jueves, 24 de octubre de 2013

Día del Domud

El domingo pasado se celebró el día del Domund. Ya sabemos que todos los años por esta fecha tenemos que hacer un esfuerzo y dar algo para las misiones.
 Cuando yo era niña, siempre veía en la mesa de la profesora una hucha con forma de Indio, Negrito o Chinito. En ellas íbamos echando  monedas durante todo el año para que el día del Domund se las llevaran a los misioneros.
Cuando yo fui profesora, también tuve en mi mesa una cabeza de negrito y los niños que se portaban mal, el castigo era que tenían que llevar un real para los negritos, (angelitos, cumplían el castigo), pero el día del Domund, se repartían entre los niños varias huchas para que fuesen a pedir. La verdad es que muchos de ellos bombardeaban a sus familiares para que echasen dinero en la hucha.
No se me olvida aquel año de 1956, al volver el lunes al colegio, me dijeron, que a uno de los niños lo había atropellado un camión y a las pocas horas falleció. Todos sus compañeros que eran del mismo barrio estaba impresionados y todos los profesores también.
Como el alumno era mío, el director decidió que era yo la que tenía que ir en representación del colegio a ver a sus padres. Yo era muy jovencita, en aquellos tiempos los jóvenes no éramos tan espabilados como los de ahora y sentí verdadero horror tener que ir a casa de José Ignacio y ver a sus padres.
 Los niños que nunca sabemos como van a responder, debieron de notar el pánico que yo tenía y decidieron acompañarme todos, eran niños de entre 8 y 12 años.
Cuando llegamos a la casa y la madre me vio, creo que sintió más dolor del que ya tenía.
Me dijo la señora, lo contento que iba el niño a clase, las veces que me nombraba en su casa y, que el accidente, se produjo al cruzar una calle para que le echara dinero en la hucha, cabeza de negrito, una persona conocida, quería llevarla llena el lunes al colegio y no vio el camión.
Cuando reanudamos las clases, uno de los niños, el más revoltoso de todos (Celso) y que me hacía quedar muda algunas veces de tanto como le tenía que reñir, se sentó en el pupitre, puso sus cosas en el asiento de José Ignacio, que era su compañero, se cruzó de brazos y dijo que en ese sitio no se sentaba nadie. Aún hoy me emociona ese rasgo.
 Aún hoy los recuerdo a los dos.
 Aún hoy siento amor por los dos y...por todos los niños.
También hoy, que tengo hijos, no se me olvida el dolor de aquella madre

10 comentarios:

  1. Gracias por compartir tu historia Ma de los Angeles, es muy conmovedora, un abrazo!

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    1. Gracias a ti María Cristina por tu comentario.
      Un abrazo

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  2. Una historia de su vida muy conmovedora de sus años de maestra.Lógico que no olvide esta página de su vida. Yo no puedo olvidar que se murió mi maestra cuando yo tenía 6 años.
    Los niños muchas veces nos superan con sus detalles de amor.
    Gracias
    Un abrazo
    Sor.Cecilia

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    1. Es curioso que cuando nos vamos haciendo mayores recordamos cosas tan lejanas en el tiempo. Yo también recuerdo a mis profesores, aún sin cerrar los ojos, los veo.
      Gracias Sor Cecilia
      Un abrazo

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  3. Terrible historia, he pasado también por esa experiencia y varias veces a lo largo de mis años de catequista donde he tenido que ver la muerte de varios catecúmenos míos de diferentes edades, algunos de enfermedad y otros por accidente y en cada ocasión lo pasé muy mal, la muerte de niños o jóvenes en circunstancias adversas es siempre muy traumático.Besicos

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    1. Si has pasado ese trago más de una vez, Ufff,
      Aquello fue terrible, tal es así que aún no lo he olvidado.
      No vamos a pedir que no pase más, si no que sea lo menos posible.
      Un besito Charo

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  4. Terrible historia. Pienso que cualquier persona temblaría de tener que representar en un caso así. Es horrible que se nos vayan los jóvenes, nuestra capacidad no está preparada para ello, es nuestra naturaleza, va con nuestra genética.

    María de los Angeles, hermoso nombre. Mi hermano se lla Jose Angel y conocí ya varios Angeles, Angelinas...tenéis algo especial, no sé si será el nombre el que os da esa manera de ver la vida o es que se os ve la carita ya de bebés y se os pone ese nombre jjjjj.

    Un besín

    Carmen P. Mourelle

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    1. Muchas gracias por tu visita y por recomendarme a tus seguidores, eres muy amable.
      Lo del nombre, yo ni soy Ángel ni tengo nada especial, verás...
      Mi madre tenía una hermana a la que quería muchísimo, tuvo la desgracia de perderla siendo muy joven, se llamaba...Mª de los Ángeles.
      Mi madre era entonces una niña pero juró que si tenía una hija se llamaría como su querida hermana.
      Esta sencilla y entrañable historia, es por lo que llevo este nombre, que dicho sea de paso me gusta mucho.
      Un beso Carmen

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  5. Me ha llegado mucho tu historia, que pena lo del pequeño niño y el dolor de la madre.

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    1. Si Boris, tienes razón todos lo pasamos mal pero lógicamente su madre sufrió más que todos nosotros juntos.
      Un beso

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