes que podemos aplicar a esta historia, verdadera por más señas, por ejemplo:
"No te fíes de las apariencias"
"Mala y engañosa ciencia, es juzgar por las apariencias"
"No es harina, todo lo que blanquea" o,
"El hábito no hace al monje"...
Bueno empecemos con la historia, que en algunos momentos me ha hecho llorar un poquito.

Una mujer, con un vestido de algodón barato y su esposo, vestido con un humilde traje, se bajaron del tren en Boston, y caminaron tímidamente sin tener una cita, a la oficina de la secretaria del Presidente de la Universidad de Harvard.
La secretaria adivinó en un momento que venían de los bosques, eran campesinos, "no tenían nada que hacer en Harvard"
-Deberíamos ver al Presidente, dijo suavemente el hombre.
-El está ocupado, contestó la secretaria.
-Esperaremos, replicó la mujer.
Durante horas los ignoró, esperando que la pareja se desanimara y se fuera. Ellos no lo hicieron, y la secretaria vio aumentar su frustración y finalmente decidió interrumpir al Presidente.
-Tal vez si usted conversa con ellos unos minutos, se irán.
El hizo una mueca de desagrado, y asintió.
Alguien de su importancia no tenía tiempo para ocuparse de gente con vestidos baratos. El Presidente, con el ceño adusto se dirigió con paso arrogante hacia la pareja. La mujer dijo:
-Tuvimos un hijo que asistió a Harvard. Era feliz aquí. Mi esposo y yo deseamos levantar algo, en alguna parte del campus, que sea en memoria de nuestro hijo.
El Presidente no se interesó.
-Señora, le dijo ásperamente, no podemos poner una estatua para cada persona que asista a Harvard y fallezca. Si lo hiciéramos este lugar parecería un cementerio.
-Oh no, exclamó la mujer rápidamente. No deseamos erigir una estatua. Pensamos que nos gustaría donar un edificio a Harvard.
El Presidente entornó sus ojos. Echó una mirada a la pareja y entonces exclamó:
¡¡Un edificio!!
 ¿Tienen alguna remota idea de cuanto cuesta un edificio? Hemos gastado más de siete millones de dólares en los edificios aquí en Harvard.!
Por un momento la mujer quedó en silencio. El Presidente estaba feliz. Tal vez se podían deshacer de ellos ahora...
La mujer se volvió a su esposo y dijo suavemente:
-¿Tan poco cuesta construir una Universidad? ¿Por qué no construimos la nuestra? Su esposo asintió.
El rostro del Presidente se oscureció en confusión y desconcierto.
El señor Leland Stanford y su esposa se marcharon, viajaron a Polo Alto, California, donde establecieron la Universidad que lleva su nombre.
 La Universidad de Stanford, en memoria de su hijo del que Harvard no se interesó.
La Universidad "Leland Stanford Junior" fue inaugurada en 1891, en Palo Alto, "junior" porque era en honor del fallecido hijo del rico terrateniente.
Hoy en día la Universidad de Stanford es la número uno del mundo, por encima de Harvard.
Leland Stanford era un magnate ferroviario y Gobernador de California, su esposa se llamaba Jane.
Su único hijo, Leland Stanford murió de fiebre tifoidea en su adolescencia.

¡¡¡Que ojo clínico tienen algunos "chupatintas"!!! Este párrafo es cosa mía...

lunes, 24 de abril de 2017

Picaresca

No se si en otros pueblos, ciudades, naciones, islas o continentes hay picaros. Nosotros los españoles no nos libramos, pues hay mucha picardía, sálvense quien pueda.
Hoy me refiero a esas jovencitas "sordomudas".
Nos las hemos encontrado mayormente en el tren de cercanías.
En más de una ocasión que iba yo hacia Madrid o Alcalá de Henares, me han puesto en el regazo un papel que dice: "Soy sordomuda, ayúdame".
La mayoría no les hace ni caso, a mi me queda un pequeño resquemor por hacer lo mismo, cosa que se me ha quitado cuando me he enterado que, ni son sordomudas y además son rateras.
Según me han contado, mientras una te enseña el papelito, otra te "limpia" el monedero. Hace unos días, una pobre señora mayor, que iba al Supermercado con su carrito, le han parado dos chicas, le han enseñado un croquis con signos para hablar por señas. La pobre mujer no entendía nada y cuando se ha podido deshacer de ellas...ya le había "birlado" el monedero.
No me lo podía creer cuando me lo contaron, pues cerca de ese supermercado también me pararon a mi, aunque por suerte no me robaron pues yo ya estaba preparada y no os podeis imaginar lo que hice:
Cuando me enseñaron el papelito, yo con una muy buena sonrisa y mirándolas a los ojos empecé a mover mis manos como si de una sordomuda se tratase. Lo que yo expresaba con mis lindas manos era...El Padrenuestro. Os preguntareis como lo se, pues bien, Soy una gran cinéfila y me gustan mucho las películas antiguas, es por eso que me he visto "Belinda" infinidad de veces, solo por ver a la protagonista, que por cierto es sordomuda de verdad, rezar el Padrenuestro. Tal es así, que me lo se medianamente, con lo cual las pude engañar a las "mudas de pacotilla" que sabían menos que yo, pues al verme accionar, se fueron y me dejaron con las manos "hablando".
Estas ladronas, rateras o como queramos llamarlas, son muchas veces cogidas por la policía. Las llevan a comisaría, se las presentan al juez y...este a la media hora las deja otra vez en libertad.
Como "los chicos" de la comisaría ya están hartos, veréis lo que me han contado:
En mi portal hay dos jóvenes policías, chico y chica. Yo les digo chicos porque los he visto nacer y aunque les respeto como agentes, les quiero mucho como vecinitos, pues son estupendos y ellos también me aprecian a mí.
Después de tener varias denuncias en el barrio, la policía se ha puesto manos a la obra y han detenido a dos...rateras o sordomudas.
Cuando las estaban interrogando, lógicamente se hacían las mudas y trataban de hablar por señas. Encima de una mesa habían dejado unos boletos impresos con signos de manos y un plano que nadie entendía. Como les preguntaban y no respondían por su "mudez", uno de los policías ha cogido el plano y lo ha roto.
En ese momento una de las chicas le ha empezado a insultar de cabrón para arriba, le ha dicho hijo de `p...y no se cuantas cosas más. Pero como no las pueden hacer nada porque el juez las deja libres en menos de media hora y resulta que antes de ese tiempo están otra vez en "activo" ¿Que diréis que se le ha ocurrido a una señorita policía?
Pues ni más ni menos que...meterlas en el coche patrulla, darles un paseo hasta la sierra madrileña (dista unos 50 kilómetros) y dejarlas allí, de este modo tardarán lo menos tres horas en volver a detenerlas y...así todos los días.
Me han contado que este "paseíto" lo han hecho más de una vez.
 Siento mucho decirlo, pero les doy la razón a los policías, ya que los jueces hacen poco o nada por impedirlo.
Ya sabéis, no hagáis caso cuando creáis que fingen algún mal y sobretodo si van de dos en dos.
Dicho por un policía.

lunes, 17 de abril de 2017

Días de Amor

Lo primero, desearos una feliz semana de Pascua. Seguro que todos hemos sido muy buenos, hemos hecho buenas promesas y nos hemos querido mucho. Eso nosotros. Otros han hecho maldades y se han reído de nosotros que no las hacemos.
Hoy me he encontrado con dos casos de Amor. Otro...de menos amor.
El autor los ha titulado: Pensar en el otro y La cuenta está pagada.
   I
Dos hermanos, Pedro y José, compartían unos campos y un molino. Cada noche, después de haber molido el grano durante  toda la tarde, dividían los sacos de harina equitativamente pese a que uno de ellos vivía solo y el otro se había casado y tenía cuatro hijos.
Un día el hermano soltero Pedro, pensó lo siguiente:
"No me parece justo que distribuyamos el grano a partes iguales. Yo sólo debo preocuparme de mí mismo, mientras José siempre procura que a sus hijos no les falte nada".
Por eso, cada noche, intentando no hacer ruido, acarreaba algo de su harina hasta el almacén de su hermano.
 José, por su parte, tampoco dejaba de pensar en la situación de su hermano:
"No está bien que yo me lleve a casa los mismos sacos de harina, porque yo tengo hijos que me darán de comer cuando sea anciano, pero Pedro no ha encontrado a nadie con quien vivir". ¿Qué hará cuando sea viejo?
De modo que, noche tras noche, llevaba en secreto sacos a su hermano y así cada mañana ambos seguían teniendo la misma cantidad.
Hasta que una noche se encontraron en pleno transporte y, soltando los sacos, se dieron un fuerte abrazo.
Se dieron cuenta de que, más que la harina, lo más valioso que tenían era el Amor que sentían el uno por el otro.
   II
Un niño se acercó a su madre, que estaba liada entre pucheros en la cocina y le entregó una hoja de papel, en la que había escrito un listado de cosas. Tras secarse las manos en el delantal, la madre cogió el papel y empezó a leer lo siguiente:
"Por limpiar mi habitación cada semana, 5 euros. Por ir a la tienda a hacer la compra, 5 euros más. Por cuidar a mi hermano cuando tú sales a algún encargo, 10 euros. Por barrer el comedor después de cada comida, 3 euros, y por sacar buenas notas, 10 euros. Total, me debes 33 euros"
La madre, con cara de asombro pero con una media sonrisa en los labios por la picardía que demostraba su hijo, le dio la vuelta a la hoja y escribió esto:
"Por tenerte en mi vientre nueve meses, sin cargo. Por las noches que pasé junto a tu cama, cuidándote y velando tu sueño, sin cargo. Por las lagrimas derramadas durante estos años, por los momentos difíciles que me hiciste pasar, sin cargo. Por la comida, por la ropa, por tus libros y cuadernos, por limpiarte la nariz...Todo esto lo tuviste completamente gratis"
Así que tras leer su escrito, el pequeño se puso a llorar, miró a  los ojos a su madre y escribió con letras grandes: "LA CUENTA ESTÁ SALDADA".

Y es que cuando uno hace algo realmente por Amor, jamás debe esperar nada a cambio.
   III
Ahora, con permiso de todos vosotros, quiero mandarle mi cariño y mi apoyo a Don Arturo.
Diréis vosotros que quien es Don Arturo, os cuento:
Don Arturo es un sacerdote de una de las parroquias de Coslada, mejor dicho, la principal, o sea, la iglesia del pueblo. Que hasta que muchos madrileños decidimos salir de la urbe y marcharnos a este tranquilo pueblecito que linda con la Capital, era la única que había, ahora ya son varias. Pues bien:
Hace unos días y mientras el cura estaba tan tranquilo en su domicilio, llamaron a la puerta, como es lógico y sin ningún temor, abrió.
El muy zángano que fuese, le dio tal paliza para robarle la "inmensa" cantidad de 600 euros, su paga de jubilado, pues tiene 74 años, que le tuvieron que llevar al hospital cuando el pobre pudo pedir ayuda, pues le dejo inconsciente en el suelo y la casa destrozada.
Tal es así que después de medio recuperarse, porque ya no se va a recuperar del todo, ayer nos dijeron que va a ingresar en una residencia lo que le quede de vida.
Ayer día de la Pascua de Resurrección, nos dieron la noticia de su ida a la residencia. La residencia está en Madrid y es exclusivamente para sacerdotes, esto nos deja un poco más tranquilos pero nos da pena porque estaba estupendamente y no quería salir de su Parroquia.
Esperemos que le vaya bien.

Y estos son los tres casos que yo tenía preparados: Dos de mucho Amor, el tercero...



lunes, 10 de abril de 2017

Ocurrió hace muchos años

Hace muchos años existían los pregoneros, yo los he conocido cuando iba al pueblo a visitar a mis abuelos, pero en España ya existían desde hace tiempo, incluso en la época de los romanos. Estos pregoneros estaban divididos en tres clases: los oficiales, los heraldos y los voceadores, estos últimos actuaban por encargo de cualquiera. La tarifa normal era de un cuarto de moneda, de manera que dar "un cuarto al pregonero" significaba pagar sus servicios en voz alta, de cualquier tipo de noticia.
Cuando yo conocí al pregonero de mi pueblo, pregonaba todo: lo mismo decía que había llegado pescado al pueblo, que venían los titiriteros o lo que le mandaba, previo pago, la "tía" Tiburcia que era la cotilla del pueblo.
Aunque os parezca lejano, no lo es tanto, pues yo en una ocasión tuve que echar mano del pregonero:
Hace más de 50 años, yo estaba recién casada, vivía a las afueras de Madrid (hoy un barrio muy elegante por cierto).
Aquel día había estado en casa de mis padres. Me escapaba por la mañana y luego iba mi marido a recogerme después de salir de su trabajo. Nos fuimos hacia nuestra casita, que estaba allí donde "Sansón perdió el flequillo". Tomamos el metro, un tranvía y un autocar. Que era, sin exagerar, como los que vemos ahora en películas del tercer mundo. Este autobus iba lleno hasta los topes. Exagerando un poco.
 Pocos éramos los que íbamos sentados, casi todo mujeres, entonces los hombres eran muy galantes. Yo estaba embarazada de mi primer hijo, mi marido iba de pie a mi lado. Hacía mucho calor, mucho movimiento por los baches que tenía la carretera de Extremadura, no me debía de encontrar muy bien, pues todo me estorbaba. En algún momento deje encima de mi regazo el bolsito...cuando llegué a mi destino...no tenía mi lindo bolsito encima de mí. Empezamos a buscar y ¡Ja!, lógicamente no apareció. No llevaba nada de valor, pero si un hermoso billete de 100 pesetas de los años 50, que sería ahora como 100 euros...
¡Que sofocón me llevé!
Con el revuelo que armé, me aconseja una compañera de viaje que se lo diga al pregonero del pueblo, porque estábamos en Alcorcón, que echara un pregón a ver si aparecía. ¡¡¡La verdad es que éramos más bien tontos!!!
Buscamos al pregonero...dio el pregón... y lo que conseguimos fue...perder 15 pesetas más que nos cobró Agapito, el pregonero.
Después de este percance cuando se lo conté a mi madre, yo llorando y con pocas ganas de irme de vuelta a la casa que tan lejos estaba de mi mamá. Y  mi madre que era única para echar más leña al fuego, empezó con muchos aspavientos a decir:
-¡Como no encontréis una casa más cerca...la niña se muere y lo que viene también!
¡Para que dijo más! A mi marido le caían sudores.
Dinero no teníamos para comprar una casa. Yo con cara de circunstancias y llorosa. Mi madre, erre que erre. Que si estáis lejos. Que la niña de tanto ir y venir se va a marear en el metro. Que se está quedando más delgada. Que esto, que lo otro y lo de más allá.
Yo a todo esto, cada vez ponía mas cara de angustia.
El caso es que mi padre dijo que nos quedáramos allí.
¡No lo tubo que repetir!
Enseguida mi mamá nos arregló el asunto:
Nos dijo que nos podíamos quedar en mi cuarto de soltera.
Nos fuimos," allá donde da la vuelta el aire" a recoger nuestras cosas.
Nos echamos la cama al hombro y salimos corriendo sin mirar atrás, no fuera que nos pasara como a la mujer de Lot, y nos quedáramos hechos unas estatuas de sal.
Yo me "recuperé" rápidamente, el niño nació guapo y hermoso, cuando cumplió 3 añitos, ya teníamos casita propia.
Esta odisea la he pasado yo.
 Hoy, gracias a Dios tenemos una buena casa. un metro cerca, un magnifico autobus con parada a tres metros de casa y por si fuera poco, el tren de cercanías que en menos de media hora nos deja en el centro de la Capital.
Si algún joven lo lee, cosa que dudo, que no se queje tanto si el coche es pequeño, si le han dado un pequeño golpe, si no encuentra aparcamiento a la puerta de casa...en fin...no os quejéis tanto, que tenéis mucho.
¡¡¡Bueno, quejaros lo que queráis!!!