lunes, 16 de julio de 2018

Viva la Virgen del Carmen

 
 


   
                                     Imagen de la Virgen del Carmen regalo de mi madre.



Hoy como todos sabéis es Nuestra Señora del Carmen. Antes de nada felicito a todas las Carmen y Carmelo.
Como siempre estas fiestas tan señaladas me traen recuerdos de antaño, unos buenos y otros menos buenos, pero fiel a dar la tabarra a quien tiene la paciencia de leerme voy a contar como vivíamos en mi niñez fiestas tan hermosas como esta:
Recuerdo siendo muy niña que vivíamos en Puente de Vallecas donde era la Patrona la Virgen del Carmen. estaba en la Parroquia de San Ramón Nonato, a la que pertenecíamos.
En tal día como hoy estrenábamos vestidos, zapatos, incluso un lazo que a mi madre le gustaba mucho ponerme. Podíamos tener carencias de otras cosas, pero mi lazo en la cabeza no faltaba, los tenía de todos los colores, principalmente de color Rosa, que era el que más le gustaba a mamá.
Como decía, ese día bien vestidos y bien lavados, nos íbamos a la procesión que recorría varias calles del barrio. Después a la verbena a montar en las atracciones y a comer churros.
Ya he contado muchas veces que hemos sido 7 hermanos, pues bien, mi madre compraba una rosca de porras y nos la zampábamos en un abrir y cerrar de ojos. Ahora, veo un churrito y se me llena la boca de aceite. ¡Lo que son las cosas y el pasar de los años!
Claro que en aquellos años no había exquisiteces que comer, solo de tarde en tarde había algo extra. El caso es que nos lo pasábamos maravillosamente y no nos separábamos de mis padres hasta que no se había terminado la rosca de porras, pero ahí no terminaba la fiesta, a mi padre le encantaban los camarones y a mi madre el coco.
 Nosotros nos arrimábamos primero a los camarones y después al coco. Tambien nos compraban peladillas y almendras garrapiñadas, en fin, alguno de nosotros terminaba empachado. Siempre le tocaba a mi hermano el mayor de los chicos, ese no tenía fin, creo que aún hoy se come todo lo que pilla.
Luego cuando ya era bien de noche nos marchábamos a casa...a cenar.
Después de la cena mis padres y todos los vecinos salían a la puerta de la calle, cada uno bajaba su silla, se sentaban a charlar mientras nosotros jugamos a corretear. Aquel día no terminó bien...
Como digo, estaban todos sentados contándose sus cosas, de vez en cuando reían todos, nosotros no sabíamos de qué.
En un momento que jugábamos al escondite y nos escondíamos donde podíamos, incluso entre los mayores, resulta que yo iba como una loca a esconderme y tropecé con una niña que pasaba por allí con sus padres y sus tíos.
La verdad es que no puede parar, tropecé y la niña y yo caímos las dos al santo suelo. La nena empezó a llorar, su tía dirigiéndose a mi me dijo:
-Te voy a dar un bofetón niña tonta.
Mi madre que estaba cerca le dijo:
-Si quieres dámelo a mi.
La señora, sin pensárselo dos veces le sacudió a mi madre una "torta" de categoría.
Mi madre no se lo pensó dos veces, se sacó la zapatilla (que lo hacía muy bien), se lio a zapatillazos con la señora. Esta gritando pidiendo socorro, el cuñado tratando de coger a mi señora madre para separarla...no pudo.
En un pis-pas se levantaron todos los vecinos.
La mujer chillando y mi madre cosiéndola a zapatillazos...No se cuantos le dio.
Cuando se canso, la dejo. Entonces la hermana, el cuñado y la niña se fueron hacia su casa que vivían en la otra calle.
Una vez que desaparecieron, una de mis vecinas dijo que las conocía, que eran verduleras (entonces las que se dedicaban a vender frutas y verduras tenían muy mala fama), y además estas tenían muy mala fama de verdad de la buena.
Desde entonces no las vimos aparecer por nuestra calle, ni siquiera a pasear.
Mi madre era una estupenda mujer, pero que no se metieran con ella porque entonces...

Bueno, espero que os guste la imagen que tengo en mi cuarto de La Virgen del Carmen, estuvo en casa hasta que mi madre murió pero dejó dicho que era para mi.
Me gusta más que las joyas.
¡¡Amigos!! Me voy unos días de vacaciones. Si hay algo importante o algún cotilleo os lo cuento pues me llevo un iPad.
Si no, hasta la vuelta, esta semana todavía estoy en casa por lo tanto os contestaré.

lunes, 9 de julio de 2018

Recuerdos por San Fermín

 
 
 
 

                     


                                        Autor de este cartel  el arquitecto malagueño.

                                        Carlos Leon Sánchez.


No hay mayor alegría que cuando nos alaban a un hijo, mucho mejor cuando es a dos. este es el caso de mi primera seguidora y tocaya M.ª Ángeles Sánchez Serrano.
Nos conocimos virtualmente en 2010. Era por San Fermín y yo escribía esta entrada que a ella le hizo mucha gracia:
   " Me he levantado a las 7:30 de la mañana para ver los encierros (por tv. claro está). Mientras mi hijo se ducha, yo me pongo en situación. Me puse un pantalón y una camisa blanca. Como no tenía un pañuelo rojo cogí una servilleta de la mantelería de Navidad y me la puse al cuello. Me senté en mi mecedora frente al televisor y a esperar el chupinazo. Sale mi hijo de la ducha y me pregunta muerto de risa: ¿Qué haces así vestida? Yo le contesto que estoy ambientada y en ese momento, ¡zas! el chupinazo. Salen los toros, corren los mozos, caen unos, caen otros y en cuatro minutos se acabó.
Mi hijo se va al trabajo y yo muerta de sueño no se que hacer...en ese momento me viene a la memoria un encierro que vi en Algete, (Madrid). Nos levantamos a las 6 de la mañana, éramos pocos y vimos los toros correr de maravilla.
Habíamos ido a las fiestas de Belvis de Jarama, una pedanía de Paracuellos donde nos habían invitado unos amigos a pasar las fiestas.
 En Belvis siempre hay vaquillas. Solían poner una plaza prefabricada y cuando había pocos fondos en el Ayuntamiento se hacía una plaza de troncos.
Aquel año, tocó de troncos y pusieron la plaza en el patio de la escuela. Pensaréis que por donde metieron las vaquillas...Había un portalón en la parte trasera del patio, allí pusieron el camión y claro, cegaron la entrada al público. Como el pueblecito tiene 3 habitantes, el hijo de la Nicanora, unos cuantos forasteros y yo, decidieron que entráramos por donde los niños entraban para ir a clase, o sea, como si fuésemos al "cole" todo ello por una puertecita muy pequeña por donde los niños de todas las aulas salían al recreo.
La "corrida" se estaba desarrollando  normal, la vaquilla corría tras los mozos y las mozas. La mayoría estábamos subidos en los troncos y de vez en cuando metía la cabeza la vaca entre ellos.
Una de las veces fue hacia donde yo estaba, metió la cabeza entre los troncos y...yo, ya no vi más.
Salí corriendo hacia la salida, que no era otra que la pequeña puerta de entrada a la escuela, yo corría (era más joven), a la vez, como soy una escandalosa iba gritando, pero no gritos, no, eran alaridos.
La gente que en ese momento entraba en la escuela, al oír mis gritos y verme correr no preguntaba que pasaba, sino que corría más que yo delante de mi. Los que iban a ver la capea y vieron que salíamos corriendo de la escuela tampoco preguntaron solo corrieron por todas las calles del pequeño pueblo.
Al final me quedé sola, con mucho cuidado volví a la "plaza" disimulando.
Cuando finalizó el festejo y salíamos, no se veía un alma por las calles. Salieron cuando vieron la humareda de la hoguera que habían preparado en la plaza del pueblo para cocinar la vaquilla que tanto sustos nos dio.
Ahí si estaba todos, jóvenes, menos jóvenes, mayores, más mayores...en fin, todo el pueblo hasta que dimos fin con la vaquilla".

Esta fue una de mis primeras entradas con la que conocí a mi primera seguidora, o sea, a María Ángeles. Nos hemos visitado en los blogs, ahora tambien en Facebook. Aquí es donde más he seguido la trayectoria de sus hijos.
En aquel año de 2010, sus hijos y los míos seguro que estaban estudiando. Hoy, gracias a Dios tienen sus carreras terminadas. Como digo antes, Carlos es Arquitecto y su hija Laura es una de las voces más bonita que yo he escuchado.
Tengo que decir aquello de que "De tal palo tal astilla" pues M.ª Ángeles es muy artista, sobre todo en la cocina.
Cuando nos pidió el voto para su hijo en el concurso de carteles para la Feria de Malanga, no lo dudé, y vote a favor de Carlos. Pero cuando vi que había ganado sentí la alegría lo mismo que si fuera mi propio hijo.
Y es que aunque no nos conozcamos personalmente, tengo siempre presente a todos mis seguidores. Me alegro con sus alegrías. Ya se que muchos de ellos tienen hijos artistas, pero lo mejor es que sean buenos y hombres y mujeres de bien.
A Carlos hoy le homenajeo poniendo su bonito cartel para que lo vean los que no lo han visto.

lunes, 2 de julio de 2018

Muchas velas me parece...

 
 
 
 




                                                         Mi tarta de cumpleaños


Mi cumpleaños es el día 4 de Julio. Día y hora preciosos, nací, según mi padre, a las 4 de la mañana, pillé a todos dormidos menos a mi madre que nunca ha sido muy dormilona.
Dormían mis abuelas, la familia entera, la comadrona y...el Alcalde.
Me bautizaron el día 12 de julio y el día 18...¡¡¡Se armó!!!
Cuando tenía 3 meses "se llevaron a mi padre a Brunete" (mi madre lo decía así)  pues ella no entendía y sabía que mi padre no fue por propia voluntad. Luego ocurrieron muchas cosas...

 Como veréis ya tengo la tarta en casa y a punto de encender las velas. Creo que voy a necesitar ayuda pero antes las voy a contar pues creo que hay alguna de más.

A estas alturas de mi vida las celebraciones no son como muchos años atrás.
Cuando éramos niños nos gustaba mucho cumplir años.
 Mi madre que siempre fue muy detallista, ese día siempre había algo extraordinario. Casi siempre hacia unas riquísimas rosquillas. Recuerdo que a la salida de la escuela y sabiendo que era mi cumpleaños, todas mis mejores y más cercanas compañeras me seguían a casa y mi madre tenía preparadas las consabidas rosquillas. Ellas me regalaban lindas postales, alguna coloreadas pues todavía no se hacían fotos en color, siempre iban escritas por detrás con lindos versos que yo leía con emoción. Era una bonita costumbre.
 Ahora los regalos son más valiosos pero no tan hermosos.
Hubo un año que se puso de moda un abanico, que por cierto era de papel tenía la rueda de la fortuna dibujada, varillas de mala madera y que los tenían todas las niñas, menos yo.
Yo a todo trance quería el abanico. Este costaba una peseta (eran los años 40), mi padre, como ya todos sabéis era Policía Municipal y ganaba 300 pesetas al mes. Ahora comprendo que el abanico en cuestión era caro.
No so conseguí.
A lo largo de los años y sabiendo como me gustan los abanicos me han regalado muchos.
La primera fue mi madre, un día de mi cumpleaños, ya era yo mayorcita, me regaló el abanico mas bonito  que jamás había visto.
Como a toda la familia allegada le había contado la historia del abanico, creo que no se ha quedado ninguno sin regalarme uno.
Mis dos hijos, uno blanco y otro negro. Mi nuera también me ha regalado dos, uno de ellos de tela pintado a mano, una maravilla. También me regaló uno precioso mi consuegra.
Hace un par de años cuando fui a ver a mi querida tía Gabriela, que ha fallecido a los 99 años. Me dijo:
-¿Quieres un abanico?
Me regalo con el que ella se estaba abanicando. Azul marino calado como una persiana, una preciosisdad. Lo tengo en gran estima y siempre a mano.

Bueno, ahora voy a esperar a que llegue la madrugada para entrar en situación. Siempre cuando llegaba este día mi padre contaba la misma historia. Que se le había acelerado el parto a mi madre porque el día anterior se había metido en el río.
Nosotros mientras fuimos pequeños nos creíamos todo, pero al ser mayores ya le dijimos que dejara de contar siempre la misma historia. Creo que en eso me parezco a él.
Me parezco a él en muchas cosas:
En el físico, en lo dormilona y en lo imaginativa. Siempre nos contaba cuentos e historias que él solo se inventaba.
En el día de mi cumpleaños, recuerdo a mis padres.
Vicente y Timotea.




lunes, 25 de junio de 2018

Dos hombres distintos pero sabios

 
 
 
 
 


                                                    Joan Baptista Cendrós


Quizá el nombre de este señor a muchos, lo mismo que a mi, no les diga nada. Pero alguno se acordará y muy bien de él cuando sepan que fue el descubridor del >>aftershave<<  FLOID.
Antes de que el señor Cendrós lo inventase los hombres se daban de bofetadas ellos solos cuando se afeitaban. Si, si como lo digo, yo recuerdo a mi padre echarse alcohol después del afeitado y "bufar" como un animalito herido. Pues bien, el señor Cendrós iba a un colegio religioso de los Padres Escolapios allá en su Barcelona natal y los cortaba el pelo gratis, por este motivo uno de ellos le regaló: una botella con una mezcla de hiervas, limón y alcohol que usaban para curar quemaduras y afecciones dermatológicas leves.
En un año indeterminado del siglo XX, se instaló en Barcelona y regentó una barbería que llamó Buenos Aires, en honor a su sueño de emigrar a Argentina. En la barbería empezó a aplicar a los clientes la loción de olor intenso, cuya fórmula sigue siendo secreta aunque se sabe que lleva esencia de jazmín, de rosa, limón y vinagre, a la que bautizó como Haugron. Hasta entonces, para paliar el escozor provocado por el afeitado, los hombres se masajeaban la cara con piedra de alumbre, un mineral que se utilizaba como desodorante y tónico.
Llegó a tener una plantilla de 150 trabajadores, se hizo millonario fue consuegro de Henry-Colomer, dueño de la empresa de cosméticos que lleva su nombre, pero un escandalo minó enormemente su salud. Siendo uno de los fundadores de Banca Catalana, entidad que años más tarde le ocasionaría muchos disgustos tras estallar el escandalo por presuntas irregularidades. Según su hija, Rosa María aquella querella lo mató. Al día siguiente de decretarse el procesamiento de los consejeros de Banca Catalana, fue ingresado en la clínica Quirón de Barcelona. Días después murió.

 
 


Y ahora, otro hombre:                       Manuel Díaz de Castro



A este "jovencito" muchos le conocéis pues habéis estado en su blog ya que es un seguidor mío, escritor y poeta. Ahí queda eso.
 Es una verdadera suerte tener amistades de tanta categoría. Manuel es un maestro de instituto de Alcalá de Henares. Digo maestro porque no encuentro palabra más hermosa para definirle.
Hace unos días hizo la presentación de su último libro y me invitó al acto. Fui con mucha alegria, pero volví a casa mucho más contenta.
Me alegré ya nada más entrar en la sala, él estaba en la mesa principal rodeado de varias personas. No nos conocíamos personalmente, solo a través de los blogs, pero me emocionó mucho cuando le oí decir mi nombre. Enseguida vino hacia mi y nos saludamos con un beso como buenos e íntimos amigos. Charlamos un rato y enseguida empezó el acto.
daba gloria escuchar como nos comentaba su libro, que dicho sea de paso es de lindos y graciosos poemas. No son mi fuerte los versos, bueno, nada es mi fuerte, pero escuchar a Manuel leyendo y a través de diapositivas viendo, era enormemente emocionante. Ya digo que la mayoría de los asistentes eran MAESTROS, yo pensaba. ¿Qué hago aquí entre tantos intelectuales? Pero todos ellos eran encantadores y al final me sentí casi como ellos.
Creo que el estilo que lleva Manuel (espero que no se enfade por decirlo), es parecido al de Gloria Fuertes. De hecho, lo mismo hace rimas a una ventana abierta que a un puré de calabacín.
Ya al final, cuando me firmo el libro, como buen poeta que es, me hizo la dedicatoria en verso. Dice así.
Me dio una gran alegría
verte en la presentación
de mi libro de poesía.

Entre todos ellos he elegido este porque además me ha parecido muy gracioso.

CARRITOS DE HOSPITAL

Carritos de hospital vienen y van
carritos enfilados ruedan sin cesar:
Unos con bandejas verdes, otros con barras de pan.
Unos con mandarinas, otros con papas sin sal.
Unos con parafinas, otros con el cubo de fregar.
Unos con aspirinas, otros con ampollas de cristal

       Si Manuel me lo permite iré contado otros de sus poemas.







lunes, 18 de junio de 2018

La comida de las monjitas.

 
 
 
 
 

      
                                                             Comedor Religioso



Ahora las madres tenemos que estrujarnos un poco los sesos para que nuestros hijos (cuento mi caso), coman verdura, legumbres, pescado etc.
Tengo que decir que yo como de todo, excepto el Pan de Higos, esto es superior a mi, quizá cuente por que.
Las verduras y el pescado siempre me ha sido muy difícil que lo coman mis hijos. El mayor, ya casado, no quería el pescado ni en pintura, ahora come de todo. El pequeño que sigue en casa, no come pescado ni marisco aunque se lo recete el médico, mucho menos las verduras, pero...si acepta, La comida de las monjitas. Os cuento:
Corría el año 1953, (esto parece el principio de una novela, pero no lo es). Todo lo que cuento siempre es la pura verdad. Si no que lo diga mi cuñada Pepi.
Como decía. Allá por el verano de este año de 1953, yo era joven todavía y viajaba con un grupo de unas 18 o 20 chicas y dos monjas que nos cuidaban desde Madrid.
 Aterrizamos, bueno, dejamos el tren en Torrelavega, provincia de Santander. Íbamos a pasar 25 días en Cóbreces.
Nos hospedábamos en un colegio de monjas de la Caridad.
Lo pasamos estupendamente. Por la mañana a la playa y por la tarde a pasear por el campo. En aquellos tiempos, no se ahora, los campos eran maravillosos. Muchos árboles frutales, mucho ganado y...un poco justa la comida.
En aquellos años la comida estaba justa en todas partes. Yo no era muy tragona, por lo tanto, no pasaba el hambre que pasaban otras compañeras, es más, nos daban mucha leche y como a mi no me gusta les daba mi parte a varias chicas, digo varias porque tuve que repartirla como buenas hermanitas para no tener que reñir por un tazón de leche.
Como digo antes, lo pasábamos muy bien, pero también como digo, todo tiene su fin y el fin de las vacaciones, llegó.
Siempre que íbamos de viaje, siempre a pueblos ya fueran de mar o de montaña, el último día nos llevaban a la capital de provincia para visitarla, por ese motivo me conozco (lo que era entonces), las 50 provincias española... he dicho.
Aquel año íbamos a visitar la preciosa ciudad de Santander. Santander fue una de las ciudades que más me impactó a mi. Estaba limpia, la playa de El Sardinero parecía que no la había pisado nadie. estaba tan limpia como lo que yo había visto de la ciudad. En el Puerto, aquel día estaba anclado el Trasatlántico "Marques de Comillas" que años más tarde pereció en un incendio. Nos dejaron visitarlo y los marineros se portaron muy bien enseñándonos hasta la sala de máquinas, pero como teníamos que bajar por una escalera que parecía una escala y los marineros estaban todos abajo...la monja que los vio, nos hizo subir a cubierta más que de prisa. (Entonces las chicas no usaban pantalones). Que pillines los marineritos.
Ahora viene lo de la comida de las monjitas:
Las monjas de Cóbreces nos había puesto unos bocadillos para el viaje pero nuestras monjas que nos cuidaban mucho querían que comiéramos caliente pues hasta el día siguiente no llegábamos a casa.
Entonces la madre "Ito" (se llamaba Consuelo, pero nosotras para hacerla de rabiar, la llamábamos " madre Ito". Pues bien, como era muy buena, a pesar de todo, nos dijo que íbamos a ir a comer a un convento, que solo daban un plato aunque se podía repetir tantas veces como quisiéramos. Por lo visto daban de comer a los obreros por 2 pesetas y lógicamente solo había un plato. Pues bien, allí llegamos toda la "tropa".
Había varios obreros comiendo en unas grandes mesas, nosotras como erramos muy "buenas" nos sentamos en una paralela a ellos. ¿Y que había ese día de comida? Pues nada más y nada menos que unas riquísimas "JUDIAS VERDES CON PATATAS".
Nos pusimos moradas, a mi me gustan mucho, rehogaditas, con sus ajitos y bien calentitas...pan no había.
¡¡Que tiempos!! ¡¡Señor!! ¡¡Que tiempos!!
Esta anécdota se la he contado a mis hijos miles de veces, no solo para que se coman las judías verdes, sino para que también sepan, que lo peor de todo, es la falta de PAN.
Y ahora, para no tener a nadie intrigado porque no me gusta el Pan de Higos, ahí va:
También cuando yo era mas bien pequeñaja y habida carencias del pan que menciono antes, mi buena madre, como todas las madres de aquella época, debía de hacer diabluras para darnos de comer a los 7 niños. Muchas veces nos daba para merendar el dichoso "Pan de Higos" y yo...Cuanta tirria le tomé.
Ahora no lo como ni por una apuesta.


lunes, 11 de junio de 2018

Una gran mujer de color

 
 
 
 
 

     
                                                                      Patricia Bath


Esta guapa y lista señora inventó el Laserphaco para tratar las cataratas con laser.
Estoy segura que muchos pacientes se lo habrán agradecido pues gracias a ella seguro que ven mejor las cosas buenas de la vida.
Todo empezó con un juego que química y un microscopio que le regalaron sus padres. Desde entonces, Patricia Bath, una niña afroamericana nacida en el Harlem de Nueva York y que, según las estadísticas, tenía pocas probabilidades de triunfar en la vida, se dedicó en cuerpo y alma a estudiar.
Lo hizo tan bien que, a base de becas, se matriculó en Química y después en Medicina, para especializarse en Oftalmología en la Universidad de Columbia.
Trabajar en dos consultas, una en Harlem y otra en Manhattan, le permitió darse cuenta de que las personas afroamericanas y las que vivían en los barrios más pobres tenían más problemas de visión, entre ellos, las cataratas, a causa de la imposibilidad de acceder a servicios médicos oftalmológicos.  Aquello la llevó a animar a sus colegas a operar y tratar gratis a personas de pocos recursos.
En 1976, fue una de las fundadoras del instituto Americano de la Prevención de la ceguera, en cuyos estatutos se establecía que "la visión es un derecho humano". Y es que la lucha de Bath siempre estuvo enfocada a curar la ceguera.
Cuando ya era cirujana oftalmológica consagrada, en 1981, empezó a trabajar para mejorar las técnicas que se utilizaban el las intervenciones de cataratas.
Después de mucho trabajo fue como inventó el Laserphaco. "" La primera vez que lo usé en el laboratorio fue mágico poder observar cómo desaparecían las cataratas con cada pulsación del laser"", recuerda Bath, cuyas técnicas y aparatos han salvado y devuelto la vista a miles de personas de todo el mundo desde que patentó su Laserphaco en 1986.

Mi admiración y respeto a todas las personas que trabajan para curar a otros seres humanos, ya sean hombres o mujeres.

Algunos recordareis que por estas fechas son las fiestas Patronales de Coslada. No voy a contar lo mismo que otros años: Que si hay mucho ruido. Que los fuegos artificiales son muy malos. Que el Alcalde no aparece en la Precesión porque es ateo. Que si fue, que si vino.
Yo,como todos los años estuve, también los concejales de la oposición con su exalcalde a la cabeza, sus esposas y lo mejor de todo, el pueblo entero acompañó a la Virgen del Amor Hermoso en su recorrido por las calles elegidas,
Conocí al nuevo Párroco...me gustó. Todos echamos de menos a Don Arturo, pero nadie habló de él.
Como no es mi parroquia, pues apenas voy una vez al año, si vi muchas variaciones.
Cuando don Arturo era párroco había un banco de piedra con algún cojín donde se sentaban las autoridades eclesiásticas, ayer vi un enorme trono, precioso, incluso para los monaguillos. También había plata, mucha plata. Unos preciosos candelabros, una cruz e incluso los incensarios todo ello de una plata reluciente y preciosa...
Luego me enteré cotilleando con otras personas, de que el párroco anterior, o sea, don Arturo, había vendido los anteriores para ayudar a los necesitados de la parroquia y por supuesto, el señor Obispo no los repuso pues según me contaron ya estaba harto de mandarle cosas valiosas...
No se si será cierto o no, el caso es que se notaba riqueza...
Espero que no se enteren los cacos...


  
                                                        

lunes, 4 de junio de 2018

Ser feliz con poco

 
 


                                             "PANTALLITA DE TELEVISIÓN"





Primero iremos al titulo de tan "extraordinaria" entrada...

Ser feliz con poco.

Una familia pobre era conocida porque tenía la capacidad de tomarse todas las cosas lo mejor posible.
Una mujer rica quiso ayudarles, pero un vecino de esa familia fue a verla para decirle que la estaban embaucando. (Para mi que el vecino en cuestión, era un poco cotilla)
-"Los niños de aquella familia siempre comen cosas deliciosas, lujos que ni yo puedo permitirme-dijo este a la señora".
Para comprobar si era cierto, fue a visitarlos.
En la puerta, antes de llamar, oyó que el niño le preguntaba a la niña:
-¿Te vas a servir arroz con gambas hoy?
-No, creo que comeré pollo asado, respondía.
Al oír eso, la mujer entró enfadada. Vio a los pequeños sentados en una mesa en la que sólo había unas pocas rebanadas de pan seco, dos patatas frías y un jarro de agua.
Al preguntar, los niños le contestaron que jugaban a imaginarse que su escasa comida era un verdadero festín.
-Usted no sabe lo delicioso que es el pan duro cuando uno lo llama bizcocho. Y aún es mucho más rico si lo llamas helado de crema, dijo la niña.
La señora adinerada salió de allí con una nueva visión de lo que significa ser dichoso. Acababa de aprender que la felicidad no está en las cosas, sino en los pensamientos.
Así pues, es preferible no esperar a que cambie nuestra suerte, sino que es mejor transformarla. Entonces, tal vez, ésta nos corresponda.

Ya he puesto la "batallita" del Psicóloga, ahora, una anécdota de hace unos días, me ocurrió de verdad de la buena, aunque luego diga mi cuñada Pepi que me invento las aventuras.

Viene a cuento de esa tv. que he puesto arriba tan enorme.
No soy partidaria de tirar las cosas, mucho menos si estas funcionan. Que están viejas, vale, pero si funcionan de tirar nada de nada.
Tengo una hermosa tv. de 32 pulgadas, Phillips, por más señas. Se ve estupendamente.  No es que el salón se haya hecho mas grande, no, es que mis ojos van perdiendo su lozanía. Alguna vez cojo mi mecedora y la coloco un poco más cerca de la tv. pues hay películas que se ven peor, (bueno, eso es lo que yo digo). Quizá harto de verme con la mecedora de aquí para allá, mi hijo pequeño, con toda su buena voluntad, dijo que me iba a traer una tv. más grande para que la viera mejor. Se presentó en casa con...no era una tv. grande, era una pantalla que parecía un avión 747, de esos que no caben ni en el aeropuerto de Barajas...pues así me pareció a mi dicha "pantallita".
No solamente era grande sino que destrozaba toda la decoración del salón.
Salía dos cuartas por cada lado de la mesa, tapaba el espejo hasta la mitad y para rematarlo, se veían las cabezas de los personajes enormes. Yo solo veía cabezas.
Él seguía colocando las cosas, de vez en cuando me decía- ¿Te gusta?
Yo, más hipócrita que nadie, le decía:
-Si, mucho.
  Ya no pude resistir más y me marche al cuarto de estar por no ver, a él y la tv. os digo que me caían sudores solo de pensar que tenía que deshacerme de mi linda y mediana tv. para ver constantemente ese "avión" en mi salón. Y además, con ese pie tan horrible. Igual que la de la foto.
Para no cansaros más, os diré que al final se dio cuenta y tambien dio su brazo a torcer. Muy cariñoso me llamó al salón y me dijo:
-Me parece un poco grande para nuestra casa, ayúdame a empaquetarla a ver si con un poco de suerte me devuelven el dinero.
Hubo suerte, a la mañana siguiente mando el paquete...
Como solo había estado la "pantallita" unas horas en casa no hubo problema y a media mañana me llamó diciéndome que le habían devuelto el dinerito.
Según me contó después, apenas pudo dormir en toda la noche pensando en la metedura de pata. Yo pienso que también fue pensando en el dineral que seguro le costó.
Yo sigo con mi tv. viejecita como yo, y tan ricamente. No hay que tirar nada mientras nos solucione la papeleta.
Se puede ser muy feliz con una tv. vieja.
 Vale.