lunes, 25 de febrero de 2013

Un tal John

Todo el Mundo conoce a este señor, Jhon Stith Pembeton. Quizá por el nombre no os suene pero es seguro que habéis oído hablar de él.
El buen hombre nació en Georgia (EEUU), estudió medicina y farmacia (entonces las carreras eran más fáciles), pero no hay que quitarle mérito. Se graduó a los 19 años, trabajó como médico y cirujano (estamos hablando de 1850) y luego se especializó como farmacéutico. Fue partidario de los principios botánicos, elaboraba medicamentos con plantas, experimentó con sus fórmulas y patentó sus primeros descubrimientos. En 1853 se casó. Al año siguiente tuvo su único hijo.
El negocio de John prospero, a finales de 1855 se trasladó a una hermosa casa donde el farmacéutico tuvo más espacio para su laboratorio. Elaboró tintes del pelo, perfumes y productos para el revelado de fotografías.
La guerra de Secesión, que tuvo lugar entre 1861 y 1865, marcó un antes y un después. Se alistó de teniente en el ejercito Confederado y resultó herido en el pecho. La lesión le provocó dolores de por vida y, para mitigarlos recurrió a la morfina, sustancia a la que se volvió adicto. Finalizada la contienda, retomó su actividad como farmacéutico, asociándose con un acaudalado médico. El negocio de ambos marchó viento en popa por la demanda de tónicos medicinales en los estados del Sur. John se trasladó al estado de Atlanta donde abrió una nueva empresa. La fama como farmacéutico empezó a extenderse hasta el punto que fue nombrado miembro del consejo de administración del Atlanta Medical College, donde enseñaba medicina.
Cumplidos los 50 años, una obsesión empezó a apoderarse de Pemberton. Deseaba inventar una medicina que al mismo tiempo, fuera una bebida agradable para que le reportase una cuantiosa fortuna económica y le hiciera pasar a la historia como un importante científico.
Por aquel entonces llegó a EEUU un remedio inventado en Europa, con fama de milagroso. Su creador había mezclado vino de Burdeos con hojas de coca de Perú. JOHN  emuló aquel producto y creo el French Coca Wine, al que como novedad incorporó semillas de nueces de cola, que con un elevado nivel de cafeína, eran usadas por algunas tribus africanas. Probó la bebida y notó  que desaparecían los dolores de estómago del cáncer que sufría. También aseguró que gracias al brebaje superó la adición a la morfina.
A esta pócima le añadió un ingrediente secreto que le llamó, 7x. Añadió esencias como la vainilla o la canela y el caso es que...chan, ta, ta, chan, le salió la Coca - Cola, y según dicen, es, después de OK, la segunda palabra más conocida del Planeta.
Cuando empezó a ser comercializada en Atlante se vendía una media de 9 botellas al día. En la actualidad, las ventas se cifran en 45.000 botellas por segundo.
¡Que hombre mas listo!
Espero que lea esto mi hijo pequeño que es gran admirador del señor John S. Pemberton y si le dejaran se bebería la mitad de la producción.

10 comentarios:

  1. Interesante historia.Hubo una temporada en que tomaba dicho refresco con relativa frecuencia pero desde hace ya unos años no lo soporto y sólo lo bebo cuando me siento mal del estómago porque la verdad es que lo alivia.Besotes

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    1. No sabía que quitaba los malestares del estómago, aunque ese era el fin de su invento,seguro que a mi hijo no le va a doler nunca, jajaja.

      Un fuerte beso Charo

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  2. No tenía ni idea de quién era el padre de la famosa "coca-cola". Es una historia muy interesante. ¡Si volviera y pudiera ver la fama que ha obtenido su producto...!jajajaja. Un beso

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    1. ¡Que pena que no lo viera!
      Seguro que disfrutaría mucho, no solo por lo económico, si no por el orgullo personal. ¡Claro que así son siempre las cosas!

      Un beso Hada

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  3. Hola, enhorabuena por tu blog!
    Si usted puede visitar este blog:
    http://morgannascimento.blogspot.com.br/
    Gracias por su atención

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    1. Hola Morgan, gracias por tu visita y como ya habrás comprobado, he visitado tu blog que dicho sea de paso se nota que pisas fuerte...¡Me ha encantado!

      Saludos

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  4. Gracias por esta historia desconocida para mí, Made los Angeles, tengo discusiones con mi hijo más pequeño, como vos llamás al tuyo, el mío de 25, porque quiere todos los días en la mesa la famosa coca cola, y yo lo persigo con el jugo dietético de mango, ja ja ja, un abrazo!

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    1. María Cristina, no me seas mala con tu nene que ya es mayorcito para saber lo que le gusta. ¡¡¡Pobrecito dejalé tomar un poco de coca-cola mujer!!!

      Un beso

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  5. Hola Maria de los Angeles.
    Muchas gracias por tu felicitación en mi blog.
    No sabía nada del creador de la Coca-Cola.
    Un beso, Montserrat

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    1. Gracias a ti. Pasé por tu blog para ver si había tarta y ayudarte a apagar las velas. Vuelvo a repetir que cumplas muchos más.
      Cuando tomes una Coca-Cola, según el señor Pemberton es buena para el estómago.
      Un beso Montserrat

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