Que conste que la verdadera versión es la que publiqué el día 8, esta otra es más de "andar por casa"
Los madrileños son listos y nocturnos como el más listo de los animales "el gato".
"Gatos" son los nacidos en Madrid de padres y abuelos, o sea, castizos de la Capitál de España en 3ª generación. Con el tiempo la palabra gato se convirtió en sinónimo de valiente. También los madrileños además de trepar murallas acostumbraban a pernoctar en las calles, se decía que estos tenían bastante habilidad para determinadas actividades nocturnas y las practicaban con frecuencia acompañados a menudo de unos barriles de Jabuco, un licor típico de Madrid fabricado con madroño macerado y aguardiente de anís.Al igual que gatos, los madrileños eran animales nocturnos y dicen las leyendas que por eso adoptaron el nombre felino.
Según ciertos estudios también practicaban las noches de juerga los "gatos" castizos de la generación del 98, acompañados de lo que ellos decían "bebidas de trago largo". Antes que estos, como por ejemplo, Lope de Vega, Quevedo y Góngora (este último era de Cordoba pero aquí todo el que viene toma nuestras costumbres).
Pues bien, en la época de estos poetas y dramaturgos, también hacían sus cositas, se decía que aún llevando la capa y la espada,se les daba muy bien trepar por las fachadas para entrar en la alcoba de alguna dama.
En la actualidad los madrileños siguen siendo más gatos que nunca. Basta darse una vuelta por las calles más céntricas de la ciudad para darse cuenta de la gran vida nocturna de la que goza la Capital. No se si será malo o bueno pero los "madrileños" de ahora hablan un montón de idiomas, y es que aquí el viene se queda, nosotros recibimos a todo el mundo con los brazos abiertos.
Es curioso, pero si vas por la Gran Vía a las tres de la tarde, verás pocas personas paseando, pero si vas a las tres de la madrugada, aquello parece un desfile y es que la Gran Vía madrileña...¡Es tan bonita!
¡¡¡Ah, yo tengo dos "gatitos!!!
viernes, 10 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
Todo tiene su por qué...
Alguien me ha preguntado a que se debe el nombre de este blog, o sea, La Gata Rufa, pues bien, se debe al amor que yo sentía por una gatita preciosa que ese era su nombre. No solamente la quería yo, pues el día que murió, después de una operación de cáncer de mama, lloramos toda la familia, o sea, mis hijos, mi hija política y yo. Y en su recuerdo, quise que mi blog se llamara así. Era negra, tenía el morrito y las zarpitas blancas y también tenía blanca la pechuguita, parecía que tenía un babero. Espero haber complacido la curiosidad de quienes me lo han preguntado. No tiene nada que ver la leyenda de que a los madrileños se les llama gatos, esa es otra historia, pero como ya estoy puesta, os la cuento otra vez.
POR QUE A LOS MADRILEÑOS SE LES LLAMAN GATOS.
Muhmmad I, hijo de Abderraman II fundó Madrid en 852. Construyó una fortaleza amurallada que controlaría todo el valle del Manzanares y la sierra del Guadarrama. Dentro de esta muralla se situaría la almudaina o ciudadela y una pequeña Mezquita.
La muralla del Magerit musulmán se construyo con grandes bloques de brillante pedernal, tenía torres cuadradas y tres puertas de acceso: la de la Vega, Arco de Santa María y la de la Sagra y varios portillos.
Hubo muchos intentos por conquistar Madrid, la primera vez fue en 924 al mando de conde Fernán González, mas tarde, en 968 Ramiro II de León dejó bastante dañada la fortaleza, y el califa Abderraman ordenó fortificar Madrid.
Un día de mayo de 1085, las tropas del Rey Alfonso VI se acercaban a Madrid. Al amanecer llegaron las tropas a la puerta de la Vega, iban cautelosos para sorprender al enemigo, de repente, uno de los soldados, se separa del pelotón y comienza a trepar por la muralla hincando la daga por las juntas de la piedra. Subió tan ágilmente que todos empezaron a decir que parecía un gato.
Cuando comenzó la lucha el hombre ya había subido arriba, corrió al torreón de la fortaleza y cambió la bandera mora por la enseña cristiana, desde ese momento él y todos sus sucesores cambiarían el nombre por el de gato.
Desde entonces a todos los nacidos en Madrid se les llaman "Gatos"
Yo se otra versión más cercana...pero mejor me la callo...
POR QUE A LOS MADRILEÑOS SE LES LLAMAN GATOS.
Muhmmad I, hijo de Abderraman II fundó Madrid en 852. Construyó una fortaleza amurallada que controlaría todo el valle del Manzanares y la sierra del Guadarrama. Dentro de esta muralla se situaría la almudaina o ciudadela y una pequeña Mezquita.
La muralla del Magerit musulmán se construyo con grandes bloques de brillante pedernal, tenía torres cuadradas y tres puertas de acceso: la de la Vega, Arco de Santa María y la de la Sagra y varios portillos.
Hubo muchos intentos por conquistar Madrid, la primera vez fue en 924 al mando de conde Fernán González, mas tarde, en 968 Ramiro II de León dejó bastante dañada la fortaleza, y el califa Abderraman ordenó fortificar Madrid.
Un día de mayo de 1085, las tropas del Rey Alfonso VI se acercaban a Madrid. Al amanecer llegaron las tropas a la puerta de la Vega, iban cautelosos para sorprender al enemigo, de repente, uno de los soldados, se separa del pelotón y comienza a trepar por la muralla hincando la daga por las juntas de la piedra. Subió tan ágilmente que todos empezaron a decir que parecía un gato.
Cuando comenzó la lucha el hombre ya había subido arriba, corrió al torreón de la fortaleza y cambió la bandera mora por la enseña cristiana, desde ese momento él y todos sus sucesores cambiarían el nombre por el de gato.
Desde entonces a todos los nacidos en Madrid se les llaman "Gatos"
Yo se otra versión más cercana...pero mejor me la callo...
lunes, 6 de febrero de 2012
Zamarramala
Ayer domingo era el día de Santa Águeda, Patrona de Zamarramala (Segovia). Mi niño se sintió rumboso y dijo que nos íbamos a Segovia a comer Cochinillo, bueno lo comería yo, ya que a él no le gusta. Yo le dije que se fuera por Navacerrada y así nos dábamos un paseo por el puerto por si hubiera nieve. No había ni pizca, en las pistas para los esquiadores había unos cañones soltando nieve artificial, pero solo valía para que los niños se lo pasasen bien:
Cuando pasamos el puerto y ya camino de Segovia, nos encontramos cerca de Zamarramala con la carretera cortada por la mujeres del pueblo, todas ellas estaban vestidas con lo trajes regionales segovianos y estaban todas muy guapas.Mi hijo se creía que pasaba algo raro pero yo le conté lo que pasaba antes que una panda de señoras le abriera el coche y casi se lo llevaba en volandas.
En Zamarramala las mujeres toman el mando el día de Santa Águeda. Es una costumbre que se retotrae a la Edad Media cuando, en el siglo XI, estás lograron que sus maridos redujeran las guardias que custodiaban el Alcazar de la localidad, que había sido tomado durante las incursiones moras. Como venganza a la cabecilla de las Zamarriegas le fueron cortados los pechos, como ocurrió a Santa Águeda, patrona de las mujeres casadas y de las fiestas de Zamarramala.
Durante los días de las fiestas que arrancan con el nombramiento de dos Alcaldesas, que portan la Vara de Mando adornada con cintas de colores, la "montera", tradicional tocado rematado a ambos lados, con seis botones de plata, conocido como los doce apóstoles, y el traje de Zamarriega, confeccionado con ornamentos de coral, cruces de oro y relicarios de plata.
En Zamarramala, el hombre en esos días, se lleva la peor parte. Durante la procesión de la Patrona por las calles de la localidad, tiene lugar la quema del "Pelele", muñeco de paja que pretende ridiculizar el poder masculino, mientras las mujeres bailan acompañadas por la dulzaina y el tamboril.
Esta fiesta está "vetada" a cualquier hombre que se acerque, ya que el que se aventure será pinchado con unos largos alfileres denominados "matahombres".E incluso el turista que intente participar de la fiesta sin pagar peage, lo tendrá difícil pero no imposible ya que la fiesta está declarada de Interés Turístico Nacional.
Yo vi que se llevaban a mi hijo un par de mujeres muy guapas, pensé...hoy lo caso. Pero no, las señoras lo llevaron a donde estaban los hombres del pueblo, los cuales estaban con caras de circunstancias y tenían en sus manos buenos garrotes. Uno de ello le dijo a su mujer:-Ya verás mañana, ya. Y levantó el garrote.
Yo también entré en el juego, pero al hacerme la víctima...me lo pasé en grande.
Ademas, eso de ver a los hombres cuidando de los niños, preparando la comida etc.etc.etc. Me pareció sensaciinal.
Por supuesto que no llegamos a Segovia, pero en Zamarramala se come....Ummmm
Cuando pasamos el puerto y ya camino de Segovia, nos encontramos cerca de Zamarramala con la carretera cortada por la mujeres del pueblo, todas ellas estaban vestidas con lo trajes regionales segovianos y estaban todas muy guapas.Mi hijo se creía que pasaba algo raro pero yo le conté lo que pasaba antes que una panda de señoras le abriera el coche y casi se lo llevaba en volandas.
En Zamarramala las mujeres toman el mando el día de Santa Águeda. Es una costumbre que se retotrae a la Edad Media cuando, en el siglo XI, estás lograron que sus maridos redujeran las guardias que custodiaban el Alcazar de la localidad, que había sido tomado durante las incursiones moras. Como venganza a la cabecilla de las Zamarriegas le fueron cortados los pechos, como ocurrió a Santa Águeda, patrona de las mujeres casadas y de las fiestas de Zamarramala.
Durante los días de las fiestas que arrancan con el nombramiento de dos Alcaldesas, que portan la Vara de Mando adornada con cintas de colores, la "montera", tradicional tocado rematado a ambos lados, con seis botones de plata, conocido como los doce apóstoles, y el traje de Zamarriega, confeccionado con ornamentos de coral, cruces de oro y relicarios de plata.
En Zamarramala, el hombre en esos días, se lleva la peor parte. Durante la procesión de la Patrona por las calles de la localidad, tiene lugar la quema del "Pelele", muñeco de paja que pretende ridiculizar el poder masculino, mientras las mujeres bailan acompañadas por la dulzaina y el tamboril.
Esta fiesta está "vetada" a cualquier hombre que se acerque, ya que el que se aventure será pinchado con unos largos alfileres denominados "matahombres".E incluso el turista que intente participar de la fiesta sin pagar peage, lo tendrá difícil pero no imposible ya que la fiesta está declarada de Interés Turístico Nacional.
Yo vi que se llevaban a mi hijo un par de mujeres muy guapas, pensé...hoy lo caso. Pero no, las señoras lo llevaron a donde estaban los hombres del pueblo, los cuales estaban con caras de circunstancias y tenían en sus manos buenos garrotes. Uno de ello le dijo a su mujer:-Ya verás mañana, ya. Y levantó el garrote.
Yo también entré en el juego, pero al hacerme la víctima...me lo pasé en grande.
Ademas, eso de ver a los hombres cuidando de los niños, preparando la comida etc.etc.etc. Me pareció sensaciinal.
Por supuesto que no llegamos a Segovia, pero en Zamarramala se come....Ummmm
sábado, 4 de febrero de 2012
Un Viaducto
Ya se que hay muchos Viaductos, pero ninguno como el de Madrid: este es el suicidio de los madrileños.
Este viaducto se empezó en 1860 y se terminó en 1874 pero al año siguiente, las barandillas tuvieron que ser sustituídas por otras más altas, dado el elevado índice de suicidios. Problema que ha viajado en el tiempo y que ha sido resuelto hace no muchos años. En 1942 tuvo que ser reconstruido por los daños sufridos durante la guerra civil. Es un símbolo de la imagen de Madrid que se vislumbra desde la entrada a la capital por el Paseo de Extremadura.
Hace unas semanas, varios transeúntes vieron con horror como un hombre vestido de mujer se arrojaba al vacío, aunque se creía que se podían evitar, ya que el Ayuntamiento ha puesto unas mamparas que les resulta muy difícil acceder a ellas, pero aún así, sigue habiendo suicidios.
El primer suicido (o casi), fue por el año 1889. Se trataba de una jovencita a la que querían casar con un hombre mayor, ella estaba enamorada de un apuesto joven madrileño y lógicamente el vejete no le parecía bien, la chica amaba a su novio.
Ni corta ni perezosa se dirigió hacia el viaducto y como entonces no había nada más que una barandilla y abajo el suelo que la esperaba era de arena blandita, la chica no se hizo más que roturas de pies y manos. Cuando su familia vio este acto seguro que pensó un poco y dejaron que se casara con su amado noviete. Se casaron y tuvieron 13 hijos pero la pobre murió al dar a luz al 14.
Ahora el que se cae o se tira no tiene tanta suerte, pues lo que entonces era un arroyo arenoso que pasaba por debajo del viaducto, ahora es una calle bien asfaltada y con mucho tráfico, pero todavía alguno se acuerda y se va hacia allí para suicidarse. Algunos tienen suerte y fallan.
Un fallo ocurrió en 1948 si la memoria no me falla. Lo recuerdo porque yo le leía a mi madre todos los días el periódico. Mientras ella cosía nuestras ropas de niños, yo leía. A mi madre lo que más le gustaba era que le leyese los sucesos, claro por eso me enteraba de todo lo que ocurría en los madriles. Algunas veces me daba un poco de repelús, pues al ser una niña no me gustaba enterarme de las cosas malas que traía la prensa, pero bueno, aquel suceso me impresionó y mucho:
Como en aquellos tiempos todo se hacía manual, también el reparto de pan se hacía así: Un día iba un panadero con su gran cesta de pan hacia una panadería, llevaba la enorme cesta en la cabeza sobre un rodete, el pobre hombre iba tan campante...cuando le cayó un suicida desde lo alto del viaducto, este majadero de suicida calculó mal y fue a caer encima del panadero. El pobre panadero murió en el acto. El suicida se salvó.
¿Queréis creer que aunque han pasado los años yo no he podido olvidar al pobre panadero?
Este viaducto se empezó en 1860 y se terminó en 1874 pero al año siguiente, las barandillas tuvieron que ser sustituídas por otras más altas, dado el elevado índice de suicidios. Problema que ha viajado en el tiempo y que ha sido resuelto hace no muchos años. En 1942 tuvo que ser reconstruido por los daños sufridos durante la guerra civil. Es un símbolo de la imagen de Madrid que se vislumbra desde la entrada a la capital por el Paseo de Extremadura.
Hace unas semanas, varios transeúntes vieron con horror como un hombre vestido de mujer se arrojaba al vacío, aunque se creía que se podían evitar, ya que el Ayuntamiento ha puesto unas mamparas que les resulta muy difícil acceder a ellas, pero aún así, sigue habiendo suicidios.
El primer suicido (o casi), fue por el año 1889. Se trataba de una jovencita a la que querían casar con un hombre mayor, ella estaba enamorada de un apuesto joven madrileño y lógicamente el vejete no le parecía bien, la chica amaba a su novio.
Ni corta ni perezosa se dirigió hacia el viaducto y como entonces no había nada más que una barandilla y abajo el suelo que la esperaba era de arena blandita, la chica no se hizo más que roturas de pies y manos. Cuando su familia vio este acto seguro que pensó un poco y dejaron que se casara con su amado noviete. Se casaron y tuvieron 13 hijos pero la pobre murió al dar a luz al 14.
Ahora el que se cae o se tira no tiene tanta suerte, pues lo que entonces era un arroyo arenoso que pasaba por debajo del viaducto, ahora es una calle bien asfaltada y con mucho tráfico, pero todavía alguno se acuerda y se va hacia allí para suicidarse. Algunos tienen suerte y fallan.
Un fallo ocurrió en 1948 si la memoria no me falla. Lo recuerdo porque yo le leía a mi madre todos los días el periódico. Mientras ella cosía nuestras ropas de niños, yo leía. A mi madre lo que más le gustaba era que le leyese los sucesos, claro por eso me enteraba de todo lo que ocurría en los madriles. Algunas veces me daba un poco de repelús, pues al ser una niña no me gustaba enterarme de las cosas malas que traía la prensa, pero bueno, aquel suceso me impresionó y mucho:
Como en aquellos tiempos todo se hacía manual, también el reparto de pan se hacía así: Un día iba un panadero con su gran cesta de pan hacia una panadería, llevaba la enorme cesta en la cabeza sobre un rodete, el pobre hombre iba tan campante...cuando le cayó un suicida desde lo alto del viaducto, este majadero de suicida calculó mal y fue a caer encima del panadero. El pobre panadero murió en el acto. El suicida se salvó.
¿Queréis creer que aunque han pasado los años yo no he podido olvidar al pobre panadero?
viernes, 3 de febrero de 2012
Frio madrileño
¡¡¡No os lo podéis imaginar!!!
No es para contarlo el frío que hace hoy en Madrid. se nos van a helar las ideas. Como tenemos costumbre muchos madrileños de visitar al Cristo de Medinaceli y hoy con mayor motivo, pues es primer viernes, allá que me he ido. A pesar del frío, la iglesia estaba llena y una cola enorme para subir al camarín a besarle el pie.
El recorrido que hago desde la estación de Atocha por el paseo del Prado, siempre está lleno de gente, la mayoría turistas, pero hoy no había "ni rata", como decía mi madre.
Recuerdo (siempre recordando), recuerdo cuando yo era pequeña, que en estos días de frío y cuando mi padre se ponía el uniforme (era policía municipal), como digo, cuando se estaba vistiendo, mi madre le forraba el cuerpo con papel de periódicos, o sea, debajo de la guerrera, le envolvía practicamente todo el cuerpo, nosotros nos reíamos y decíamos que papá iba como si fuera un paquete. Creo que así no le traspasaba el frío. El motivo era que en aquella época todavía no había semáforos y los policías tenían que dirigir el tráfico que, por supuesto lo hacían, con brazos,manos cuerpo y a veces con los pies, pues si venía algún despistado, tenían que correr hacia las aceras para ponerse a salvo.
Tampoco en aquellos tiempos había mucha costumbre de tomar café o algo a media tarde como ahora que cualquiera si tiene frío se mete en una cafetería, se toma un cafelito y quizá con churros, pero entonces los padres no se podían permitir esos "lujos".
Cuando hacía mucho frío, recuerdo que mi madre preparaba una botellita de café con leche muy caliente, la envolvía en papel de periódico, la metía en el bolso y nos decía:-Niños, estar quietecitos que voy a llevarle un café con leche a papá que estará pasando mucho frío,! ale¡, y allí si iba la pobre mujer, con su botellita envuelta en papel de periódico. Una de esas veces, yo quise ir con ella...y fui.
Yo iba muy contenta, pues iba al centro de Madrid con mi madre y nada más y nada menos que a ver a papá dirigir el tráfico. Cuando llegamos, mi padre puso una sonrisa de oreja a oreja, lo primero, seguro, que de ver a mi madre...¡¡¡Entonces eran muy jóvenes!!!
El caso es que en un momento nos acercó a un portal que había cerca, se quitó los guantes, cogió la botellita que todavía iba caliente y se la tomó. Después miró a mi madre y la besó, todo esto digamos que "a la remanguillé" pues en aquellos tiempos la gente no se besaba así como así en la calle, después, también me dio un beso a mí. Acto seguido el se fue en medio de la Puerta del Sol, que era donde hacía su servicio y nosotras cogimos el metro hacia nuestra casa. Mi madre sonreía y yo iba muy contenta.
Todo esto me lo ha hecho recordar el frío que hace hoy en Madrid y también me ha hecho pensar. Si mis padres hubiesen vivido esta época, seguro que podría comprase un café con leche en cualquier bar de la esquina, ahora en la Puerta del Sol de Madrid...hay muchos, y si vamos a ver, tampoco son caros.
No es para contarlo el frío que hace hoy en Madrid. se nos van a helar las ideas. Como tenemos costumbre muchos madrileños de visitar al Cristo de Medinaceli y hoy con mayor motivo, pues es primer viernes, allá que me he ido. A pesar del frío, la iglesia estaba llena y una cola enorme para subir al camarín a besarle el pie.
El recorrido que hago desde la estación de Atocha por el paseo del Prado, siempre está lleno de gente, la mayoría turistas, pero hoy no había "ni rata", como decía mi madre.
Recuerdo (siempre recordando), recuerdo cuando yo era pequeña, que en estos días de frío y cuando mi padre se ponía el uniforme (era policía municipal), como digo, cuando se estaba vistiendo, mi madre le forraba el cuerpo con papel de periódicos, o sea, debajo de la guerrera, le envolvía practicamente todo el cuerpo, nosotros nos reíamos y decíamos que papá iba como si fuera un paquete. Creo que así no le traspasaba el frío. El motivo era que en aquella época todavía no había semáforos y los policías tenían que dirigir el tráfico que, por supuesto lo hacían, con brazos,manos cuerpo y a veces con los pies, pues si venía algún despistado, tenían que correr hacia las aceras para ponerse a salvo.
Tampoco en aquellos tiempos había mucha costumbre de tomar café o algo a media tarde como ahora que cualquiera si tiene frío se mete en una cafetería, se toma un cafelito y quizá con churros, pero entonces los padres no se podían permitir esos "lujos".
Cuando hacía mucho frío, recuerdo que mi madre preparaba una botellita de café con leche muy caliente, la envolvía en papel de periódico, la metía en el bolso y nos decía:-Niños, estar quietecitos que voy a llevarle un café con leche a papá que estará pasando mucho frío,! ale¡, y allí si iba la pobre mujer, con su botellita envuelta en papel de periódico. Una de esas veces, yo quise ir con ella...y fui.
Yo iba muy contenta, pues iba al centro de Madrid con mi madre y nada más y nada menos que a ver a papá dirigir el tráfico. Cuando llegamos, mi padre puso una sonrisa de oreja a oreja, lo primero, seguro, que de ver a mi madre...¡¡¡Entonces eran muy jóvenes!!!
El caso es que en un momento nos acercó a un portal que había cerca, se quitó los guantes, cogió la botellita que todavía iba caliente y se la tomó. Después miró a mi madre y la besó, todo esto digamos que "a la remanguillé" pues en aquellos tiempos la gente no se besaba así como así en la calle, después, también me dio un beso a mí. Acto seguido el se fue en medio de la Puerta del Sol, que era donde hacía su servicio y nosotras cogimos el metro hacia nuestra casa. Mi madre sonreía y yo iba muy contenta.
Todo esto me lo ha hecho recordar el frío que hace hoy en Madrid y también me ha hecho pensar. Si mis padres hubiesen vivido esta época, seguro que podría comprase un café con leche en cualquier bar de la esquina, ahora en la Puerta del Sol de Madrid...hay muchos, y si vamos a ver, tampoco son caros.
jueves, 2 de febrero de 2012
Un hombre
Tenía 27 años, estaba en plena guerra civil, sin comerlo ni beberlo se encontró en Brunete, allí se estaban pegando tiros unos y otros, él no, pues era camillero de Sanidad y tenía que recoger los heridos de uno y otro bando. En un descanso le entregaron una carta y rápidamente se fue hacia su barracón para leerla en solitario. Allí le encontró el capitán después de ser avisado por el sargento de que un soldado estaba llorando. Cuando llegó el capitán, le preguntó que es lo que le pasaba, el no dijo nada, ni siquiera levantó la cara aunque seguía llorando. Cuando el capitán volvió a preguntarle sin levantar la vista por ver quien era, le entregó una fotografía que tenía junto a su corazón, este la tomó y vio que era de una bella joven con una niña en sus brazos. Entonces le preguntó suponiendo que eran su esposa e hija:-¿Cuanto tiempo hace que no las ves? Este hombre contestó:- Tenía la niña 6 meses y ahora tiene año y medio...
El buen capitán le dijo que cogiera la maleta y que tenía un mes de permiso.
Este hombre no se lo pensó mucho, se metió en el convoy de intendencia que iba a repartir abastecimiento a varios pueblos de la Sierra madrileña donde tenían montado un buen "cisco".
A mitad de camino empezaron a oírse ruido de aviones y el sargento que iba al mando de dicho convoy les dijo a voces:-!Rapido¡ todos a la cuneta. Apenas salieron de la camioneta y cuando todos estaban a salvo...cayó una bomba en medio de dicha camioneta y la dejó hecha "puré".
Tardó varios días en encontrar un medio de locomoción que le llevara hacia su pueblo, Recas, en la provincia de Toledo y,como Madrid esta tomado por el bando contrario se las vio y se las deseó hasta encontrar un coche, tren o carro que le llevara a su destino.
Fue a través de un panadero que repartía pan por los pueblos entre Madrid y Toledo, este buen hombre le ofreció su casa y su carro y le dejó a 10 kilómetros de su pueblo natal.
¡¡¡Por fin llegó a su casa!!! Aunque quizá el mes que pasaron juntos se les hizo corto, pensaron que otros no tenían ni siquiera una semana.
Podría contar mucho más de este buen hombre, pero hoy la emoción me embarga y no puedo seguir, porque este hombre...era mi padre.
El buen capitán le dijo que cogiera la maleta y que tenía un mes de permiso.
Este hombre no se lo pensó mucho, se metió en el convoy de intendencia que iba a repartir abastecimiento a varios pueblos de la Sierra madrileña donde tenían montado un buen "cisco".
A mitad de camino empezaron a oírse ruido de aviones y el sargento que iba al mando de dicho convoy les dijo a voces:-!Rapido¡ todos a la cuneta. Apenas salieron de la camioneta y cuando todos estaban a salvo...cayó una bomba en medio de dicha camioneta y la dejó hecha "puré".
Tardó varios días en encontrar un medio de locomoción que le llevara hacia su pueblo, Recas, en la provincia de Toledo y,como Madrid esta tomado por el bando contrario se las vio y se las deseó hasta encontrar un coche, tren o carro que le llevara a su destino.
Fue a través de un panadero que repartía pan por los pueblos entre Madrid y Toledo, este buen hombre le ofreció su casa y su carro y le dejó a 10 kilómetros de su pueblo natal.
¡¡¡Por fin llegó a su casa!!! Aunque quizá el mes que pasaron juntos se les hizo corto, pensaron que otros no tenían ni siquiera una semana.
Podría contar mucho más de este buen hombre, pero hoy la emoción me embarga y no puedo seguir, porque este hombre...era mi padre.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Respuesta para ti
Para ti amiga Juanita, que me has preguntado a que me refería sobre los enterramientos en la estación de metro de Tirso de Molina, pues bien, esto ya lo conté en su día, pero como a tí te cuesta mucho dar vueltas a la ruedecita del ratón, voy hacer una excepción y te lo voy a contar así por encima. No me acuerdo en que fecha lo hice, pero tratándose de tí, voy a contarlo otra vez, te advierto que desde que lo sabe Piluca, nunca más ha ido a esa estación. La cosa ocurrió así:
Allá por los años de cata-pum, resulta que en lo que es hoy la plaza de Tirso de Molina, había un convento de frailes. Cuando llegó el progreso y empezaron en Madrid a escavar túneles para la instalación del metropolitano, lo primero que tuvieron que destruir, fue el convento de aquellos pobres frailes. Como todavía, dicho convento estaba a las afueras de Madrid, tenía un cementerio propio.
No hay que ser muy listo para saber que se iban a encontrar con huesos y...se encontraron. Los obreros de la construcción de dichos túneles, que no es que fueran tontos, no, si no que, como no sabían que hacer con tantos esqueletos, no se les ocurrió otra cosa que volver a enterrarlos en los andenes de la estación de Tirso de Molina y, allí están todavía. Todos los viajeros que vamos a esa estación, pisamos diariamente una gran tumba y seguro que son pocos lo que lo saben.
Hay quien dice que, sobretodo por las noches a última hora, o sea, a la media noche, se oyen gritos, esto lo han dicho los viajeros más rezagados, bien por su trabajo, bien por que trasnochan. Yo no los he oído, mi paso por allí, es siempre a las "claritas" del día, pero si he estado allí.
Cuando lo supo nuestra amiga Piluca, dejó de pasar por dicha estación, aunque un día la vamos a llevar sin que se de cuenta.
Hace mucho frío en Madrid, estamos a 4º y creo que mañana va a ser más frío el día...voy a preparar más mantas...
Allá por los años de cata-pum, resulta que en lo que es hoy la plaza de Tirso de Molina, había un convento de frailes. Cuando llegó el progreso y empezaron en Madrid a escavar túneles para la instalación del metropolitano, lo primero que tuvieron que destruir, fue el convento de aquellos pobres frailes. Como todavía, dicho convento estaba a las afueras de Madrid, tenía un cementerio propio.
No hay que ser muy listo para saber que se iban a encontrar con huesos y...se encontraron. Los obreros de la construcción de dichos túneles, que no es que fueran tontos, no, si no que, como no sabían que hacer con tantos esqueletos, no se les ocurrió otra cosa que volver a enterrarlos en los andenes de la estación de Tirso de Molina y, allí están todavía. Todos los viajeros que vamos a esa estación, pisamos diariamente una gran tumba y seguro que son pocos lo que lo saben.
Hay quien dice que, sobretodo por las noches a última hora, o sea, a la media noche, se oyen gritos, esto lo han dicho los viajeros más rezagados, bien por su trabajo, bien por que trasnochan. Yo no los he oído, mi paso por allí, es siempre a las "claritas" del día, pero si he estado allí.
Cuando lo supo nuestra amiga Piluca, dejó de pasar por dicha estación, aunque un día la vamos a llevar sin que se de cuenta.
Hace mucho frío en Madrid, estamos a 4º y creo que mañana va a ser más frío el día...voy a preparar más mantas...
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