Ayer viernes estuvimos Piluca y yo celebrando que hacía muchos días que no nos veíamos, fuimos a la Básilica de Madinaceli y después a comer juntitas y agarraditas. En el restaurante estuvimos de sobremesa has las cuatro de la tarde, ¡Era tanto lo que teníamos que contarnos!
Decidimos ir a tomar el te a una cafetería de la Estación de Atocha, para después marchar cada una a su casa.
Piluca es muy miedosa y yo de vez en cuando quiero quitárselo y la asusto más. Lo que respeto mucho de ella y ahí si que la ayudo es, que después del 23.M no hay quien le haga coger un tren. Como las dos vivimos en urbanizaciones a las afueras de Madrid, nos viene muy bien los trenes de cercanías, yo sigo viajando en ellos, pero mi amiga no, no puede, es algo superior. El caso es que ayer le propuse tomar el te en la Estación y aunque a regañadientes, aceptó. Íbamos por un enorme pasillo, que lógicamente estaba lleno de publico, cuando vemos venir hacia donde estábamos nosotras un hombre corriendo y un policía pistola en mano corriendo tras de él y diciendo, ¡¡Alto!! Ni alto ni bajo, el hombre corría como un gamo. La gente se apartaba y nosotras hicimos lo mismo, nos arrimamos a una pared, las dos teníamos mucho miedo. El que iba delante del policía, que además de ladrón ( nos enteramos después), era tonto, o no conocía bien donde estaba, en su loca carrera, vio una puerta abierta y se metió. Gran herror, esa puerta era la comisaría de dicha estación y los policías le recibieron con mucha alegría mientras llegaba su compañero, que dicho sea de paso, le iba pisando los talones.
Todo el público que vio y sabía donde se había metido, nosotras también, no pudimos dejar de reírnos. Según contaron algunos que habían visto lo ocurrido, era un ladrón de carteras. No se si en otras partes del mundo ocurren estas cosas, aquí en Madrid, si, pero no siempre son madrileños, ahora parece que estamos en una torre de Babel aquí se hablan ya todos los idiomas. No tuve más remedio que sacar a Piluca de allí y acompañarla a una parada de Bus.
Y ahora, como dice mi amigo Víctor: Un poquito de humor para el fin de semana. También los dos pedimos perdón si ofendemos a alguien.
El propietario de un circo colocó un aviso solicitando un domador de leones. Aparecieron dos; un hombre de buena apariencia, de unos 60 años de edad, y una espectacular rubia de 25 años.
El dueño del circo les dice: Vamos directo al grano. El león es muy fuerte y mato a los dos últimos entrenadores. O ustedes son realmente buenos o no van a durar ni un minuto ! Aquí tienen el equipo: el banco, el látigo y una pistola. ¿ Quién quiere ser el primero? La rubia dice: ¡Yo! Haciendo caso omiso del equipo rápidamente entra en la jaula. El león ruge y corre como loco hacia la rubia. Cuando llega a un metro de distancia, la rubia se saca el vestido quedando completamente desnuda, mostrando toda su piel.
¡El león se detiene en seco! Se acerca lentamente, se acuesta y le lame los pies. Poco a poco, va hacia arriba lamiendo todo el cuerpo de la mujer. El dueño del circo, muy impactado dice:
¡Nunca en mi vida he visto nada como esto! Se vuelve hacia el otro candidato y le pregunta:
¿Usted puede hacer lo mismo?
¡Por supuesto y mejor aún!! Pero, primero saque al león...
Otro cortito.
Un hombre y una mujer están en la cama cuando suena el teléfono. Ella contesta:
-¿Sí?...Está bien...No te preocupes...De acuerdo. Adios.
-¿Quien era?
-Mi marido, dice que llegará tarde porque está cenanado contigo...
sábado, 14 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
El Perro Paco
El conocido como el Perro Paco, vivió por los años 70 del siglo XIX, en un Madrid chiquito y entrañable.
De su popularidad dan testimonio las publicaciones de la ,época, donde se habla de tan famoso perro y de sus hazañas, muchas de ellas casi humanas, al decir de los madrileños de esos años.
Era callejero, vagabundo, sin dueño conocido. Su fama comienza a tomar cuerpo, cuando varios clientes del Café de Levante toman la costumbre de sentar a su mesa al "Perro Paco".
Según cuentan, el perro se comía un suculento plato de carne, y esperaba tranquilamente a que el resto de comensales finalizaran el menú, para después acompañarlos, algunos decían que acompañaba al pagador de la cuenta hasta su casa y que siempre rehusó entrar y dormir bajo techo si no era elegido por él.
El perro se convirtió en leyenda, cuenta el famoso actor Enrique Chicote: "Cuando el Perro Paco asistía aun estreno, si los chistes no tenían gracia, lanzaba un lastimero aullido entre las carcajadas del público, que premiaba al simpático chucho con una ovación".
Gran aficionado a los toros, solía asistir a cuantas corridas se le invitaba, ocupaba su localidad y solo cuando finalizaba la faena y el toro era sacado del ruedo, el Perro Paco salía a la arena del coso a realizar unas carreritas y hacer algunas cabriolas, el público agradecido aplaudía a tan peculiar can.
Tanta era su afición a los toros de nuestro perro, que esta le llevó a la muerte. Una tarde un novillero, no muy diestro, intentaba entrar a matar al toro. Después de varios intentos fallidos, el Perro Paco se lanzó al ruedo y ladró furioso al torero, que enfurecido le dio un estoconazo. El furor del público fue tal, que dificilmente, salió con vida del coso el novillero. El público cogió al Perro Paco para que le curasen, pero a los pocos días moría. Tanta fue la pena, que se hizo una recaudación para levantarle una estatua en el Parque del Retiro, donde fue enterrado.
Fue un caso de amor de una población, como la del Madrid de entonces, a un perro feo, sin raza definida, pero simpático y cariñoso e inteligente como el que más.
Estas historias hacen y definen a una ciudad única y entrañable como es M A D R I D
De su popularidad dan testimonio las publicaciones de la ,época, donde se habla de tan famoso perro y de sus hazañas, muchas de ellas casi humanas, al decir de los madrileños de esos años.
Era callejero, vagabundo, sin dueño conocido. Su fama comienza a tomar cuerpo, cuando varios clientes del Café de Levante toman la costumbre de sentar a su mesa al "Perro Paco".
Según cuentan, el perro se comía un suculento plato de carne, y esperaba tranquilamente a que el resto de comensales finalizaran el menú, para después acompañarlos, algunos decían que acompañaba al pagador de la cuenta hasta su casa y que siempre rehusó entrar y dormir bajo techo si no era elegido por él.
El perro se convirtió en leyenda, cuenta el famoso actor Enrique Chicote: "Cuando el Perro Paco asistía aun estreno, si los chistes no tenían gracia, lanzaba un lastimero aullido entre las carcajadas del público, que premiaba al simpático chucho con una ovación".
Gran aficionado a los toros, solía asistir a cuantas corridas se le invitaba, ocupaba su localidad y solo cuando finalizaba la faena y el toro era sacado del ruedo, el Perro Paco salía a la arena del coso a realizar unas carreritas y hacer algunas cabriolas, el público agradecido aplaudía a tan peculiar can.
Tanta era su afición a los toros de nuestro perro, que esta le llevó a la muerte. Una tarde un novillero, no muy diestro, intentaba entrar a matar al toro. Después de varios intentos fallidos, el Perro Paco se lanzó al ruedo y ladró furioso al torero, que enfurecido le dio un estoconazo. El furor del público fue tal, que dificilmente, salió con vida del coso el novillero. El público cogió al Perro Paco para que le curasen, pero a los pocos días moría. Tanta fue la pena, que se hizo una recaudación para levantarle una estatua en el Parque del Retiro, donde fue enterrado.
Fue un caso de amor de una población, como la del Madrid de entonces, a un perro feo, sin raza definida, pero simpático y cariñoso e inteligente como el que más.
Estas historias hacen y definen a una ciudad única y entrañable como es M A D R I D
miércoles, 11 de abril de 2012
La mariposa
Esta historia ocurrió en Asturias pero podía haber ocurrido en cualquier parte del mundo. En los tiempos en que se desarrolla los humanos no eran como ahora, pues los hijos y las hijas hacen lo que les da la gana. Aunque no esté muy bien visto en algunos casos, casi es mejor que antaño donde ocurrían estas cosas.
En una aldea asturiana, vivió, hace mucho tiempo, un rico labrador, viudo desde hacía muchos años, tenía dos hijas, pero para quien solo contaba una; Inés, que nunca se atrevió a contradecir a su padre y se casó con el novio que este le había designado.
Clara eligió con el corazón y se casó con el hombre de quien se había enamorado. Provocó tanta ira en su padre que la desheredó y le prohibió acercarse a la casa donde había nacido. Clara y su esposo vivían pasando necesidades y aunque Inés deseaba ayudar a su hermana, el temor a su padre le impedía hacerlo.
Cuando el labrador murió, Inés intentó favorecer a Clara pero esta vez fue su marido quien se lo impedía. se desesperaba viendo la pobreza de su hermana. El día que se celebraba el funeral por el alma de su difunto padre, rogó Inés para que Dios le permitiera encontrar la manera de favorecer a Clara y en esto estaba cuando de pronto sintió un gran peso sobre su cabeza. Levantó la mano y una mariposa se elevó en el aire. No pudo creer que el pequeño insecto provocara aquella sensación hasta que el fenómeno se repitió varias veces.
Al finalizar la misa se lo contó a su marido pero no le hizo caso. Sin embargo a los pocos pasos fue él quien sintió un enorme peso en su cabeza fue a tocarse y vio una mariposa ante sus ojos. La mariposa estaba presionando su cabeza e iba de uno a otro de los esposos hasta que Inés pensó que era una señal para ayudar a su hermana, su marido accedió a repartir la cuantiosa fortuna heredada de su suegro con sus cuñados.
Así se hizo y ya restablecidos los lazos entre las dos familias, vieron una mariposa revolotear alegremente ante ellos y luego volar muy alto, muy alto.
Hasta el Cielo
En una aldea asturiana, vivió, hace mucho tiempo, un rico labrador, viudo desde hacía muchos años, tenía dos hijas, pero para quien solo contaba una; Inés, que nunca se atrevió a contradecir a su padre y se casó con el novio que este le había designado.
Clara eligió con el corazón y se casó con el hombre de quien se había enamorado. Provocó tanta ira en su padre que la desheredó y le prohibió acercarse a la casa donde había nacido. Clara y su esposo vivían pasando necesidades y aunque Inés deseaba ayudar a su hermana, el temor a su padre le impedía hacerlo.
Cuando el labrador murió, Inés intentó favorecer a Clara pero esta vez fue su marido quien se lo impedía. se desesperaba viendo la pobreza de su hermana. El día que se celebraba el funeral por el alma de su difunto padre, rogó Inés para que Dios le permitiera encontrar la manera de favorecer a Clara y en esto estaba cuando de pronto sintió un gran peso sobre su cabeza. Levantó la mano y una mariposa se elevó en el aire. No pudo creer que el pequeño insecto provocara aquella sensación hasta que el fenómeno se repitió varias veces.
Al finalizar la misa se lo contó a su marido pero no le hizo caso. Sin embargo a los pocos pasos fue él quien sintió un enorme peso en su cabeza fue a tocarse y vio una mariposa ante sus ojos. La mariposa estaba presionando su cabeza e iba de uno a otro de los esposos hasta que Inés pensó que era una señal para ayudar a su hermana, su marido accedió a repartir la cuantiosa fortuna heredada de su suegro con sus cuñados.
Así se hizo y ya restablecidos los lazos entre las dos familias, vieron una mariposa revolotear alegremente ante ellos y luego volar muy alto, muy alto.
Hasta el Cielo
lunes, 9 de abril de 2012
La ciatica
Una buena ciática es la he pillado, no he hecho nada por cogerla pero a veces ocurren estas cosas. Después de estar hasta el moño, bueno melena, que moño no tengo, de hacer torrijas, tienes visitas etc.etc. hoy cuan do iba yo tan tranquila por el pasillo con el plumero al hombro, noto un pequeño tirón en la parte baja de la espalda a la altura de la cintura como si me apretase el cinturón, no le hago caso, pero al rato apenas si podía estar de pie, voy y me siento en mi mecedora y veo que noto alivio pero cada vez me duele más. Cuando ha llamado mi hijo por teléfono después de salir del trabajo se lo cuento y me dice:-Preparate, voy rápido y te llevo a urgencias. Me resisto pero me coge de una oreja, me mete en el coche y ya vamos camino del Ambulatorio. Cuando llegamos nos dice una enfermera que tenemos suerte que aún está pasando consulta nuestro médico de cabecera.
Pasamos y veo un joven doctor que yo no conozco, se presenta y nos dice que es nuevo y que va a estar con nosotros una larga temporada y que por lo tanto quiere hacerme unas preguntas para conocerme mejor.
Empieza por la edad, se la digo y me dice que no la aparento que si es la verdad, mal empezamos, yo le digo que si está mirando en el ordenador mi ficha debe de saberlo, asiente,...siguen las preguntas, que si tengo azúcar, que si tengo artrosis, que si me duele aquí, que si allá. Le digo que lo me duele es una ciática...sigue preguntando: - ¿Cuando es la última vez que le ha visto el ginecólogo? Yo le contesto:
-La última vez, fue cuando nació el nene. Contesta mi hijo:
-El nene soy yo.
El doctor me mira, mira a mi hijo y le iba a preguntar los años, pero este se adelanta y le dice:
-Tengo 36...
El "Doctor-Cito", pone una cara rara y dice que me va a hacer un volante...yo pienso, > haz lo que quieras que yo haré lo que me de la gana<.
Después de preguntar todo lo que quiso y apuntar otro tanto, me dice que por lo menos me haga una mamografía, que está una unidad móvil en la puerta y no tengo que esperar, que me tome un calmante para el dolor y que si persiste muchos días que vuelva.
Mi niño me ha llevado de la otra oreja a la unidad móvil.
Una enfermera muy agradable empieza otra vez con las preguntas, la primera que cuantos hijos tengo, dos, le digo. La segunda que cuanto tiempo han mamado, dos años cada uno, le digo, ella sonríe y vuelve a preguntarme que cuando fue la última mamografía que me hicieron, yo le contesto:
-Esta es la primera y creo que va a ser la ultima.
Cruza una mirada con mi hijo y una compañera y veo que sonríen los tres, mi hijo menos.
Bueno, al final he sido buena y me he dejado hacer, la enfermera cuando ha terminado ha dicho:
-Si todas las mujeres dieran de mamar a sus hijos como tu, no habría tanto cáncer de mama.
El caso es que el médico se ha reído, la enfermera, su compañera también y aunque un poco menos, mi hijo. Me he tomado un calmante y ahora estoy de maravilla, tanto es así, que me voy a preparar un te y me voy a tomar la última torrija que queda.
Pasamos y veo un joven doctor que yo no conozco, se presenta y nos dice que es nuevo y que va a estar con nosotros una larga temporada y que por lo tanto quiere hacerme unas preguntas para conocerme mejor.
Empieza por la edad, se la digo y me dice que no la aparento que si es la verdad, mal empezamos, yo le digo que si está mirando en el ordenador mi ficha debe de saberlo, asiente,...siguen las preguntas, que si tengo azúcar, que si tengo artrosis, que si me duele aquí, que si allá. Le digo que lo me duele es una ciática...sigue preguntando: - ¿Cuando es la última vez que le ha visto el ginecólogo? Yo le contesto:
-La última vez, fue cuando nació el nene. Contesta mi hijo:
-El nene soy yo.
El doctor me mira, mira a mi hijo y le iba a preguntar los años, pero este se adelanta y le dice:
-Tengo 36...
El "Doctor-Cito", pone una cara rara y dice que me va a hacer un volante...yo pienso, > haz lo que quieras que yo haré lo que me de la gana<.
Después de preguntar todo lo que quiso y apuntar otro tanto, me dice que por lo menos me haga una mamografía, que está una unidad móvil en la puerta y no tengo que esperar, que me tome un calmante para el dolor y que si persiste muchos días que vuelva.
Mi niño me ha llevado de la otra oreja a la unidad móvil.
Una enfermera muy agradable empieza otra vez con las preguntas, la primera que cuantos hijos tengo, dos, le digo. La segunda que cuanto tiempo han mamado, dos años cada uno, le digo, ella sonríe y vuelve a preguntarme que cuando fue la última mamografía que me hicieron, yo le contesto:
-Esta es la primera y creo que va a ser la ultima.
Cruza una mirada con mi hijo y una compañera y veo que sonríen los tres, mi hijo menos.
Bueno, al final he sido buena y me he dejado hacer, la enfermera cuando ha terminado ha dicho:
-Si todas las mujeres dieran de mamar a sus hijos como tu, no habría tanto cáncer de mama.
El caso es que el médico se ha reído, la enfermera, su compañera también y aunque un poco menos, mi hijo. Me he tomado un calmante y ahora estoy de maravilla, tanto es así, que me voy a preparar un te y me voy a tomar la última torrija que queda.
sábado, 7 de abril de 2012
Las torrijas
Me he pasado la Semana Santa haciendo torrijas. Hace dos fines de semana que las vengo haciendo pues a mi hijo le gustan mucho, pero se me ha presentado una huésped, que no una invitada, a la que también le gustan mucho y creo que ha venido solamente por las torrijas, jajaja. La conocí cuando tenía diez años, hoy es una mujer y no me la puedo quitar de encima...es broma.
Contaré como conocía a Cristina y a su hermano:
Yo trabajaba en el Ayuntamiento de Coslada, en Servicio Sociales. Un día me llama la concejala y junto a la jefa de personal me dice que tiene un pequeño problema, hay dos niños huertanos de madre y no hay ninguna auxiliar que quiera trabajar por la tarde, solo serán unos días, te lo prometo.
Por el camino me explicaron que les tenía que ayudar a hacer los deberes darles la cena y quedarme con ellos hasta las 8,30 PM que llegaba su padre. Yo me dije, esto es pan comido. Cuando llegamos a la casa había, una educadora, un psicólogo, una auxiliar de puericultura y...llegamos nosotras, la concejala, la jefa y yo. La casa estaba llena de gente. El niño era muy pequeño, la niña diez años, pero al ver a tanta gente en su casa y que no conocía a nadie más que a la educadora que iba un día a la semana..empezó a llorar y a clamar: -¡Yo quiero ir con mi mamá!
¿Os imaginais el trago?
La concejala empezó diciéndole a la niña que de momento yo iba a estar con ellos, que la señorita que había estado antes, había encontrado otro trabajo pero que no se preocupara que yo los iba a cuidar bien durante unos días. La niña cada vez lloraba más fuerte y el niño al ver a su hermana empezó a berrear al unísono. La jefa me miro con los ojos llenos de lágrimas y la concejala, para que aquel dramón terminara, dijo: -Vámonos, que Mª Ángeles sabe lo que tiene que hacer. Allí nos quedamos los tres solos, yo no sabía que hacer, en mi vida había cuidado a más niños que mis hijos, pero estos además no tenían a su madre...
La auxiliares que habían estado antes con los niños, eran jóvenes, delgaditas y guapas...yo en aquellos días tenía 50 años. Claro que, yo tenía una ventaja, era ama de casa y aunque ellas porque acababan de terminar la carrera, sabían mucho de técnica, yo las ganaba en la práctica. Cuando ya estuvimos solos y aun con los ojos llorosos, me pregunta la niña:-¿Saber hacer calamares? Yo me ufané y contesté :-Sí, soy una buena cocinera.
Fuimos a comprar calamares, se los cociné a la romana, al día siguiente les hice arroz a la cubana con su tomate frito y su huevo, al tercer día les dije que de postre les haría torrijas...aquí me perdí. ¡Cuanto les gustaron! Y ¡¡¡¡Cuantas torrijas les he hecho!!!!
Contaría muchas más cosas de mi paso por los Servicios Sociales mientras estuve con estos niños, fui para hacer una suplencia y estuve seis años. Y no creáis que me los quité de encima, no. Se me presentaban en casa con toda confianza, me preguntaban que es lo que tenía de comida. Otras veces iban a merendar, e incluso Cristina algunas veces me llevaba a sus compañeras de estudios y lo mismo hacía el crío.
Un día de fiestas en Coslada, me presentó a su novio, un chico estupendo...bueno me emociono, pero están bien. Ayer se me presentó diciendo que si había hecho torrijas.¡¡Claro que había torrijas, y más que hice!!
Al cabo de un tiempo en el cual me tomaron cariño, un día me dice Cristina que si la perdono, yo extrañada le pregunto que qué le tengo que perdonar, me contesto:
-Es que el primer día que te conocí, me caíste mal, eras mayor y gorda.
Se me echó en los brazos y después vino el niño y los tres nos reímos mucho, el pequeño muy zalamero decía: - Cristina no le digas eso a "Mángeles". Acto seguido me dijo que le hiciera para la cena, arroz con huevo frito y mucho "Comate"...está visto que nos ganamos a la gente por el estómago
Contaré como conocía a Cristina y a su hermano:
Yo trabajaba en el Ayuntamiento de Coslada, en Servicio Sociales. Un día me llama la concejala y junto a la jefa de personal me dice que tiene un pequeño problema, hay dos niños huertanos de madre y no hay ninguna auxiliar que quiera trabajar por la tarde, solo serán unos días, te lo prometo.
Por el camino me explicaron que les tenía que ayudar a hacer los deberes darles la cena y quedarme con ellos hasta las 8,30 PM que llegaba su padre. Yo me dije, esto es pan comido. Cuando llegamos a la casa había, una educadora, un psicólogo, una auxiliar de puericultura y...llegamos nosotras, la concejala, la jefa y yo. La casa estaba llena de gente. El niño era muy pequeño, la niña diez años, pero al ver a tanta gente en su casa y que no conocía a nadie más que a la educadora que iba un día a la semana..empezó a llorar y a clamar: -¡Yo quiero ir con mi mamá!
¿Os imaginais el trago?
La concejala empezó diciéndole a la niña que de momento yo iba a estar con ellos, que la señorita que había estado antes, había encontrado otro trabajo pero que no se preocupara que yo los iba a cuidar bien durante unos días. La niña cada vez lloraba más fuerte y el niño al ver a su hermana empezó a berrear al unísono. La jefa me miro con los ojos llenos de lágrimas y la concejala, para que aquel dramón terminara, dijo: -Vámonos, que Mª Ángeles sabe lo que tiene que hacer. Allí nos quedamos los tres solos, yo no sabía que hacer, en mi vida había cuidado a más niños que mis hijos, pero estos además no tenían a su madre...
La auxiliares que habían estado antes con los niños, eran jóvenes, delgaditas y guapas...yo en aquellos días tenía 50 años. Claro que, yo tenía una ventaja, era ama de casa y aunque ellas porque acababan de terminar la carrera, sabían mucho de técnica, yo las ganaba en la práctica. Cuando ya estuvimos solos y aun con los ojos llorosos, me pregunta la niña:-¿Saber hacer calamares? Yo me ufané y contesté :-Sí, soy una buena cocinera.
Fuimos a comprar calamares, se los cociné a la romana, al día siguiente les hice arroz a la cubana con su tomate frito y su huevo, al tercer día les dije que de postre les haría torrijas...aquí me perdí. ¡Cuanto les gustaron! Y ¡¡¡¡Cuantas torrijas les he hecho!!!!
Contaría muchas más cosas de mi paso por los Servicios Sociales mientras estuve con estos niños, fui para hacer una suplencia y estuve seis años. Y no creáis que me los quité de encima, no. Se me presentaban en casa con toda confianza, me preguntaban que es lo que tenía de comida. Otras veces iban a merendar, e incluso Cristina algunas veces me llevaba a sus compañeras de estudios y lo mismo hacía el crío.
Un día de fiestas en Coslada, me presentó a su novio, un chico estupendo...bueno me emociono, pero están bien. Ayer se me presentó diciendo que si había hecho torrijas.¡¡Claro que había torrijas, y más que hice!!
Al cabo de un tiempo en el cual me tomaron cariño, un día me dice Cristina que si la perdono, yo extrañada le pregunto que qué le tengo que perdonar, me contesto:
-Es que el primer día que te conocí, me caíste mal, eras mayor y gorda.
Se me echó en los brazos y después vino el niño y los tres nos reímos mucho, el pequeño muy zalamero decía: - Cristina no le digas eso a "Mángeles". Acto seguido me dijo que le hiciera para la cena, arroz con huevo frito y mucho "Comate"...está visto que nos ganamos a la gente por el estómago
miércoles, 4 de abril de 2012
Miercoles Santo
Estamos en plena Semana Santa. Pasa igual que en Navidad, algunos quieren ser más buenos, dar más limosnas etc. pero cuando pasa, ya nadie se acuerda de los pobres, de los ricos ni siquiera de su propio hermano, solo se preocupan de hacer la maleta y correr al aeropuerto, a la estación de tren más próxima o con su propio coche hacer todos los kilómetros que puedan, cuantos más mejor.
Yo estoy muy tranquila, mi niño tiene la semana de vacaciones y me ha propuesto salir a donde yo quiera, claro que le he echado un jarro de agua fría cuando le he propuesto que podríamos aprovechar la semana y le iba a enseñar a planchar, me ha contestado que ni sabe ni quiere aprender. He tratado de que aprenda a poner la lavadora y el lavavajillas pues nada. Como veía que le iba a poner a pasar el aspirador ha salido corriendo diciendo que iba de compras.
No hacía más de una hora que se había ido cuando ha llamado por teléfono diciendo que me preparara, que en media hora venía a buscarme, me invitaba a comer para que no tenga que fregar.
Cuando ha venido, me enseña las compras, me fijo en un pantalón que lo traía roto. Al ver mi cara, me dice que es lo que se lleva...No comprendo estas modas que venden los pantalones vaqueros rotos y con un "zurcido".
Soy una mujer de mi tiempo pero hay cosas que no me entran...
Menos mal que me ha llevado a comer a un sitio bueno, se llama "La vaca argentina" y ponen una carne para chuparse los dedos, acompañado de buen vino y ricos postres, en fin que al final le he perdonado que no ponga la lavadora, que no planche ni pase el aspirador, pero que cuanto antes me lleve otra vez a comer esa rica carne argentina.
Me acaba de mandar Víctor un chiste que os lo mando, aunque me parece muy machista.
BUEN CHISTE PARA LA CUARESMA
Llega el esposo de la misa y se dirige a su esposa con una sonrisa, la abraza, la carga y baila con ella en el aire!!! Ella en extremo llena de felicidad, le pregunta:
-Y qué fue el sermón del cura hoy? ¿Acaso los esposos deberán ser más cariñosos con su esposa?...
Y él le contestó:
- No...dijo que debemos cargar con nuestra cruz con júbilo y alegría!!!
Yo estoy muy tranquila, mi niño tiene la semana de vacaciones y me ha propuesto salir a donde yo quiera, claro que le he echado un jarro de agua fría cuando le he propuesto que podríamos aprovechar la semana y le iba a enseñar a planchar, me ha contestado que ni sabe ni quiere aprender. He tratado de que aprenda a poner la lavadora y el lavavajillas pues nada. Como veía que le iba a poner a pasar el aspirador ha salido corriendo diciendo que iba de compras.
No hacía más de una hora que se había ido cuando ha llamado por teléfono diciendo que me preparara, que en media hora venía a buscarme, me invitaba a comer para que no tenga que fregar.
Cuando ha venido, me enseña las compras, me fijo en un pantalón que lo traía roto. Al ver mi cara, me dice que es lo que se lleva...No comprendo estas modas que venden los pantalones vaqueros rotos y con un "zurcido".
Soy una mujer de mi tiempo pero hay cosas que no me entran...
Menos mal que me ha llevado a comer a un sitio bueno, se llama "La vaca argentina" y ponen una carne para chuparse los dedos, acompañado de buen vino y ricos postres, en fin que al final le he perdonado que no ponga la lavadora, que no planche ni pase el aspirador, pero que cuanto antes me lleve otra vez a comer esa rica carne argentina.
Me acaba de mandar Víctor un chiste que os lo mando, aunque me parece muy machista.
BUEN CHISTE PARA LA CUARESMA
Llega el esposo de la misa y se dirige a su esposa con una sonrisa, la abraza, la carga y baila con ella en el aire!!! Ella en extremo llena de felicidad, le pregunta:
-Y qué fue el sermón del cura hoy? ¿Acaso los esposos deberán ser más cariñosos con su esposa?...
Y él le contestó:
- No...dijo que debemos cargar con nuestra cruz con júbilo y alegría!!!
lunes, 2 de abril de 2012
La campana "Susana"
En el año 1810, Gerona, a pesar de su heroica resistencia había caído en manos de los franceses. La mayor parte de guarnición quedó vigilando a la población civil, se sentía muy insegura. Los gerundenses no permitían que les fuera fácil la vida y hacían todo lo posible por zafase del invasor, acosándoles de mil maneras.
Una noche, ,los ánimos estaban particularmente encendidos en el cuartel de los franceses a causa de una escaramuza de los catalanes que les había causado grandes pérdidas. Unos cuantos urdieron un plan para dar un escarmiento a la población, saliendo esa misma noche con todo sigilo y penetrando en las casas, matar a cuantas personas pudieran sin reparar en su condición. Seguramente, esa acción enseñaría a los gerundenses quien estaba al mando en su ciudad y les quitaría las ganas de seguir combatiendo.
Y tal como lo habían pensado, cogieron sus armas y salieron a la calle con la furia en el alma.
Las calles de la ciudad estaban sumidas en la oscuridad. Nadie les había visto. Nadie más que ellos sabía lo que se proponían hacer. Nadie podría salvar a las personas que se habían propuesto matar.
Estaban ya preparados para entrar en las primeras casas cuando, de pronto, una de las campanas de la catedral empezó a tocar a rebato. Su sonido era más fuerte que nunca y parecía rebotar en todas las paredes de las casas de la ciudad.
Todas las ventanas se llenaron de luces, todo el mundo se preguntaba que pasaba. Los gerundenses salieron a la calle, miraban al campanario y asombrados, gritaban: -¡Es la Susana, es la Susana...! Tal era el nombre de aquella campana.
Cuando el párroco subió al campanario, vio que la campana se balanceaba sola, impelida por una fuerza infinitamente más poderosa que la de cualquier ser humano.
Nadie dudó de que aquel hecho extraordinario había salvado a la ciudad de un terrible peligro, pero solo se supo cuan había sido, cuando uno de los soldados, conmovido por los sucesos de aquella noche contó lo que se había tramado contra la población en el acuartelamiento de los franceses.
Se lo dedico a Susana, fuimos voluntarias de la JMJ 2011 y fue una experiencia maravillosa junto con Rebeca, Viky, Pilar, Bienvenida y Rosario.
Una noche, ,los ánimos estaban particularmente encendidos en el cuartel de los franceses a causa de una escaramuza de los catalanes que les había causado grandes pérdidas. Unos cuantos urdieron un plan para dar un escarmiento a la población, saliendo esa misma noche con todo sigilo y penetrando en las casas, matar a cuantas personas pudieran sin reparar en su condición. Seguramente, esa acción enseñaría a los gerundenses quien estaba al mando en su ciudad y les quitaría las ganas de seguir combatiendo.
Y tal como lo habían pensado, cogieron sus armas y salieron a la calle con la furia en el alma.
Las calles de la ciudad estaban sumidas en la oscuridad. Nadie les había visto. Nadie más que ellos sabía lo que se proponían hacer. Nadie podría salvar a las personas que se habían propuesto matar.
Estaban ya preparados para entrar en las primeras casas cuando, de pronto, una de las campanas de la catedral empezó a tocar a rebato. Su sonido era más fuerte que nunca y parecía rebotar en todas las paredes de las casas de la ciudad.
Todas las ventanas se llenaron de luces, todo el mundo se preguntaba que pasaba. Los gerundenses salieron a la calle, miraban al campanario y asombrados, gritaban: -¡Es la Susana, es la Susana...! Tal era el nombre de aquella campana.
Cuando el párroco subió al campanario, vio que la campana se balanceaba sola, impelida por una fuerza infinitamente más poderosa que la de cualquier ser humano.
Nadie dudó de que aquel hecho extraordinario había salvado a la ciudad de un terrible peligro, pero solo se supo cuan había sido, cuando uno de los soldados, conmovido por los sucesos de aquella noche contó lo que se había tramado contra la población en el acuartelamiento de los franceses.
Se lo dedico a Susana, fuimos voluntarias de la JMJ 2011 y fue una experiencia maravillosa junto con Rebeca, Viky, Pilar, Bienvenida y Rosario.
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