lunes, 7 de noviembre de 2016

Llanto por una Rata

Creo que este episodio puede pasarle a cualquiera, pero ha pasado en mi casa y aunque hay quien dice que todo me pasa a mi, no es cierto, lo que ocurre es que yo lo cuento. Hay dos motivos, uno, que me libero de lo ocurrido, otro, que hago participe a mis amigos de cosas transcendentes que a todos nos puede ocurrir.
Diréis, ¡cuenta! ¡cuenta! Pues ahí voy, lo que cuento es la pura verdad y tal como ocurrió. Digo esto porque mi cuñada Pepi siempre me dice que exagero las cosas, en este caso no exagero ni "mijita".
"Ayer domingo, sobre las ocho de la noche, se acerca mi hijo al salón, donde yo estaba leyendo un libro muy interesante, a darme un beso, lo hace muy a menudo pues él está en su cuarto con su ordenador o sus películas y yo como ya digo estaba en el salón.
Al pasar por el recibidor vio algo en el piso y me llamó para que los dos lo viéramos. Parecía y era excremento recién puesto, además era seguro que era de rata. Enseguida me subí a una silla, no se por qué, pero lo hice. Un poco más calmada y mientras mi hijo exploraba lo que era, bajé de la silla y vimos que efectivamente estaba fresco. Mi hijo lo limpió, se lavo 20 veces las manos, aunque por supuesto lo limpio con papel.
Empezamos a buscar y rebuscar a ver donde podía estar tan repugnante visitante. Por supuesto no encontramos nada. Yo, que me paso de lista, decido echar harina por todo alrededor del frigorífico y también de los muebles de la cocina, pues es de suponer que seguro estaba en la cocina...no encontramos nada.
Pasaron las horas sin tener ninguna noticia de bicho alguno. Cenamos y sobre las 11, mi hijo se acostó, ya que madruga para ir al trabajo. Yo me quede como siempre hago, viendo una película o leyendo.
No habría pasado más de media hora, cuando oigo ¡¡mamaaaaaaá!!!
No puedo definir el susto y miedo que sentí. Me pareció que era un lamento como cuando eran pequeños los niños y te llamaban pidiendo auxilio a quien se  creen que todo se lo soluciona, su madre.
Fui corriendo hacia su cuarto, abro la puerta y le veo encima de la cama y me dice...¡¡Está aquí!!
-Es enorme de grande, mamá y además es preciosa... Sin comentarios.
Yo también me subí a la cama, pero claro, teníamos que organizarnos para sacarla, como fuera, a la calle.
Decidimos cerrar todas las puertas, para cuando saliera (si conseguíamos que saliera), no entrara en otras habitaciones. La primera que salido de allí fui yo. Cerré todas las puertas, o eso creí yo, y me atrincheré en el salón. Como la puerta tiene cristal podría verla salir. Mi hijo cogió el cepillo de barrer, el "trasto" ese de hacer fotografías con el móvil, creo que se llama Selfie. Con todo ello empezó a hacer suido, pues se había escondido detrás de un ordenador, y la rata salió corriendo, con tan mala fortuna que entró en la cocina. Allí si que sudó la gota gorda mi pobre hijo. Lo más inmediato fue esconderse detrás del frigorífico y empezar a cenar, pues estaba comiéndose la harina que yo había echado en el suelo. Yo a todo esto, seguía en el salón, bien cerradita.
Ya era más de una de la madrugada y no adelantábamos nada. Decidimos abrir la puerta de casa, la del portal primero y la del portal segundo. A todo esto, los dos estábamos en pijama y la rata en la cocina, las puertas de la calle de par en par...mi hijo tubo que correr el frigorífico y la condenada rata iba debajo. Empezo a achucharla con el cepillo, con el palo del Selfie y con mucho miedo por si le mordía, pues ya sabemos las enfermedades que acarrean.
Ya eran casi las 2 de la madrugada cuando a fuerza de ruido sale la dichosa rata corriendo y mi hijo asustándola, yo le decía: -Dale fuerte y mátala, mátala.
Pero claro no era tan fácil, él quería echarla a la calle y le dio con el cepillo. La rata chillo y mi hijo se echa a llorar diciendo: Pobrecita la he hecho sangre.
Os imagináis el cuadro, un hombre como un castillo que mide 1-80 y va camino de los 50 años llorando porque no quería matar a una rata...es muy amante de los animales.
Yo desde mi atalaya, pues además de estar encerrada en el salón estaba subida en la silla más alta, por fin la veo salir corriendo delante de mi hijo. Aquí no acaba todo, al llegar al recibidor, en un pequeño hueco que hay entre un zapatero y la pared, allí se mete.
Las puertas abiertas, las tres, nosotros en pijama, la rata echando sangre por todo el recorrido y para rematarlo, un vecinito que venía de fiesta, al ver el panorama nos pregunta si pasaba algo. Cuando se lo contamos le dio un ataque de risa y cuando descubrió a la rata le aconsejaba a mi hijo que la cogiera del rabo...
Por fin la pudo azuzar y sacarla al portal, pero no creáis que la remató, no, la echo al césped del jardín
Bueno, no quiero cansar más a quien se atreva a leerme. Ahora voy con los resultados:
A las tres de la madrugada y después de fregar toda la casa por donde había pasado tan indeseado huésped, salíamos a los contenedores a tirar: el cepillo, el cacharro de hacer Selfie que era la mar de majo de acero inoxidable, las zapatillas, la fregona, las bolsas de ir al Súper, una maceta con flores artificiales del recibidor y no me tiró a mi porque le dije que no me había tocado la rata.
Era muy tarde cuando estábamos los dos en la ducha. No se que tal día habrá pasado, yo por lo menos he dormido siesta.
 ¡Ah, cuando he salido a comprar pan, no he visto a la rata, seguro que no murió, asi mi hijo estará más contento.
En cuanto me he levantado esta mañana he ido a la oficina del administrador a contarle el suceso, aunque también se ha reído enseguida ha llamado a los de desratización, esta misma tarde ha venido un "matarratas", se han portado muy bien unos y otros. Según me ha contado el presidente de la comunidad, por la mañana ayer domingo cuando estaba arreglando no se qué en el cuarto de basuras, vio a la rata, le dio una patada y la echó al patio, como vivo en el bajo, seguro que subió como la yedra, por las pareces.
Fin del episodio

16 comentarios:

  1. No te enfades pero lo imaginaba, mi me reiiii, pero confieso que me dan terror
    besos

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    1. No me enfado mjesus, ya bastante mal lo pase, eso si era motivo de enfado.
      Gracias por tu visita.
      Un beso

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  2. Menuda aventura! He flipado!Por suerte lo superasteis.
    Un abrazo.

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    1. Si tu has flipado, imagínate nosotros lo que pasamos...No quiero ni recordarlo.
      Un abrazo Alfred

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  3. Ay Ma de los Angeles, toda una tragicomedia, claro que luego del suceso, mientras tanto se vive es una de terror! A mí me pasó con unos murciélagos que se habían metido en el tapa rollo de la persiana, caían piedritas al piso, eran sus defecaciones, nos asustamos, vino el encargado del edificio, dio unos palazos, puso raid en aerosol y no vimos más nada, pero pensábamos, habrán muerto ahí dentro? Nunca hubo mal olor, así que se escaparon, pero uno queda impresionado, ahora, comparado con lo que tuviste que pasar queda chiquito, un abrazo solidario!

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    1. Más bien fue un drama, yo escondida y el "niño" llorando...bueno, bueno.
      A mi también me ha dicho una amiga que mirara bien por si hubiera parido y teníamos una camada de ratitas. Ufff, no lo quiero ni pensar.
      Ahora, cuando oímos cualquier ruido, nos sobresaltamos.
      Un fuerte abrazo María Cristina

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    1. ¡¡Que mala eres!! Como tenga otra rata cerca te la voy a mandar a tu casa, ya veremos si la quieres mucho. ¿Sabes una cosa? Hoy que ha sido fiesta en Madrid, ha salido mi hijo por todo el jardín a ver si veía a la "ratita". Suerte he tenido de que no la haya encontrado, sino me la trae a casa.
      Un besito Susana

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  5. Me ha recordado a cuando mis hijas tenían ratoncitos blancos en jaulas y algunas veces se les escapaban y cómo ellas no se atrevían a cogerlos tenía que ir yo buscando por la casa armándome de valor hasta encontrarlos y llevarlos a sus jaulas (eran dos una por cada hija) tuve que aguantar estos ratones unos años hasta que las logré convencer para deshacernos de ellos.Y que nadie me vuelva a pedir que quiere tener ratoncitos blancos ¡ Me negaré en redondo! Ahora que una rata ya son palabras mayores y tu hijo te supo salvar de la situación.Besicos

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    1. Me da igual que sean blancos o negros, no los puedo soportar. Hace ya tiempo tuvimos Hámsteres. Cuando compramos la mamá, venía preñada y pario lo menos cinco, se comido dos...no quiero ni recordarlo. Luego se escapaban de la jaula...fue toda una odisea yo estaba deseando que se murieran todos. Al final, se fueron escapando.
      Ahora no tengo nada, ale.
      Un beso Charo

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  6. Hola Mª Angeles, madre mía que susto y que asco:), yo no se que habría echo, bueno si, salir corriendo jeje, tu al menos tenias a tu hijo que te ayudo aunque sintiese lastima por el bichejo, pero al ser amante de los animales es lo que pasa sea el animal que sea, pero lo principal es que echasteis a la no invitada fuera de casa, buena anécdota para contar.

    Besos.

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    1. Me he despistado Piruja, perdona por no contestarte antes.
      Lo que tu dices, yo tenía miedo y mucho asco. Mi hijo, encima de lo que pasó le daba pena y aunque no lo creáis lloró cada vez que le daba un escobazo.
      Ahora cada vez que vemos alguna sombra...corremos, sobre todo yo.
      Un besito.

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  7. Ja ja Mª Angeles, se me caen las lagrimas de la risa imaginando el panorama. Le puede pasar a cualquiera pero nadie lo explicaria con tanto humor. Como siempre digo, me encanta leerte. Espero que ya te hayas repuesto.
    Abrazos.
    Roser

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  8. Te puedes reír todo lo que quieras, yo ahora también me río y mi hijo está muy contento porque la rata no ha aparecido. No te puedes hacer una idea la que se armó.
    Me alegro que lo hayas pasado bien con este episodio. ¿Qué tal la "castañada"?
    Un abrazo bien fuerte Roser

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  9. Me imagino la escena Mª de los Ángeles, y a lo mejor ahora te ríes pero supongo que pasarías lo tuyo, y menos mal que estaba tu niño. Un fuerte abrazo y buen fin de semana amiga. Lo que no te pase a ti...

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  10. Si amigo Pepe lo pasamos muy mal aunque parezca mentira. Para no cansaros no conté ni la mitad, ya te lo contaré otro día.
    Un abrazo bien fuerte

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