lunes, 15 de enero de 2018

Señores con turbante

Una vez un sultán, al que no le faltaba el Turbante, se llevó a sus mejores cortesanos a disfrutar de un crucero por las aguas tranquilas del golfo Pérsico. Todos se mostraban encantados de ser sus invitados, menos uno, que jamás había visto el mar ya que había pasado toda su vida en las montañas.
Este hombre sufrió un ataque de pánico nada más abandonar el puerto y se encerró en la bodega de la nave, donde no paró de llorar y lamentarse e incluso se negó a comer y beber.
Su comportamiento estaba arruinando el crucero a todos los pasajeros, pero el sultán no sabía cómo hacer entrar en razón al cortesano. Para fortuna de todos, el más sabio de los ministros del reino (en mi reino hay pocos ministros sabios),t se dirigió a su señor diciéndole:
-Si Su Alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo.
Y, a continuación, mandó que tirasen por la borda al atormentado cortesano. Cuando el hombre vio que nadie le salvaría de morir ahogado empezó a dar grandes brazadas y, aunque tragó mucha agua, llegó hasta el barco, desde donde fue izado.
A partir de ese momento, no sólo dejó de quejarse, sino que todo le pareció maravilloso.
Al igual que el cortesano, muchas personas sólo consiguen dar el auténtico valor a las cosas de las que disfrutan a diario cuando experimentan la sensación de pérdida.

Este hombre no tenía Turbante, pero quería uno...

Hace mucho tiempo, un hombre descubrió en un arcón de su desván una pieza de tela que perteneció a sus antepasados. Como en su familia solían usar preciosos turbantes, pensó que, para honrar a sus ancestros, se haría uno. Claro que el trozo de tela no era lo suficientemente grande para ello, así que ni corto ni perezoso decidió vender el trozo de tela en la subasta de cada sábado en el mercado.
Durante la puja, el subastador comenzó a subir el precio hablando de la calidad de aquella maravillosa tela y, al final, un profesor, muy conocido por ser una de las personas más influyentes de la comunidad (igual que mi amigo Juan, que me enseña estas bonitas historias), pues bien, este profesor ofreció muchísimo dinero por el trozo de tela.
El propietario del tejido se quedó muy preocupado porque se dio cuenta de que el comprador tampoco podría hacerse un turbante y pensó que le acusaría de intentar engañarle al vendérsela a aquel precio. Se acercó a él y le comentó:
-No vale la pena comprar esa tela. ¡Es demasiado pequeña para hacerse un turbante!.
El profesor, sorprendido, le miró y le dijo:
-¿Quien puede pensar en hacerse un turbante con esta reliquia? Voy a enmarcar este maravilloso tapiz y lo colgaré en algún lugar de mi casa donde pueda verlo y tener siempre presente la leyenda que lleva bordada:
"TODO TIENE SU VALOR, PERO HAY QUE SABER RECONOCERLO"

Una sonrisita no nos va a hacer daño....

-Pepe, te veo preocupado.
 -Es que por poco atropello a mi suegra.
-¿Te fallaron los frenos?
-No, no, el acelerador.
......
-Tu sabes el castigo por ser bígamo?
-Si, tener dos suegras.
.....
-Pepe, pero a ti no te cae mal tu suegra.
-Si.
-Y entonces, ¿Por que llevas su foto en tu pitillera?
-Es que estoy dejando de fumar.

lunes, 8 de enero de 2018

Cabalgata, roscón y regalos


Llegó el día más esperado, o sea, los Reyes Magos:
Como tengo la suerte de que la cabalgata pase por la puerta de mi casa, en el momento que escuché a mis vecinitos salir del ascensor, yo, rauda como una centella también salí corriendo.

Llevamos lo menos diez meses que no llovía, estamos asfixiados con la sequía, apenas respiramos aire puro, pues bien, el día 5, cuando iba a llegar la caravana de los Reyes Magos...llovía más que "cuando enterraron a la tacones", (no se quien era esta señora, solo se lo he escuchado decir muchas veces a mi padre), pues bien, llovía pero bien.
 Ahí estábamos los mayores con los paraguas, los niños todos encapuchados hasta los ojos que apenas veían cuando, aparece una moto de la policía.
Todos salimos del porche hacia la carretera, los niños corriendo para no perderse nada. A todo esto, seguía lloviendo, pero bien.
Aparece otro motorista, policía, claro está. Después dos más. Un poco mas tarde un coche policial, le siguen tres en batería, otro un poco más alejado. Yo pienso. ¿Esto es un desfile?
Después de varios agentes en coche, aparecen varios más al lado de una carroza, muy bonita por cierto. Los niños ya no piensan en la lluvia, solo están recogiendo caramelos que desde dicha carroza les han tirado.
Los pastorcitos que van encima de la carroza, están los pobrecitos empapados, unos se tapan con paraguas, otros se cubren como pueden con trozos de plásticos...llega la segunda carroza. Los críos se alborotan, las mamás y papás también están pendiente de los caramelos, estos, al estar el suelo mojado se ponen "chuchurrios".
Yo tengo más suerte pues me he quedado cerca de la acera y aunque me estaba empapando como los demás, los que iban a pie rodeando dichas carrozas, se acercaban a mi y me ponían puñados de caramelos en la mano. (Ventajas de la edad). Yo me los guardaba, al final tenía los bolsillos llenos de ricos caramelitos secos.
Aunque la lluvia deslucía un poco, al final estuvo muy bonito todo el desfile. Hubo mucho personal cuidando de que ningún niño se metiera debajo de alguna carroza para coger caramelos. Creo que toda la policía de Coslada estaba pendiente de los niños.
Cuando terminó, todos los niños estaban muy contentos enseñando el acopio que habían hecho de caramelos, yo saqué los que llevaba en los bolsillos y se los di al pequeño Daniel, que dicho sea de paso, llevaba una bolsa casi llena. El caso es que disfrutamos mucho de ese momento.



Ahora llega la hora de la cena y el Roscón de postre. En casa es un momento que nos gusta mucho, aunque lo disfruto sola con mi hijo que es un poco menor que yo...
Nos hartamos a comer y después teníamos que, por lo menos, probar el dulce y rico roscón. Lo hicimos. Tomamos un poco, desayunamos roscón, merendamos roscón y...aún nos queda un trozo. Yo ya me hago la distraída para no comer más.

Y ya llega la hora de irse a la cama, pues si los reyes nos ven despiertos seguro que no nos dejan nada.
En otras ocasiones les he pedido muchas cosas, tales como un chale en la sierra, un abriguito de visón, un mayordomo, asistenta, cocinera...en fin, que nunca me lo han traído. Por ese motivo me he decido por algo que diera pena, les he pedido un bastón, eso si, negro para que me haga juego con el abrigo.
También les pedí un paraguas de esos transparentes, esos que si metes la cabeza lo ves todo como en pantalla panorámica, pues bien: me han traído las dos cosas, acompañado con 6 libros, perfumes... Pero lo que más me gustó, fue una parejita de Baby Pelones. Por si alguno no lo sabéis, son esos muñequitos que han sido decorados los pañuelos que llevan en la cabecita pelada por muchos famosos y, que todo lo que se recaude con su venta  es para los niños enfermos de cáncer...me emociona que unos niños tan pequeños tengan esa enfermedad.
He puesto mis Baby Pelones en mi mesilla de noche, los acaricio y les hago muchas visitas, lo mismo que si fueran los preciosos niños en los que se han inspirado.

Os pongo la foto para que veáis lo lindos que son.

lunes, 1 de enero de 2018

Más vale tarde...que nunca



                                                     Antes de ponerme pachucha, puse el Belén.


         El refrán ese de que "Mas vale tarde que nunca" viene muy bien en estos momentos.
Lo primero es que he estado un poco pachucha, nada que no se pueda superar ya que he tenido un catarro, resfriado, virus o lo que le queramos llamar que me ha tenido todas las navidades hecha un trapo.
Tengo que dar las gracias a todos los que os habéis interesado por mi ausencia:
A Pluma y Data, que me llamó por teléfono desde Perú.
A Piruja, que también llamó desde Valencia. María Cristina se interesó desde mi amado Buenos Aires.  y más cercana estaba Ana Ayala, concretamente en San Lorenzo del Escorial. No me han faltado llamadas de mis compañeros de la Parroquia. Pilar, Pedro, Mariano, etc.
Otros muchos me habéis dejado un mensajito en Facebook, gracias a todos.
Hoy por fin he podido ir a misa. Mis más cercanos amigos y las monjas me han dado la bienvenida. Cuando he ido a besar al Niño, el Párroco también me ha felicitado...bueno, todo muy bonito.
Como es el día de primero de año, yo os deseo a todos felicidad, amor, tranquilidad y...que no os falte el dinerito, que, aunque no da la felicidad...ayuda.
Para animarnos un poco y empezar bien el año nuevo empezaremos con algo alegre:

Empleada del hogar...(no se de que país).

Esta empleada, después de tres meses de trabajo, se acercó a su patrona y le dijo:
¡Discolpa siñora, pero yo renoncio...!
¿Pero por qué?...si nosotros estamos contentos con tu trabajo. qué te pasa?
-Bueno, es qui la problema ista in mi habitación.
-Tu habitación?...pero que tiene?...si hasta la hemos remodelado!!!!
-Lo qui pasa is que al entrar, hay un letrero que dice: "El Señor siempre está contigo" ¡ Y eso no se cumple, él solo ha estado dos noches!

Un matrimonio mayor.

-Antonia, el domingo hacemos 40 años de casados y voy a matar un pollo.
¿Y que culpa tiene el pollo? Mata a tu primo Genaro que fue el que nos presentó!!!

La despedida del cura y un "buen político"

Al padre Pascual le estaban haciendo una cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia.
Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso.
Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras él mismo para llenar el tiempo:
-"Mi primera impresión de la Parroquia la tuve en la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que había robado un televisor, que les había robado dinero a sus padres, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras sexuales con la esposa de su jefe. También en ocasiones se dedicaba al trafico y a la venta de drogas. Y para finalizar, confesó que había transmitido una enfermedad venérea a su cuñada.
Me quedé asombrado y asustadísimo...
Pero transcurrió el tiempo, fui conociendo más a la gente y vi que no eran todos así, vi una Parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio"
Justamente en ese momento llegó el político, por lo que le dio la palabra.
Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo:
-"Nunca voy a olvidar el primer día que llegó el Padre a nuestra Parroquia, de hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él...

Moraleja. Nunca llegues tarde.







                                                   Y aquí me veis, ya casi repuesta y sin tos...

lunes, 18 de diciembre de 2017

Los niños que cantan la Lorería

Dentro de unos días, concretamente el día 22 de Diciembre, se hará el Sorteo de La Lotería de Navidad.
Todo el mundo lo espera con mucha ilusión, yo no, entre otras cosas porque no he jugado y así difícilmente me podrá tocar nada.
Estos niños que con su lindas vocecitas cantan números y euros, pertenecen al Colegio de San Ildefonso. Hace varios años todos eran huérfanos de padre y varones, ahora, gracias a Dios y a los hombres que tuvieron tan buena idea, incluso hay niñas y no todos son huérfanos, también hay varios niños de otros países, sobre todo sudamericanos.
Este colegio data del siglo XV y fue fundado por la Villa de Madrid. La primera vez que un niño del colegio cantó en un sorteo fue en 1771.
 Este colegio está enclavado en pleno centro de Madrid, en el barrio de La Latina.
El centro se financiaba a través de donaciones. Ahora es El Estado y el Ayuntamiento de Madrid quienes lo subvencionan.
Cuando estos niños terminan su estancia en el colegio, además de sus estudios salen con una cartilla de ahorros para que empiecen su nueva vida.
El día 22 bien temprano empieza el sorteo y, tanto la tv. como la radio desde bien temprano nos están dando la murga a quienes apenas no interesa, si alguien se va a hacer rico, o va a seguir tan pobre como ahora.
Recuerdo, cuando casi nadie tenía ni siquiera un aparato de radio, ver en una plazuela donde habían instalado un gran altavoz, a mucha gente con sus papeletas escuchando los números que cantaban los niños, siempre pendientes de saber si les había "caído" algo.
¡Mi padre, también estaba entre esa multitud!
Unos días antes, había comprado varias papeletas de varios números distintos. Éramos siete hermanos, yo la mayor, le daba vuelta a las papeletas para que cada uno cogiera la que quisiera. Luego le ponía el nombre de cada uno de nosotros y se la volvía a guardar, hasta el día del sorteo.
Un día, yo, que era la mayor, le pregunté.
-Papá, ¿Qué me tocaría? Él me contestó.
-Hija, te tocaría mucho dinero...7.000 pesetas. 
Aquello nos parecía una fortuna pues su sueldo de funcionario era de 400 pesetas al mes. No es de extrañar que esa cantidad nos pareciera mucho.
Cuando papá volvía a casa, después de haber estado toda la mañana escuchando los canticos de los niños de San Ildefonso (nunca le tocó nada), nos decía que solo uno de mis hermanos era el afortunado, le había tocado lo que jugaba...¡¡Una peseta!!
Cosa curiosa, todos los años que yo recuerdo, pasaba lo mismo, a mi jamás me toco nada, ni a los otros cinco tampoco. ¡¡¡Siempre le tocaba al mismo!!!
Hace unos años, estando ya casado, mi hermano, el afortunado, también le tocó "algo", pero esta vez en gordo.
¡¡Como ha cambiado todo!!
Recuerdo con mucha nostalgia a mi padre.
¡¡Como valoraba el dinero!!
Según él...¡ En aquellos tiempos se ganaba muy poco!
Cuando se jubiló, después de 40 años en la Policía Municipal...decía que tenía una pensión estupenda.
¡¡Solo la disfrutó cinco años!!

Bueno, he empezado con la alegría de la Navidad, del sorteo de la lotería y...he acabado llorando.

      Vamos a ver si podemos sonreír "una mijita" a propósito de la lotería.

Pregunta el marido a su esposa:
-¿Tú qué harías si me tocara la lotería?
-Me quedaría con la mitad, me separaría de ti y me iría de casa.
-Muy bien, pues me han tocado 12 euros; toma tus 6  y vete a hacer puñetas.

Un hombre sale como loco al balcón de su casa, y le grita a su mujer que está en el parque cotilleando con las amigas:
-¡Cariñito! ¡Cariñito! ¡Hemos ganado los 50 millones en la lotería!
La mujer salta como loca de alegría, pasando entre todas las amigas y sale volando a la casa para abrazarse con su marido, cruza la calle y en eso aparece un camión a 120 km. hora y...zaz, la atropella.
El marido abre los ojos hasta casi las órbitas, y dice:
-¡Carajo! Cuando uno está con suerte, ESTÁ con suerte!

Están dos amigos en un bar, escuchando a los niños de San Ildefonso cantando la lotería mientras se toman un café, y uno le dice al otro:
-He soñado que ganaba 200 millones, como mi padre.
-¿Tu padre gana 200 millones?
-No, también sueña.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Ocurren en Navidad

Ya tengo el belén, los turrones, el árbol, el pavo todavía está volando, veremos si lo puedo coger a tiempo.
De momento  lo que si tengo pensado es, contar cositas que hayan ocurrido en alguna Navidad.
Esta es una de ellas:

Era una creencia popular en muchos lugares de Cataluña que, en la noche del 24 de Diciembre, durante la misa del gallo, la Virgen bajaba a la tierra acompañada por un cortejo de Ángeles, entraban en una casa y sentándose al lado de la chimenea cambiaba los pañales al Niño Dios al calor de la lumbre.
Como no se podía saber que casa escogería la Virgen para tal menester, todas las chimeneas quedaban encendidas y se dejaba dispuesta en cada hogar una fuente con dulces y una jarra de leche por si a Nuestra Señora le apetecía comer algo.
Creo que, en los pequeños pueblos de montaña, aún se conserva esta costumbre.
¡¡¡Bien por los catalanes!!!

Esta lección de Navidad es más moderna:


Al salir de casa, un hombre vio a un niño parado ante su flamante  automóvil. El pequeño no podía cerrar los ojos de admiración y, cuando el dueño del vehiculó se acercó, le preguntó:
-¿Es suyo?
Tras afirmar con la cabeza, le explicó lo siguiente:
-Es el regalo que me ha hecho mi hermano el día de Navidad.
El niño se quedó muy asombrado y contestó:
-Como me gustaría... .El propietario del automóvil entendió que le encantaría tener un hermano como el suyo, por eso se asombró cuando el pequeño añadió:
-Me gustaría poder ser algún día un hermano tan generoso.
Sorprendido por la respuesta, el hombre le invitó a dar una vuelta y el niño aceptó encantado.
Cuando llevaban un rato circulando, le preguntó al señor:
-¿No le importaría que pasáramos frente a mi casa?
El conductor pensó que lo que quería era presumir ante sus vecinos. Cuando llegaron al sitio, el menor le pidió que aparcara, salió corriendo y regresó con su hermano que tenía muchas dificultades para caminar.
-Algún día te regalaré uno igual para que puedas ir donde quieras, le dijo a su hermano.
El hombre quedó tan impactado que sentó a ambos en el coche y les dio un paseo inolvidable.

Esa Navidad aprendió una lección de vida: que hay más felicidad en dar que en recibir.

A ver si alguno de nosotros podemos dar "un paseo"  en forma de alimentos, ropa y amor a algún niño que lo necesite...los mayores también tienen necesidades, aunque solo sea de amor.

martes, 5 de diciembre de 2017

Odisea con el "Belén"

No se si ha sido una odisea o una metedura de pata mía, el caso es que, aunque parece una tontería, lo pase bastante mal.
 Como siempre, no me lo guardo, lo cuento:
Todo empezó el domingo cuando le pedí a mi hijo que me bajara del altillo la caja donde se encuentran, el Belén y los adornos navideños.
 Me los bajó.
Ayer lunes, me levante muy animosa, a las 8 de la mañana ya estaba yo danzando por toda la casa a ver donde y como colocaba los "belenes". Digo belenes porque pongo más de uno. El principal en el salón.
Empecé colocando el tenderete, o sea, el armazón. Para ello quite de una mesa de cristal todos los adornos y coloqué la madera donde iba a situar el Belén mas bonito y grande de la casa.
"Ya estaba situada la base.
 Coloqué las montañas, sigue el Castillo en su sitio, el Portal en el lado contrario y las casitas, como siempre. Unas, encima de las montañas y otras simulando el pueblo.
Todo perfecto.
 Ahora era el momento de poner las luces.
La cosa empezó mal cuando no me daba de sí la guirnalda. (El caso es que era la misma del año pasado).
 Si metía luz en el Castillo, no me llegaba al Portal. A todo esto, las casitas que estaban en medio de los dos "edificios" empezaron a darme la tabarra, pues si metía una bombillita en cada casita (digo esto en diminutivo porque todo el Belén es en miniatura), pues bien, al meter la luz en la casa, esta se daba la vuelta, pues pesaba más la bombilla que la casa.
Llegó un momento que tuve que dejarlo. Me fui a desayunar, pues se me habían echado las 10 de la mañana y "sin vender una escoba", como decía mi madre.
Desayuné, volví a reanudar mi trabajo. Después de otra hora, ya medio desesperada, parece que ya estaba todo instalado.
Me dispongo a hacer los caminitos (los hago con pan rayado), después pongo el serrín verde. Lo miro y lo veo todo precioso, solo me falta poner las figura y echar el agua a la fuente y el río.
 Hecho esto, lo miro y al verlo medianamente bien, aunque sin terminar del todo, trato de encender las luces.
Cojo el mando a distancia, le doy a un botón para encender, Portal, Castillo y casitas y empieza a correr el chorro de la fuente. ¡Mal empieza la cosa! Le doy a la fuente y se enciende la luz del salón...peor. Apago esta luz. Doy a la fuente y se encienden las casitas...Ya no podía más, le di al botón de la base de enchufes y lo apago todo.
Decido arreglarme para ir a comprar unas cosillas.
Después de hacer las compras, pocas, decido ir a La Plaza de las Naciones que está cerca de casa (una Plaza muy bonita que homenajea a todas las Naciones sudamericanas), donde hay unos setos preciosos de Tomillo y donde me lie a coger sin pensar en otra cosa que en lo bonito y oloroso que iba a quedar mi Belén.
Estaba yo tan afanada cogiendo ramitas y más ramitas, cuando llega un hombre y me dice:
-Señora, ¿No es usted algo mayorcita para estar arrancando las plantas?
Me vuelvo con cara de mala leche y le digo:
-Métase en sus asuntos caballero, estoy cogiendo tomillo para aderezar un conejo que estoy guisando para cuando venga mi hijo del trabajo, ¡¡¡Comérnoslo!!! ¿Le parece bien?
Después me he vuelto a casa rieéndome yo sola de ver la cara que ha puesto el pobre hombre. No tenía ganas de darle mas explicaciones.
Claro que si le cuento la odisea que me había montado en casa, a lo mejor me hubiera acompañado para arreglármela".
Todo se ha solucionado cuando ha vuelto mi hijo. Le ha dado a un botón y todo ha vuelto a su cauce.

Esto tampoco le habría ocurrido a mi cuñada Pepi. Lo primero es que ella es más lista que yo. Lo segundo...y principal, es que su marido, mi hermano, es electricista.

Por si alguna señora se va a hacer alguna estética, mirad lo que me ha contado una amiga:

Una señora se fue a hacer un lifting de todo, la nariz, la piel de la cara. etc.
Finalmente el cirujano le pregunta...
-¿Desea la señora algo más?
-Si, quisiera tener los ojos mas grandes y expresivos.
-Nada más fácil, señora.
-Enfermera: traiga la cuenta, por favor.

lunes, 27 de noviembre de 2017

La diplomacia del Emperador



                                                   Emperador Diplomático


            

                Un emperador chino fue avisado de que una de las provincias de su imperio estaba siendo invadida. Entonces les dijo a sus ministros:
>>Vamos, seguidme. Pronto destruiremos a nuestros enemigos<<. Cuando el mandatario y sus tropas llegaron donde estaban los invasores, se puso a dialogar con ellos y los trató con mucha delicadeza, tanta, que por gratitud, los enemigos decidieron someterse a él incondicionalmente y no continuar con aquella lucha.
Todos los políticos que formaban parte del séquito del soberano pensaron entonces que éste mandaría la inmediata ejecución de los cabecillas que se habían atrevido a desafiarle, pero se sorprendieron muchísimo al ver que no lo hacía y que los trataba con mucha amabilidad. Visiblemente enojado, el primer ministro le preguntó al emperador:
 > ¿De esta manera cumple su excelencia su promesa?> Usted nos dijo que veníamos a destruir a sus enemigos y, sin embargo, los ha perdonado a todos, y a muchos, incluso, los trata con cariño<. El mandatario chino. Con actitud noble, le respondió:
- Os prometí destruir a nuestros enemigos y todos podéis ver que ahora nadie es mi enemigo. Aprended bien una cosa: el amor, la diplomacia y el respeto pueden lograr mejores resultados que todo el armamento del mundo.


       Que aprendan los políticos del siglo 21....


                               Gotitas de amor

           Un incendio de grandes dimensiones amenazaba la supervivencia del bosque de bambús, que se había convertido en una gigantesca hoguera. Desafiando la muerte, un pequeño colibrí volaba constantemente al río, donde se mojaba las alas y regresaba rápidamente al bosque para intentar apagar el fuego agitándolas con fuerza.
Una, cien, mil veces repetía este trayecto mientras los demás animales lo observaban sin salir de su asombro.
Un ciervo se acercó hasta donde la pequeña ave luchaba sin tregua con las llamas y le dijo:
-¿Como piensas que podrás apagar un incendio tan gigantesco? ¡Jamás lograrás tu objetivo si lo haces sólo con unas gotitas de agua!.
El colibrí, con un gran sentimiento y el corazón encogido en un puño, le respondió:
-El bosque me ha dado todo cuanto tengo. Es mi origen y mi hogar, en él he aprendido a respetar a la naturaleza. Por eso, aunque no lo pueda apagar, daré mi vida si es necesario lanzando gotitas de agua, llenas de amor.
Los demás animales, conmovidos, entendieron el mensaje y le ayudaron a apagar el juego.
Cada pequeña acción que realizamos con amor hace que el mundo sea mejor. No quitemos valor a una gota, porque millones de ellas forman un Océano.


              Que tomen nota los incendiarios de montes....