sábado, 10 de julio de 2010

futbol

Hoy he visto una escenas en tv. que me han dado vergüenza ajena.
Una cosa es que te pongas contento cuando gana tu equipo y otra muy distinta es que seas un bruto, agresivo y hagas cosas vandálicas. Eso es lo que estaban haciendo no uno ni dos si no grandes grupos de personas en Madrid que es donde yo lo he visto, pero supongo que en todas partes "cuecen habas", se ha visto como la policía tenía detenidos.
Si eso lo han hechos después de ganar el partido, que no harán si pierde...miedo me da.
Aunque como he dicho no soy futbolera, quiero que gane España, lo ha confirmado (el Pulpo "Paul), también espero que sea un partido normal, o sea que termine en su tiempo si no los nervios se van a disparar.
No me gustaría que ganaran de penalty, ni unos, ni otros.

Como leo todo lo que pillo, han caído en mis manos varias curiosidades, seguro que los aficionados ya las saben, yo no las sabía.
Tras las prórrogas ha habido tandas de verdadero infarto, como la final de la Copa de Namibia, en el año 2005. !Necesitaron 48 penaltis para decidir el ganador¡
Sería estupendo que marcaran muchos goles. En el Mundial de fútbol que se han marcado más goles fue en 2001 en la fase de clasificación para el Mundial de Corea entre las selecciones de Samoa y Australia. Resultado... Arrasaron los australianos por 31-0, uno de los jugadores metió 13 goles.

No creo que se de el caso en este partido entre España y Holanda, por cierto que hoy en el telediario han puesto una vista de como estaban en Holanda y han tenido la deportividad de intercalar banderas Holandesas con las Españolas...suerte y que gane el mejor

miércoles, 7 de julio de 2010

la Reina

No soy nada futbolera, pero claro hoy y algunos días que ha jugado la selección española me he interesado sobre todo por saber como terminaba. No me ha hecho falta estar delante del televisor para saber como iban las cosas pues a través de ventanas y terrazas se oían, voces, aaayyy, uuuyyyy, bocinazos y no digamos cuando han marcado el gol, eso ha sido demasiado.

Después de esta alegría, yo me quiero referir a su Majestad la Reina. ¿No había nadie de la casa Real ni del Gobierno para animar a los jugadores?

Hace unos días la jefa del Gobierno de Alemania, doña Ángela Merkel, estuvo en el palco acompañando a su expedición. Yo he visto y leído en prensa y tv. las críticas a nuestras autoridades, ya que no se les ha visto animar a nuestros chicos.

¿Donde está el Príncipe y su Princesa? ¿Donde la infanta Cristina y su Urdangarín? ¿Donde la infanta Elena? Esta si hubiese sido una corrida de toros hubiese ido la primera. Al Rey le disculpo pues está convaleciente de una operación. ¿Donde estaba el Presidente del Gobierno? !Ah¡ Este seguro que estaba en su clase de Inglés...

Pero ahí estaba la Reina, una señora mayor, que se ha hecho un montón de kilómetros de vuelo y además estaba sonriendo y ha saltado cuando han metido gol y, ha tenido el buen gusto de vestirse de Rojo... VIVA LA REINA.

martes, 6 de julio de 2010

c. Toro

Hoy he estado en el viejo Madrid. !Mira que es hermoso¡ Casi sin pensarlo me he encontrado en la calle Bailen. Como iba sola no he entrado en "El anciano". donde ponen ese vinito dulce acompañado de ricas galletitas, otra vez será. He seguido hacia la calle Segovia y de pronto me he encontrado en la calle del Toro, junto a la plaza del Alamillo.
La calle del Toro en Madrid no fue nombrada así por los encierros que en siglos pasados se celebraban en el barrio, si no que cuentan que uno de sus vecinos de la calle colgaba de su ventana unas astas de toro con el fin de atemorizar a los transeúntes, imitando el bramido del animal.
Cuenta otra de las leyendas que gobernaba Madrid el moro Aliatar, enamorado de la bella mora Zaida, y para conquistarla organizó unos juegos y festejos en la plaza del Alamillo.
Comenzó la fiesta de alancear un toro, resultó el astado barvísimo, y cada moro que intentaba clavar su lanza al animal, terminaba volteado y por los suelos.
Apareció un caballero cristiano que quiso probar suerte y Aliatar se lo permitió pensando que correría la misma suerte que los demás. Pero el caballero alanceó al toro con gran precisión y acabó con la vida del animal.
El caballero se desprende del casco y enseña su rostro: era El Cid Campeador.
Tras su victoria, el caballero abandonó la ciudad, pero ya había inflamado el pecho de la bella Zaida que, enamorada del cristiano, mandó disecar la cabeza del toro en recuerdo y colocarla en la fachada de su casa (en la actual calle del Toro). Cuentan que cada vez que Zaida suspiraba de amor, el toro mugía...
Para mí, que al moro no le cabían en el turbante...aunque solo fueran de pensamiento.

lunes, 5 de julio de 2010

topo

Lo primero gracias a todos los que me habéis felicitado. Según algunos, se os han saltado las lágrimas, pues bien, hoy todavía me encuentro sensible, así que preparar el pañuelo.

Por aquellas fechas, las mismas del abanico, en España teníamos cartillas de racionamiento, no culpo a nadie por ello, hubo una guerra y esas fueron las circunstancias. La culpa...los dos bandos.
Lo que más notábamos en falta era el pan, (hoy no lo comemos porque engorda). A través de una amiguita mía, mi madre se enteró que un panadero clandestino, (topo), hacía pan en su casa y solo lo vendía a gente conocida, si no ibas recomendado no solo no te habría la puerta y mucho menos te vendía pan.
Aprovechando que mi amiga fue a comprar, mi madre me mandó a mí con ella y compré pan en forma de unas deliciosas barritas blancas.
A partir de ese día fuimos muy a menudo, o sea casi todos los días. El primer día que comió mi padre el riquisimo pan, le preguntó a mi madre donde lo había comprado y ella se lo explicó y a la vez le dijo que si supiera el panadero que él era Guardia no nos lo vendería...pero el señor Teodoro, el panadero topo...se enteró de que mi padre era Guardia, como decían por el barrio. En aquellos tiempos ser Guardia, aunque fuese de Tráfico, era muy importante, (lo que no sabía la gente, era que pasábamos las mismas necesidades que los demás).
Una tarde me mandó mi madre a comprar pan, cuando llamé a la puerta, me abrió su esposa y me dijo que no había pan, que ya nunca lo habría. Yo era muy pequeña, pero enseguida me dí cuenta del motivo por el que no me vendían el pan que con tanto deseo estaban esperando mis hermanos. Cuando llegué a casa sin nada, mi madre se dio cuenta enseguida de por que yo no llevaba pan. Me cogió de la mano y fuimos hacia la casa del señor Teodoro, nos abrió la puerta su esposa, como la vez anterior, le preguntó a mi madre que quería, ella le dijo con un tono bastante alto que quería hablar con su marido, iba a contestar la señora, cuando se oyó la voz del "topo" diciendo:- Pase señora.
Mi madre no le dejó casi decir nada, ella le dijo que nos habían robado las cartillas de racionamiento, (era verdad) y que sus hijos tenían que comer, tengo cinco, dijo mi madre, y esta es la mayor, mi marido es guardia, pero no se preocupe que él no le va a denunciar, de eso me encargo yo.
No solamente nos vendió pan, si no que nos dijo, que si alguna vez nos encontrábamos en apuros económicos que no dejáramos de ir a por pan. Aunque mi padre era funcionario, apurados creo que estábamos siempre, pero desde aquel día y hasta que de nuevo nos renovaron las cartillas, no nos faltó pan, blanquito y riquísimo.

Por ley de vida, el señor Teodoro no estará entre nosotros pues él era cincuentón cuando yo tenía diez años. Por cierto que tenía un hijo treintañero, que siempre que me veía, me decía: -Me voy a casar contigo, y yo me lo creía...
Pero allá donde esté, que sepa que aquí hay alguien que le recuerda con cariño y respeto y jamás le he olvidado. El episodio mas extenso lo cuento en mi libro El Soldado Feliciano, esta es la prueba de mi reconocimiento para un "Topo" bueno, como muchos lo fueron... ahora la que va a llorar soy yo.

algazul

Algazul, gracias por tu felicitación, mandame tu correo y te responderé con más tranquilidad. Un beso.
Mª Ángeles

domingo, 4 de julio de 2010

cumpleaños

Hoy es mi cumpleaños, ¿Que cuantos?------y cuatro.

Hasta que fuimos mayores mis hermanos y yo, en casa se celebraban siempre los cumpleaños. Mi madre hacía rosquillas y pestiños y eso nos hacía mucha ilusión. Yo recuerdo que cuando salíamos de la escuela llegaba a casa con muchas de las compañeras de clase, mi madre las recibía con una sonrisa y las invitaba a dulces y ellas me regalaban unas preciosas postales, algunas coloreadas y que yo recibía con mucha ilusión, todas estaban dedicadas con bonitos versos que yo leía con emoción. Era una bonita costumbre. Ahora los regalos son más valiosos, pero no tan hermosos.
Hubo un año que yo quería a todo trance un abanico, algunas niñas lo tenían, era de varillas de mala madera y papel en el cual estaba dibujada la rueda de la fortuna...no lo conseguí, costaba una peseta y mi padre (Policía Municipal), ganaba 300 al mes, ahora comprendo que quizá el abanico en cuestión, era caro.
A lo largo de los años y sabiendo como me gustan los abanicos, !me han ragalado tantos¡.
La primera fue mi madre, un día de mi cumpleaños, ya era yo mayor, me regaló el abanico más bonito que jamás había visto. Como a toda la familia allegada le había contado la historia del abanico, creo que no se ha quedado ninguno sin regalarme uno. Mis dos hijos, uno blanco y otro negro, mi nuera también me ha regalado dos, uno de ellos de tela pintado a mano, una maravilla, también me ha regalado otro mi muy querida amiga Piluca. Creo que me voy a llamar "la niña de los abanicos" pues ahora no sé ni los que tengo.
Hoy, me han felicitado mis hijos, mis nietos, alguno de mis hermanos, algunos de mis sobrinos y alguna de mis cuñadas, por supuesto que no me ha faltado la felicitación de mi amiga Piluca.

Con eso de las vacaciones, hoy en casa estábamos mi hijo pequeño y yo solos para celebrarlo, él quería que fuésemos a un restaurante a comer, yo no le quería quitar la ilusión pero cuando he vuelto de misa hacía mucho calor y le he dicho: -¿Que quieres? Comer con traje y corbata fuera, o comer en casita en camiseta y pantalón corto un gazpachito, chuletitas de cordero con patatitas fritas y de postre, trozos de sandía con cuadraditos de queso? Todo ello acompañado de bebida de Cola para él y cervecita para mí.
Ha sido sensato, ha elegido...comer en casa. yo se lo he agradecido, así he evitado tener que volver a ponerme la faja, !Ah! también me ha traído una rica tarta de manzana. Y me ha regalado lo que más me gusta, libros, digo libros porque han sido tres y un perfume, pero no descarto que todavia pueda recibir...un abanico

jueves, 1 de julio de 2010

gafas nuevas

Otra vez a vuelta con las gafas. Hace unos meses ya tuve problemas con una óptica, como me enfadé conmigo misma, de momento seguí con las gafas viejas.
Soy un desastre, tengo que reconocerlo, claro que se me rompen de tanto usarlas y, es que si no las uso, pues no veo. Pero ya no tenía más remedio que comprar una nuevas, aunque no lo creáis y por no molestar tanto a mi hijo para que me apretase el tornillo, (de las gafas, se entiende), pues he llegado a coser con hilo y aguja los anteojos. Quizá alguno se eche las manos a la cabeza y diga como me las apaño...es que la aguja para mí, no tiene secretos.
El jueves pasado, me levante con ganas de ir a una óptica, y fui. Le digo a la persona que me atiende que quiero una gafas de repuesto, (ya en esa óptica me habían hecho las que llevaba), pues bien, las mira y se dispone a darme un presupuesto, hace los trámites oportunos y me dice:
-Los cristales valen 98 euros, ahora vamos a ver la montura.
-La montura la traigo yo, le digo.-Se la doy, la mira, coge otra vez la gafa, se mete a la trastienda y cuando sale me dice:- Me he equivocado, los cristales llevan mucha graduación y cuestan. !Hay madre! (pienso yo), y me suelta.- Como le decía cuestan 165 euros...
Yo le pregunto por que no me lo había dicho antes y que la subida me parecía mucha. Vuelve a echar cuentas y dice que por fin se quedan en 135. Cojo la gafa, la montura, las de lejos, las de sol que las había dejado encima del mostrador y le digo:-Mire yo no tengo tanto dinero, cuando lo tenga volveré.
A no mucho más de un minuto y en la misma acera, hay otra óptica. Entro, le cuento el royo de que quiero una gafas de repuesto, mira los cristales, la señorita muy maja se sonríe cuando ve las gafas cosidas con hilo de color azul turquesa (el primero que pillé), para que no haya demora le digo:-Señorita, yo traigo la montura, me la ha regalado mi vecina Ana que tiene un hijo trabajando en el taller que las hacen.
Coge las gafas la montura, las examina, mira las tarifas y me dice:-Estos cristales cuestan 95 euros.
-¿Y cuando me las tienen?
-Dentro de dos o tres días la llamaremos para que venga a recogerlas.
!Yiiupi¡
Efectivamente, a los dos días a media mañana...tenía yo mis lentes nuevos, y además veo de maravilla.

Fijaros si será obsesión, que creo que leo más deprisa...