lunes, 4 de junio de 2012

La bolsa de agua caliente

Cuando fui voluntaria de la JMJ 2011 conocí ,como es lógico, a muchos sacerdotes venidos de varios sitios del Planeta, pero lo que más ,me impactó, fue conocer a un médico, no cura, que trabaja en África, esto fue lo que nos contó a un grupo que le escuchábamos con deleite:
Una noche trabajé duro con una madre en su parto; pero a pesar de todo murió dejándonos un pequeño y prematuro bebé y una niña de dos años que lloraba desconsoladamente. Tuvimos grandes problemas para mantener vivo al bebé, no teníamos incubadora ni electricidad para hacer una. Tampoco teníamos alimento especial para estos casos.
Aunque estábamos sobre la linea del Ecuador, las noches a menudo eran frías. Una estudiante que me ayudaba fue a buscar una cobija de lana que teníamos para los bebés. Otra fue a atizar el fuego y a llenar una bolsa con agua caliente. Ella volvió casi instantáneamente muy preocupada para decirme que la bolsa se rompió al llenarla,( las bolsas de agua caliente se rompen facilmente en climas tropicales ). ¡ Y era nuestra última bolsa!
En África Central no hay farmacias donde comprarlas.
"Muy bien" dije, pon al bebé lo más cerca del fuego y acuestate entre el bebé y la puerta para evitar corrientes de aire frío. Tu trabajo es mantener con calor al bebé.
Al medio día, como hacía todos los días, fui a orar con los chicos del orfanato. Les conté lo del pequeño bebé. Les explique nuestro problema de mantener al bebé con calor; la bolsa del agua caliente que se había roto, y que el bebé podía morir si se enfriaba. También les conté de su hermana de dos años que lloraba porque su madre había muerto. Una de las niñas, Rut, hizo la usual y sincera oración que hacen los niños en África.
"Dios, por favor, envianos una bolsa de agua caliente hoy, mañana será demasiado tarde. Mientras me contenía por la audacia de su oración, ella añadió: y también ¿Podrías por favor enviarnos una muñeca para la niña? ¿podría yo decir amén onestamente? ¡Yo no creía que Dios podría hacer esto! Oh si, yo se que Él puede hacer esto. A media tarde me llegó un mensaje de que un vehículo había llegado a mi casa. Cuando llegué ya se había ido, pero en la puerta había una caja de unos 11 kilos. Sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas. Llamé a los niños del orfanato para que me ayudasen. Con mucho cuidado empezamos a desempacar. Había unos 15 chicos observando. Comencé a sacar jerseys de colores. Los ojos de los chicos estaban iluminados. Había vendas para los leprosos. También había pasas de uva. Luego puse mi mano nuevamente en la caja y sentí...¿Podría esto ser cierto? Lo tomé y lo saqué. Si. ¡Una bolsa de agua caliente nueva! Lloré, yo no había pedido a Dios que nos la mande; yo no creí que Él podría, Rut estaba en primera fila. Ella se adelantó y en alta voz dijo: - Si Dios envió una bolsa de agua caliente, también debe de haber enviado la muñeca. Escarbando en la caja, sacó una hermosa muñeca con vestido de colores. ¡Sus ojos brillaban, ella nunca había dudado! Me preguntó,¿puedo ir contigo a darle la muñeca a la niña? "por supuesto" respondió.
 Aquella caja había estado de viaje durante 5 meses, la habían enviado mis compañeros de escuela y tuvieron la impresión de obedecer a Dios e incluir una bolsa de agua caliente, aún para la linea del Ecuador.
 Y una chica había puesto una muñeca para una niña africana 5 meses antes, en respuesta a la fe de una niña de 10 años llegó esa misma tarde.
ANTES QUE CLAMEN, RESPONDERÉ YO... ( Isaías 65: 24 ).
El salmo, lo dijo alguien de los que tan atentamente le estábamos escuchando.


10 comentarios:

  1. Tus historias siempre me encantan.
    Un abrazo.

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    1. Te agradezco tu amabilidad y gracias por visitarme.

      Un abrazo Pedro Luis

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    1. Me alegro que te haya gustado, como digo, nos contó la historia un encantador médico venido de África para la JMJ 2011.
      Aquel día no lo olvidaré jamás.

      Un besito Hada.

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  3. Me ha emocionado profundamente tu entrada, María de los Ángeles, tienes un don especial para la narrativa, que hace continuar leyendo con avidez el relato... ¡Dios, hay momentos muy duros y fuertes de vivir!
    La madre muerta, y el bebé sin el calor de una bolsa de agua... pero como tú fe te hace concluir el relato... ANTES QUE CLAMEN RESPONDERÉ YO.

    Un abrazo con estrellas de esperanzas.

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    1. Ángeles, el mérito no es mío, pues ya digo que es una historia que me contaron.
      Me pongo muy contenta cuando me decís que os distraigo un rato, procuraré ser digna de vuestra atención.

      Un fuerte beso

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  4. Hay muchas cosas sin explicacion y tambien mucchos pasajes bellos en la vida del hombre, que siempre valen la pena rescatar y transmitir.
    Bello relato gata. Un beso y un abrazo.

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  5. Gracias Pluma y Data, me pongo contenta porque hoy tengo beso y abrazo.
    Gracias como siempre por tu visita.
    Yo también te mando un fuerte abrazo y un beso, espero que no caiga en el Océano.

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