lunes, 22 de agosto de 2016

Mas vale tarde...

Aunque han pasado unos días desde que se ha celebrado la Festividad de la Virgen de la Paloma en Madrid, paso a contar lo poco que se de la historia del famoso cuadro y por que es la Patrona de los bomberos de la Capital de España:
Corría el año 1923, cuando un grupo de personas trataban de colgar un cuadro de la Virgen de la Soledad para ponerlo en unas andas y hacerle una procesión. El cuadro que pesa 80 kilos y está a 7 metros de altura, les era muy difícil descolgarlo.
En esos momentos vieron que unos bomberos de un parque cercano, estaban de maniobras a la vuelta de la esquina. Entonces les pidieron ayuda, que ellos muy gustosamente aceptaron y bajaron el hermoso cuadro y además les acompañaron en el recorrido por las calles del viejo Madrid.
Desde ese momento, los bomberos madrileños se han encargado de bajar el cuadro todos los años, llevar la carroza y acompañarla. Desde hace varios años, al llegar a la Puerta de Toledo, donde tienen el parque los bomberos, le hacen una exhibición que es digna de ver pues está a gran altura, empiezan justo cuando pasa la Virgen por debajo de ellos.
La devoción a la Virgen de la Paloma surgió en el siglo XVIII, cuando unos niños se encontraron en un vertedero un lienzo que representaba a una mujer con ropas monjiles y un rosario en las manos.
Los chiquillos jugaban con el retablo en un solar donde hoy se levanta el templo, hasta que una mujer llamada Isabel Tintero les compró la pintura por dos reales. La reparó por su cuenta y la colocó en el portal de su casa, en la calle de la paloma. Inició el culto a la Virgen, que se contagió a todo el vecindario.
Quien lo pintó, como el cuadro llegó allí, son preguntas sin respuestas claras todavía.
Hay varias versiones: una que es el retrato de una monja de un convento de Burgos, al parecer la pintó su padre antes de que entrara en la clausura. Era el siglo XVI.
Otra, que es la Virgen de la Soledad realizado por Gaspar Becerra. Y los hay que funden ambas teorías y afirman que el pintor hizo el cuadro teniendo a una monja por modelo.
Es la Virgen más querida de Madrid, sin que se enfade la de la Almudena que es la verdadera Patrona de la Villa.

Para que nadie se quede con la duda de saber algo de Nuestra Señora de la Almudena, que se prepare para leer otro dato curioso:
Este nombre es árabe "Al Mudayna" (o sea ciudadela), y esta es su leyenda:
En el año 712 antes de la toma de Madrid por los árabes, los habitantes de la villa tapiaron una imagen de la Virgen María en los muros de la muralla para esconderla de los musulmanes.
Con la Reconquista de la ciudad en el siglo XI por el rey Alfonso VI, se propusieron encontrar...y encontraron la imagen oculta.
Fue mientras hacían una procesión por la Cuesta de la Vega y ¡zas! un fragmento de la muralla cayó mostrando la imagen, intacta y con dos velas con las que había sido tapiada aún encendidas a pesar de los siglos transcurridos.
Madrid y sus murallas fue fundada en el siglo IX por el Emir cordobés, Muhammad I. No se sabe si esta leyenda es cierta pues los cristianos de aquella época no tenían nada que temer, pues los musulmanes respetaban sus iglesias cristianas y permitieron a los mozárabes-cristianos bajo sus dominios seguir practicando su religión, o sea, que no era tan fiero el león como lo pintaban.
He leído en un hermoso libro de historia, que en el reinado de Alfonso VI, en España, vivían hermana mente Cristianos, Judíos y árabes, ¿No es hermoso? A mi me lo parece, además creo, o yo me he forjado esa idea, que desciendo de moros y judíos, ya que en Toledo se asentaron y vivieron más de cuatro siglos y...yo he nacido en Toledo...Pero... algo después...aunque no mucho.
 Vale.

lunes, 15 de agosto de 2016

Olimpiadas

Estamos en plenas Olimpiadas y vamos a hacer un buen homenaje a los deportistas de todo el mundo. Todos son fabulosos y tenían que darles medalla de oro a todos solamente por participar, que bien merecido lo tienen ya que se han pasado 4 años preparándose.
He recordado unas cuantas curiosidades que os voy a contar, seguro que ya las sabéis, pero por si acaso, ahí van:
Es curiosos como en los primeros JJOO en 1896 daban medalla de plata al ganador, medalla de bronce al segundo y al tercero...un gran aplauso. El oro se sumo al medallero en los siguiente JJOO, en Paris en 1900. Además fue la única edición en la que las medallas eran cuadradas.

También es curiosos que el medallista más anciano que participó en Amberes, 20. Tenía 72 años. ¡Bien merecida se la tenía!

Este año en Rio se han recuperado dos nuevos deportes, el golf y el rugby.
También hay tramposillos, pues en 2004 un tal Fred Lorz había ganado el maratón en el coche de su entrenados, pero para que este no quedara mal, otro tramposo, el griego Belokas, llegó el tercero y eso que lo hizo en el carro de su padre.

Un dato gracioso fue cuando Mark Spitz, aquel chico tan guapo que ganó un montón de medallas en Múnich. Fue la estrella de los juegos con aquel bigotazo que tenía y que al preguntarle los rusos porque no se lo quitaba el les respondió:
-"Me dejo el bigote porque me hace nadar más rápido al aligerar el agua de la boca". Dos días después, todos los nadadores rusos lucían, orgullosos, sus nuevos mostachos.

Ocurrió un caso muy graciosos, dentro de lo que cabe, en los JJOO olímpicos de Ámsterdam, en 1928, a la alemana Hilde Schrdes se le rompió el bañador y se le quedo un pecho al aire. Le dio tanta vergüenza que sólo quería terminar la carrera cuanto antes...tan rápido nadó...que gano.
 Seguro que nuestras chicas de ahora no habrían sentido ningún pudor ya que en las playas están...¡Hoy los tiempos adelantas que es una barbaridad! Esto lo dijo Don Hilarión.

Tampoco podemos olvidarnos de Johnny Weissmuller, el famoso tarzán, quizá el mejor de todos los tiempos. Gano tres oros y un bronce en Paris y dos oros más en Amsterdan.

 No puedo dejar pasar que hoy dio 15 de agosto es la Virgen de la Paloma, muy querida en Madrid. Ya se que también son las patronas de muchos o casi todos los pueblos de España, por eso después de honrar a la Virgen, nos vamos a tomar una sangría en "Las Cuevas de Luis Candelas" y a ver si llego a la procesión porque me encanta ver a los Bomberos madrileños con la carroza del cuadro de la Virgen, que esta mañana ellos mismos lo han descolgado de la iglesia donde se venera durante todo el año.
Todos los años se concentra una gran multitud para ver como los bomberos descuelgan el cuadro. Han estado muchas autoridades civiles y eclesiásticas.
Ya he contado muchas veces como apareció este cuadro, lo vuelvo a decir:
Lo encontraron en un vertedero en el Madrid de hace muchos años. Lo tenían unos niños jugando con él. Entoces una señora que lo vio les pidió que se vendieran, lo hicieron por dos reales. La señora se lo llevó a su casa hasta su muerte. Luego lo vieron tan hermoso que la iglesia del barrio lo recuperó.
Otro día os daré pelos y señales de esta historia con nombres y apellidos. Mi curiosidad hace que me los conozca todos.
No quiero cansar más a mis amigos...mejor dicho...llego tarde a la procesión.

lunes, 8 de agosto de 2016

"Batallitas"

Seguro que todos os acordáis del "Abuelo Cebolleta". Si alguien no sabe quien es, cosa que dudo, os diré que es un personaje de comic ideado por Ibáñez, padre de Mortadelo y Filemón, El botones Sacarino etc.
Nos hace mucha gracia cuando estamos leyendo las historietas, pero cuando uno se hace mayor piensa...¡caramba! pero si yo estoy actuando igual. Y es que como hemos vivido mucho tenemos la memoria llena de anécdotas.
Hoy precisamente estaba recordando algo de hace muchos años. De 1955, total nada, muchos de vosotros no habíais nacido.

Dos monjas, veinte chicas y yo.
Estábamos pasando nuestras vacaciones en El Espinar, provincia de Segovia. Teníamos entre los 14 y los 20 años.
Estas vacaciones nos las pagaban por nuestro buen comportamiento. 1º por no faltar a todas las cosas que nos mandaran las monjas. Si teníamos que rezar...rezábamos. si nos mandaban coser (canastillas) cosíamos. Si nos mandaban cantar...cantábamos. En fin, no voy a enumerar mas "obligaciones". El caso es que nos ganábamos bien merecidas las vacaciones.
Estando en El Espinar, nos enteramos de que había una ermita a unos cinco kilómetros del pueblo donde habían rodado la película que todos conocéis "Marcelino Pan y Vino", además cerca de ella había una fabrica de miel. No se lo que harían, el caso es que vimos unos grandes tanques llenos de miel, podíamos comprar y además comer toda la que quisiéramos. Compramos y no os digo lo que comimos.
Era el mes de julio, cuando llegamos a la ermita, caminando cinco kilómetros a pleno sol...(si fuera ahora yo no llegaría).
Llevábamos nuestra pobre merienda que nos habían preparado las monjas del convento donde estábamos...pan con chocolate. Cuando fuimos a comerlo era más bien chocolate a la taza.
Éramos tan jóvenes que todo nos parecía bien.
Antes de merendar visitamos la ermita y el hermoso Crucifijo que sale en la película. ¡Era impresionante! no es de extrañar que el niño se quedara extasiado mirándolo, nosotras también.
Según los lugareños era muy milagroso pues había una sala llena de miembros de cera, brazos, piernas, pies. Cada persona que era curada le llevaba un trozo de su cuerpo en cera...
Una vez hecha la visita nos dieron permiso para ver los alrededores o jugar.
Al poco rato aparecieron por la ermita unos labriegos con un burro cargado de frutas, se lo dijimos a la hermana Paquita y nos dijo que si vendían nos compraba de todo. ¡Para que nos dijo más!
¡Nos compró un serón de uvas y ciruelas!
Los hortelanos una vez hubieron vendido la mercancía se tumbaron a la bartola debajo de un árbol. Al burro lo ataron en la parte de atrás de la ermita para que descansara.¡¡Pobre burrito!!
Después de nuestro pan con chocolate, las uvas y las ciruelas, nosotras, jóvenes, teníamos más ganas de retozar que el pobre burro.
Las monjas y demás gentes que allí había estaban junto a la puerta principal de la ermita donde había buena sombra. A nosotras no nos molestaba el sol.
Nos fuimos donde estaba el burro.
 Una chica se puso de guardia en una esquina para avisarnos si venía alguien.
Empezamos a montar en el burro una tras otra. Una cogía el ramal, la otra montaba le daba una vuelta y volvía al sitio de destino. Así una tras otra, las casi treinta que éramos...¡¡¡Que paliza le dimos al pobre burrito!!!
Después de un par de horas, vimos que venían los dueños del asno. Le echan los serones al lomo. Como ya nos habíamos comido las frutas estaban vacíos. Nosotras como buenas "niñas" mirábamos lo que hacían.
Entonces llenaron los serones de niños, sus hijos, y el pobre burro hizo algo así como.¡¡ Uaaaag!!.
Uno de los labriegos, encarándose al asno dijo:
¡¡¡Vamos Pilón, no te enfades que has estado toda la tarde descansando, so vago!!!
Nosotras nos mirábamos y poco a poco nos fuimos hacia donde estaban las monjas como si nunca hubiésemos roto un plato, mejor dicho...¡¡¡como si nunca hubiésemos montado en el pobre burrito!!!
Volvimos a caminar los cinco kilómetros que nos separaban del pueblo, íbamos cantando tan contentas...¡¡¡Lo que es la juventud!!!

No se si alguna de mis compañeras de aquellos tiempos leerá esto, no me voy a hacer ilusiones, pero si que me acuerdo de cada una de vosotras muy a menudo. Recuerdo los nombres, el color de vuestros cabellos, lo simpáticas que erais, en fin todo. Otro día contaré algo más a ver si tengo suerte y localizo a alguna de vosotras.
Por la edad, quizá ya no este entre nosotras la madre "Ito" (cuanto la hacíamos de rabiar), la hermana Paquita, la guapísima hermana Salvadora, que cuando le decíamos que era muy bella nos regañaba...nosotras éramos casi niñas y ellas ya pasaban de los cuarenta...

Es un recuerdo de mi juventud y doy gracias a Dios por poder recordar....
No me importa si me llamáis, como mis hijo, "La abuela Cebolleta!

lunes, 1 de agosto de 2016

Dos historias

Me han parecido bonitas y rauda como una centella me he puesto manos a la obra, mejor dicho, manos al ordenador. No es que tenga muchas ganas pues aquí en Madrid estamos a casi 40º a la sombra y en mi cuarto de estar, ni con el ventilador se puede estar. Diréis, pon aire acondicionado. Pues os explico el motivo por el que no lo tengo:
Lo primero es que en Madrid solo hace calor quince días al año. Lo segundo es que vivo en un piso bajo con todas las ventanas al jardín de la Comunidad y muchas horas al día y por la noche se está muy bien. Si queréis saber más, os diré que también pienso en lo que cuesta ponerlo, la factura de la electricidad y...lo que es peor, no molestar al vecino más próximo con el "rum-rum" de los aparatos. Por ese motivo y porque dentro de cuatro días ya no hará calor...de momento me estoy achicharrando.

Ahora voy con mis historias:
La horca.
"Erase una vez un hombre muy rico que tenía un único hijo, su heredero. Este vivía a cuerpo de rey y se pasaba todo el día rodeado de amigos y aduladores. El padre estaba harto de advertirle que esos "amigos" sólo estarían a su lado mientras tuviera dinero con el que agasajarlos, pero que cuando se terminase lo abandonarían.
Un día el anciano ordenó a sus criados que construyeran una horca con una placa que decía: "Nunca desprecies las palabras de tu padre". A continuación, hizo venir ante si a su ocioso heredero al que comunicó lo siguiente:
Esta horca es para ti. Si sucede con tus amigos lo que te he advertido, quiero que te cuelgues de ella".
El joven creyó que era una broma de mal gusto de su viejo progenitor pero prometió cumplir lo que le pedía.
Transcurrieron unos eses, el anciano falleció y, tal como éste sospechó, el muchacho empezó a gastar su fortuna sin control hasta arruinarse y quedarse sin un solo amigo. Desesperado, recordó las palabras de su padre y lloró por no haberle hecho caso.
Entonces, se colgó la soga al cuello pero el brazo de la horca se rompió y empezaron a caer sobre su cabeza monedas de oro, diamantes y una nota que decía: "Ésta es tu segunda oportunidad. ¡Te amo mucho! Tu viejo padre".

La señal.
Tras navegar a deriva en una balsa, el único superviviente de un naufragio llegó a una isla inhabitada.
Cada día, nada más despertar, miraba el horizonte buscando un indicio de que pronto alguien lo salvaría.
Pasaron los días y, convencido de que tendría que dotarse de un mínimo de comodidades para sobrevivir a la espera de ayuda, empezó a construirse una cabaña. Allí pasaría las noches protegido de los animales salvajes y guardaría todas sus pertenencias.
Un día, tras recorrer la isla en busca de alimento y observar el mar desde distintos puntos estratégicos, regresó a su campamento base y se llevó un gran disgusto. Los rescoldos de una hoguera mal apagada habían hecho saltar chispas y, con toda probabilidad, esa era la causa de que su cabaña hubiese sido arrasada por el juego.
¡Oh, Dios!, ¿Cómo has podido hacerme esto?, grito desesperado al cielo.
Pero a la mañana siguiente, lo despertaron las sirenas de un barco que acababa de atracar en la playa y que se disponía a rescatarlo.
¿Como supieron que estaba aquí?, les preguntó.
Vimos sus señales de humo, respondieron...

Así sucede en la vida, cuando creemos que todo está perdido puede que alguien esté ya en camino para brindarnos apoyo.

Dos buenas enseñanzas. La horca salvó a uno y La señal del fuego al otro.


lunes, 25 de julio de 2016

Vuelta a casa

Ya estoy de vuelta en casa:
Han sido días de tranquilidad y descanso, he paseado mucho, he descansado y he comido más de la cuenta y es que, está tan buena la paella y la fideua que he estado a punto de reventar.
Aunque he estado ociosa no he dejado de interesarme por cosas desconocidas, os voy a contar algo que me emocionó y algo que  me hace sufrir de pena:
Resulta que en la playa de La Concha de Oropesa del Mar y dando buenos paseos por ella, siempre que llegamos a unas rocas donde terminaba la playa, la gente ponía el pie en una de ellas y nosotros para no ser menos hacíamos lo propio. En estas rocas hay una Virgen muy pequeñita incrustada con cemento a dichas rocas, también tiene muchas flores artificiales, que dicho sea de paso están muy limpias. Yo pensé, pues pienso más de la cuenta, que alguien tenía que limpiarlas pues hace ya más de 16 años que voy a esta playa y siempre están limpias y bien cuidadas.
Nosotros hacíamos cábalas pensando y en tantos años no sabíamos a quien preguntar por este pequeño secreto.
Uno de los días que íbamos a bañarnos me acerque a la relaciones públicas del hotel que como es lógico nos conoce bien, entonces le pregunté que si sabía lo que significaba dicha "capillita" . Me contestó: Si que lo se. Rápidamente le dije, cuenta, cuenta, esto fue lo que dijo:
-Me lo contó una señora, que ella y su marido venían siempre de vacaciones aquí, el hombre le llamaba su playita y cuando él murió su esposa puso las cenizas en estas rocas y colocó la imagen de la Virgen.
Aquello me causó una gran emoción, no pude por menos que decir,¡¡Que bonito!!
Todos los días cuando mi hijo y yo llegamos a las rocas, ya no solo pisábamos piedra, como decían los nativos, desde ese momento rezábamos una oración. Espero seguir haciéndolo el próximo año.

Lo que me lleva poniendo  triste es un caso bien distinto y además los protagonistas los conozco muy bien:
Erase, (lo pondremos como un cuento), pues bien, era un hombre buenos decente y demasiado trabajador, trabajó para dar carrera a sus hijos y tener como una reina a su mujer.
Era funcionario y cuando terminaba su jornada iba ha hacer horas extras para que no les faltara de nada ni a su esposa ni a sus hijos.
Lo niños estudiaron, se hicieron mayores y terminaron sus carreras. Están muy bien colocados, los dos funcionarios de por vida, su señora madre aprovechaba mientras uno trabajaba y los otros estudiaban y se iba con las amigas, muchas veces a jugar al bingo.
Tuvo la desgracia el pobre hombre de que cuando se jubiló le empezaron a salir achaques. Diabetes, el corazón, la próstata y no se cuantas cosas más.
Yo hablé con él por teléfono hace unos días y me pareció que estaba normal lo único es que de vez en cuando se le escapaba la orina. Entonces su esposa que es una mujer muy limpia no podía ver que se no llegara al baño y se le caían las gotas...total, les puso la cabeza a los hijos como un bombo y entre los tres le llevaron a una residencia...esto no lo ha podido soportar. Él quería irse a su casa, como no podía empezó a dar voces, el médico de la residencia le puso un calmante, que yo creo que se le fue la mano y, el pobre hombre ingresó en coma en un hospital, de aquí ya no salió.
Todo esto puede verse normal, lo que no veo yo normal y por lo que estoy sufriendo por el aprecio que le tenía, es que su esposa acompañada por uno de sus hijos, después de no recoger las cenizas,  que les llamaron la atención de que fuesen a por ellas...las arrojaron en un parque cerca de su casa donde van a hacer sus necesidades todos los perros del barrio.
¡Pobre amigo! No te merecías esto, pero yo te tengo siempre presente en mis oraciones.

Como se suele decir, una de cal y otra de arena. Y no es un cuento.

lunes, 4 de julio de 2016

Mis primeros 80

Hoy día 4 de julio es mi cumpleaños:
Son mis primeros 80...cumpliré otros tantos, seguro que no y bien que lo voy a sentir pues como a la mayoría de los de mi edad, es cuando mejor vivimos.
Son mucho ochenta añitos, ha habido de todo, bueno, malo y regular.
No voy a contar aquellos cumpleaños cuando no me podían comprar un abanico de papel. Ni tampoco cuando iban mis amiguitas del colegio a casa y se hartaban de rosquillas que había hecho mi madre y una de ellas con toda la educación del mundo le preguntó a mi madre:
-Puedo llevarme una para mi hermanito?
No se llevo una, se llevo un buen paquete que le hizo mi madre, pues eran años malos y faltaban muchas cosas...Bueno no quería contar penurias y al final las cuento....
Hoy he recibido algún regalo costoso, pero los mejores regalos han sido las llamadas telefónicas de mis hermanos, sobrinos, vecinas y amigos.
 También he recibido correos electrónicos que me han hecho casi llorar.
El primero de un amigo ausenté que yo creía que me había olvidado, no ha sido el caso, se ha acordado de mi cumpleaños.
El segundo de mi amigo Víctor, al que muchos conocéis por los relatos que me cuenta y yo los cuento en el blog.
Esto es lo que me ha dicho Víctor:

Feliz, feliz en tu día
Mª Ángeles que Dios te bendiga.
Que reine la paz en tu vida.
Y que cumplas muchos más.
Hoy en misa le daré gracias a Dios por haberte dado el don de la vida.
¡¡¡La vida es un don de Dios que rara vez la sabemos valorar.
Tú no eres fruto de la casualidad. Tú eres fruto de un sueño de Dios.
Un día 4 de julio de hace ochenta años, Dios saltó de alegría al ver cumplido su sueño.
Sueño de tenerte a ti, la alegría que sentiste los días que nacieron tus hijos.
¡¡¡Mucha más!!! Fue la alegría que sintió Dios un día 4 de julio de hace ochenta años cuando naciste tú.
También le daré gracias a Dios por ser como eres, por haberte Dios puesto en nuestro camino.
Por poder compartir mi fe contigo a través de nuestra parroquia de la Santa Cruz.
Un fuerte abrazo de tus amigos que sabes te quieren y no te olvidan.
En sus pobres oraciones al Señor.

Después de esto, ¿Qué puedo decir?

Me he sentido querida por: hermanos, cuñadas, hijo, nieta, vecinas, sobrinos y sobrinas...no puedo pedir más.
Para celebrarlo mi hijo me ha preparado dos semanitas de vacaciones en la playa, por lo tanto...me voy a hacer la maleta.

martes, 28 de junio de 2016

Una gran mujer, mi tia Gabriela

No era famosa, solo la conocíamos los familiares, amigos y vecinos. Era, mi tía Gabriela.
Para mi fue la mujer más trabajadora que he conocido. Además, también para mi, buena persona.
Me voy a remontar a cuando yo era una pequeñaja, de esto ya hace bastante tiempo, todavía no se había casado. Trabajaba en una fabrica de cemento en Villaluenga de la Sagra, provincia de Toledo. Junto a su hermano mantenían  a su madre y cuando podía ayudaba a los demás. Los demás éramos nosotros, sus sobrinos.
Esto ocurrió antes de casarse, por lo tanto no habían nacido mis 5 primos, sus hijos. En aquellos tiempos los hijos se tenían después del matrimonio.
Un día de aquella maldita pos-guerra, allá por los años cuarenta, se presentó sin avisar en casa, venía envuelta en una gran mantón que la cubría del frio y de algo más: el mantón era de su madre, mi abuela. Mi madre nada más verla le dijo:
-Pero hermana, cuanto has engordado?
Mi tía Gabriela, riéndose, se despojó del mantón y de unas cuantas ropas más y...apareció un enorme cerdo abierto en canal y rodeándole todo su cuerpo. Nosotros, los niños, de momento nos asustamos pero al ver reír a mis padres y a mi tía, nosotros curiosos empezamos a mirar que era lo que allí pasaba. Lo que pasaba era que, como en Madrid estábamos pasando más hambre que el perro de un ciego, pues todo lo que comíamos era por las cartillas de racionamiento, a la tía Gabriela no se le ocurrió otra cosa que traerles carne a sus hermanos y sobrinos.
No solo nos hartamos nosotros, sino unos cuantos vecinos, pues como en aquellos tiempos no existían los frigoríficos y por miedo a que se estropeara el riquísimo marrano, mis padres decidieron repartirlo entre los vecinos, que no solamente le hicieron una fiesta al "guarro" como decía mi padre, sino también besaron y agradecieron a la tía Gabriela tan suculento presente.
Tengo que decir que, como en aquellos tiempos había lo que llamaban aforo al entrar en las estaciones de tren, se tenían que valer de artimañas para pasar algún comestible en Madrid. La tía Gabriela no fue esta la única vez que nos visitó envuelta en el mantón.
Una de las veces me hizo cómplice de sus "chanchullos".
Llegó a casa, como siempre, sin avisar.
Aquel día iba vestida de "cerdo", nunca mejor dicho.  El caso es que no se le notaba, yo hoy me pregunto, cosa que nunca lo hice a ella, como se las apañaba para camuflarlo.
Mi madre la regañaba algunas veces pues como mi padre era Policía Municipal, decía que podía comprometerlo pero ella siempre contestaba que, cuando se comía las tajadas bien frititas no se comprometía.
Yo me reía mucho con estas discusiones de hermanas. Aquel día, ya rizó el rizo:
Cuando llegó a casa "descargó" medio cerdo y le dijo a mi madre:
-Esto para vosotros, ahora si dejas que me acompañe la niña. (O sea yo), vamos a hacer un recado.
 El recado fue:
Pues muy sencillo, tenía unos amigos en el Paseo de las Delicias. Cogimos el tranvía. Llegamos a una casa, y...la estaban esperando con los brazos abiertos. Era una familia de un montón de gente. Tenían más hambre que "Carpanta" y...allí dejó mi querida tía Gabriela el resto del marrano.
Cuando volvimos a casa ya estaban todos cenando unas exquisitas magras de cerdo fritas. Nadie decía nada, pero todos comían a dos carrillos.
Quizá esté mal visto a estas alturas, pero otros hicieron cosas peores. Yo, no solamente la he querido sino que la he admirado.
Tanto ella como sus hermanas eran analfabetas, cosas de mi abuelo que decía que las mujeres no tenían que saber leer, pero eran muy, pero que muy listas. Si el abuelo, al que no tuve el gusto de conocer, viera ahora a sus nietas...todas saben leer.
Ayer la enterramos, tenía 99 años.
Era la última tía que nos quedaba. Sus hermanos tampoco están ya.
 Mis primos y yo, todos estamos huérfanos.