lunes, 29 de junio de 2020

Hace más el que quiere, que el que puede.



                                 Así de guapo era Lolo...así lo dejó la enfermedad.
 

     Termina el mes de Junio con la festividad de San Pedro y San Pablo. También ha sido Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Y unos días antes y sin ser tan famoso se ha celebrado los diez años de la canonización de un Santo Periodista. Para los que no lo sepáis, os cuento:
     Este periodista se llamaba manuel Lozano Garrido (Lolo). Seguro que muchos de vosotros habréis leido sus articulos en el desaparecido periódico YA y en la revista Telva.
     Invalido desde los 22 años. Iba en silla de ruedas. Los últimos 9 años de su vida también ciego.
     La parálisis le impedía coger el bolígrafo y se lo ataban con una cuerda a la mano y cuando  definitivamente la parálisis le impide toda actividad con las manos, alguien le compra un magnetófono y siguió siendo periodista.
     Tenía un lema impresionante:
"Cuanto más sufro cada día, más amo al hombre"
     Lolo, fundó una obra pía llamada "Sinaí" con la que creó grupos de oración para apoyar a los periodistas en su tarea.
     No os lo perdáis, eran grupos de doce enfermos como él, que junto a un Monasterio de clausura rezaban por los que tenían la responsabilidad de informar a la sociedad a través de los medios de comunicación. (O sea, periodistas).
     En algunos momentos decía:
     Mi profesión...inválido.
    Creo que bien se ha merecido una rampa para que haya podido subir al Cielo en su silla de ruedas.
    Solo hace 10 años que tenemos al Beato Manuel Lozano Garrido (Lolo) periodista, en los altares.
    Con el mayor de mis respetos, digo, Lolo...ruega por nosotros.


   ¿Os imagináis a la panda de impresentables que se dicen periodistas?
    ¿Esos que estan en tv, que nos hacen que no la pongamos para no ver ni oír la basura que nos cuentan?
    ¿Los que pagan cantidades monumentales a cualquier "Pendón" por decir barbaridades por deshacer un matrimonio?
     No quiero seguir, no sea que a Lolo no le guste...perdón.
   

   
   

lunes, 22 de junio de 2020

Zafarrancho con Gazpacho


 
                                          Rico gazpacho madrileño.

     Todo estaba perfectamente controlado: la mesa puesta un rico gazpacho de primero y un conejito al ajillo, riquísimo después.
      Es curioso que cuando uno oye un ruido, lo primero que hace es correr o chillar. Yo, el sabado  hice las dos cosas a la vez.
     Estábamos en la mesa tomándonos un rico gazpacho. En ese momento estaban hablando los de turno, de las mascarillas y el coronavirus. Los dos estábamos fijos en la pantalla del televisor, también los dos teníamos distinta opinión. De pronto pega un "pedo" la televisión (perdón por la expresión).
     Lo primero que hacemos es tratar de salir del cuarto lo más rápidamente posible.
     Nos atrancamos en la puerta de salida, pues los dos lo hacemos a la vez. Hay mucho humo, se oyen cosas caer al suelo, pero no nos paramos, seguimos corriendo por el pasillo hasta llegar a la puerta...yo iba la primera.
     Mi hijo más sensato que yo, dice:
    -¿Pero a dónde vamos? Primero vamos a ver lo que ha pasado.
     Yo, histérica y muy dramática, digo:
     ¡Hijo, no vuelvas! Llama a los bomberos, al presidente de la Comunidad y a la vecina del cuarto, que no se lo pierda, (cotilla nacional).
     Recapacitando un poco, mi hijo vuelve al cuarto de estar, que es donde habitualmente comemos cuando estamos solos. Yo a todo esto me quedo en el recibidor, por si hay que salir corriendo, así estoy la primera en la puerta de salida.
Por fin y dando voces le pregunto al nene si puedo ir a donde él está. Me contesta;
    -Mejor que no vengas.
     Pienso...¡Dios mío! ¿Qué pasará?
     Me hago la valiente y voy muy despacio por el pasillo hacia donde él está. Razón tenía al decirme que me quedara donde estaba:
     En la mesa, no había quedado más que el cesto de las servilletas, lo demás, todo estaba en el suelo y encima de un sofá-cama, que por cierto, le había lavado hasta las fundas de los cojines hacía dos días.
     Cubiertos, vasos, pan y...lo que más sentimos, nuestro riquísimo gazpacho. Todo, todo estaba por los suelos. La mesa pringosa, el parqué todo tojo, en fin, un desastre y la "¡desgraciá! de la tv. parecía que se estaba riendo de verme la cara, pues aunque no había ocasionado fuego, estaba toda arrugada.
    ¡Resultado final!
Después de la lógica limpieza, terminar de comer (El conejo estaba intacto), y seguir con el cabreo...300 euros nos ha costado una nueva, menos mal que era la pequeña, que si no...

Un par de  chistes de suegras:

Dos novios en la feria.
-Mariano me llevas a subir en la noria?
-Mejor vamos a ver a tu madre, que marea lo mismo y es gratis.

La suegra a su hija:

-Ayer tu marido vino tan borracho que se confundió de habitación, se metió en la mía, y me hizo el amor.
-Y tu no dijiste nada????
-Ya sabes que no me hablo con él.

lunes, 15 de junio de 2020

¡¡Milagroso!!


                                              De estas balanzas ya no quedan.

     Cuando he leído esta historia y después de lo que el mundo entero está pasando, creo que van a ser muchas las personas parecidas a los protagonistas de nuestra historia. Esperemos que no. Pero si ocurriese, ¡ojalá nos encontremos con personas así!

     Una mujer pobremente vestida, con el rostro que reflejaba tristeza, entró en una tienda de barrio, se acercó al dueño y de manera humilde preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito: con voz suave explicó que su esposo estaba en paro, sin trabajo, tenía cinco niños y necesitaba ayuda.
     El dueño no aceptó y le dijo que abandonara la tienda.
     Sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia, la mujer rogó:
"Por favor señor, se lo pagaré tan pronto como pueda".
     El dueño le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.

     De pie cerca del mostrador, se encontraba un cliente que escuchaba la conversación entre el dueño y la mujer.
     El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia. Entonces el dueño, amoscado, preguntó a la mujer:
     -¿Tiene usted una lista de compras? La mujer dijo:
     -Si señor.
     -Está bien, ponga su lista en la balanza de platos y lo que pese su lista le daré en comestibles.
     La mujer titubeó un momento y buscó en su cartera un pedazo de papel, escribió algo en él y lo puso, triste aún, en uno de los platos de la balanza.
     Los ojos del dueño y del cliente se llenaron de asombro, cuando el plato de la balanza donde estaba el papel, se hundió hasta el fondo y se quedó así.
     El dueño sin dejar de mirar la balanza dijo:
     -"No lo puedo creer"...
     El cliente sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles en el otro plato de la balanza.
     La balanza no se movía, por lo que continuó poniendo más y más comestibles, hasta que se llenó. El dueño se quedó pasmado de asombro. Finalmente, tomó el pedazo de papel y lo miró todavía asombrado...¡No era una lista de compra! Era una oración que decía:

     "QUERIDO SEÑOR, TU CONOCES MIS NECESIDADES Y YO VOY A DEJAR ESTO EN TUS MANOS".

      El dueño de la tienda le entregó los comestibles que había pesado y quedó allí en silencio. La mujer agradeció y abandonó la tienda; el cliente entregó un billete de cincuenta euros al dueño y dijo:
"Valió cada céntimo de este billete, ahora sabemos cuanto vale una oración".

Yo estoy convencida.

Y ahora, una frase de un señor muy sabio:

REÍRSE DE TODO ES PROPIO DE TONTOS, PERO NO REÍRSE DE NADA LO ES DE ESTÚPIDOS.

                          Erasmo Rotterdam.

lunes, 8 de junio de 2020

Cosas de antaño

     
                                                Caratula de la pelicula, "El pisito·
 
 Hace unos días me llamó uno de mis hermanos por telefono para decirme que en tv. ponían la pelicula "El pisito". El sabe cuanto me gusta todo lo que sea de Madrid antiguo y claro, esta pelicula era vieja y además describía un suceso acaecido hace muchos años. Lo que no sabía mi hermano es, que además yo había conocido a los protagonistas, no a los actores, sino a los que verdaderamente pasaron ese trago. Ya que fue un suceso muy comentado en aquella época.
 
 El autentico protagonista fue un policía armada (lo que ahora es Nacional), su nombre no lo recuerdo, creo que entre los compañeros lo llamaban Panchito.
     Mi padre, como ya he contado varias veces, era policía Municipal. Hacía servicio en Puerta del Sol esquina calle Arenal. Por allí corrian los coches como querían, hasta que mi padre los paraba para dar paso a los peatones (entonces no había semaforos).
     Todas las tardes tenía media hora de descanso que aprovechaba para tomarse un cafe y fumarse un cigarrillo.
 Casi todos los de la zona iban al Cuartel de la Policía Armada que estaba en la Plaza de Pontejos. Justo detrás de lo que hoy es La Comunidad de Madrid. En dicho Cuartel había un restaurante al que solo podían entrar los "polis", grises y azules. Como es natural allí conoció mi padre al bueno de Panchito.
   
     En aquellos tiempos casi nadie, o mejor dicho nadie, tenía piso propio todos viviamos de alquiler. Panchito, como era soltero vivía de patrona y logicamente tenía novia y se quería casar, que por cierto era muy modosita y no tan "raspa" como la ponen en la pelicula.
 Tampoco Panchito era como José Luis Lopez Vazquez, todo lo contrario, era un hombre guapisimo que le sentaba el uniforme de maravilla.
     El caso es que la cosa se enredó:

     Un día la patrona del policía, se puso enferma, pilló un resfriado de "tente y no te menees". Se pasaba las noches tosiendo, con fiebre, deliraba, no tenía apetito y no se cuantas cosas más.
     Un compañero de estos que lo saben todo y no saben nada, le mete en la cabeza al pobre realquilado la idea de que se case con su patrona, pues si va a morir, así se queda con el piso, ya que la ley no puede echar fuera al marido...
     A todo esto la vieja cada día peor. El "amigo" azizañando a Panchito que estaba loco por casarse con su novia de siempre...total...que urden la trama.
     Cuando le propuso casamiento a la anciana, esta ni se enteró, el médico dijo que no pasaba de esa semana. Así que agilizaron los tramites y...los casaron en articulo mortis.
     No habían pasado cuatro días de la boda, cuando doña "Nosequé", empezó a florecer. Se le fue la fiebre, ya no tosía y se le puso la cara mas hermosa que un sol cuando le dieron un caldo Maggi (era lo único que había en aquella época, despúes llegó el Avecrem).
La desesperación de Angelina (la novia), no tenía limites. Entonces no existía el divorcio y la anciana estaba la mar de contenta cuando se enteró que se había casado con aquel chico tan guapo.

     Lo que si recuerdo bien, es que cuando llegaba mi padre del servicio por las noches y mientras cenaban, le contaba todas las novedades  que traía a mi madre. Mis hermanos y yo ya estabamos acostados pero oíamos a mi madre reír y según me enteré, en el Cuartel de la Policía Armada de la Dirección General de Seguridad de Madrid...había un cachondeo...



     EL ARTE DE ENVEJECER ES EL ARTE DE CONSERVAR ALGUNA ESPERANZA

                                            André Maurois.

lunes, 1 de junio de 2020

Un chico listo


                                            Ermita donde fue enterrado...D. Juan

     Siempre hay un gracioso que cuenta un chiste de leperos y nosotros nos reímos a mandíbula batiente y lo bueno es que los mismos de Lepe, no nos hacen ningún caso (demuestran lo sabios que son).
     Me viene a la mente el recuerdo, muy lejano, de mi niñez. Muchas veces oía a mi padre, refiriéndose a alguno de mis hermanos pequeños decir:
     "Este niño es mas listo que Lepe"
     Ahora he descubierto a quien se refería. Ni más ni menos que a Juan de Lepe.

     Este lepero era un marinero de esta localidad onubense, que en algún momento del reinado de Enrique VII a finales del siglo XV llegó a Inglaterra y con su gracia, picardía y astucia, consiguió ganarse la confianza de la austera corte real y del mismísimo monarca.

     Cuentan que Enrique VII era un rey al que le gustaba mucho estar en "casa", le gustaba todo tipo de espectáculos y juegos de azar. 
     Así es como nuestro saleroso marinero de Lepe, plebeyo él, fue su confidente, amigo, bufón y compañero de juegos, Hasta el punto que un día el rey se jugó las rentas del reino "por un día", a una partida de naipes.
      Juan ganó la partida y se hizo publica en todo el país, siendo saludado como "El pequeño rey de Inglaterra"
     Por supuesto que nuestro amigo Juan, de Lepe, por mas señas. No se conformó solo con el honor y durante esa jornada se aseguró su futuro haciéndose con un montón de prebendas, derechos y lucros con el consiguiente permiso para poder llevarse todo a España.
     A su regreso, no tardó en disfrutar sus riquezas en su pueblo natal. Lepe; donó parte a los Padres Franciscanos, que una vez fallecido, lo enterraron en el convento de Nuestra Señora de la Bella.
     Creo que también le pusieron una lápida en una calle del pueblo, pero con el paso de los años, he sabido que ha desaparecido.
     Como sabemos, este señor de Lepe (como quizá lo sean muchos leperos), fue muy, pero que muy listo.

Desde aquí, vaya mi cariño y admiración para el pueblo de LEPE.

Ahí va una preciosa frase de doña Concepción Arenal.

      EL HOMBRE QUE SE LEVANTA ES AÚN MÁS GRANDE QUE EL QUE NO HA CAÍDO.

     

lunes, 25 de mayo de 2020

Aperitivo de "Nachos"





                                                      Los "Nachos"

     Esta vez no han sido macarrones ni pasta de colores, esta vez han sido aperitivos: variados, eso sí, pero un montón de paquetes que no se quien se los va a comer. No se cuántos paquetes ha traído mi hijo, pues los ha escondido rápidamente en la despensa para que yo no los vea, pero ayer domingo dijo que me invitaba al aperitivo.
     Y como soy un poco repelente, lo primero que hice, después de probarlos, eso sí,( y estaban buenos), fue informarme cual era su origen, esto es lo que averigue:

     En 1943, un grupo de esposas de militares estadounidenses destinados en Fort Duncan se desplazó hasta Piedras Negras (México), para pasar la tarde.
     Después de una agotadora jornada, quisieron parar para comer algo, pero el único restaurante que tenían cerca estaba cerrado. Aún así, el mesonero, Ignacio "Nacho· Anaya, las dejó entrar e improvisó un platillo con lo poco que le quedaba en la cocina: unas tortillas.
     Las cortó en triángulos, las frió y las aderezó con queso. Y el resultado fue tan exquisito que, durante meses, las 12 mujeres acudieron cada semana a pedir "nachos".
     Su fama se extendió rápidamente por todo México y Texas y, en 1959, empezaron a servirse por toda América.
Aquí en España como siempre vamos los últimos en casi todo, pues los "nachos" también hace poco que han llegado, o yo, por lo menos no los he conocido.
     Claro que tampoco me importan mucho, ya que prefiero para el aperitivo o cualquier momento; unos taquitos de queso, unas rodajitas de chorizo y si me apuran un poco...jamón, lo mismo me da serrano que iberico, no les hago gestos a ninguno de los dos y los jóvenes modernos que sigan con sus "nachos".
     De todas maneras no le quito mérito a don Ignacio Anaya, pues yo también en algún momento y muchas amas de casa, hemos tenido que improvisar para dar de comer a alguien que se presenta en casa sin avisar.

     Ya que estoy puesta, voy a dar un consejo a los que van a comer sin avisar antes.
     Lo primero que tenéis que hacer es: llevar un par de kilos de chuletitas de cordero o unos buenos filetes de ternera y si me apuraís un poco: un jamón y dos quesos. Si, dos quesos, uno para que la señora de la casa lo parta en el momento del aperitivo mientras prepara la comida y el otro, para que dicha señora se lo quede y se acuerde de vosotros (para bien), mientras le dura el queso.

     Y ahora, como todos sabéis que estamos encerrados en casa por aquello de no contagiar ni contagiarnos de ese dichoso virus, también sabéis que han estado las iglesias cerradas y un cura ha contado un chiste que le viene muy bien al tema, dice así:

     Está el Demonio con Dios:

     El Demonio le dice:
    - He cerrado las iglesias. a lo que el Señor le contesta:
    -Estás equivocado, he abierto una en cada casa.

Esto hace alusión a que todos o casi todos hemos seguido las misas por tv.

Y para que no nos falte de nada, ahí va una frase muy hermosa:

     EL MUNDO NO ESTÁ AMENAZADO POR LAS MALAS PERSONAS, SINO POR AQUELLOS QUE PERMITEN LA MALDAD.

                      Albert Einstein.

lunes, 18 de mayo de 2020

Recuerdo tardío



                                              San Isidro rezando y su Ángel arando
 

 Este año, por motivos que todos sabemos, nos hemos quedado sin la gran fiesta de nuestro Santo Patrón, San Isidro. Pero aunque con unos días de retraso y como todos los años, no puedo dejar de ensalzar al bueno de Isidro.
     Todos sabemos que Isidro llegaba tarde al trabajo porque se entretenía en ir a misa, sus compañeros que eran un poco cotillos lo denunciaron al patrón por holgazán.
Juan de Vargas, que así se llamaba el propietario de la finca, lo quiso comprobar por si mismo y un buen día se escondió tras unos matorrales y vio con enorme sorpresa, "Que un Ángel araba mientras Isidro rezaba".
     A nuestro Santo Patrono se le atribuyen varios milagros que ya he contado varias veces, pero me viene a la memoria un recuerdo de mi niñez.
     Todo el mundo sabe que este Santo es muy venerado por los agricultores y le ruegan pidiendo lluvia para sus campos, pues bien.
     España es un país más bien seco y por lo tanto llueve poco, salvo raras excepciones. Allá por los años cuarenta y tantos que apenas llovió y teníamos, como se decía, "una pertinaz sequía" decidieron en Madrid sacar al santo en una procesión extraordinaria pidiendo agua.
    Mi padre y todos sus compañeros, Policías Municipales, tuvieron trabajo extra, pues siempre que había alguna aglomeración extraordinaria, eran ellos los que ponían orden.
    Cuando mi padre empezaba a vestirse de uniforme, todos estábamos viendo como lo hacía y lo guapo que estaba así vestido. Entonces nos dijo aquel día:
    -Si queréis ir a la procesión, os prometo un buen sitio.
    Antes de terminar la frase ya estábamos todos preparados.
    En la Plaza Mayor había una fila de sillas por donde iba a pasar dicha procesión.
    Papá nos colocó en una a cada uno y nos recomendó:
    -No os mováis de aquí, cuando termine el acto yo os recogeré.
    Estábamos sentaditos tan ricamente los cinco, después fuimos siete, cuando empezamos a ver el principio de la procesión.
    Primero las niñas y niños vestidos de comunión. Después iban las Manolas (señoras vestidas con mantilla, les seguían las autoridades encabezadas por el Alcalde, que por entonces era el Conde de Mayalde, le seguía el señor Obispo, muchos curas, muchos concejales y...mucho de todo.
    Por fin vimos aparecer la imagen de San Isidro, que iba sobre unas andas portadas por varios hombres. Además estaba muy bonita adornada con flores.
    Todo el mundo muy recogido, rezando y cantando canciones religiosas para que el Santo nos mandara agua, que mucha falta nos hacía.
    Yo creo que el Santo se cansó de oirlos, porque cuando estaba todo el mundo en el centro de la Plaza...empezó a caer una tromba de agua que la gente no sabía donde meterse, no llovía...jarreaba.        Tal es así, que el Alcalde salió corriendo detrás del Obispo que corría con las sayas remangadas.          Las niñas de blanco corrían despavoridas buscando refugio. Corría el acompañamiento, los que habían ido a verlo y por fin...los que llevaban las andas a hombros con San Isidro, lo dejaron en el suelo y corrieron hacia los soportales de la Plaza.
    ¡¡Pobre San Isidro!!
    Además de concederles el agua que con tanto empeño le pedían...lo abandonaron en mitad de la Plaza Mayor...¡Que ingratos!
    Mis hermanos y yo, como nos habían dicho que no nos moviéramos de las sillas, aguantamos la tromba de agua...no fuimos obedientes...fuimos tontos.
    Por temor a ganarnos una regañina si nos movíamos...nos ganamos una zurra por no protegernos de la lluvia.

    No se si se acordarán mis hermanos, pero hoy que ya han pasado muchos años lo recuerdo con añoranza.
    Si cierro los ojos, veo la escena y sonrío.