No era famosa, solo la conocíamos los familiares, amigos y vecinos. Era, mi tía Gabriela.
Para mi fue la mujer más trabajadora que he conocido. Además, también para mi, buena persona.
Me voy a remontar a cuando yo era una pequeñaja, de esto ya hace bastante tiempo, todavía no se había casado. Trabajaba en una fabrica de cemento en Villaluenga de la Sagra, provincia de Toledo. Junto a su hermano mantenían a su madre y cuando podía ayudaba a los demás. Los demás éramos nosotros, sus sobrinos.
Esto ocurrió antes de casarse, por lo tanto no habían nacido mis 5 primos, sus hijos. En aquellos tiempos los hijos se tenían después del matrimonio.
Un día de aquella maldita pos-guerra, allá por los años cuarenta, se presentó sin avisar en casa, venía envuelta en una gran mantón que la cubría del frio y de algo más: el mantón era de su madre, mi abuela. Mi madre nada más verla le dijo:
-Pero hermana, cuanto has engordado?
Mi tía Gabriela, riéndose, se despojó del mantón y de unas cuantas ropas más y...apareció un enorme cerdo abierto en canal y rodeándole todo su cuerpo. Nosotros, los niños, de momento nos asustamos pero al ver reír a mis padres y a mi tía, nosotros curiosos empezamos a mirar que era lo que allí pasaba. Lo que pasaba era que, como en Madrid estábamos pasando más hambre que el perro de un ciego, pues todo lo que comíamos era por las cartillas de racionamiento, a la tía Gabriela no se le ocurrió otra cosa que traerles carne a sus hermanos y sobrinos.
No solo nos hartamos nosotros, sino unos cuantos vecinos, pues como en aquellos tiempos no existían los frigoríficos y por miedo a que se estropeara el riquísimo marrano, mis padres decidieron repartirlo entre los vecinos, que no solamente le hicieron una fiesta al "guarro" como decía mi padre, sino también besaron y agradecieron a la tía Gabriela tan suculento presente.
Tengo que decir que, como en aquellos tiempos había lo que llamaban aforo al entrar en las estaciones de tren, se tenían que valer de artimañas para pasar algún comestible en Madrid. La tía Gabriela no fue esta la única vez que nos visitó envuelta en el mantón.
Una de las veces me hizo cómplice de sus "chanchullos".
Llegó a casa, como siempre, sin avisar.
Aquel día iba vestida de "cerdo", nunca mejor dicho. El caso es que no se le notaba, yo hoy me pregunto, cosa que nunca lo hice a ella, como se las apañaba para camuflarlo.
Mi madre la regañaba algunas veces pues como mi padre era Policía Municipal, decía que podía comprometerlo pero ella siempre contestaba que, cuando se comía las tajadas bien frititas no se comprometía.
Yo me reía mucho con estas discusiones de hermanas. Aquel día, ya rizó el rizo:
Cuando llegó a casa "descargó" medio cerdo y le dijo a mi madre:
-Esto para vosotros, ahora si dejas que me acompañe la niña. (O sea yo), vamos a hacer un recado.
El recado fue:
Pues muy sencillo, tenía unos amigos en el Paseo de las Delicias. Cogimos el tranvía. Llegamos a una casa, y...la estaban esperando con los brazos abiertos. Era una familia de un montón de gente. Tenían más hambre que "Carpanta" y...allí dejó mi querida tía Gabriela el resto del marrano.
Cuando volvimos a casa ya estaban todos cenando unas exquisitas magras de cerdo fritas. Nadie decía nada, pero todos comían a dos carrillos.
Quizá esté mal visto a estas alturas, pero otros hicieron cosas peores. Yo, no solamente la he querido sino que la he admirado.
Tanto ella como sus hermanas eran analfabetas, cosas de mi abuelo que decía que las mujeres no tenían que saber leer, pero eran muy, pero que muy listas. Si el abuelo, al que no tuve el gusto de conocer, viera ahora a sus nietas...todas saben leer.
Ayer la enterramos, tenía 99 años.
Era la última tía que nos quedaba. Sus hermanos tampoco están ya.
Mis primos y yo, todos estamos huérfanos.
martes, 28 de junio de 2016
lunes, 20 de junio de 2016
Rampa al Cielo
Si, ya hay una rampa al Cielo.
Como quizá muchos sabéis, hace unos años, pocos, canonizaron a Manuel Lozano Garrido (Lolo). Nada más y nada menos que un periodista.
Los más mayores habréis leído sus artículos en el desaparecido diario "Ya" y en la revista "Telva".
Lolo estaba invalido desde los 22 años, iba en una silla de ruedas. Estuvo 32 años sujeto a ella.
Por si esto fuera poco, los últimos nueve años de su vida también estaba ciego.
La parálisis le impedía coger el bolígrafo y se lo ataban con una cuerdecita a la mano y cuando definitivamente la parálisis le impide toda actividad con las manos, alguien le compra un magnetófono y siguió siendo periodista.
Tenía un lema impresionante:
"Cuanto más sufro cada día, más amo al hombre"
Lolo fundó una obra pía llamada "Sinaí" con la que creó grupos de oración para apoyar a los periodistas en su tarea.
No os lo perdáis, eran grupos de doce enfermos como él, que junto a un Monasterio de clausura rezaban por los que tenían responsabilidad de informar a la sociedad a través de los medios de comunicación. (O sea, periodistas).
En algunos momentos, decía:
Mi profesión...invalido.
Hasta el último momento fue un canto a la vida. Nació en 1920 y murió en 1971, por lo tanto tenía solo 51 años.
Fue canonizado por el Papa Benedicto XVI después de los requisitos que en estos casos conllevan.
Creo que bien se ha merecido una rampa para que pueda subir al Cielo en su silla de ruedas.
Por lo tanto, desde hace poco tiempo tenemos al Beato Manuel Lozano Garrido (Lolo), periodista, en los altares.
Con todo cariño y respeto digo...Lolo, ruega por nosotros.
Os imagináis a la panda de impresentables que dicen ser periodistas. Esos que están en tv. que hacen que no la pongamos por no ver ni oír la basura que nos cuentan?
Los que pagan cantidades monumentales a cualquier "pendón" por decir barbaridades para deshacer un matrimonio?
Eso no es periodismo, es...porquería.
No quiero seguir, no sea que a Lolo no le guste...perdón.
martes, 14 de junio de 2016
Se acabó el ruido
Virgen Del Amor Hermoso.
¡¡Menos mal!!
No piensan igual los niños ni los jóvenes de que se hayan acabado las fiestas patronales. Yo y muchos como yo, ya estábamos artos de tanto ruido.
Aunque Coslada limita con tres cuartas partes de su geografía con Madrid, la otra parte linda con San Fernando de Henares, no deja de ser un pueblo, bueno, Madrid capital también lo es, gracias a Dios. No hay cosa más hermosa que un pueblo. Ya quedan pocos de los pueblecitos que no se han adherido a la Comunidad de Madrid, Coslada es uno de ellos, quiere seguir siendo independiente.
Tiene su alcalde, malo pero lo tiene, su policía, sus bomberos, hospital etc. El caso es que no nos falta de nada.
Como ya digo, ha habido una semana de fiestas. Cohetes, más cohetes, feria, fuegos artificiales y...ruido, mucho ruido.
El domingo se hizo la misa mayor con procesión incluida. Con esto si que disfruté mucho. Llegué a la iglesia con bastante tiempo ya que se llena y yo no puedo estar de pie. Me puse, como siempre, en el primer banco. Una señora me dijo que estaba reservado para las autoridades, yo le dije que no se preocupara que ni el alcalde (Socialista) ni los concejales aparecerían por la iglesia, como así fue.
Si llegó, como siempre, el ex Alcalde anterior (del PP) y toda su plana mayor. Nos saludamos y como siempre junto a su esposa se sentó en el primer banco, pues era seguro que los "otros" no iban a ir.
Todas las señoras iban muy guapas con sus trajes nuevos y más las que pensaban llevar en sus hombros a La Santísima Virgen.
Empezó la comitiva. Primero una banda de cornetas y tambores extraordinaria, habían venido de otro pueblo cercano, Fuente el Saz, le seguía la imagen, que iba como siempre en unas andas muy bien adornadas con flores y portada por señoras que se peleaban por cogerlas.
A pocos metros de la iglesia había cuatro jovencitas vestidas con pantalón negro y camisa roja, colores de una peña taurina, que aunque no hubo toros, no por eso se olvidaron de agasajar a la Virgen. En este punto relevaron a las señoras que la llevaban y se acercaron donde unos metros más allá estaba lo que era antes la peña con sus instrumentos musicales.
Cuando las chicas llegaron portando a la Virgen del Amor Hermoso empezaron a interpretar "La saeta" de Joan Manuel Serrat mientras mecían de lado a lado las andas. Al finalizar le pusieron una gran ramos de flores a los pies de la imagen, como todos los años. No os podéis imaginar lo maravilloso que suena tan extraordinaria partitura aunque sea con cuatro instrumentos y cuatro jóvenes...¡¡Maravilloso!!
A todo esto, la banda de cornetas y tambores estaba parada y todo el pueblo, con sus autoridades eclesiásticas y civiles incluidas y yo, también.
Cuando finaliza, la procesión sigue su curso.
Nos habíamos reunido tanta gente que las demás parroquias de Coslada creo que estaban vacías, pues todos habíamos ido a honrar y acompañar a nuestra Patrona.
Íbamos caminando por algunas calles del pueblo, las mujeres se turnaban, pues casi todas querían llevar a su Virgencita.
En un momento vi a una jovencita con síndrome de Down, al pie de la Virgen, ella la miraba y la miraba, entonces una señora de las que esperaban su turno para relevar a las otras, metió la mano entre las flores y sacó una medalla que iba al final de un lazo amarillo y se la dio para que la besara, la joven la cogido. Como íbamos muchos me separé de ella.
Ya llegábamos a la mitad de la procesión y nos tocaba ir por la calle que hace un poco de cuesta.
Aquí se empezó a "perder" la gente, unos se iban a la derecha, otros a la izquierda y otros hacia atrás. Pocos seguíamos adelante con la Virgen, los curas, la banda de música y los pocos que quedaban de la antigua corporación municipal.
Hay que reconocer que hacía un sol de justicia, lo menos 30 grados a la sombra, total, cuando llegábamos a la iglesia para meter a la Virgen hasta el año que viene, íbamos, La banda de música, el ex Alcalde con su mujer, Don Arturo y don Isidro, (Párroco y secretario), la jovencita con síndrome de Down que no había soltado la medalla y...yo.
Eso si, nos quedamos hasta que entraron a la Virgen a los acordes del Himno Nacional que a mi me hizo llorar, lo mismo que el año pasado.
Los que leáis esta "crónica", fijaron el la fotografía de la Virgen, a su izquierda lleva el ramo de flores que le puso la peña.
Ahora para haceros reír un poco, os cuento un chiste que va bien con estas cosas que ocurren de año en año:
Un hombre en un mitin político, mientras el de turno esta hablando diciendo:
"Si yo gobierno, habrá trabajo para todos" Y dice Pepe
Lo mismo que el año pasado.
"Si yo gobierno, habrá tres meses de vacaciones. Dice nuestro amigo Pepe:
Lo mismo que el año pasado. Sigue el político:
"Si yo gobierno todos tendrán viviendas y buenas carreteras". Otra vez Pepe:
Lo mismo que el año pasado.
Sin saber por donde le viene, un guardaespaldas del político le da un guantazo a Pepe y este dice:
Lo mismo que el año pasado....
martes, 7 de junio de 2016
Una buena propina
No era una propina, era un "propinazo".
Cuando nos ocurrió este suceso tendría yo unos doce o trece años. Eran tiempos de racionamiento pues estábamos en plena pos-guerra. Teníamos unas cartillas con las que podíamos comprar, pan, legumbres, aceite, patatas, etc.
A diario comprábamos el pan, unas veces iba yo y otras mi hermano tres años menor. Aquel día tubo la fatalidad de "encontrarse" con un par de sinvergüenzas que, no solo le robaron el pan, sino que le quitaron lo que es peor, las cartillas de racionamiento. No podíamos tener otras hasta que llegara el día de la renovación, que era una vez al año. Mi madre rogó a la panadera que le vendiera pan, esta le dijo que fuera por las tardes por si le sobraba algo...¡¡Pedazo de bruja!! Todos los días le dabais pan a las estraperlistas que lo vendían por la calle a tres veces su precio habitual. ¿No podías vender un poco de pan a esa madre desesperada?
De vez en cuando nos "daban" un par de barras de un cuarto de kilo. Lo mismo pasaba en la tienda de ultramarinos. Lo que más echábamos de menos era el pan diario, algunos días íbamos a comprar a un panadero clandestino que hacía pan en su casa, pues no salía de ella por causa de la política. Era lo que entonces se llamaba "un topo"
Todo este trajín tuvo mi madre hasta que nos dieron cartillas nuevas y todo volvió a su cauce.
Entre tanto ocurrió lo que os quiero contar: Lo de la "propinilla"
Mi padre, policía de tráfico (hoy policía local), hacía servicio en la Puerta del Sol esquina a la calle Arenal.
Un día que fui a Pontejos, (grandes mercerías) a comprar madejas de bordar para mis trabajos manuales, le hice una visita a mi padre. ¡¡Que orgullo me causaba ver a mi padre dirigiendo el trafico!! Lo primera le di un beso...que todo el mundo viera que era mi padre aquel enorme Guardia Municipal.
Aquel día, estaba acompañado de un señor joven, conversaban. Mi padre decía que no con la cabeza mientras dirigía el tráfico. Llegué y le di un beso y el me correspondió sonriente, como siempre hacía.
No capté lo que hablaban solo a mi padre decir: -No, le he dicho que no.
Yo no me movía de allí, mirando al hombre joven y a mi padre.
Entonces, el señor que ya sabía que yo era su hija, pues me padre se lo dijo, le preguntó:
-Puedo hacerle un regalo a la niña?
-No, le contestó, y siguió dirigiendo el tráfico.
Pero el hombre, que a mi me pareció maravilloso, ya me había puesto en la mano un billete muy bien doblado, dirigiéndose a mi padre le dijo:
-Adiós, ya nos veremos...y se fue.
Cuando el buen hombre desapareció y yo ya estaba mirando lo que tenía en la mano, me preguntó:
-¿Que te ha dado?
Abrí la mano y vi que eran cien hermosas pesetas (en aquella época los Municipales ganaban 300 pesetas al mes), vi a mi padre colorado como un tomate, me dijo:
-Trae eso, lo tengo que devolver.. No le deje terminar, le contesté:
-No papá, me voy corriendo a casa para que compre mamá pan.
Salí corriendo hacia la boca del metro más cercana, mientras le oía decir.
-Ten cuidado hija, no te vaya a pasar algo con tanto dinero en el metro.
Yo no le oía.
El metro ese día me parecía que corría poco. Cuando llegue a casa y se lo enseñé a mi madre, lo primero que me preguntó fue que de donde había sacado ese dinero, yo le dije que papá lo sabía, pero debíamos darnos prisa antes de que se acabara el pan.¡¡Dios mío!!
Aún recordándolo me dan ganas de llorar. Os contaré el porqué de esa "propina":
Resulta que el señor que tan generosamente me obsequió con las 100 pesetas, era un abogado que estaba chantajeando a mi padre para que testificara en un juicio a favor de su cliente. al cual le habían roto un toldo y mi padre lo había presenciado.
El toldo en cuestión se lo había llevado por delante un camión y, cosas de aquellos tiempo, a lo mejor no se habían inventado los seguros.
Resultado final, mi padre no fue a ningún juicio, nos dijo que él no quería perjudicar a nadie porque no sabía quien tenía la culpa, por si acaso...se dio de baja por enfermedad.
Mi madre le decía que tenía cuento, pero yo creo que estaba enfermo de verdad solo de pensar que alguien podía salir perjudicado...¡¡Era un buenazo!!
¡¡Lo que sufrió porque mi madre se gastó las cien pesetas en un abrir y cerrar de ojos!!
¡¿Todavía pensaba mi padre devolverlas?!
Creo que mi madre hizo bien...¡¡Comimos pan blanquito del señor Pepe muchos días!!
He contado esta etapa de otros tiempos, porque hoy mientras comprábamos el pan calentito y recién hecho, mi vecinita Paquita, no hacía más que protestar:-Que si esta está muy cocida, que si esa está poco hecha, que aquella no me gusta, y ya no me he podido contener: He cogido una barra se la he dado y le he dicho...-¡¡Vámonos ya, mañana será,otro día!!
Su madre y otras vecinas se reían y acto seguido le he dicho que lo iba a contar hoy en mi blog...
¡Claro luego me dicen cotilla! Y creo que tienen un poco de razón.
Cuando nos ocurrió este suceso tendría yo unos doce o trece años. Eran tiempos de racionamiento pues estábamos en plena pos-guerra. Teníamos unas cartillas con las que podíamos comprar, pan, legumbres, aceite, patatas, etc.
A diario comprábamos el pan, unas veces iba yo y otras mi hermano tres años menor. Aquel día tubo la fatalidad de "encontrarse" con un par de sinvergüenzas que, no solo le robaron el pan, sino que le quitaron lo que es peor, las cartillas de racionamiento. No podíamos tener otras hasta que llegara el día de la renovación, que era una vez al año. Mi madre rogó a la panadera que le vendiera pan, esta le dijo que fuera por las tardes por si le sobraba algo...¡¡Pedazo de bruja!! Todos los días le dabais pan a las estraperlistas que lo vendían por la calle a tres veces su precio habitual. ¿No podías vender un poco de pan a esa madre desesperada?
De vez en cuando nos "daban" un par de barras de un cuarto de kilo. Lo mismo pasaba en la tienda de ultramarinos. Lo que más echábamos de menos era el pan diario, algunos días íbamos a comprar a un panadero clandestino que hacía pan en su casa, pues no salía de ella por causa de la política. Era lo que entonces se llamaba "un topo"
Todo este trajín tuvo mi madre hasta que nos dieron cartillas nuevas y todo volvió a su cauce.
Entre tanto ocurrió lo que os quiero contar: Lo de la "propinilla"
Mi padre, policía de tráfico (hoy policía local), hacía servicio en la Puerta del Sol esquina a la calle Arenal.
Un día que fui a Pontejos, (grandes mercerías) a comprar madejas de bordar para mis trabajos manuales, le hice una visita a mi padre. ¡¡Que orgullo me causaba ver a mi padre dirigiendo el trafico!! Lo primera le di un beso...que todo el mundo viera que era mi padre aquel enorme Guardia Municipal.
Aquel día, estaba acompañado de un señor joven, conversaban. Mi padre decía que no con la cabeza mientras dirigía el tráfico. Llegué y le di un beso y el me correspondió sonriente, como siempre hacía.
No capté lo que hablaban solo a mi padre decir: -No, le he dicho que no.
Yo no me movía de allí, mirando al hombre joven y a mi padre.
Entonces, el señor que ya sabía que yo era su hija, pues me padre se lo dijo, le preguntó:
-Puedo hacerle un regalo a la niña?
-No, le contestó, y siguió dirigiendo el tráfico.
Pero el hombre, que a mi me pareció maravilloso, ya me había puesto en la mano un billete muy bien doblado, dirigiéndose a mi padre le dijo:
-Adiós, ya nos veremos...y se fue.
Cuando el buen hombre desapareció y yo ya estaba mirando lo que tenía en la mano, me preguntó:
-¿Que te ha dado?
Abrí la mano y vi que eran cien hermosas pesetas (en aquella época los Municipales ganaban 300 pesetas al mes), vi a mi padre colorado como un tomate, me dijo:
-Trae eso, lo tengo que devolver.. No le deje terminar, le contesté:
-No papá, me voy corriendo a casa para que compre mamá pan.
Salí corriendo hacia la boca del metro más cercana, mientras le oía decir.
-Ten cuidado hija, no te vaya a pasar algo con tanto dinero en el metro.
Yo no le oía.
El metro ese día me parecía que corría poco. Cuando llegue a casa y se lo enseñé a mi madre, lo primero que me preguntó fue que de donde había sacado ese dinero, yo le dije que papá lo sabía, pero debíamos darnos prisa antes de que se acabara el pan.¡¡Dios mío!!
Aún recordándolo me dan ganas de llorar. Os contaré el porqué de esa "propina":
Resulta que el señor que tan generosamente me obsequió con las 100 pesetas, era un abogado que estaba chantajeando a mi padre para que testificara en un juicio a favor de su cliente. al cual le habían roto un toldo y mi padre lo había presenciado.
El toldo en cuestión se lo había llevado por delante un camión y, cosas de aquellos tiempo, a lo mejor no se habían inventado los seguros.
Resultado final, mi padre no fue a ningún juicio, nos dijo que él no quería perjudicar a nadie porque no sabía quien tenía la culpa, por si acaso...se dio de baja por enfermedad.
Mi madre le decía que tenía cuento, pero yo creo que estaba enfermo de verdad solo de pensar que alguien podía salir perjudicado...¡¡Era un buenazo!!
¡¡Lo que sufrió porque mi madre se gastó las cien pesetas en un abrir y cerrar de ojos!!
¡¿Todavía pensaba mi padre devolverlas?!
Creo que mi madre hizo bien...¡¡Comimos pan blanquito del señor Pepe muchos días!!
He contado esta etapa de otros tiempos, porque hoy mientras comprábamos el pan calentito y recién hecho, mi vecinita Paquita, no hacía más que protestar:-Que si esta está muy cocida, que si esa está poco hecha, que aquella no me gusta, y ya no me he podido contener: He cogido una barra se la he dado y le he dicho...-¡¡Vámonos ya, mañana será,otro día!!
Su madre y otras vecinas se reían y acto seguido le he dicho que lo iba a contar hoy en mi blog...
¡Claro luego me dicen cotilla! Y creo que tienen un poco de razón.
lunes, 30 de mayo de 2016
Un paseito por Madrid
Creo que no hay nadie que haya estado en Madrid que no hay paseado por el Retiro. El parque en sus principios hacia el año 1630 era para el recreo de los nobles de la época, Carlos III considerado el mejor alcalde de Madrid, permitió el paso a los madrileños a dicho parque. (Gracias Majestad).
Desde niños hemos correteado por el paseo de las estatuas. Su autentico nombre es el Paseo de la Argentina. Nuestro amor por este país ya viene de lejos.
En las épocas de Fernando VII, mando esculpir estatuas de los reyes que había regentado España desde las épocas Godas, pero hete aquí, que por un mal sueño de la reina estas no fueron instaladas donde se había pensado en un primer momento, o sea, en las cornisas del Palacio Real. Pero como su Majestad la reina soñó que las estatuas caían sobre ellos, pensó que su sueño había sido premonitorio y todas ella se repartieron entre el Retiro, la Plaza de Oriente y algunas provincias españolas, ninguna en Palacio.
Luego tenemos la estatua del Ángel Caído que está situada en el mismo sitio desde 1885. Muchos madrileños se opusieron a esta iniciativa, sobre todo el clero, pero el duque de Fernán Núñez que fue el propulsor de esta idea y además puso una considerable suma de dinerito dijo que se quedaba y se quedó.
Es una bella estatua, se puede apreciar un bello ángel con la boca abierta de espanto, viendo como es expulsado del Cielo y arrastrado por unas terribles serpientes, enroscándosele en el cuerpo. Da la casualidad que la estatua se encuentra exactamente a 666 m del nivel del mar. Creo que se puede comprobar.
También y para que no falte de nada, hay ocasiones en que se reúnen distintos grupos de amantes de Lucifer...
También tenemos, La fuente Egipcia. Dice la leyenda que durante el mandato de Felipe IV de Austria, allá por el siglo XVII, en cierta ocasión, quizá una fiesta campestre, se escondió en alguna parte de los jardines un singular tesoro, doblones, gemas y metales preciosos.
Dos esfinges tumbadas que parecen montar guardia sobre una copa de piedra dentro de su panza se asegura que se encuentra el tesoro. Creo que esto no lo sabe mucha gente, pues dicha fuente siempre está llena de gente comiendo su bocadillo y bebiendo agua fresquita. Seguro que si ,lo supieran, más de uno "dormiría" cerca y...
También tenemos un duende:
Se cuenta que a principios del siglo XVIII en épocas de Felipe V cuando por fin consiguió el trono, este visitaba muchas tardes los jardines del Buen Retiro.
Se dice que durante esos días los jardineros se quedaron de lo más sorprendidos, ya que todos los días iba a pasear el rey, los jardines lucían flores de distintas especies y las más bellas del reino.
FLORES QUE ELLOS NO HABÍAN PLANTADO.
Alguno dice que un extraño ser con rostro grotesco, que en alguna ocasión había sido perseguido, pero siempre desaparecía entre la maleza, era ver a este ser y aparecer los paseos llenos de flores, cariñosamente le apodaron "el Duende del Retiro".
Su actuación más curiosa fue la de adornar con pétalos de flores el paseo principal de El Retiro el día que llegó a Madrid Felipe V. (Mira que he ido veces al Retiro y nona he visto al duendecillo).
Bueno ahora vamos a volver a nuestra época, o sea, al día de ayer cuando se jugaban la copa de la Champión los dos equipos madrileños. En casa no somos aficionados al futbol, gracias a Dios, pero siempre que se juega algo que sea bueno para España lógicamente queremos que gane. En este caso la jugada la hacían dos equipos madrileños y la cosa estaba repartida.
Me dio pena por el Atleti ya que mis hermanos, mi hijo y mi nieto querían que ganara, no fue así, ¡¡que le vamos a hacer!!
El que si lo hizo bien fue, alguien que todos conocéis, ya sea en España, Europa, Americe, etc.
Fue el PADRE ÁNGEL, así con mayúsculas.
El Padre Ángel reunió en su parroquia de San Antón a todos los sin techo que quisieron ir. Les puso una televisión en la Sacristía, entre la Virgen y el Sagrado Corazón y...ahí tenemos a muchos madrileños, y otros que no lo son viendo el partido tan ricamente, porque estar con el Padre Ángel no es cualquier cosa.
Estaban jaleando a su equipo, comiendo, como dijo uno, cacahuetes, patatas fritas y canapés.
Seguro que alguno sintió la perdida de su equipo, pero todos estaban en el mismo equipo...el del camino del Cielo.
¿ Que más puedo decir? Seguiré con mis crónicas madrileñas, ya sean leyendas o como en este caso reales, que de todo hay.
Desde niños hemos correteado por el paseo de las estatuas. Su autentico nombre es el Paseo de la Argentina. Nuestro amor por este país ya viene de lejos.
En las épocas de Fernando VII, mando esculpir estatuas de los reyes que había regentado España desde las épocas Godas, pero hete aquí, que por un mal sueño de la reina estas no fueron instaladas donde se había pensado en un primer momento, o sea, en las cornisas del Palacio Real. Pero como su Majestad la reina soñó que las estatuas caían sobre ellos, pensó que su sueño había sido premonitorio y todas ella se repartieron entre el Retiro, la Plaza de Oriente y algunas provincias españolas, ninguna en Palacio.
Luego tenemos la estatua del Ángel Caído que está situada en el mismo sitio desde 1885. Muchos madrileños se opusieron a esta iniciativa, sobre todo el clero, pero el duque de Fernán Núñez que fue el propulsor de esta idea y además puso una considerable suma de dinerito dijo que se quedaba y se quedó.
Es una bella estatua, se puede apreciar un bello ángel con la boca abierta de espanto, viendo como es expulsado del Cielo y arrastrado por unas terribles serpientes, enroscándosele en el cuerpo. Da la casualidad que la estatua se encuentra exactamente a 666 m del nivel del mar. Creo que se puede comprobar.
También y para que no falte de nada, hay ocasiones en que se reúnen distintos grupos de amantes de Lucifer...
También tenemos, La fuente Egipcia. Dice la leyenda que durante el mandato de Felipe IV de Austria, allá por el siglo XVII, en cierta ocasión, quizá una fiesta campestre, se escondió en alguna parte de los jardines un singular tesoro, doblones, gemas y metales preciosos.
Dos esfinges tumbadas que parecen montar guardia sobre una copa de piedra dentro de su panza se asegura que se encuentra el tesoro. Creo que esto no lo sabe mucha gente, pues dicha fuente siempre está llena de gente comiendo su bocadillo y bebiendo agua fresquita. Seguro que si ,lo supieran, más de uno "dormiría" cerca y...
También tenemos un duende:
Se cuenta que a principios del siglo XVIII en épocas de Felipe V cuando por fin consiguió el trono, este visitaba muchas tardes los jardines del Buen Retiro.
Se dice que durante esos días los jardineros se quedaron de lo más sorprendidos, ya que todos los días iba a pasear el rey, los jardines lucían flores de distintas especies y las más bellas del reino.
FLORES QUE ELLOS NO HABÍAN PLANTADO.
Alguno dice que un extraño ser con rostro grotesco, que en alguna ocasión había sido perseguido, pero siempre desaparecía entre la maleza, era ver a este ser y aparecer los paseos llenos de flores, cariñosamente le apodaron "el Duende del Retiro".
Su actuación más curiosa fue la de adornar con pétalos de flores el paseo principal de El Retiro el día que llegó a Madrid Felipe V. (Mira que he ido veces al Retiro y nona he visto al duendecillo).
Bueno ahora vamos a volver a nuestra época, o sea, al día de ayer cuando se jugaban la copa de la Champión los dos equipos madrileños. En casa no somos aficionados al futbol, gracias a Dios, pero siempre que se juega algo que sea bueno para España lógicamente queremos que gane. En este caso la jugada la hacían dos equipos madrileños y la cosa estaba repartida.
Me dio pena por el Atleti ya que mis hermanos, mi hijo y mi nieto querían que ganara, no fue así, ¡¡que le vamos a hacer!!
El que si lo hizo bien fue, alguien que todos conocéis, ya sea en España, Europa, Americe, etc.
Fue el PADRE ÁNGEL, así con mayúsculas.
El Padre Ángel reunió en su parroquia de San Antón a todos los sin techo que quisieron ir. Les puso una televisión en la Sacristía, entre la Virgen y el Sagrado Corazón y...ahí tenemos a muchos madrileños, y otros que no lo son viendo el partido tan ricamente, porque estar con el Padre Ángel no es cualquier cosa.
Estaban jaleando a su equipo, comiendo, como dijo uno, cacahuetes, patatas fritas y canapés.
Seguro que alguno sintió la perdida de su equipo, pero todos estaban en el mismo equipo...el del camino del Cielo.
¿ Que más puedo decir? Seguiré con mis crónicas madrileñas, ya sean leyendas o como en este caso reales, que de todo hay.
lunes, 23 de mayo de 2016
Leyendas de Madrid
Tengo unas seguidoras, además de amigas y alguna vecina, que me leen cuando acuestan a los niños, ellas son muy amables y dicen que eso las relaja y además lo que más les gusta es cuando escribo algo de miedo o leyendas. Yo, que también soy "mi güena" con ellas las voy a complacer, aunque seguro que todos sabéis estas leyendas.
Para empezar ahí va una muy madrileña, pues se desarrolla en pleno centro de Madrid:
Cuentan que en la calle Sacramento, cerca de la calle del Rollo, una noche desapacible caminaba un guardia de Corps, don Juan de Echenique cuando una voz de mujer proveniente de un balcón llamó su atención. El apuesto caballero no se lo pensó dos veces, subió la escalera y accedió a la lujosa casa donde encontró a la desconocida dama y pasó con ella una gran noche de amor.
Horas después, medio adormilado, el reloj de la iglesia de San Justo le recordó que debía volver al Palacio Real para el relevo. Salió de prisa del edificio y a la altura de la calle Mayor se percató de que había olvidado el espadín en el salón de su amante.
Regresó sobre sus pasos y al llegar a la puerta descubrió que la lustrosa casa lucía entonces un aspecto abandonado, un vecino al verlo titubear, salido a la ventana y le informó de que en esa casa no vivía nadie desde hacía más de cincuenta años.
Ignorando al informador, Juan de Echenique forzó la cerradura y accedió al lugar donde horas antes había yacido junto su amante. Sin embargo se encontró un escenario muy diferente: muebles tapados y cubiertos de telarañas y suciedad.
De pronto, reconoció un cuadro que ilustraba un retrato de la mujer con la que había pasado la noche. La fecha no dejaba lugar a dudas, fue pintado hacía más de cincuenta años. En ese mismo instante, abandonó la casa no sin antes descubrir su espadachín...ya mugriento. Uffff. (Esto le tenía que pasar a más uno)
Otra, a ver si esta noche no duermen mis amigas:
Como ya sabéis, el Palacio Real lo mandó construir el bueno de don Felipe III, dicen que el "buen" señor, mandó cortarle las manos, la lengua y sacarle los ojos al arquitecto con el fin de que no repitiera otro igual. Suponiendo que sea verdad, también dice la leyenda que por las noches en algunas salas, se oyen gritos que da el arquitecto...
Yo por si acaso me cuidaré mucho de no pasar una noche en Palacio...ni siquiera un día.
Otra leyenda que corre por los mentideros de la Villa y Corte, dice, que cuando el rey Juan II llegó a Madrid, fue muy bien recibido por los madrileños (somos así).
Le obsequiaron con un osezno y su domador. Fueron instalados en el Campo del Moro (está junto a Palacio). El adiestrador amaestró al animal violentamente.
Una noche, el oso se escapó de su jaula y al día siguiente desapareció el domador. Contaban los centinelas que algunas noches se oían pisadas y gruñidos y gritos humanos.
Algunos incluso, afirman haber visto entre los árboles, las sombras de un animal y una persona que huía de sus garras.
Esta leyenda cobró fuerza con el paso de los años y dicen que aún hoy...se les ve por el Campo del Moro.
Yo estoy muy legos de Palacio y del Campo del Moro, pero tened mucho cuidadito los que paseáis por las noches por estos sitios por si acaso...lagarto, lagarto...
Los que vivimos en Madrid recordamos perfectamente cuando trajeron desde Egipto el Templo de Debod hace 40 años, fue traído piedra por piedra cuando hicieron la presa de Asuán.
Además de que es un monumento milenario que nos cedieron los egipcios y tiene mucho que contar, no se salva tampoco de tener su propia leyenda madrileña, así dicen que, muchos visitantes al caer la tarde se sienten observados fijamente por un gato y no dudan en pensar, que puede tratarse del arquitecto reencarnado.
Pero, al llegar la noche, las únicas miradas felinas en el Templo de Debod, tienen que ver con otro tipo de encuentros, ya que como sabemos, se encuentras un poco solitario...
Espero haberos complacido, vuestros deseos son ordenes para mí. Ya me estoy preparando para daros otros buenos sustos dentro de unos días.
Para empezar ahí va una muy madrileña, pues se desarrolla en pleno centro de Madrid:
Cuentan que en la calle Sacramento, cerca de la calle del Rollo, una noche desapacible caminaba un guardia de Corps, don Juan de Echenique cuando una voz de mujer proveniente de un balcón llamó su atención. El apuesto caballero no se lo pensó dos veces, subió la escalera y accedió a la lujosa casa donde encontró a la desconocida dama y pasó con ella una gran noche de amor.
Horas después, medio adormilado, el reloj de la iglesia de San Justo le recordó que debía volver al Palacio Real para el relevo. Salió de prisa del edificio y a la altura de la calle Mayor se percató de que había olvidado el espadín en el salón de su amante.
Regresó sobre sus pasos y al llegar a la puerta descubrió que la lustrosa casa lucía entonces un aspecto abandonado, un vecino al verlo titubear, salido a la ventana y le informó de que en esa casa no vivía nadie desde hacía más de cincuenta años.
Ignorando al informador, Juan de Echenique forzó la cerradura y accedió al lugar donde horas antes había yacido junto su amante. Sin embargo se encontró un escenario muy diferente: muebles tapados y cubiertos de telarañas y suciedad.
De pronto, reconoció un cuadro que ilustraba un retrato de la mujer con la que había pasado la noche. La fecha no dejaba lugar a dudas, fue pintado hacía más de cincuenta años. En ese mismo instante, abandonó la casa no sin antes descubrir su espadachín...ya mugriento. Uffff. (Esto le tenía que pasar a más uno)
Otra, a ver si esta noche no duermen mis amigas:
Como ya sabéis, el Palacio Real lo mandó construir el bueno de don Felipe III, dicen que el "buen" señor, mandó cortarle las manos, la lengua y sacarle los ojos al arquitecto con el fin de que no repitiera otro igual. Suponiendo que sea verdad, también dice la leyenda que por las noches en algunas salas, se oyen gritos que da el arquitecto...
Yo por si acaso me cuidaré mucho de no pasar una noche en Palacio...ni siquiera un día.
Otra leyenda que corre por los mentideros de la Villa y Corte, dice, que cuando el rey Juan II llegó a Madrid, fue muy bien recibido por los madrileños (somos así).
Le obsequiaron con un osezno y su domador. Fueron instalados en el Campo del Moro (está junto a Palacio). El adiestrador amaestró al animal violentamente.
Una noche, el oso se escapó de su jaula y al día siguiente desapareció el domador. Contaban los centinelas que algunas noches se oían pisadas y gruñidos y gritos humanos.
Algunos incluso, afirman haber visto entre los árboles, las sombras de un animal y una persona que huía de sus garras.
Esta leyenda cobró fuerza con el paso de los años y dicen que aún hoy...se les ve por el Campo del Moro.
Yo estoy muy legos de Palacio y del Campo del Moro, pero tened mucho cuidadito los que paseáis por las noches por estos sitios por si acaso...lagarto, lagarto...
Los que vivimos en Madrid recordamos perfectamente cuando trajeron desde Egipto el Templo de Debod hace 40 años, fue traído piedra por piedra cuando hicieron la presa de Asuán.
Además de que es un monumento milenario que nos cedieron los egipcios y tiene mucho que contar, no se salva tampoco de tener su propia leyenda madrileña, así dicen que, muchos visitantes al caer la tarde se sienten observados fijamente por un gato y no dudan en pensar, que puede tratarse del arquitecto reencarnado.
Pero, al llegar la noche, las únicas miradas felinas en el Templo de Debod, tienen que ver con otro tipo de encuentros, ya que como sabemos, se encuentras un poco solitario...
Espero haberos complacido, vuestros deseos son ordenes para mí. Ya me estoy preparando para daros otros buenos sustos dentro de unos días.
lunes, 16 de mayo de 2016
San Isidro Labrador, Patrón de Madrid
No puede haber un patrón mejor para Madrid que San Isidro. Este santo es conocido y venerado en el mundo entero. Es el patrón de muchos pueblos españoles y sudamericanos y los madrileños le tenemos mucho cariño.
Como España es un país más bien seco muchas veces se le hacen rogativas fuera de su día, el 15 de mayo, Muchas veces nos escucha y llueve, es por tanto patrón de los campesinos.
Se cree que el santo nació a finales del siglo XI, pero nadie sabe en que barrio nació, seguro que no lo hizo en el de las Rozas ni tampoco en un piso de alto standing del Paseo de la Castellana, pues en aquellos tiempos Madrid era un pueblo agrícola.
Sobre la figura del santo se han vestido muchas narraciones populares. La más conocida de ellas es la que nos presenta a un hombre muy piadoso que muy a menudo tenía que soportar las burlas de sus vecinos porque cada día iba a la iglesia antes de salir a labrar el campo.
A veces Isidro llegaba unos minutos tarde al trabajo y sus compañeros lo denunciaron al patrón por holgazán. Cotillos los ha habido en todos los tiempos.
Juan de Vargas que así se llamaba el propietario de la finca, lo quiso comprobar por él mismo, y un buen día se escondió tras unos matorrales situados entre la iglesia y el campo. Al salir del templo le recriminó su actitud.
Cuando llegaron al campo, su patrón vio con sorpresa que los bueyes estaban arando ellos solos la parte que le correspondía al buen Isidro.
Mi madre cada vez que nos contaba la historia de san Isidro nos decía con todo el amor del mundo, que Vargas, el amo..."Vio como dos Ángeles araban, mientras el santo rezaba".
También se cuenta que cada año nuestro amigo organizaba una gran comida para los más pobres de Madrid. En una ocasión el numero de presentes superó lo previsto y la comida que habían preparado no llegaba ni a la mitad de los convocados. Isidro metió el puchero en la olla y la comida se multiplicó "milagrosamente" hubo para todos y más.
Hay un relato que dice que en un año de sequía y preocupado por su amo, Isidro con un golpe de su azada hizo salir tal chorro de agua que se pudo abastecer, no solo el campo, sino todos los madrileños que estaban poco menos que sedientos. Fijaros que en estas dos narraciones hay una homología en dos textos de la Biblia; la primera es una analogía del milagro de los peces y los panes de Jesús y la segunda de Moisés, que en el Éxodo de Egipto hacia la tierra prometida, golpeó una piedra con su bastón y salió de ella agua para saciar la sed de su pueblo. "Jesús siempre está al "quite".
En este apartado de "prodigios" no podemos dejar de lado una curación que le valió la beatificación.
Eran los tiempos del rey Felipe III, habiendo caído gravísimamente enfermo cuando estaba cerca de Toledo, le fue llevado el cuerpo de San Isidro hasta su estancia real, el monarca sanó milagrosamente.
La beatificación tuvo lugar el 14 de abril de 1619, y tres años más tarde, el 12 de marzo de 1622, el papa Gregorio XV lo canonizaría.
Como veis hemos estado de fiestas patronales. Ha habido procesión por varias calles de Madrid, incluso ha atravesado la Plaza Mayor, iban muchas autoridades eclesiásticas y civiles, un gran número de chulapos y chulapas, todos muy guapos, no faltaron "Los amigos de la capa", yo también estaba,
Ha habido corridas de toros, verbena, fiesta en la Pradera, ¡Ah!, y no han faltado las rosquillas del santo. Las tontas, las listas y las de santa Clara, he comido y sigo comiendo hoy lunes de las tres, seguro que he engordado tres kilos...¡¡Pero están tan ricas!!
Ahora os voy a enseñar a los que no lo sepan, lo que quieren decir las letras, M A D R I D.
La "M" de maravilla
La "A" de Andoba, porque es algo listilla.
La "D" "pa" que se enteren, que el alma "to" lo da.
La "R" de risueño.
La "I" por inmortal.
Y hay otra "D" que avisa, que sobra dignidad.
Ahí tenéis a San Isidro, detrás los campos y a sus pies el escudo de Madrid con el oso y el madroño.
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