Creo que es una historia bonita, por lo menos a mi me ha gustado.
En la antigua Roma, en la época del emperador Tiberio, vivía un hombre muy bondadoso que tenía dos hijos; uno era militar y el otro hijo era poeta y encantaba a todos los que le escuchaban.
Una noche, el buen hombre tuvo un sueño. " Se le aparecía un Ángel para decirle que las palabras de uno de sus hijos serían conocidas y repetidas en el mundo entero por todas las generaciones futuras".
Lo más seguro, pensaría este hombre, es que los versos de mi hijo serán reconocidos en el mundo entero. Y pensó. "Que listo es mi niño". Pero no fue asi, ya que las palabras que todos nosotros sabemos y que fueron dichas por el hijo soldado, (que él creía que no era tan listo), fueron estas.
"SEÑOR, YO NO SOY DIGNO DE QUE ENTRÉIS EN MI CASA, PERO DECID UNA SOLA PALABRA Y MI SIERVO SERÁ SANO"
¿A que las habéis recordado todos?
Los católicos las decimos todos los días en la Eucaristía.
Y como nos queda tiempo, paso a contaros una anecdota de Mark Twain, que quizá muchos sepais y que a mi me hecho mucha gracia.
Yendo en tren, el escritor no encontraba el billete que le pedía el revisor, este viendo a Twain agobiado, le dijo que confiaba en que lo había pagado . >>Es que si no lo encuentro no se donde tengo que bajarme <<, le explicó.
Como todos los genios, era tambien muy despistadillo.
Pero que relatos tan bonitos, siempre nos dejas entradas muy emotivas e interesantes. Besicos
ResponderEliminarVosotros os lo merecéis. No tiene ninguna importancia pues leo mucho y todo lo que me gusta, lo guardo.
EliminarTengo la suerte de recoger todo lo que sea posible.para después cotarlo.
Gracias por tus lindas palabras. Besitos.
Palabras recordadas por más de dos mil años. Un beso
ResponderEliminarTienes toda la razón querida Susana. Fueron dichas hace más que dos mi años, pero las recordamos con amor.
Eliminarque Él Señor te bendiga por recordarlo.
Dos cosas que no sabía y además curiosas.
ResponderEliminarMuchas gracias, un abrazo.
Ya es dificil que tu no sepas algo. Pero me alegro si estos dos relatos no los sabías.
EliminarUn fuerte abrazo Alfred.
Ignoraba el origen de la oración! Y por lo general los genios no están para las cosas cotidianas, es así. Gracias Ma de los Angeles por
ResponderEliminartodo esto, un abrazote!
Es de suponer que conocías esta oración, ahra ya sabes de donde provienes.
EliminarCreo que Mark Twain fue uno de esos genios, yo le admiri muchos.
Un fuerte abrazo María Cristina.
Una frase muy popular en la misa. Me la se de memoria, ja ja ja.
ResponderEliminarFeliz semana Rufa y un abrazo fuertoteeeeeeeee.
Yo también, pues la oigo todos los días por la trece televisión.
ResponderEliminarQue pases un buen fin de semana y todos los días querida LOBEZNA.
yO TAMBÉN TE ENVÍA UN BESAZO.
Hola Mª Angeles, me ha gustado saber el origen de esta bonita y famosa frase, y la anecdota muy graciosa, como bien dices los genios son bien depistadillos jeje
ResponderEliminarEspero estes bien.
Besos.
Es una frase muy conocida querida Piruja y la anecdota de Mark Twain es muy graciosa.
EliminarEspero que pases un buen fin de semana con Elena.
Os mando un beso a las dos.t
Bonita historia y la anecdota me ha gustado mucho. Besos.
ResponderEliminarNo sabes cuanto me alegro, por lo menos has pasado unos instantes alegres.
EliminarUn beso querida amiga Teresa.
A mi también me ha parecido y me parece muy bonita esta frase bíblica.
ResponderEliminarY con la simpática anécdota de Twain, que me ha sacado una sonrisa, has bordado esta bonita entrada.
Un fuerte abrazo, amiga.
Gracias por todo lo bonito que me dices. La anecdota de Twain es tan graciosa que a mi también me hizo reir cuando la leí.
EliminarY mucho me alegro de que te gustara la frase biblica, que ademas, como bien sabes es verdadera.
Te vuelvo a dar las gracias amigo Manuel.
No se si viste el desfile por televisión, pero no te puedes hacer una idea lo que llovía en esos momentos, hasta la cabra de los legionarios se mojó.
Un fuerte abrazo amigo.