lunes, 18 de octubre de 2021

La Inclusa


El torno de la inclusa

 Hay días que pienso mucho, tal es así que llegué a marear a mis hijos diciéndoles que quizá yo fuese judía un día en Toledo. Hoy es algo mas fuerte, pues he pensado que podía ser una princesa, si, si...

     He recordado a una de mis abuelas, ¡¡Cuanto me quería!! Y yo a ella. La perdí cuando yo tenía 14 años...pero no la olvido. Era la madre de mi padre. Me contó muchas cosas de su infancia y juventud, pues la pasó en la Inclusa de Madrid. La llevaron siendo ella un bebé. Un día, según le dijeron las monjas cuando fue mayor, llegó una mujer, la dejó en los brazos de sor Luisa, salió por el portón, se metió en una berlina que llevaba el emblema de la casa Real y salió zumbando. Esta mujer dijo llamarse María y de ella nunca más se supo.

     También me contó, que varias veces había ido la reina con el rey Alfonsito cuando este era pequeño, se reunían con varias chicas en una sala, entre ellas mi abuela, charlaban, se interesaba por sus estudios y de vez en cuando les llevaba dulces y bombones.

     Cuando tuvo edad de casarse, muchos hombres iban a la Inclusa en busca de una esposa (cosas de la época). Un día...allí se presentó mi abuelo.

     Según me contó la abuela, las ponían en fila a todas las jóvenes casaderas, enfrente a los hombres que iban a por ellas. Según la versión de mi abuela, el día que fue el abuelo había varios hombres más, las chicas, solo hacían reírse y bajar la cabeza. Una de las monjas se dirigió a los hombres y les dijo: -No se preocupen caballeros pues todas quieren casarse.

     Mi abuelo, que dicho sea de paso era un hombre muy atractivo se fijó rapidamente en mi querida abuela y dijo:

     -Yo quiero la tercera por la derecha (que romántico), y...se la llevó a Recas en la provincia de Toledo, claro está, antes se casaron allí mismo.

     Siempre me he imaginado la situación de esta joven. No había salido nunca del colegio, llega un hombre desconocido, que por muy guapo que fuera, era un desconocido...

     La celebración de la boda fue la presentación a la familia, pues ninguno de ellos había viajado a Madrid, me supongo que no eran muy finos, pues en un momento de la cena mi abuela se fijó en el reloj, era tarde, ella acostumbrada a comulgar todos los días no aceptó más comida ni bebida, pues en aquellos tiempos no se podía tomar la comunión si no era en ayunas.

     Al decir ella que tenía que comulgar al día siguiente, uno de sus cuñados le dijo: - ¡Ya te dará mi hermano la comunión esta noche! Cuando me contó esto la abuela yo era casi una niña, no entendía lo que había querido decir, pero cuando fuí mayor y comprendí, pensé...¡Que cazurros! Aunque fuesen mi familia.

     También fue su deseo averiguar quienes eran sus padres, pero su esposo, (mi abuelo), no la dejó salir del pueblo.  Si fuese ahora querida abuelita, yo movería Roma con Santiago y encontraríamos a tu madre (al padre sería difícil, pues la mayoría huyen). ?Sabes abuela? Yo rezo por ellos, quizá tu ya los hallas visto y te habrán dado explicaciones...¡Cuánto te sigo queriendo!   


Nunca sabremos quienes eran los padres de mi querida abuelita. Por mucha Berlina en la que fue llevada a la Inclusa.

lunes, 11 de octubre de 2021

Las Milhojas


      Hoy no escribo sobre ninguna leyenda, no quiere decir esto que no lo haga en otras ocasiones, pues a mí me gustan mucho y me encanta saber lo que ocurrió antaño, sea cierto o no...allá ellos.

      Hoy voy a contar una de las cosas que ocurrieron en mi niñez, adolescencia y juventud, ocurrió verdaderamente hace muchos años y esto si que no es leyenda.

      Cierto día que estaba yo recordando cosas que me habían pasado, llegó a casa mi prima hermana Victoria. Cuando le conté lo que yo estaba pensando, las dos empezamos a recordar más deprisa.

 ¿Te acuerdas Prima...?  Y recordando pasamos la tarde entre café y té y alguna lagrimita, ese día no teníamos milhojas...

     Y así recordamos las dos a la vez, cuando siendo ella muy pequeña, tendría 6 añitos y mi madre había ido a su pueblo para hacer una visita a su hermana, se trajo a la niña que venía mas contenta que unas castañuelas.

     Eran tiempos de estrecheces. Entonces no había bollería industrial, ni yogures y las "Chuches" se componían de pipas y caramelos. 

     Los domingos por la tarde, mi madre nos compraba una riquísimas Milhojas de hojaldre y merengue que nos sabían a gloria. Algunas veces...no, muchas, mientras nos las comíamos alguno de mis hermanos empujaba con la mano al que tenía más cerca y le estampaba el pastel en toda la cara. Con esta broma todos nos reíamos mucho, pero no contábamos ese día que la chiquitina no sabía de nuestras diabluras y claro, mientras estaba distraída comiéndose la suya...uno de mis hermanos hizo lo propio...le empujó la mano y ¡Zas!

     Como la niña no lo esperaba y se sintió atorada de ojos y nariz...la que se armó!. Parecía que la estaban matando. En ese momento apareció mi padre, al ver a la mocosa tan desesperada, se empleó con nosotros...claro que, como la puerta de la casa estaba más cerca de nosotros, salimos corriendo escaleras abajo y cuando volvimos mi prima ya estaba con la cara limpia y a mi padre se le había pasado el "susto". Claro que a partir de ese momento se puso al lado de la nena.

     Estuvimos recordando muchas de nuestras vivencias ya que con esta prima he pasado muchos veranos junto a ella y mis tíos en Campo de Criptana, su padre era el molinero y recuerdo ahora que ya soy "un poco" más mayor, ver los molinos en funcionamiento.

      ¡Que experiencia! No me extraña que Don Quijote se impresionara. El que no lo ha visto no puede saber lo que se siente viendo aquellas enormes aspas movidas por el viento. ¡Maravilloso!

     Recuerdos, recuerdos, recuerdos


lunes, 4 de octubre de 2021

Ocurrió en Sevilla


Jesús del Gran Poder
 

     No solamente hay futbolistas en el Real Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao, no, tambien los hay, y muy buenos en otros pueblos de España y el mundo. Pero esto le ocurrió a un futbolista del Sevilla FC y seguro que los menos jóvenes lo recordaran pues pasó en 1965.

     El protagonista es Juan Araújo y como digo antes, nos remontamos a 1965 cuando este buen padre perdió a su hijo tras una larga enfermedad. El exfutbolista, que era muy devoto del Cristo del Gran Poder, le pidió en repetidas ocasiones que curara a su hijo, sin embargo, sus plegarias no se cumplieron y, tras su muerte, el buen padre roto de dolor renegó de su fe y le dijo al Gran Poder que nunca más volvería a su iglesia, tan solo lo vería si el Señor de Sevilla iba a visitarlo a su casa.

     Justo en este mismo año se protagonizaron en Sevilla lo conocido como las Misiones Populares, es decir, actos en los que varias imágenes de la Semana santa salían del casto histórico para hacer un recorrido a lo largo de toda la ciudad.

      Concretamente al Cristo del Gran Poder le correspondió la zona de Nervión donde Araújo había montado un taller. Cuando llegó el día de la procesión la lluvia sorprendió a la cofradía, pues llovía como si jamás hubiese llovido, y tuvieron que buscar rapidamente un sitio en el que refugiar al Cristo.

     En un primer momento se dirigieron a la iglesia mas cercana pero al llegar, ésta estaba cerrada. Al ver la nave del local de Araujo abierta, llamaron a la puerta de dicho local con el fin de buscar cobijo.

      Cuando Araújo abrió, encontró al Cristo del Gran Poder en la puerta, y calló arrodillado al suelo y sorprendido a la vez que arrepentido por su desafío. 


Esto ocurrió no hace muchos años en la mismísima Sevilla, o sea, que los milagros ocurren en cualquier momento...solo hace falta buena mies para segarla.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Otra de mis mujeres


 

     Aunque la fotografía no está muy bien que digamos (parece que la he hecho yo), esta gran mujer fue la primera que pilotó aviones en España. Como ya hace mucho tiempo de esto, todas las fotografías son en blanco y negro y muy malas por cierto. Es una pena, pero no dejo de reconocer que fue una mujer, de las que llamamos inmortal.

     Volar ha sido uno de los grandes sueños de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Para la barcelonesa Mari Pepa Colomer fue un deseo que le persiguió desde la infancia. Y es que en el año 1920, cuando tenía 7 años, se le metió en la cabeza que quería volar. Así que un día, salió al balcón de su casa, en un segundo piso, con un paraguas, lo desplegó y se lanzó al vacío emulando a Mary Poppins, con un resultado más que doloroso - se rompió las dos piernas - y que, sin embargo, no le hizo desistir.

     Cuando tenía 16 años y mientras su madre creía que estaba en el colegio, Marí Pepa se iba en secreto al aeropuerto de El Prat, donde obtuvo el carnet de aviadora a los 18 años. Y eso que ni sus compañeros ni los responsables de la academia de vuelo creían que iba a ser incapaz de superar la dureza de las pruebas y, mucho menos, su bautismo del aire. Tal fue el revuelo, nunca mejor dicho, que causó su hazaña, que en 1931 el diario >La Vanguardia<, le dedicó una portada, que desencadenó una sonada disputa familiar, pues su madre se enteró de esta manera tan repentina de que Mari Pepa había estado todos esos años engañándola.

     Desde entonces, participó en concursos de pilotos amateurs, se hizo muy famosa al lograr aterrizar un Zeppelin en el aeródromo de Barcelona y, en 1935, se convirtió en la primera mujer instructora de vuelo de la historia de nuestra aviación. Con el estallido de la Guerra Civil, su carrera de aviadora se frenó en seco. La contienda bélica supuso un durísimo golpe para las mujeres que, como ella, estaban dando sus primeros pasos en profesiones que hasta entonces les habían estado vetadas. Sin embargo, en aquellos oscuros años, Colomer ejerció de piloto de aviones ambulancia y ayudó a cruzar la frontera hasta Francia a muchos republicanos. 

     En 1939, acabada la guerra, se exilió en Inglaterra, donde falleció en 2004, a los 91 años, y sin haber vuelto a volar nunca más.

Con los aviones que tenemos ahora, Mari Pepa hubiese disfrutado mucho pilotándolos y nosotros, saber que los pilotaba una mujer.

lunes, 20 de septiembre de 2021

De Toledo a Madrid


Toledo
    
      En esta vista de Toledo, se ve claramente donde mi hijo el mayor cuando era pequeño, tendría 5 años, se cayó en el río Tajo vestido y todo. Como era pleno verano le quitamos la ropita y enseguida se secó al sol maravilloso de el mes de agosto, mi cuñada Pepi lo recordará pues estuvo un buen rato con la ropa puesta en un palo esperando que se secase...claro que el primer susto no nos lo quitó nadie. Bueno, sigamos:

Ocurrió en la batalla de las Navas de Tolosa.

      Era el año 1212 cuando partía con sus tropas de Toledo el rey Alfonso VIII. Se dirigía a Sierra Morena a luchar contra los mahometanos.
     Estos estaban situados en el montículo más alto de la Sierra. Esta posición desfavorecía a los cristianos, pues se arriesgaban mucho si cruzaban el desfiladero.
     Cuando el rey Alfonso meditaba tan complicada decisión, apareció por allí un pastor que indicó al rey un paso a través de la montaña que solo él conocía.
     Siguieron las tropas al aldeano por el pasadizo. Poco despues acamparon frente a las tropas mahometanas. Se entablo una batalla que ganaron los cristianos. El rey quiso recompensar a este aldeano, pero no lo encontró.
     Días más tarde escribió al Papa Inocencio II comunicándole la victoria citando la ayuda del pastor. Llegó triunfante a Toledo el rey, se celebraron misas de agradecimiento y el buen rey se dispuso a regresar a Burgos.
     El rey que había demostrado no ser tonto y como Madrid le pillaba de paso, hizo un alto en el camino y se quedó unos diítas, pues todo el mundo sabe que Madrid, aunque fuese en la edad media, merecía la pena hacer una paradita.
     Uno de esos días que el rey paseaba por mi querido Madrid, se acercó a la capilla donde estaba San Isidro. Cual fue su sorpresa al reconocer al pastor de Sierra Morena...¡En la imagen de San Isidro!
 
¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?

Madrid

¡¡El que quiera creer...que crea!!
 

lunes, 13 de septiembre de 2021

El loro de mi amigo


El loro de Ricardo 

     Hace unos días vimos mi hijo y yo a una cotorra en el patio de la comunidad. A este patio solo entra la señora de la limpieza pero todos los vecinos tenemos una llave por si se nos cae algo en él. Pues bien, estuvimos pendiente de dicha cotorra, que por cierto, no alzaba el vuelo y solo hacía ruido como pidiendo auxilio. ¡No faltaba más! Este hijo mío que es muy sentimental con todos los animales, se preparó y fue al patio en busca de la "cotorrita". Cuando la tuvo a la vista, se dio cuenta de que tenía lastre en una patita...volvió a casa. Preparó unas tenazas, unas tijeras, alicates y un trapo para poder cogerla. La llevó a casa y vimos que tenía mucho hilo en una pata y arrastraba hojarasca con ella. Con el trapo la tenía casi quieta, porque ella no paraba de moverse. Le corto el hilo, le quitó el lastre que la pobre llevaba y la echo a volar al jardín, no sin antes la cotorra le había dado un picotazo que ha estado varios días con un dedo herido...ya se ha curado...

Esto me ha recordado algo que me contó mi amigo Ricardo, que dicho sea de paso, no se si fue verdad o era un chiste. Cosa que yo, inocente de mí, me lo creí...lo cuento tal como él me lo dijo:

     Ricardo recibió un loro por su cumpleaños, era un loro adulto con mala actitud y peor vocabulario. Cada palabra que decía estaba adornada por alguna palabrota y siempre estaba de mal genio. Ricardo desde el primer día trató de corregir al loro, diciéndole palabras bondadosas y con mucha educación, le ponía música suave y lo trataba con mucho cariño. Un día le hizo perder la paciencia al ponerse el loro más grosero que nunca. Entonces Ricardo en un momento de desesperación lo metió en el congelador de su enorme frigorífico.

     Por un par de minutos pudo escuchar los gritos del loro y el revuelo que causaba en el compartimento, hasta que de pronto...todo fue silencio.

     Ricardo arrepentido y temeroso de haber matado al loro, rapidamente abrió la puerta del congelador...el loro salió con mucha calma, dio un paso al hombro de Ricardo y dijo:

     "Siento mucho haberte ofendido con mi lenguaje y mi actitud, te pido que me disculpes y te prometo que en el futuro vigilaré mucho mi comportamiento".

     Ricardo estaba muy sorprendido del cambio del loro y estaba a punto de preguntarle que es lo que le había hecho cambiar de esa manera, cuando el loro continuó:

     -¿Te puedo preguntar una cosa?  

     -Si, como no!!  Contesto Ricardo.

     -¿Que fue lo que hizo el pollo?



La cotorra que salvamos



lunes, 6 de septiembre de 2021

El reloj de Cuco


     Yo lo advierto siempre que me cuentan algo, les digo, lo voy a contar en mi blog, claro que muchos no se lo creen hasta que me visitan, cosa que agradezco, y después me dicen...¿Por qué lo has contado? Siempre les digo lo mismo...os lo advertí. Este es el caso de mi vecina Paula cuando se "sinceró" conmigo. Yo, haciéndome la mosquita muerta, le dije: ¡Hay, perdona se me olvido! Claro que ni se lo creyó ella ni yo lo dije muy convincente, pero al final, le hizo gracia y el jueves próximo creo que ya van a tener de que hablar en la peluquería...¡ Como ahora no hay revistas...!

Esto es lo que me contó:

     Anoche salí con mis amigas a una "reunión". Yo le dije a mi marido que a las doce en punto estaría en casa. La reunión se alargó, copitas, bailecito, más copitas...y se me fue la hora. Resulta que llegué a las tres completamente borracha.

     Entrando por la puerta el reloj de Cu-co, hizo Cu-cu tres veces.

     Al darme cuenta que mi marido se iba a despertar, grité cu-cu otras nueve veces...Me quedé tan orgullosa de haber tenido esa idea, que, aunque borracha, me acosté de lo más tranquila pensando en lo inteligente que soy.

     Por la mañana durante el desayuno, mi marido me preguntó a que hora había llegado y le contesté que a las doce en punto como había prometido. Él, de momento no dijo nada ni me pareció desconfiado.

     ¡Salvada! pensé yo. Entonces él me dijo:  ¡"Ah,...tendríamos que cambiar nuestro reloj de cu-co".

     Le pregunte, ¿Y por qué mi amor? Y me dijo:

     "Bueno, anoche el reloj hizo cu-cu cuatro veces..., Luego, no se como gritó" ¡¡Mierda!!...Después hizo cu-cu cuatro veces mas, vomitó en el pasillo, hizo cu-cu otras tres veces...se partía de risa, otra vez hizo cu-cu..., salió corriendo, pisó al gato, rompió la mesita de la esquina del living, se acostó a mi lado dando el último cu-cu y se durmió.

El marido demostró ser mar listo que ella, además de ser un buenazo.

Como seguimos en verano he querido poner algo que nos haga sonreír, ya tendremos tiempo de...pensar...