lunes, 28 de noviembre de 2016

Un triste Romance

No me refiero a romance de nadie conocido por ser famoso, famosete o famosillo. Al que yo me refiero es a uno que creo que todos conocemos, por lo menos los mayores de...
Este romance nos lo enseñaron en el colegio, lo representábamos en los fines de curso o alguna fiesta del "cole". Todas las niñas queríamos ser la Infantita, los niños, por supuesto, el conde y pocos querían hacer el papel de la reina. Me refiero al "Romance del Conde Olinos". Con él quiero hacer un homenaje a mis amigos los poetas, a los que les salen tan bien las rimas y los versos, cosa que no me ocurre a mi que soy una negada para ello y por supuesto que, lo que cuento lo he copiado de un libro. Es de autor desconocido y hay más de 70 versiones. Cantadas, recitadas y musicales. Esta es la que he elegido. Allá va:

ROMANCE DEL CONDE OLINOS

Madrugaba el conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.

Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar:
las aves que iban volando
se paraban a escuchar,

Desde la torre más alta
la reina le oyó cantar:
-Mira hija como canta
la sirenita del mar.

-No es la sirenita, madre,
que esa no tiene cantar,
es la voz del conde Olinos,
que por mi penando está.

-Si por tus amores pena
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta sangre real.

-¡No le mande matar madre,
no le mande usted matar,
que si mata al conde Olinos
a mi la muerte me da!

Guardias mandaba la reina
al conde Olinos buscar.
-¡Que lo maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar!

La infantina con gran pena
no cesaba de llorar
Él murió a la media noche,
Ella  a los gallos cantar.

A ella, con hija de reyes,
la entierran en el altar,
a él como hijo de condes,
unos pasos más atrás.

De ella nace un rosal blanco,
de él, un espino albar.
Crece uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.

La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar,
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.

De ella nacería una garza,
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el Cielo.
Juntos vuelan a la par.

Leyéndolo y escribiéndolo, se me ha hecho un nudo no se donde, si en el corazón o en la garganta. ¡No se puede ser tan romántica!

lunes, 21 de noviembre de 2016

Las Lunas

Hace unos días todo el mundo estaba revuelto por ver la Luna más brillante que habían visto nunca, ya que según los entendidos, no se había visto otra igual desde el año 1947.
Yo la verdad es que me parecen todas igual de grandes e igual de brillantes y ¡ mira que he visto!.
En cierta ocasión vi una, o eso me pareció a mi, que era tan grande como una mesa camilla de dos metros, sin exagerar. Iba con unos amigos que tienen una finca de labranza en Belvis de Jarama. Según salíamos en una furgoneta por el camino hacia la carretera vimos un enorme disco muy grande y de color naranja. Uno de los que iba en el coche preguntó:
-¿Que es eso? Yo que siempre salto dije:
-La luna.
 Entonces el más anciano que era un hombre de campo y sabía más que los hombres del tiempo, apuntó:
-Eso no es la Luna, la Luna está por el otro lado.
 No se si los demás estaban asustados, pero yo tenía mucho miedo y le dije al conductor que no parara, que corriera todo lo que daba de si la furgoneta que además de nosotros, iba llena de repollos. Volamos hasta que llegamos a Barajas. Uno de los "entendidos" que iba con nosotros, nos contaba que cerca del Aeropuerto se habían visto varios Ovnis.
No se si era la Luna o un Ovni, pero miedo pasé mucho. En el corto trayecto pensé si nos iban a "tragar" para llevarnos a otros mundos...mi imaginación voló...
A los pocos días en los telediarios dijeron que se habían visto Ovnis cerca de Barajas...

Si volvemos a los años cuarenta, cuando salíamos a tomar el fresco a la calle (entonces no existía el aire acondicionado), y dudo que, ni mis padres ni mis vecinos lo hubiesen podido costear. Pues bien. después de cenar, raro eran los vecinos que con su sillita de anea y a veces con el botijo, no salían a tomar el aire fresquito.
Aunque los niños estábamos poco tiempo porque teníamos que madrugar para el "cole", si estuvimos un día que salió una hermosa luna llena.
Enfrente de casa había un montículo de tierra y allí nos sentábamos los chavales mientras nos contaban cuentos e historias, sobre todo mi padre, que se le daba muy bien inventárselos.
Ese día, para que viéramos mejor la Luna, mi madre nos puso una manta en el suelo, nos echamos panza arriba y así veíamos la Luna maravillosamente bien.
En aquellos años se veían perfectamente las estrellas, había poca contaminación. Nos enseñaron "El carro" y la Estrella Polar que era la más brillante.
Cuando todos estábamos fijos en la hermosa Luna, uno de mis hermanos le preguntó a mamá que era lo que había dentro de la luna y ella nos lo explicó a su manera y convencida:
Mirad niños, lo que se ve dentro de la Luna es "Bartolillo con un haz de leña", todos nos quedamos perplejos y todos queríamos saber como fue a parar Bartolillo a dicha Luna, esto fue lo que nos contó:
"Bartolillo era el menor de siete hermanos, todos los días su madre los mandaba al campo en busca de leña, él era el que siempre traía el haz mas pequeño.
Un día les dijo su madre antes de salir de la casa:
-Según me traigáis el haz de leña, así será el trozo de pan que os daré.
Los niños se marcharon en busca de la leña. El pequeño que además de pequeño era un poco gandul, no se le ocurrió otra cosa que coger una enorme piedra, la metió entre los sarmientos, pocos, que había recogido y resultó que llevó la carga más grande.
Cuando su madre lo vio, porque las mamás aunque son muy buenas no son tontas, preguntó a Bartolillo.
-¿No habrás metido una piedra entre los sarmientos? El niño contestó:
-No...
La mamá insistió:
-¿Me dices la verdad?
-Si, mamá, si es mentira que me trague la Luna"...
Y se lo tragó. Y allí está.

Mi madre se quedó tan ancha.

Este cuento lo he contado montones de veces a mis hijos más que ha nadie. El lunes pasado mientras mi hijo, que pasa de los cuarenta, y yo desde nuestra ventana estábamos viendo tan hermoso espectáculo, con su brazo sobre mi hombro, va y me dice:
-Mamá, quieres creer que me parece que estoy viendo a Bartolillo...


lunes, 14 de noviembre de 2016

Si yo tuviera....

Hoy no tengo ganas de contar cosas que me han pasado, antes y después de esta semana. ¿El motivo? Pues que luego me critican...que si todo me pasa a mi.. que soy una exagerada...que no puede ser que le ocurran esas cosas a nadie...en fin, que hoy me pongo punto en boca.  y no creáis que no tengo noticias, pues, si solo cuento lo bien que lo pasé el viernes con mis primas...ya es suficiente.
Hoy mi amigo el Psicólogo  me ha echado una mano dándome  dos casos de los que ha hablado esta semana en la Universidad y, según me ha dicho, a sus alumnos les ha gustado:
El primero se titula: SI YO TUVIERA.
Erase una vez un hombre que caminaba por la orilla del mar a la luz de la Luna y, en lugar de disfrutar de la agradable noche, de la paz del momento, de la inmensa belleza del cielo estrellado, iba todo el rato pensando en las cosas que no poseía:
* Si tuviera un coche nuevo, sería muy feliz; ojalá pudiera comprarme una gran casa, con todo tipo de lujos; qué sería de mi vida si, por fin, consiguiera ese trabajo con el que siempre he soñado? ; mi vida sería el colmo de la plenitud si estuviese con la pareja perfecta...*
En ésas estaba, cuando tropezó con una bolsita llena de piedras y, sin molestarse en echarles un vistazo, empezó a lanzarlas al mar mientras seguía con sus delirios de grandeza.
Cuando ya estuvo de regreso en casa, sacó del bolsillo la bolsa creyendo que estaba vacía y de su interior cayó una de las piedras. Cuál fue su sorpresa al darse cuenta de que se trataba de un diamante. Se echó las manos a la cabeza al calcular la fortuna que había perdido entre las olas del mar para siempre.
Y eso mismo es lo que les sucede a muchas personas: cada día arrojan al mar los pequeños tesoros que ya poseen y a los que no dan valor soñando con lo que no tienen., La felicidad está muy cerca de nosotros y nos permitimos el lujo de ignorarla.
La segunda se titula: EL TELEVISOR.
La profesora de literatura propuso a sus alumnos un nuevo ejercicio: tenían que hacer una redacción en la que explicasen en qué les gustaría convertirse. Como era de esperar, muchos niños escogieron ser animales poderosos como el tigre o el león, así como superhéroes, personajes de ficción de sus series de dibujos animados o incluso policías y bomberos. Pero el más sorprendente fue un alumno que quería ser un televisor.
El texto del muchacho comenzaba así:
*-Si pudiese transformarme, como por arte de magia, elegiría ser un televisor, querría ocupar un lugar especial y reunir en torno a mí a todos los miembros de la familia. Desearía que todos escuchasen mis palabras, que mi padre estuviese atento a lo que cuento aunque hubiera llegado agotado del trabajo. Que mi madre dejase cuanto tiene entre manos, que siempre es mucho, para dedicarme su tiempo sin prisas, relajadamente. Que mis hermanos se peleasen por estar a mi lado...Me gustaría divertirlos a todos.*

Este cuento encierra una importante reflexión: a veces perdemos el tiempo en cosas que no nos aportan nada, descuidando las que si son importantes.

En esta historia, leyenda o clase de mi buen amigo, yo no he intervenido nada más que para contarla, por lo tanto...yo me lavo las manos y todas las criticas van para un magnifico Psicólogo de la Universidad de Alcalá de Henares de cuyo nombre no quiero acordarme...¿De donde me suena esta frase?
Admito criticas.
"El televisor" me ha impresionado y me ha dado pena al mismo tiempo saber que hay familias como la que describe el autor.



lunes, 7 de noviembre de 2016

Llanto por una Rata

Creo que este episodio puede pasarle a cualquiera, pero ha pasado en mi casa y aunque hay quien dice que todo me pasa a mi, no es cierto, lo que ocurre es que yo lo cuento. Hay dos motivos, uno, que me libero de lo ocurrido, otro, que hago participe a mis amigos de cosas transcendentes que a todos nos puede ocurrir.
Diréis, ¡cuenta! ¡cuenta! Pues ahí voy, lo que cuento es la pura verdad y tal como ocurrió. Digo esto porque mi cuñada Pepi siempre me dice que exagero las cosas, en este caso no exagero ni "mijita".
"Ayer domingo, sobre las ocho de la noche, se acerca mi hijo al salón, donde yo estaba leyendo un libro muy interesante, a darme un beso, lo hace muy a menudo pues él está en su cuarto con su ordenador o sus películas y yo como ya digo estaba en el salón.
Al pasar por el recibidor vio algo en el piso y me llamó para que los dos lo viéramos. Parecía y era excremento recién puesto, además era seguro que era de rata. Enseguida me subí a una silla, no se por qué, pero lo hice. Un poco más calmada y mientras mi hijo exploraba lo que era, bajé de la silla y vimos que efectivamente estaba fresco. Mi hijo lo limpió, se lavo 20 veces las manos, aunque por supuesto lo limpio con papel.
Empezamos a buscar y rebuscar a ver donde podía estar tan repugnante visitante. Por supuesto no encontramos nada. Yo, que me paso de lista, decido echar harina por todo alrededor del frigorífico y también de los muebles de la cocina, pues es de suponer que seguro estaba en la cocina...no encontramos nada.
Pasaron las horas sin tener ninguna noticia de bicho alguno. Cenamos y sobre las 11, mi hijo se acostó, ya que madruga para ir al trabajo. Yo me quede como siempre hago, viendo una película o leyendo.
No habría pasado más de media hora, cuando oigo ¡¡mamaaaaaaá!!!
No puedo definir el susto y miedo que sentí. Me pareció que era un lamento como cuando eran pequeños los niños y te llamaban pidiendo auxilio a quien se  creen que todo se lo soluciona, su madre.
Fui corriendo hacia su cuarto, abro la puerta y le veo encima de la cama y me dice...¡¡Está aquí!!
-Es enorme de grande, mamá y además es preciosa... Sin comentarios.
Yo también me subí a la cama, pero claro, teníamos que organizarnos para sacarla, como fuera, a la calle.
Decidimos cerrar todas las puertas, para cuando saliera (si conseguíamos que saliera), no entrara en otras habitaciones. La primera que salido de allí fui yo. Cerré todas las puertas, o eso creí yo, y me atrincheré en el salón. Como la puerta tiene cristal podría verla salir. Mi hijo cogió el cepillo de barrer, el "trasto" ese de hacer fotografías con el móvil, creo que se llama Selfie. Con todo ello empezó a hacer suido, pues se había escondido detrás de un ordenador, y la rata salió corriendo, con tan mala fortuna que entró en la cocina. Allí si que sudó la gota gorda mi pobre hijo. Lo más inmediato fue esconderse detrás del frigorífico y empezar a cenar, pues estaba comiéndose la harina que yo había echado en el suelo. Yo a todo esto, seguía en el salón, bien cerradita.
Ya era más de una de la madrugada y no adelantábamos nada. Decidimos abrir la puerta de casa, la del portal primero y la del portal segundo. A todo esto, los dos estábamos en pijama y la rata en la cocina, las puertas de la calle de par en par...mi hijo tubo que correr el frigorífico y la condenada rata iba debajo. Empezo a achucharla con el cepillo, con el palo del Selfie y con mucho miedo por si le mordía, pues ya sabemos las enfermedades que acarrean.
Ya eran casi las 2 de la madrugada cuando a fuerza de ruido sale la dichosa rata corriendo y mi hijo asustándola, yo le decía: -Dale fuerte y mátala, mátala.
Pero claro no era tan fácil, él quería echarla a la calle y le dio con el cepillo. La rata chillo y mi hijo se echa a llorar diciendo: Pobrecita la he hecho sangre.
Os imagináis el cuadro, un hombre como un castillo que mide 1-80 y va camino de los 50 años llorando porque no quería matar a una rata...es muy amante de los animales.
Yo desde mi atalaya, pues además de estar encerrada en el salón estaba subida en la silla más alta, por fin la veo salir corriendo delante de mi hijo. Aquí no acaba todo, al llegar al recibidor, en un pequeño hueco que hay entre un zapatero y la pared, allí se mete.
Las puertas abiertas, las tres, nosotros en pijama, la rata echando sangre por todo el recorrido y para rematarlo, un vecinito que venía de fiesta, al ver el panorama nos pregunta si pasaba algo. Cuando se lo contamos le dio un ataque de risa y cuando descubrió a la rata le aconsejaba a mi hijo que la cogiera del rabo...
Por fin la pudo azuzar y sacarla al portal, pero no creáis que la remató, no, la echo al césped del jardín
Bueno, no quiero cansar más a quien se atreva a leerme. Ahora voy con los resultados:
A las tres de la madrugada y después de fregar toda la casa por donde había pasado tan indeseado huésped, salíamos a los contenedores a tirar: el cepillo, el cacharro de hacer Selfie que era la mar de majo de acero inoxidable, las zapatillas, la fregona, las bolsas de ir al Súper, una maceta con flores artificiales del recibidor y no me tiró a mi porque le dije que no me había tocado la rata.
Era muy tarde cuando estábamos los dos en la ducha. No se que tal día habrá pasado, yo por lo menos he dormido siesta.
 ¡Ah, cuando he salido a comprar pan, no he visto a la rata, seguro que no murió, asi mi hijo estará más contento.
En cuanto me he levantado esta mañana he ido a la oficina del administrador a contarle el suceso, aunque también se ha reído enseguida ha llamado a los de desratización, esta misma tarde ha venido un "matarratas", se han portado muy bien unos y otros. Según me ha contado el presidente de la comunidad, por la mañana ayer domingo cuando estaba arreglando no se qué en el cuarto de basuras, vio a la rata, le dio una patada y la echó al patio, como vivo en el bajo, seguro que subió como la yedra, por las pareces.
Fin del episodio

lunes, 31 de octubre de 2016

Noviembre

El mes de Noviembre empieza con el día de todos los Santos, sigue el día de difuntos y es quizá por eso, que nos recogemos un poco. Pero ahora con esa fiesta de disfraces terroríficos, es cuando de verdad sentimos miedo o algo peor, asco. No me gusta ver esas caras que se ponen con maquillaje que da verdadero pavor mirarlos.
Bueno, como la cosa va de sustos, yo no me quedo atrás en ese tema y para la noche, que dicen los jóvenes, de los muertos vivientes, yo me decido por los fantasmas, pero por fantasmas verdaderos, o eso es lo que cuentan las crónicas, allá va:

Esta anécdota si que la he vivido yo, no iba sola, lo hacía con una buena amiga mía que habíamos decidido ir a visitar el museo Reina Sofía.
De esto hace ya lo menos un año, desde entonces no hemos vuelto ni a pasar por la puerta.
Ya dentro del museo, más que mirar, íbamos charlando, las dos mayores sabíamos que aquello había sido lo que se llamaba entonces, el Hospital General, allí operaron a mi madre de apendicitis y también íbamos a consultas externas. Mi amiga lo corroboraba y seguíamos cotilleando...
Dando vueltas y más vueltas, no nos dimos cuenta de que donde nosotras nos encontrábamos no había nadie, subimos por unas escaleras de piedra muy antiguas, llegamos al primer piso y seguíamos sin ver a nadie. Por aquel sitio olía a alcohol y a cosa rara, nos asustamos y bajamos a la velocidad que nos daban nuestras cansadas piernas. Seguimos andando por aquellos corredores hasta que llegamos a uno que estaba alicatado de azulejos blancos y, en ese momento nosotras estábamos blancas como la pared.
Al intentar darnos la vuelta, nos dimos de cara con un sacerdote joven, con sotana. Mi amiga le preguntó: -Padre, sería tan amable de indicarnos la salida? Muy amablemente nos acompañó a una puerta, la abrió y nos hizo una seña para que pasáramos, le dimos las gracias y salimos.
Estábamos tan nerviosas que se nos quitó la gana de seguir con la visita y nos fuimos a la salida.
Cerca del control había varios guardias de seguridad, entre ellos divisé a un vecino que trabaja allí, nos saludamos y haciéndome un poco la graciosa, le conté que nos habíamos perdido y gracias a un sacerdote habíamos salido. Entonces, él llama a sus colegas y les dice riéndose:- Eh, chicos, mis vecinas han visto a Ataulfo. Nosotras no sabíamos que decir, acto seguido nos cuentan la historia.
Según ellos y varias gentes que lo habían visto, se trataba de un sacerdote que fue torturado durante la guerra civil (1936-1939), y al que los mismos guardas del museo le pusieron el nombre de Ataulfo.
Mi amiga y yo nos miramos y notamos que hasta el colorete que nos habíamos puesto, nos había desaparecido. Pero aquí no queda la cosa, nos contaron que cuando hicieron la remodelación del edificio aparecieron tres monjas momificadas enterradas en la capilla del hospital, las cuales están ahora enterradas justo donde nosotras teníamos los pies. Estábamos en la puerta principal del museo.
Dijimos adiós a los mables guardas jurados y, salimos, no corriendo, sino volando.
Si alguno de vosotros, viene o ya ha estado en este museo...que sepa lo que pisa o ha pisado.

Otra historia, leyenda y lo que sea, prometo que en aquella época, yo aún no había nacido, aunque faltaba poco.
Se dice que una noche de principios del siglo XVII, el abad de la Basílica de Guadalupe (Cáceres) España, vio que entraba un hombre de elegante apariencia que le solicitó la confesión, por lo que el abad pidió a unos familiares que iban a cenar con él que le esperaran unos minutos. Después de un rato, el abad salió con el rostro pálido, y cerró las puertas, por lo que sus familiares se extrañaron y le preguntaron por qué cerraba si el hombre elegante aún no había salido, sin embargo, el abad se negó a contestar y los apuró a dejar el lugar.
Ya en casa de los familiares, uno de los sobrinos le preguntó qué había pasado, el Abad llevó su mano derecha hacia su oído , haciendo notar que se le dificultaba escuchar. Después de que el sobrino le hiciera nuevamente la misma pregunta, el Abad respondió que el hombre que había estado en la Basílica horas antes...era un muerto que había venido de ultratumba para confesarse, y que después de escuchar la confesión tenía dificultad para escuchar por el oído derecho.
El Abad nunca pudo contar lo que le había dicho el misterioso personaje, guardando el secreto de confesión, y quedó sordo del oído derecho para siempre.

La curiosidad me corroe...¡¡¡Cuánto daría yo por saber lo que le dijo!!!

No cuento más historias por hoy el mes de Noviembre es muy largo y no sea que no pueda alguien dormir esta noche...

lunes, 24 de octubre de 2016

Mas sobre el Padre Ángel

El padre Ángel ha transformado la iglesia madrileña de San Antón en un centro social, abierto las 24 horas del día. Es el único de este tipo en toda España y seguro que en todo el mundo. Ofrece desde asistencia sanitaria y psicológica a confesionarios adaptados a personas con movilidad reducida, una máquina dispensadora de agua bendita, otra de alimentos no perecederos, conciertos de órgano, imposición de manos y unción de los enfermos, cepillos abiertos para depositar y recoger donaciones, pantallas de televisión en las que ofrecen conexiones en directo con el Vaticano o el arzobispado de Madrid, entrada libre de animales al templo y un largo listado de servicios que no acaba aquí.
Todos los que atienden en esta iglesia tan especial son voluntarios, desde sacerdotes jubilados -hay un total de 15-, 4 religiosas y unas 70 personas de apoyo. Los voluntarios son muy necesarios pues se reciben más de 450 visitas al día.

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Le decimos que es curioso ver animales de compañía en una iglesia y nos responde:
"Sí, aquí dejamos entrar a los perros con sus dueños y todos los años, el día de San Antón, patrono de los animales, los bendecimos".
Nos damos cuenta de que algunos entran solamente a utilizar los urinarios, dice el padre Ángel:
-Vienen porque no tienen otro sitio donde hacerlo. En los bares les exigen consumir para utilizar los servicios, y no tienen para pagar ni un café. Mejor que lo hagan aquí que en una esquina.
También hay dispensadores de agua bendita, al preguntarle que hace la gente con ella, nos dice:
-Una costumbre cristiana, es santiguarse con esta agua al entrar en una iglesia, según la tradición cristiana, perdona los pecados veniales o las faltas leves. Mira daño no hace...Yo en ese momento cogí una botella, la llené para embadurnarme cuando llegara a casa. El padre Ángel nos dijo que era potable...por si acaso.
En esta iglesia se recibe igual  a drogadictos, homosexuales o gente enferma, hacen caso al Papa Francisco cuando ha dejado muy claro que, " tenemos que bendecir a todos".
Nos damos cuenta que los cepillos están abiertos, ¿No es un riesgo?, le preguntamos y nos contesta.
-En esta iglesia decimos que cada uno deje lo que pueda y coja lo que necesite del cepillo. Y nadie ha robado nada. La gente es bondadosa y generosa.
El sacerdote reconoce.

-He cumplido un gran sueño con esta iglesia, porque desde que me ordené sacerdote quise tener un templo abierto todo el día en el centro de Madrid. Por aquí han pasado reyes, obispos, cardenales, presidentes, grandes actores, y todos han alabado nuestro trabajo. Es una iglesia en la que pobres y ricos comparten.




En las fotos veréis a nuestro admirado y querido padre Ángel con sus niños en el comedor.
Otra, para si alguno no le habéis visto con ropa talar, para que veáis que guapo está, y la otra, conmigo, aunque fue este verano, en las últimas no me gusto, y es que ya no salgo bien en ninguna...

lunes, 17 de octubre de 2016

Cosas que dan miedo

En todas partes hay fantasmas, fantasmitas y fantasmones. Yo hoy quiero hacer que alguien pase miedo y que mejor que hablar de fantasmas. Para los que creen que hay, para los que no y para muchos que saben que haberlos, haylos.
Están en varios sitios, en la calle, en las casas, en castillos...pero yo hoy he encontrado fantasmas en el metro.
De momento en Madrid y Barcelona, ya investigaré más:
Empezaré por la Capital:
A raíz de lo que ocurrió en Madrid aquel mal día de marzo del 2011, concretamente en la estación de Atocha, mucho se ha escrito y se ha contado y si me apuro un poco, he vivido.
Este caso lo contó una mujer:
Soy enfermera y un sábado que estuve de guardia toda la noche terminé mi turno a las ocho de la mañana del domingo, como siempre cogí el tren de cercanías el cual tenía que hacer transbordo en Atocha.
Cuando iba subiendo las escaleras metálicas, en la paralela a la mía subía un hombre de mediana edad vestido con un jersey color burdeos y un pantalón negro, era calvo y me miraba, por ese motivo me fijé más en él.
Cuando se acabó la escalera al final del tramo, me doy cuenta de que la escalera donde iba el hombre subiendo, ¡¡¡era la de bajada y, él había subido!!!
Me doy la vuelta para ver donde estaba y...Ya no le vi más. Por curiosidad y como un domingo a esa hora estaba la estación vacía, miré a todos los lados y nada, no le volví a ver.
Al día de hoy no se me ha olvidado ni su rostro, ni la ropa que llevaba puesta.

No dudo en absoluto de la veracidad de lo que nos contó esta mujer.
También en la estación de Tirso de Molina, que bien la conocen los madrileños hay sus más y sus menos.
Resulta que cuando se construía el metro en 1921, los obreros se toparon con el osario del Monasterio de la Merced, este Monasterio estaba en aquellos tiempos en el campo, pero como el progreso se extendía y el metro era algo muy bueno para Madrid, hicieron lo que hoy diríamos expropiar terrenos y bien que expropiaron pues arrasaron con cementerios, Monasterios y todo lo que pillaron por delante.
 Como iba diciendo, los obreros se toparon con dichos restos y no se les ocurrido nada mejor que coger los esqueletos, amontonarlos en los andenes y pusieron las baldosas que nosotros pisamos día tras día.
Durante la excavación del túnel los obreros contaban historias sobre gritos desgarradores de auxilio que venían del interior de la tierra.
Los vecinos hablan aún hoy del "fantasma de los obreros", un ente que se paseaba durante la construcción del metro por los túneles y muchos madrileños de a pie, confiesan haber oído gritos de socorro desde el interior del negro túnel mientras esperaban la llegada del metro, siempre a horas intempestivas.
Yo como muchos madrileños he ido varias veces a esta estación pero...desde que me enteré de este suceso...no he vuelto. También es verdad que no tengo porque ir por ese sector.

Y ahora voy con el metro de Barcelona, aquí no se libra nadie:
Hay una estación en el metro de Barcelona en la cual no quieren estar los jefes de estación, en otras palabras, nadie quiere trabajar allí.
El temor viene de una serie de suicidios en un corto espacio de tiempo, concretamente cuatro personas perdieron la vida en los railes en un mes, este dato (secreto, por otra parte), no supone el final de la historia.
Diversos jefes de estación que no se conocían entre si, dieron parte de haber presenciado en los monitores de tv. personas paseando por los andenes de una forma errática y aparentemente despreocupada, aunque...el último tren había pasado hacía mucho tiempo y la estación estaba cerrada al público.
Por este motivo, hay tortas de empleados que no quieren trabajar en dicha estación. Pero aquí no termina la cosa ya que en cierta ocasión un pasajero se acercó al jefe de estación y le preguntó con un extraño tono de voz, cuando iba a ser inaugurada la línea dos...Había sido inaugurada hacía siete años antes.
El jefe de estación salió corriendo y todavía lo están buscando.
De momento no voy a ir a Barcelona, no por falta de ganas, pero si por casualidad a algún barcelonés le interesa saber de que estacón hablo, lo digo...:
Es la estación de Rocafort, (L I )