martes, 13 de noviembre de 2018

Algo tenebroso

 
 
 
 
 
Un vampiro gracioso.
 
 Este mes de Noviembre es muy propicio para contar y que nos cuenten, cosas que dé algún miedo, yo no voy a ser menos, allá voy con mi historieta.

Conozco a un rumano que me parece un poco raro. Es altísimo, muy delgado, tiene el cabello muy oscuro y unas entradas excesivas. Siempre mira como si lo estuviera haciendo de reojo. Va siempre vestido de negro y algunas veces, cuando hace frío, se toca con una capa y un sombrero la mar de siniestro. No es que tenga miedo cuando me cruzo con él, pero, si que tengo un poco reparo...

Dicen que en Rumanía no todos los vampiros están muertos. Algunos respiran, y solo se diferencian de las personas normales en que, por las noches, su Alma abandona el cuerpo y deambula en forma de mariposa, polilla y pequeña luminaria. Bajo esta forma pueden absorber la energía de humanos y animales domésticos y cometer todo tipo de maldades.

Ocurrió una vez en Siret, cerca de la frontera con Ucrania, que tres soldados y un anciano viajaban en carreta, buscando un lugar en el que conseguir un poco de heno.
Se había hecho de noche, por lo que pararon en una casa solitaria al lado del camino en un claro del bosque.
La mujer de la casa los recibió con amabilidad. Invitó a los soldados y al anciano a pasar a la cocina y les sirvió a cada uno un cuenco de pudin de maíz, tras lo cual abandonó su compañía, aduciendo que tenía otras laboras que hacer.
Cuando terminaron de comer, los soldados quisieron buscar a la mujer para darle las gracias, pero esta no aparecía por ninguna de las habitaciones de la casa.
Decidieron entonces subir al desván a ver si se encontraba allí. Al entrar, la vieron tirada en el suelo junto a otros seis cuerpos inertes.
Ninguno de los cuerpos se movía; estaban como paralizados, con la mirada fija en el techo y la boca abierta. Había mucho de antinatural, parecían cáscaras vacías, casi cadáveres.
¡STRIGO! - exclamó el anciano con horror-
Él y los soldados huyeron escaleras abajo, montaron en la carreta y se alejaron lo más deprisa que podían.
 Cuando, ya estaban a una distancia prudencial, volvieron la vista atrás, vieron como siete pequeñas luces salían de detrás de la casa y se dirigían camino arriba hacia ellos.
Eran estas las almas de los vampiros: Si los soldados hubieran dado la vuelta a los siete cuerpos del desván, nunca hubieran podido entrar en ellos.
Según la tradición las almas de los vampiros vivientes se reúnen con los vampiros muertos a las afueras de los pueblos, allí donde no se oye el canto del cuco ni el ladrido del perro. Aprenden gran cantidad de conjuros y hechizos y unos y otros se reparten a las personas a las que planean hacer daño como si estas fueran cabezas de ganado. ¡¡¡¡Ufffffff!!!!

¡¡¡Que miedo!!!

No se como se me ha ocurrido escribir esto. Tengo ahora más miedo que cuando entró la rata por la terraza.

Todo esto me pasa por haberme fijado en el pobre rumano que vive cerca de casa y sacar conclusiones...a lo mejor es un parado y el pobre lo que tiene es cara de hambre...Como lo vuelva a ver le invito a merendar.
¡¡Prometo contarlo!!




martes, 6 de noviembre de 2018

Triste y esperanzador





          Estamos en el mes de los difuntos y vamos a recordarlos como se merecen. Algunos quizá fueron un poco revoltosos, otros muy revoltosos y algunos fueron muy, pero que muy buenos. No obstante, todos se merecen una oración nuestra.

Esta historia que cuento, es como dice la palabra, una historia, o sea, verdadera.
La contaron un matrimonio que viajaba con su hijo pequeño de noche por una carretera de la Sierra de esas que están prácticamente abandonadas. El marido, por acortar kilómetros, se metió por ella no sin que su esposa gruñera por ir por ese camino.
Había muchas curvas, la estrechez de la calzada y la espesa niebla hacía que aventurarse por ese camino al filo del abismo fuera realmente peligroso.
De improviso una mujer con la ropa ensangrentada se cruzó en la carretera obligando al padre de familia a frenar en seco. Tras el susto el señor bajó del coche con la intención de ayudar a la mujer que muy alterada y llorando les explicó que había tenido un accidente y su coche había caído por el barranco.
La mujer le rogó que la ayudara ya que su bebé aún se encontraba en el vehículo atrapado y ella no podía sacarlo sola.
La caída era de varias decenas de metros y de no haberle avisado la mujer hubiera sido imposible localizar el coche de tanta vegetación que había y probablemente nadie hubiese encontrado al bebé.
El señor guiado por el llanto del bebé lo rescató.
 Al rato subió muy nerviosos con el bebé en brazos. Se metió en el coche rápidamente con el bebé y le dijo a su esposa e hijo que hicieran lo mismo.
Arrancó en coche y se fueron.
Su mujer, muy asustada, le preguntó que por qué se iba con el bebé sin buscar antes a la mujer. El marido le dijo que en cuanto llegaran a la próxima gasolinera se lo contaría.
Cuando llegaron, el hombre le contó que cuando bajó encontró el vehículo accidentado, vio a la mujer que les había dado el aviso muerta. Estaba muy fría probablemente el accidente se había producido horas antes de que ellos pasaran por ese punto.
EL ESPIRITU DE LA MUJER ERA EL QUE HABÍA PEDIDO AYUDA PARA QUE SALVARAN A SU HIJO.
¡¡¡Yo pienso que fue un hermoso amor de madre!!!

martes, 30 de octubre de 2018

Ocurrio en pleno vuelo

 
 
 
 
Viaje nocturno.
 
Ya está terminando el mes de Octubre y, como es lógico llega Noviembre. Yo como también es lógico me propongo durante todo el mes de Noviembre asustar a todo aquel que se asuste o tenga
miedo de algo.
Hoy la cosa va...digamos de fantasma o, mejor dicho, fantasmita. Por lo menos eso me parece a mi.
 
Ocurrió una mañana de invierno. Una de las azafatas del avión que hacía la ruta de Londres-Chicago, se dirigía por el pasillo del avión hacia la cabina de mando después de haber atendido a los pasajeros.
Se acercó a uno de los pilotos y le informó que la cabina de descanso estaba libre, por si quería descansar un poco.
Entonces el hombre se levantó y se marchó a dormir un rato.
Cuando el piloto entró en la pequeña cabina estaba totalmente oscura, pero al apoyar una mano en una de las literas notó un bulto. Había alguien durmiendo, pero la azafata le había comunicado que la cabina estaba vacía.
Alumbró con una linterna de bolsillo hacia la cama y observó con sorpresa que había una niña de unos 5 años tumbada en la litera. La arropó con la manta y sin hacer mucho ruido salió de la habitación y cerró la puerta.
Al momento fue a buscar a la azafata y le contó lo que había sucedido. Esta, le dijo que era imposible porque no iban niños en ese vuelo. El piloto no se lo podía creer, él había tocado con sus propias manos el cuerpo de la pequeña. ¡¡Incluso notó su respiración mientras dormía!!
Entonces la azafata con cara de preocupación le dijo:
-¿Ve usted esa pareja de allí al fondo? ¿La ve? -repetía, dirigiéndose con la cabeza hacia una joven pareja con los rostros pálidos y demacrados.
-Sí, si, por supuesto que los veo...afirmó el piloto.
-¿Pero que tienen  que ver ellos en la historia? Preguntó con cara de intriga.
-Se dirigen al entierro de su hija, ella va abajo en un ataúd, junto con el resto de mercancías...contestó la azafata.
El piloto se quedó pálido al escuchar la noticia y salió corriendo a la cabina donde vio a la niña...Allí no había nadie.
Se acercó al baño a refrescarse la cara y al mirarse en el espejo se dio cuenta de que había escrito algo con un pequeño dedo, decía:  
Gracias por arroparme...
 
Me ha parecido tan encantadora la historia, que no me he resistido a contarla.
 
 
 

Como el día 31 se celebra eso que ahora llaman Halloween, yo os quiero asustar con este precioso fantasmita que he encontrado en la red.
Pero eso no quita para que la próxima entrada os de...mucho miedo, o...pena

martes, 23 de octubre de 2018

Cáncer y Domund

 
 
 
 
 
Símbolo del cáncer de mama.
 
 
 
   La semana pasada se celebró el día del Cáncer de mama y el domingo fue el día del Domund. Las dos nos sensibilizan el alma.
 Todos nos sumamos para hacer más llevadero esa maldita enfermedad que ataca a tantas y tantas mujeres. Tambien todos conocemos casos cercanos y si no es así, siempre hay alguna famosa que lo airea, bien por dolor o por dinero.
  Quiero homenajear a una mujer muy cercana...mi peluquera.
 Es una joven que ya ha cumplido los 40, esta divorciada y tiene dos hijos. Una joven de 13 y un niño de 6. Hasta aquí todo normal, lo mismo habrá varios casos, lo que no habrá serán muchos casos de superación y trabajo como el de esta mujer.
 Cuando se lo detectaron le hicieron la primera operación...sin éxito. Tenían que quitarle una mama.
 Los médicos le dijeron que quizá al año siguiente le tendrían que quitar la otra, pero no era seguro. Entonces ella, con toda la valentía del mundo les dijo:
-No voy estar un año sufriendo y luego pasar por lo mismo...quítenme las dos.
Según me han contado esta operación lleva consigo un año de tratamiento. Por supuesto las que trabajan se dan de baja y Santas Pascuas. Mi peluquera solo cerró la peluquería 3 semanas, a la cuarta ya estaba trabajando, pues pidió el alta voluntaria.
¡No tenía más remedio que trabajar! Y no valía para estar en casa de brazos cruzados.
Las facturas no se pagan solas y ella estaba sola para pagarlas.
Es trabajadora, responsable, lista, guapa y, aunque a solas llore, los que estamos a su alrededor no lo notamos.
Luego estan las celebritas, esas que lo airean en una revista y les pagan buenos euros y solo saben dar pena.
Ruego a Dios por todas las mujeres que estén enfermas de cáncer y muy especialmente por mi peluquera...no digo su nombre por si no le gusta, pero dentro de unos meses que le pondrán las prótesis definitivas, quizá lo diga. A pesar de que ahora esta todo provisional, tengo que decir que está más guapa que antes y nadie diría que ha estado en un quirófano.

 
 
 

 
Huchas del Domund.

No hace falta que explique que es el Domund.
Mi recuerdo se remonta a cuando yo era muy jovencita, tenía 18 años, daba clase en un colegio a niños y niñas que entonces se les decía párvulos, tuve la satisfacción de enseñar a leer y escribir a más de 100 chavales.
No es que yo fuese, ni muy trabajadora ni muy lista, lo que ocurría era que entonces, allá por los años 50, había trabajo para todos...y mucho. Trabajaba en el colegio y seguía estudiando, además, era un trabajo muy bonito. ¡No hay mejor profesión que la de maestro!
Estuve varios cursos, tal es así, que habiendo terminado mis estudios seguía trabajando en el colegio. Hasta que me ofrecieron un puesto de secretaria en una Gestoría (con más sueldo por supuesto), y mi madre veía el monedero lleno de pesetas...entonces los hijos hacíamos lo que nos mandaban los padres, en este caso mi madre, pues era quien llevaba los pantalones en casa. Y eso que había 6 hermanos varones y mi padre, pero los pantalones, siempre los llevó ella, mi mami.
Me desvío, pero lo que yo quería contar fue lo que ocurrió aquel año 54 en la fiesta del día del Domund.
Teníamos en el colegio todos los profesores una hucha que figuraba la cabeza de un negrito, un indio o un chino, o sea, las 5 razas. Los niños echaban monedas de vez en cuando y yo, cuando alguno se portaba mal le decía:
-Tienes que echar diez céntimos para las Misiones. Y lo echaban.
Aquel día repartimos las huchas a varios niños pues iban pidiendo por la calle...
Al día siguiente cuando llegué a clase vi mucho revuelo en todas las clases, se me acercó uno de los niños y me dijo:
-Señorita Angelines a José Ignacio le ha atropellado un camión...ha muerto.
De momento no supe que decir.
 Luego, el director me dijo que como era un alumno mío tenía que ir yo en representación del colegio a la casa del niño. (Creo que el se quiso escaquear, como se dice ahora)
Yo solo tenía 18 años, no sabía lo que tenía que hacer, me entró pánico y dolor, mucho dolor. Más cuando me dijeron que, a José Ignacio le habían sacado de debajo del camión apretando la hucha, que era la cabeza de un indio, contra su pecho...
No es que me infundiera el valor, fueron los jóvenes de la academia nocturna los que me acompañaron en tan doloroso trance.
Cuando llegué a la casa y la madre del niño me vio, se abrazó a mi llorando como jamás vi llorar a nadie y decía:
- Nunca ha ido mi niño tan contento al colegio como desde que está usted dando clase.
Aquello me supero, aún hoy, acordándome lloro y rezo por ellos.

martes, 16 de octubre de 2018

Corriendo por Toledo

 
Alcázar de Toledo antes del asedio.


 Lo primero que voy a decir es:
 Que soy mayor de edad, soy libre, vivo en un país libre y pago mis impuestos como todos los que me leen.
 Dicho esto y, como ahora todo el mundo dice y hace lo que le viene en gana (aunque sea mentira), pues también yo diré, sin animo de ofender a nadie, lo que quiera (siempre la verdad),
 Lo que cuento ocurrió en 1936, en Toledo.
 No echo la culpa a nadie y a todos. Los dos bandos tuvieron la culpa de lo que pasó y, me temo, que como no andemos listos, volverá a ocurrir.
Ese edificio tan hermoso que vemos en la primera foto, en 1936 a causa de esta maldita Guerra Civil Española fue prácticamente reducido a escombros.
Fue reconstruido por el Ministerio del Ejercito.
 Para ello utilizaron como modelo fotografías y planos existentes, dotando al Alcázar de un aspecto similar al que presentaba antes de su destrucción.
Aquel aciago día yo me encontraba en Toledo en brazos de mi madre, pues lógicamente era un bebé.
Mi padre estaba en Brunete, dándose mamporros con sus amigos, hermanos, primos...etc.
 Es un decir porque mi padre era Sanitario y el pobre se dedicaba a llevar heridos a las curas.
A mi madre ese día se le ocurrió ir a Toledo para que me hicieran una fotografía para mandársela a mi padre y viera lo hermosa que estaba su niña.
 Todo ello después de haber caminado 27 kilómetros, pues en aquellos días no había ningún medio de locomoción desde Recas, donde vivíamos, a Toledo.
Según me contó mi madre, se sentó en un banco de piedra para darme de mamar y al momento empezaron a sonar las sirenas y todo el mundo corría despavorido.
 Unos a refugiarse en el Alcázar, otros hacia un refugio que estaba cerca de la Plaza de Zocodover.
Al pasar cerca de ella, un hombre le dijo:
¡Corra señora! ¡Al Alcázar no nos da tiempo, vamos al refugio!. (Quizá esto les salvó, pues la lista de fallecidos, que hubo en El Alcázar, era interminable).
En pocos segundos llegaron al refugio.
Tenían que tirarse al suelo para entrar y estaba apenas visible la "boca" de entrada  por unas enormes piedras rocosas.
Todo el mundo corría y se atropellaba para entrar en la seguridad del refugio.
Cuando mi madre vio donde se tenía que meter con su niña (que era yo), le dio tal pánico que pensó:
¡Yo en ese agujero no entro!
Se sentó en una de las rocas que había junto a la "boca" del refugio con su niña en el regazo...Y ahí aguanto el bombardeo que destruyó el Alcázar y parte de Toledo.
Habían minado los bajos del Alcázar unos mineros traídos de Asturias que excavaron un túnel. Una mano anónima activó el mecanismo eléctrico. Si se sabe que fue por orden de Francisco Largo Caballero, Presidente de la Republica.
Esto es pura Memoria Histórica.
A partir de ahora voy a seguir contando lo que se, contado a su vez por mis padres.
 
Ahora os digo: Si queréis saber más anécdotas, batallitas o como queramos llamarlo, y como lograron reunirse mis padres, os aconsejo mi libro:

EL SOLDADO FELICIANO Comprar Aquí

Se vende en  AMAZON.

Tambien os digo que no os vais a arruinar, es muy barato y si entráis en AMAZON podéis leer varias páginas gratuitamente...





Asi quedo El Alcázar después del asedio....



martes, 9 de octubre de 2018

Gertrude y Theodor

 
 
 
 


                                                    Gertrude B. Elion


Podemos afirmar que Gertrude B. Elion ha salvado millones de vidas. Sin embargo Theodor solo criticaba el cerebro de las mujeres.

Gertrude estudio Química y cuando acabó, se topó con una temible realidad: ningún laboratorio contrataba mujeres en los años 30. Es más, en una entrevista fue rechazada porque temían que su presencia pudiera distraer a los trabajadores que, por supuesto, eran todos hombres.
Continuó mandando currículums mientras estudiaba de recepcionista en un consultorio médico.
En 1941, la tragedia llamó a su puerta: su prometido falleció por una endocarditis bacteriana.
Gertrude intensificó sus esfuerzos para hallar un tratamiento contra las enfermedades que se habían llevado a dos de sus seres queridos.
Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó como química analítica en una empresa de alimentación, luego, como investigadora en una farmacia y, finalmente, como ayudante en los laboratorios Burroughs Wellcome.
Fue en esa empresa donde Gertrude se convirtió en experta en química orgánica y trabajo en los campos de la farmacología, la inmunología y la bioquímica. Allí descubrió el primer tratamiento contra la leucemia, el primer inmunosupresor para evitar el rechazo en trasplantes de órganos y varios medicamentos para trastornos como la gota o la malaria. Además, junto con el investigador George Hitchngs, fue responsable del desarrollo del aciclovir, utilizado contra el virus del herpes, y el fármaco AZT, que se usa para el tratamiento del sida.
Por todo ello consiguió el Premio Nobel en 1988, compartido con Hitchngs y el farmacólogo James Black.

A todo esto, el señor este tan feo, que se llama Theodor von Bischoff, anatomista alemán del siglo XIX por más señas, no se le ocurre otra cosa que decir que "el peso medio del cerebro de un hombre era de 1.350 gramos y que el de una mujer no alcanzaba a los 1.250 lo que, según sus teorías, dotaba al sexo masculino de superioridad mental."
Este buen hombre había donado su cuerpo a la Ciencia y, al morir, ( como no nos podemos callar nada y somos muy malos...) a los de turno les faltó tiempo para analizar el cerebro de este señor de la barba blanca y...
Ironías de la vida, apenas llegaba a 1.245 gramos.

Y es que algunas veces estamos mejor calladitos. Lo mismo da que sea un Científico, un sastre o una ama de casa como soy yo...
Mi madre decía muchas veces un refrán. "Por la boca muere el pez"
Y tenía mucha razón.



                                                               Theodor Von Bischoff.

martes, 2 de octubre de 2018

Fiesta de la Policía Nacional

 
 
 
 


Hoy día 2 de Octubre he sido invitada, como en años anteriores, a la Fiesta de la Policía Nacional. Se ha celebrado una misa a la que han acudido Policías de Coslada y San Fernando de Henares.
Como siempre ha sido muy emocionante ver que a los policías les acompañaban otros Cuerpos del Estado tales como Guardia Civil, Ejercito de Tierra, Mar y Aire. Tengo que decir que todos estaban magníficos con sus uniforme de gala y el pecho lleno de medallas. Siento que no estuvieran entre ellos mi padre y mi suegro. Uno Policía Municipal el otro Capitán de la Guardia Civil. Ambos tenían varias medallas.
Yo humildemente he participado en la misa organizando y llevando las ofrendas. Todo ello porque me lo ha pedido mi buen amigo Víctor.  (Al que veréis de paisano en el centro del grupo)
Hemos cantado, hemos rezado, pero, cuando ha llegado la canción "La muerte no es el Final", mi emoción no tenía limites. Y más cuando el maestro de ceremonias, que no era otro que Víctor, con esa voz tan potente que tiene, nos ha pedido que cantáramos bien fuerte para que lo oyeran en Barcelona.
Después en uno de los polideportivos de Coslada se han impuesto medallas a varios policías, entre ellos había una dama...que orgullo he sentido.
Un poco más tarde hemos tomado un vino español, vino que más se parecía a una comida y que como es lógico nos hemos puesto "morados".
La fotografía del grupo de Fuerzas Armadas la he hecho yo (asi está), no me ha salido bien porque, además de que soy mala fotógrafa, me estaba dando el sol en la cara, en el móvil y hasta en el bastón. Claro esto es una excusa.


 
                       
Quiero hacer un homenaje a todo el Ejercito Español, para los que no han conocido a El General Moscardó, un gran militar que obtuvo la Laureada de San Fernando por su heroicidad, nada más y nada menos, que por dar la vida de su hijo a aquellos que lo tenían prisionero y que aprovecharon para hacerle chantaje en plena guerra civil:
El jefe de las Milicias Socialistas de Toledo, Cándido Cabello, hablando por telefono con el Coronel Moscardó, le dijo:
-Le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, de no hacerlo, fusilaré a su hijo Luis, que lo tengo a mi lado. Moscardó contestó:
-¡¡Lo creo!!
Y para que vea que es verdad, ahora se pone al aparato.
Luis Moscardó Guzmán habló:
-¡Papá!
-¿Que hay hijo mío?
-Nada, que dicen que me van a fusilar si no rindes el Alcázar, pero no te preocupes por mí.
-Si es cierto. Encomienda tu alma a Dios. Da un, ¡viva a Cristo Rey! y a España y serás un héroe, que muere por ella. ¡Adiós hijo mío, un beso muy fuerte!
- Adiós papá, un beso muy fuerte.
Vuelve a coger el aparato Cándido Cabello.
El Coronel Moscardó le dice:
-Puede ahorrarse el plazo que ha dado de fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.
Gracias a ello salvó a muchos Guardias Civiles y jóvenes militares que estudiaban en dicho Alcázar.

El 23 de agosto de 1936, después de tenerlo un mes prisionero, murió fusilado Luis Moscardó Guzmán.
Tenía 25 años.

Esto es para aquellos que no lo recuerdan o no lo saben. Tambien para que estemos atentos que no vuelva a ocurrir tan gran vileza.
A los que no lo sepan, les diré que el día que bombardearon el Alcázar yo estaba allí, en brazos de mi madre, ella me conto el miedo que pasó y como dejaron a Toledo hecho una ruina y el hermoso Alcázar destrozado.


 
 
 
 
Fotografía del Coronel Moscardó.