Esta historia, seguro que la sabéis muchos de vosotros, yo también la se desde hace mucho tiempo pero me ha gustado mucho que me la recuerde con fotografías, Pilar, una compañera de mi Parroquia de la Santa Cruz a la que las dos pertenecemos.
Está en una Capilla del siglo XIX, cuando esta estuvo lista, las monjitas sintieron la falta de una escalera para llegar al segundo piso.
Rezaron a San José, por aquello de que era carpintero. Un día llegó un desconocido, dijo que era carpintero y podía construir la escalera. Construyó sin ayuda de nadie una escalera de caracol, que es considerada un prodigio de la carpintería. Nadie sabe como se sustentó. La escalera no tiene soporte central, (parece un tirabuzón).
Después, el carpintero, que no usó ni clavos ni pegamento para construir la escalera, desapareció sin dejar vestigios. Ni esperó el pago.
Una leyenda nació en Santa Fe, que pasó a creer que el carpintero fue el mismísimo San José, enviado por Jesús para atender las súplicas de las hermanas.
Desde entonces la escalera pasó a llamarse "milagrosa" y se transformó en centro de peregrinación.
Hay tres misterios aquí, explica un portavoz de la capilla:
El primero es que no se sabe nada del hombre que la construyó:
El segundo misterio es que arquitectos, ingenieros y científicos, dicen que no entienden como la escalera se equilibra:
Y el tercero, de donde vino la madera. Ya hicieron todo tipo de análisis y no existe nada parecido en toda la región.
Un detalle: la escalera tiene 33 peldaños, la edad de Cristo.
Todo esto ocurre en la ciudad de Santa Fe ( Nuevo México), fundada por Vasco de Quiroga un cura Franciscano como muchos de los que fundaron tantas y tantas Ciudades en el Nuevo Mundo.
Espero que os haya gustado y cuando tengais vacaciones, pues, ale, a darse una vueltecita por Santa Fe. Quizá a muchos les vendría muy bien...en todos los sentidos.
lunes, 31 de enero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
culebrilla
!Ayyyyyyy, que malita estoy y que poquito me quejo¡¡¡¡¡
¿Me habéis echado de menos? Si, seguro que sí.
Ya os conté hace unos días que tenía un dolor en un costado y que yo(que me paso se lista), creía que era un desprendimiento muscular. Eso creí, hasta que el domingo pasado por la tarde me dí cuenta que tenía una cosa rara en la espalda cerca del costado, yo sentía molestias pero no me podía ver como es lógico toda la espalda. Llamo a mi hijo y le digo que mire a ver que tengo. Cuando ve mi linda espalda, empieza a dar aspavientos diciendo.-Mama, vamos rápidamente a urgencias, !Ay Dios mío!
Yo asustada me digo...muerta soy.
Aunque yo no me puedo ver, le digo que me explique que es lo que tengo. Coge el móvil, ese que tenéis todos, que hace de todo, menos comer, y, me fotografía mi espalda, cuando veo lo que se ha reflejado en el móvil, la que dice ahora !Ay Dios mío! Soy yo. Mi espalda tenía mas cráteres que la Luna, estaba llena de ampollitas llenas de líquido, otras ya estaba rotas, aquello era asqueroso y encima va él nene y aumenta la fotografía, yo ya no quería mirar.
Empezamos a vestirnos...bueno yo de cintura para arriba no podía ponerme nada (estaba en pijama), me pongo las botas y me arrebujo en una capa, mi hijo se viste...en ese momento pienso...son casi las ocho de la noche, domingo, vamos al hospital, nos tienen allí hasta las tantas, luego busca una farmacia de guardia etc.etc.etc.
Le hago los cargos, le digo que solo quedan unas horas para el lunes, que me pida hora. Muy a regañadientes me hace caso, me pide hora a través de Internet (muy cómodo) y me hace prometer, casi jurar que voy a ir al médico, sabe que me gusta poco, yo a todo digo que sí.
Al día siguiente, como buena "Chica" voy a ver al doctor, cuando me ve, se sonríe, no se por qué.
Como hacía tres días que había ido por lo del dolor en el costado se queda mirando y me pregunta que si me sigue doliendo. Le digo que si y que creo que se me ha reventado la espalda. Más risas, se ve que le hago gracia. Me manda sentarme, yo le digo que no, que me tiene que ver la espalda, pasamos a la salita contigua, trato de descubrirme, casi no puedo, pero cuando lo intento y ve lo que ve, me dice admirado, -!Tienes una culebrilla¡ ¿Te suena?- Pues claro que me suena, creo que se llama Herpes, ¿No es así? Y me dice. -Eso es... Chica lista.
Bueno, resumiendo, me puso un tratamiento. Lo primero: un antibiótico y lo segundo un preparado que se llama Sulfato de Cobre. El cobre este me lo han tenido que dar cada ocho horas, de ello se han encargado mi vecina Noemí y mi hijo, los dos han sido muy buenos enfermeros. Se lo agradezco a los dos, especialmente a Noemí, pues la pobre ha tenido que bajar tres veces todos los días, la cuarta le tocaba a mi niño.
Ya estoy mejor, pero como me ven con la sonrisa puesta, ni mi hijo ni mi vecina me hacen mucho caso, de todas maneras, uno y otra se han portado muy bien. Ahora cada vez que viene mi hijo me dice: !Hola Culebrilla¡.
Espero que esta próxima semana pueda contaros algo más...la verdad es que me siento cansadita.
¿Me habéis echado de menos? Si, seguro que sí.
Ya os conté hace unos días que tenía un dolor en un costado y que yo(que me paso se lista), creía que era un desprendimiento muscular. Eso creí, hasta que el domingo pasado por la tarde me dí cuenta que tenía una cosa rara en la espalda cerca del costado, yo sentía molestias pero no me podía ver como es lógico toda la espalda. Llamo a mi hijo y le digo que mire a ver que tengo. Cuando ve mi linda espalda, empieza a dar aspavientos diciendo.-Mama, vamos rápidamente a urgencias, !Ay Dios mío!
Yo asustada me digo...muerta soy.
Aunque yo no me puedo ver, le digo que me explique que es lo que tengo. Coge el móvil, ese que tenéis todos, que hace de todo, menos comer, y, me fotografía mi espalda, cuando veo lo que se ha reflejado en el móvil, la que dice ahora !Ay Dios mío! Soy yo. Mi espalda tenía mas cráteres que la Luna, estaba llena de ampollitas llenas de líquido, otras ya estaba rotas, aquello era asqueroso y encima va él nene y aumenta la fotografía, yo ya no quería mirar.
Empezamos a vestirnos...bueno yo de cintura para arriba no podía ponerme nada (estaba en pijama), me pongo las botas y me arrebujo en una capa, mi hijo se viste...en ese momento pienso...son casi las ocho de la noche, domingo, vamos al hospital, nos tienen allí hasta las tantas, luego busca una farmacia de guardia etc.etc.etc.
Le hago los cargos, le digo que solo quedan unas horas para el lunes, que me pida hora. Muy a regañadientes me hace caso, me pide hora a través de Internet (muy cómodo) y me hace prometer, casi jurar que voy a ir al médico, sabe que me gusta poco, yo a todo digo que sí.
Al día siguiente, como buena "Chica" voy a ver al doctor, cuando me ve, se sonríe, no se por qué.
Como hacía tres días que había ido por lo del dolor en el costado se queda mirando y me pregunta que si me sigue doliendo. Le digo que si y que creo que se me ha reventado la espalda. Más risas, se ve que le hago gracia. Me manda sentarme, yo le digo que no, que me tiene que ver la espalda, pasamos a la salita contigua, trato de descubrirme, casi no puedo, pero cuando lo intento y ve lo que ve, me dice admirado, -!Tienes una culebrilla¡ ¿Te suena?- Pues claro que me suena, creo que se llama Herpes, ¿No es así? Y me dice. -Eso es... Chica lista.
Bueno, resumiendo, me puso un tratamiento. Lo primero: un antibiótico y lo segundo un preparado que se llama Sulfato de Cobre. El cobre este me lo han tenido que dar cada ocho horas, de ello se han encargado mi vecina Noemí y mi hijo, los dos han sido muy buenos enfermeros. Se lo agradezco a los dos, especialmente a Noemí, pues la pobre ha tenido que bajar tres veces todos los días, la cuarta le tocaba a mi niño.
Ya estoy mejor, pero como me ven con la sonrisa puesta, ni mi hijo ni mi vecina me hacen mucho caso, de todas maneras, uno y otra se han portado muy bien. Ahora cada vez que viene mi hijo me dice: !Hola Culebrilla¡.
Espero que esta próxima semana pueda contaros algo más...la verdad es que me siento cansadita.
jueves, 20 de enero de 2011
chinos, comerciantes
Creo que había un dicho que decía así: "Te han engañado como a un chino" y yo creía que a los pobres chinos se les engañaba facilmente. Gran error, ahora son los chinos los que nos engañan a nosotros.
Esta mañana no me encontraba muy bien, nada serio, solo que me dolía un poco el costado donde tengo un desprendimiento muscular y como soy una quejica, no paraba de dar vueltas por la casa.
Tantas vueltas he dado, que he llegado al escobero y visto que el recogedor estaba muy usado y el cepillo de la cocina estaba más asqueroso que el recogedor. Como, cuando el diablo no sabe que hacer mata moscas con el rabo, yo también tenía que hacer algo fuera de lo común, no se me ha ocurrido otra cosa que irme a comprar los utensilios que tan ajados tenía.
Para darme un paseíto, me he decidido ir a una tienda de chinos que está un poco retirada de casa, así el paseo era más largo: pues bien, entro en la tienda y les digo que quiero un recogedor y un cepillo, me indican donde puedo encontrarlos. Aquello estaba atestado de de género, en estantes, en el suelo, colgados...
Ya veo lo que yo iba buscando, cojo y miro el precio, no me parece caro: cepillo, 2,40, recogedor 3,50, lo miro, me gusta y me voy a la caja para pagar.
Me dice la china...-0cho con "tleinta"
Le digo a la china...-No puede ser, lleva marcado el precio y serían 5,90.
-No, me dice la china...y empieza a echarme las cuentas:
-"Lecogedol" dos "cualenta" palo de "lecogedol" uno veinte. Cepillo," tles" cincuenta y palo de cepillo, uno veinte, total..."ocho tleinta".
Yo le pregunto que por que no pone los precios bien, ya que tanto el cepillo como el recogedor estaban junto con su palo.
Aparece el chino (su marido) empiezan ha hablar en su idioma, yo mirando, ellos haciendo aspavientos con las manos, como no entiendo ni "papa" les digo:- Mira, he pensado que no me voy a llevar los palos, me pondré de rodillas para barrer. Me mira la china y dice:- Tu muy "glaciosa". Le contesto: -Y tú una "espabilá, ahora que con mi dinero no vas comer, me voy a la droguería de mi barrio y por lo menos me dan las cosas empaquetadas, limpias y con el precio justo.
Lo he hecho. En la droguería me han sacado los dos utensilios completos, empaquetados y limpios y, aunque no lo creais...a mejor precio.
Esta mañana no me encontraba muy bien, nada serio, solo que me dolía un poco el costado donde tengo un desprendimiento muscular y como soy una quejica, no paraba de dar vueltas por la casa.
Tantas vueltas he dado, que he llegado al escobero y visto que el recogedor estaba muy usado y el cepillo de la cocina estaba más asqueroso que el recogedor. Como, cuando el diablo no sabe que hacer mata moscas con el rabo, yo también tenía que hacer algo fuera de lo común, no se me ha ocurrido otra cosa que irme a comprar los utensilios que tan ajados tenía.
Para darme un paseíto, me he decidido ir a una tienda de chinos que está un poco retirada de casa, así el paseo era más largo: pues bien, entro en la tienda y les digo que quiero un recogedor y un cepillo, me indican donde puedo encontrarlos. Aquello estaba atestado de de género, en estantes, en el suelo, colgados...
Ya veo lo que yo iba buscando, cojo y miro el precio, no me parece caro: cepillo, 2,40, recogedor 3,50, lo miro, me gusta y me voy a la caja para pagar.
Me dice la china...-0cho con "tleinta"
Le digo a la china...-No puede ser, lleva marcado el precio y serían 5,90.
-No, me dice la china...y empieza a echarme las cuentas:
-"Lecogedol" dos "cualenta" palo de "lecogedol" uno veinte. Cepillo," tles" cincuenta y palo de cepillo, uno veinte, total..."ocho tleinta".
Yo le pregunto que por que no pone los precios bien, ya que tanto el cepillo como el recogedor estaban junto con su palo.
Aparece el chino (su marido) empiezan ha hablar en su idioma, yo mirando, ellos haciendo aspavientos con las manos, como no entiendo ni "papa" les digo:- Mira, he pensado que no me voy a llevar los palos, me pondré de rodillas para barrer. Me mira la china y dice:- Tu muy "glaciosa". Le contesto: -Y tú una "espabilá, ahora que con mi dinero no vas comer, me voy a la droguería de mi barrio y por lo menos me dan las cosas empaquetadas, limpias y con el precio justo.
Lo he hecho. En la droguería me han sacado los dos utensilios completos, empaquetados y limpios y, aunque no lo creais...a mejor precio.
miércoles, 19 de enero de 2011
Mágico
Mágico, eso es lo que me parece el Castillo de Segovia. No me extraña que Walt Disney lo cogiera como modelo para su película "La Cenicienta".
Hoy me encontraba yo mustia y ojerosa y un poco triste por causa de mi dolencia, dolencia que no tiene importancia pero que como soy una cobarde no paro de quejarme. Y cosa curiosa, no tengo a quien quejarme. Mis hijos están en el trabajo (gracias a Dios), los demás familiares no están para que les digas te duele un costado y mi amiga Piluca...está peor que yo.
Pues bien, hoy como digo, mientras me tomaba una taza de té(Y como la tv. no hay quien la vea de mala que es), he echado mano a mi videoteca y he sacado la película de La Cenicienta.
!Que rato más feliz he pasado¡ !Mira que es linda esa "peli"¡Por eso cada vez que veía el Castillo, pensaba en Segovia. Esta Ciudad la conozco como si fuera Madrid ya que he ido muchas veces.
La primera vez que fui, tendría yo 17 años (hace dos días), iba en una excursión con unas 20 chicas y dos monjas. !Que bien lo pasamos¡ Ese día vimos el Castillo entero, visitamos todas las salas, las almenas e incluso el balcón por donde el Infante don Pedro estaba jugando y se cayó al precipicio. Nos contaron, que cuando la niñera vio caer al Infante y consciente de que se había descuidado, asustada y apenada, se tiró detrás del Infante. No son pocos los que aseguran que el alma de la niñera sigue rondando por las salas de la fortaleza.
Y otra curiosidad más; desde una de las torres de la zona norte, Alfonso X El Sabio, contemplaba el firmamento e intentaba descifrar sus secretos.
Aprendí muchas cosas en la época en que iba con las monjas, pues ya se sabe que yendo con ellas siempre teníamos las puestas abiertas de museos, catedrales, conventos e incluso una vez estuvimos en el seminario de Comillas (Santander), aquí lo pasamos en grande pues llegamos el día de San Ignacio de Loyola (Patrón de los Jesuitas) y, aunque llegamos a los postres, nos "inchamos" de helado", estoy hablando del año 53, si por casualidad me lee algún curita de aquel seminario, alguna monja, que también las hubo entre nosotras, o simplemente cualquier ama de casa como yo...que sepa que los recuerdo con amor.
Hoy me encontraba yo mustia y ojerosa y un poco triste por causa de mi dolencia, dolencia que no tiene importancia pero que como soy una cobarde no paro de quejarme. Y cosa curiosa, no tengo a quien quejarme. Mis hijos están en el trabajo (gracias a Dios), los demás familiares no están para que les digas te duele un costado y mi amiga Piluca...está peor que yo.
Pues bien, hoy como digo, mientras me tomaba una taza de té(Y como la tv. no hay quien la vea de mala que es), he echado mano a mi videoteca y he sacado la película de La Cenicienta.
!Que rato más feliz he pasado¡ !Mira que es linda esa "peli"¡Por eso cada vez que veía el Castillo, pensaba en Segovia. Esta Ciudad la conozco como si fuera Madrid ya que he ido muchas veces.
La primera vez que fui, tendría yo 17 años (hace dos días), iba en una excursión con unas 20 chicas y dos monjas. !Que bien lo pasamos¡ Ese día vimos el Castillo entero, visitamos todas las salas, las almenas e incluso el balcón por donde el Infante don Pedro estaba jugando y se cayó al precipicio. Nos contaron, que cuando la niñera vio caer al Infante y consciente de que se había descuidado, asustada y apenada, se tiró detrás del Infante. No son pocos los que aseguran que el alma de la niñera sigue rondando por las salas de la fortaleza.
Y otra curiosidad más; desde una de las torres de la zona norte, Alfonso X El Sabio, contemplaba el firmamento e intentaba descifrar sus secretos.
Aprendí muchas cosas en la época en que iba con las monjas, pues ya se sabe que yendo con ellas siempre teníamos las puestas abiertas de museos, catedrales, conventos e incluso una vez estuvimos en el seminario de Comillas (Santander), aquí lo pasamos en grande pues llegamos el día de San Ignacio de Loyola (Patrón de los Jesuitas) y, aunque llegamos a los postres, nos "inchamos" de helado", estoy hablando del año 53, si por casualidad me lee algún curita de aquel seminario, alguna monja, que también las hubo entre nosotras, o simplemente cualquier ama de casa como yo...que sepa que los recuerdo con amor.
martes, 18 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
dolorida
Si, así como lo digo, sigo dolorida.Después de contar en mi blog que tenía un desgarro muscular que me hice al salir de la bañera, ha habido quien se ha interesado por mi, gracias. También una de mis seguidoras me ha dado varios y buenos consejos, me dijo: Date masajitos con alguna pomada, tomate Espidifen 600 y reposa. Yo acto seguido me fui al botiquín haber si tenía algo y efectivamente, tenía todo lo que mi buena amiga me había "recetado", claro que lo primero que me dijo es que fuese al médico. Esto también me lo había dicho mi hijo. Por lo tanto, les he hecho caso y he pedido hora para mi flamante doctor.
Me dan cita a las cinco de la tarde, hora muy taurina, salgo una hora antes para ir despacio pues el transporte público en Coslada no nos lleva a donde debemos ir, si no a donde ellos quieren. Hasta hace unos meses me llevaba mi hijo, pero ahora su trabajo no se lo permite.
Bueno por fin llego a consulta, hay varias personas, espero...sigo esperando...espero más...por fin a las seis de la tarde me toca. El doctor está sentado, me saluda y me invita a sentarme (menos mal), me dice que qué es lo que me pasa, le cuento todo el royo: que si al salir de la bañera, que noté como un tirón, que me duele...
Por fin me dice que pase a la salita de reconocimiento, me dice que le indique donde me duele, yo le digo: Se lo puedo decir de viva voz, pero no me diga que le señale el sitio porque el brazo izquierdo no me llega y con el derecho me es imposible. Me da la impresión de que se está riendo.
Cuando ya le he dicho donde está el dolor, me dice que me descubra...¿Pero no se da cuenta de que no puedo? Me he quitado el abrigo, me he subido un poco el jersey que además es larguísimo, ya lo tenía al rededor del cuello, no veía al médico, no veía a la enfermera, claro como la iba a verla si no estaba.
Por fin, localiza el sitio exacto y no se le ocurre al pedazo de bu...más que apretar con un dedo. He pegado un grito, que al momento han aparecido allí tres enfermeras y no se cuantos médicos. Por lo visto se han parado todas las consultas que estaban cercanas a la mía.
Cuando se ha calmado la cosa y todos los demás se han ido cada uno a su consulta y después de ayudarme las enfermeras a vestirme, ha mandado que me den un poco de agua, le he mirado a la cara, que por cierto la tenía sonriente, y le he dicho: Mejor, ¿No podía darme una cerveza? Sin alcohol, desde luego. Aquí ya no ha podido más y ha soltado una carcajada. Me ha indicado que me sentara y muy serio me dice:
Lo que tienes es un desgarro muscular, te vas a tomar Epidifen 600, te vas a dar unos masajes con Voltaren y a reposar todo lo que puedas...(Noticias frescas, he pensado yo)
Me he quedado mirándole y sin ningún pudor le he dicho: Eso ya me lo había dicho una amiga y si lo se no vengo. He perdido la siesta, me he pegado la paliza desde mi casa hasta aquí, son las siete de la tarde, me tengo que volver sola y además se me ha olvidado el Bono Bus y tengo que ir andando...No vuelvo más...cuando me ponga malita otra vez, pido ayuda a mis seguidoras que saben tanto como mi médico...Ya había salido de la consulta, cuando me ha parecido oír al médico y la enfermera reír a carcajadas. Bueno, mejor si les he hecho pasar un buen rato, bastante mal lo estoy pasando yo.
Ah, todavía no se me ha quitado el dolor.
Me dan cita a las cinco de la tarde, hora muy taurina, salgo una hora antes para ir despacio pues el transporte público en Coslada no nos lleva a donde debemos ir, si no a donde ellos quieren. Hasta hace unos meses me llevaba mi hijo, pero ahora su trabajo no se lo permite.
Bueno por fin llego a consulta, hay varias personas, espero...sigo esperando...espero más...por fin a las seis de la tarde me toca. El doctor está sentado, me saluda y me invita a sentarme (menos mal), me dice que qué es lo que me pasa, le cuento todo el royo: que si al salir de la bañera, que noté como un tirón, que me duele...
Por fin me dice que pase a la salita de reconocimiento, me dice que le indique donde me duele, yo le digo: Se lo puedo decir de viva voz, pero no me diga que le señale el sitio porque el brazo izquierdo no me llega y con el derecho me es imposible. Me da la impresión de que se está riendo.
Cuando ya le he dicho donde está el dolor, me dice que me descubra...¿Pero no se da cuenta de que no puedo? Me he quitado el abrigo, me he subido un poco el jersey que además es larguísimo, ya lo tenía al rededor del cuello, no veía al médico, no veía a la enfermera, claro como la iba a verla si no estaba.
Por fin, localiza el sitio exacto y no se le ocurre al pedazo de bu...más que apretar con un dedo. He pegado un grito, que al momento han aparecido allí tres enfermeras y no se cuantos médicos. Por lo visto se han parado todas las consultas que estaban cercanas a la mía.
Cuando se ha calmado la cosa y todos los demás se han ido cada uno a su consulta y después de ayudarme las enfermeras a vestirme, ha mandado que me den un poco de agua, le he mirado a la cara, que por cierto la tenía sonriente, y le he dicho: Mejor, ¿No podía darme una cerveza? Sin alcohol, desde luego. Aquí ya no ha podido más y ha soltado una carcajada. Me ha indicado que me sentara y muy serio me dice:
Lo que tienes es un desgarro muscular, te vas a tomar Epidifen 600, te vas a dar unos masajes con Voltaren y a reposar todo lo que puedas...(Noticias frescas, he pensado yo)
Me he quedado mirándole y sin ningún pudor le he dicho: Eso ya me lo había dicho una amiga y si lo se no vengo. He perdido la siesta, me he pegado la paliza desde mi casa hasta aquí, son las siete de la tarde, me tengo que volver sola y además se me ha olvidado el Bono Bus y tengo que ir andando...No vuelvo más...cuando me ponga malita otra vez, pido ayuda a mis seguidoras que saben tanto como mi médico...Ya había salido de la consulta, cuando me ha parecido oír al médico y la enfermera reír a carcajadas. Bueno, mejor si les he hecho pasar un buen rato, bastante mal lo estoy pasando yo.
Ah, todavía no se me ha quitado el dolor.
sábado, 15 de enero de 2011
desgarro
Tengo un desgarro muscular y no pienso dárselo a nadie, eso quiere decir que quiero mucho a la gente.
Hace dos días noté al salir de la bañera como una especie de "saludo" en mi costado derecho. Salí de la bañera como siempre, parece que estoy haciendo títeres. Para que yo salga bien tiene que estar llena de agua, si no, allí me quedo. Las operaciones que hago para bañarme son las siguientes:
Primero dejo que esté la pila por lo menos media de agua: después meto un pie: luego el otro, más tarde me acuclillo, siempre bien agarrada a los rieles de la mampara y, por fin hago plaf, al agua. Una vez sentada en la bañera, el segundo paso es tumbarme en ella...lo consigo, pero como mido menos que lo que es la bañera de grande tengo que tener mucho cuidado para no ahogarme dentro de ella. Alguien puede pensar que eso es imposible, !ahogarse en una bañera¡ Pues yo creo que es posible, siempre que se tenga "un tipazo" como el mío: metro y medio.
Después de terminar el baño...!ahora toca salir¡ Esto si que es más difícil. Como estoy panza arriba, me tengo que dar la vuelta, lo consigo gracias a que está la bañera llena, si no me quedo allí hasta que alguien me saque, de ella. Al darme la vuelta hace unos días, noté un pequeño tirón debajo del brazo derecho a la altura de la axila que no le dí importancia, pero al día de hoy...tengo tanto dolor que no se como ponerme. Como todo el mundo da soluciones, no se quien me dijo que me pusiera la manta eléctrica y yo lo he hecho, como el dolor no me remite, se me ha ocurrido mirar en Internet y...me dice justo lo contrario, o sea, lo que hay que ponerse es...Hielo.
No me voy a poner hielo porque es un sitio muy malo y me voy a congelar, así que el lunes iré al médico.
Todo esto me ha pasado después de que mi querida amiga Piluca se dio una caída monumental y se le ha "estropiciado" un hombro...creo que a lo mejor me ha dado envidia.
Y es que, !Hay madre con los años, como se quedan los cuerpos¡¡¡¡¡¡¡
Hace dos días noté al salir de la bañera como una especie de "saludo" en mi costado derecho. Salí de la bañera como siempre, parece que estoy haciendo títeres. Para que yo salga bien tiene que estar llena de agua, si no, allí me quedo. Las operaciones que hago para bañarme son las siguientes:
Primero dejo que esté la pila por lo menos media de agua: después meto un pie: luego el otro, más tarde me acuclillo, siempre bien agarrada a los rieles de la mampara y, por fin hago plaf, al agua. Una vez sentada en la bañera, el segundo paso es tumbarme en ella...lo consigo, pero como mido menos que lo que es la bañera de grande tengo que tener mucho cuidado para no ahogarme dentro de ella. Alguien puede pensar que eso es imposible, !ahogarse en una bañera¡ Pues yo creo que es posible, siempre que se tenga "un tipazo" como el mío: metro y medio.
Después de terminar el baño...!ahora toca salir¡ Esto si que es más difícil. Como estoy panza arriba, me tengo que dar la vuelta, lo consigo gracias a que está la bañera llena, si no me quedo allí hasta que alguien me saque, de ella. Al darme la vuelta hace unos días, noté un pequeño tirón debajo del brazo derecho a la altura de la axila que no le dí importancia, pero al día de hoy...tengo tanto dolor que no se como ponerme. Como todo el mundo da soluciones, no se quien me dijo que me pusiera la manta eléctrica y yo lo he hecho, como el dolor no me remite, se me ha ocurrido mirar en Internet y...me dice justo lo contrario, o sea, lo que hay que ponerse es...Hielo.
No me voy a poner hielo porque es un sitio muy malo y me voy a congelar, así que el lunes iré al médico.
Todo esto me ha pasado después de que mi querida amiga Piluca se dio una caída monumental y se le ha "estropiciado" un hombro...creo que a lo mejor me ha dado envidia.
Y es que, !Hay madre con los años, como se quedan los cuerpos¡¡¡¡¡¡¡
Suscribirse a:
Entradas (Atom)