lunes, 29 de enero de 2024

Don Pedro Gonzalez de Velasco


 

     Ya he visto por vuestros comentarios el miedo que os dado "La mecedora", pues bien, creo que os va a dar mucho más esto que ha ocurrido en el museo Antropológico. Hace unos días, una de mis primas me contó que había estado en dicho museo. Que había ido con unas amigas y se lo pasó muy bien. Lo que quizá no sabía era lo que allí había o que quizá no les enseñaron... os cuento.

     Don Pedro González de Velasco (empieza siendo Pedro y al final será D. Pedro), como decía, este señor nació en un pequeño pueblo de Segovia llamado Valseca en l815, hijo de padres labradores.

     Desde muy pequeño se vio obligado a ayudar a su familia. Marchó a Segovia donde sirvió de soldado. A la muerte de sus padres decidió trasladarse a Madrid.

     Tras años de estudio logra el título de practicante y cinco años más tarde el de cirujano. Con el correr de los años, ya que era muy estudioso, llegó a ser Catedrático en la Facultad de Medicina. Pronto la fortuna le sonrió y comenzó a ganar dinero que dedicó a ampliar sus estudios y a coleccionar piezas de antropología o etnografía, Tal llegó a ser su colección que decidió edificar un palacete a modo de templo del saber. Se inauguró el edificio en 1875 en presencia del rey Alfonso XII. A la muerte de su propietario en edificio fue cedido al Estado. 

     Hasta aquí la historia de un gran hombre que fué reconocido y admirado. Lo que sigue es mezcla de verdad y leyenda.

     Dice la leyenda que la única hija de D. Pedro, siendo muy joven enfermó y los médicos poco pudieron hacer por ella y murió al poco tiempo. Tanta fue la tristeza de su padre y la impotencia por no haber podido salvar su vida que pide y obtiene un permiso en base a su prestigio como científico, para embalsamar a su hija y retener el cadáver en su domicilio. En todo el proceso de embalsamamiento es ayudado por el doctor Muñoz al parecer, prometido de la difunta.

      A las pocas semanas del fallecimiento, comienza a correrse por Madrid la noticia que el doctor Velasco y su ayudante sientan a su mesa el cadáver de su hija, como si de una viva se tratara, hablando con ella. Algunos llegan a decir que han vestido a la difunta de novia, o que la cambian de ropa varias veces al día.

     Los rumores van corriendo cada vez más, algunos afirman que al atardecer el doctor Velasco saca a su hija en el coche de caballos y la sienta enfrente de él, al lado de la ventanilla.

     La leyenda crece y un cierto temor se va apoderando de los madrileños, que no se atreven a pasar por delante de la casa del doctor o por sus cercanías. Algunos periódicos  se hacen eco del rumor y en los cafés y mentideros de Madrid no se habla de otra cosa.

 El escritor aragonés  Ramón J. Sender, escribió muchos años despues:

     "La verdad es que parece ser que el D, Velasco embalsamó a su hija y que su cadáver permaneció en su casa hasta la muerte del doctor: Momificado pasó a la Facultad de Medicina donde se conserva hoy día".

     Sin duda las dos pasiones del doctor Velasco fueron, el amor a su hija y la creación de su Museo Antropológico.

     

     Todo esto es la realidad y un poco de leyenda, pero yo me he enterado por otras fuentes, que el cadáver de esta criatura está en el Museo Antropológico y que una servidora no va allí ni por todo el oro del mundo....vamos, que no voy.



17 comentarios:

  1. Vaya historia tan dura, yo tampoco pienso visitar ese museo. El tal doctor no tenía que estar muy bien de la cabeza para hacer algo tan macabro. Besicos

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    1. No eres tu sola la que opina de esa manera. Yo también pienso que no debía estar en sus cabales...tanto estudio...
      Un besito Charo.

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    1. Pues es muy famoso, claro que yo tampoco lo he visitado, aunque si he pasado por su puerta.
      Un beso querida Susana.

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  3. Tampoco se me ha ocurrido visitar ese museo... y menos despues de esa historia.
    Un abrazo.

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    1. Tienes muy buen gusto, pero por si acaso algún día se te ocurre ir, está en Atocha, cerca de la estación y del metro.
      Yo lo he visto por fuera, pero no se me ha ocurrido pasar dentro.
      Un abrazo amigo Matías.

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  4. Una historia escalofriante de verdad, Ma de los Angeles! Pobre hombre, perdió la cabeza con la muerte de su hija. Un abrazote!

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    1. Yo también pienso lo mismo que tu, o sea, que estaba un poco ido.
      De todas maneras es raro que el novio de su querida hija no le llevara la contraria.
      Un fuerte abrazo querida María Cristina.

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  5. Una devoción por la hija, que arrastra también al novio, a una actitud enfermiza.
    Prefiero suponer que es una leyenda.
    Un abrazo.

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    1. Pues creo que la historia es cierta, aunque tenga un poco de leyenda.
      Lo que me escama es, que le segundó el novio de la pobre chica.
      Un abrazo amigo Alfred.

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  6. Pienso que, al perder hija y novia, estas dos personas perdieron el sentido de la realidad. Me han dado escalofríos mientras iba leyendo.

    Abrazos.

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    1. También a mi y me ha dado mucha pena, pero como digo en el blog, no voy a ir ni siquiera a verlo o enterarme...me da verdadero repelús.
      Un abrazo querida Conchi.

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  7. Si que da un poquito de repelus, al museo tampoco he estado y creo que tampoco iré. Besos.

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    1. A mi también me ha dado un poco, mejor dicho, mucho miedo, tal es así, que ni he ido ni pienso ir a dicho museo desde que me he enterado del caso.
      Un beso amiga Teresa.

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