lunes, 29 de abril de 2019

Aterrizó en mi cabeza

 
 


                                                              DRONES


El pequeño casi me "pela"
Empezaré pidiendo a mi querida cuñada Pepi que no diga que soy una exagerada. Todo ocurrió como a continuación lo cuento.
 Resulta que estos drones o bichejos como yo los llamo son muy delicados pues si hay un pelín de viento, ¡Zas! caen al santo suelo y casi se destripan. Con el consabido deterioró.
Por este motivo mi hijo apenas lo ha volado en todo el invierno.
El sábado, pensando en poder volarlo me invitó a comer a un pueblecito de la sierra madrileña que son especialistas en hacer cordero. Todo ello con la intención de volar el dichoso Dron...su gozo en un pozo, pues empezó a llover y tuvimos que regresar a casa, eso si, con la barriga llena de cordero, ensalada y para rematarlo nos dieron leche frita de postre. Todo muy rico, pero no acto para personas de mi edad.
Como el "nene" tenía un deseo atroz de volar el dron grande y no pudo, no se le ocurrió otra cosa que volar el más pequeño aunque fuese en casa. Que dicho sea de paso, se lo compró con esa intención.
Yo, cuando le vi con ese teje maneje, me atrincheré en la cocina y me puse a planchar cuatro cosillas.
Me saque la tabla, la plancha, la ropa arrugada y como una mujercita de mi casa empecé a darle a la plancha.
Estando yo tan afanosa con mis quehaceres veía pasar el dron por el pasillo. Iba hacia el salón, volvía y otra vez lo mismo.
Era gracioso ver una cosa tan pequeña con tantas luces, la verdad es que estaba bonito... hasta que dejó de estarlo
¡De pronto! veo que se acerca a mi...no me dio tiempo a protegerme. El maldito dron aterrizó en mi cabeza. Pero como él "nene" estaba en su cuarto con las gafas esas que parece un astronauta, no vio o no quiso ver (que yo pienso que si lo veía), como el dron aterrizaba en mi cabeza. Como no lo paró, las aspas seguían dando vueltas sobre mis rizos: Yo chillaba y el niño creía que lo hacía de gracia...total, cuando lo paró y llegó a la cocina, no me podía quitar el artilugio de la cabeza. Yo chillaba, pues de verdad que lo menos me arrancó un puñado de pelos.
Pero no quedó ahí la cosa.
 El caso es que me engredó de tal manera el pelo que era imposible desenredarlo, pues tengo rizos de peluquería.
Tal es así, que esta mañana he tenido que ir a ver a la peluquera a ver lo que podía hacer,,, han hecho:
Lo primero reírse.
 Lo segundo tratar de quitarme los nudos que llevaba. Entre siete peluqueras no podían (Bueno querida Pepi, aquí si exagero), eran dos. Una de ellas no podía manejar el cepillo de la risa que le daba por lo que yo chillaba y les había contado. La otra, con un cepillo muy suave que parecía uno de la ropa, trataba poco a poco de deshacer el entuerto. Yo les decía que lo cortaran. Pero claro, me decían que me iba a quedar una calva en toda la coronilla. En un momento dado, una le dice a la otra:
-Mira, ¿Ves como lo tiene irritado?
 En ese momento, yo, como una niña pequeña empiezo a chillar más fuerte, ellas a reírse. Total, al final y después de terminar con los rizos bien lisitos, me han lavado la cabeza, me han arreglado, me he vuelto a casa, aunque todavía me resiento.
Desde ahora mismo digo que:
-No vuelvo a ir a ver volar el dron aunque me diga que me invita a comer cosas ricas. En casita con un cocido me quedo tan tranquila.

Y ahora, os voy a contar algo graciosos para resarciros:

Un padre compra un "Robot detector de mentiras", que da tortazos a las personas cuando mienten. Decide probarlo con su hijo...
-Hijo, donde has estado hoy? El hijo responde:
-Estuve en la escuela. Viene el robot y le da un bofetón.
-Está bien...fui a ver una pelicula con mis amigos.
-Que pelicula viste.
-"Piratas del Caribe"
El robot le mete otro viaje con la mano abierta...
-Está bien, grita el hijo, -era porno.
El padre le grita: ¿Como? Cuando yo tenía tu edad no sabía lo que era una pelicula porno.
Viene el robot y le da una leche tremenda al padre.
La mamá se troncha de la risa y dice: .¡Hijo tuyo tenía que ser!...y el robot le dio tal bofetada a la madre que casi la deja en coma...

¡¡Que cosas!!

17 comentarios:

  1. jajajaja...¡Buenísimo el chiste! y lo del dron...¡qué decirte! A mí no me hacen mucha gracia esas cosas que van volando por encima de mi cabeza, y ahora al saber que pueden provocar accidentes, mucho menos. Espero que ya estés repuesta del pequeño incidente.
    Un beso enorme.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente repuesta de tan accidentado aterrizaje. Mucho me temo Rita, que muy pronto veremos muchos drones volar. Según he sabido ya los están haciendo que lleven los recados a casa.
      Esperemos que no nos aterricen cerca.
      Un besazo paisana.

      Eliminar
  2. Vaya faena que te hizo el dron, seguro que te vió tan entretenida con tu plancha que fue a por tí con toda su intención de enredarse en tu pelo, menos mal que las peluqueras te lo solucuonaron. El chiste no puede estar mejor, me he reído un montón.Besicos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Está bien que te hayas reído con el chiste, pero algunos se han reído más pensando en como estaba mi cabeza.
      De todas maneras, me agrada haceros reír.
      Un besito

      Eliminar
  3. Hola Mª Angeles, a este paso le tienes que decir a tu hijo que te compre un casco para estar por casa jeje, al menos como indemnización te habrá pagado la pelu no?, hay señor lo que te pasa y sin salir de casa jeje.
    El chiste es buenísimo entre lo tuyo y el chiste lo que me he podido reír jeje

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo del casco creo que va a estar muy bien, si no me lo compra él, lo haré yo. Ya no me fío cuando oigo un ruido extraño.
      Me alegro que te hayas reído con chiste y amiga.
      Un besazo Piruja.

      Eliminar
  4. Estan buena tu historia como el chiste.
    :))))
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Alfred, es que algunas veces me dice mi hijo que soy de chiste.
      Me alegro que te hayan gustado ambas cosas.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  5. Ay Ma de los Angeles, las cosas que te pasan y que dan pie para tus graciosas anécdotas, aunque imagino que vivirlo habrá sido más serio! Con algunos pelos menos pero con final feliz! Y el cuento, nadie se salva de la máquina de la verdad! ja ja ja, un abrazote!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Menos mal que me lo tomo a broma, si no tendría la cara pachucha y me saldrían arrugas.
      el chiste, para tu colección. Ya estoy buscando otro para ti y tu amiga.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar
    2. Me pasa de todo María Cristina, menos mal que son cosas sin graves consecuencias.
      Espero que no tenga que intervenís el robot tan dicharachero que compró este señor y que les salía mal a todos.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Hola Mª Ángeles, vaya experiencia lo recordarás siempre cuando veas un dron de estos. Los chistes buenísimos lo que me he podido reír, eres genial.
    Un cariñoso abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No te preocupes Cristina no fue para tanto es que yo, como dice mi cuñada Papi soy un poco exagerada.
      Ya empiezo a buscar otro chiste, a ver su lo encuentro graciosos.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  7. Jajaja, eres muy graciosa !!! Muy buen relato del dron y que dolor debes haber sentido. Yo soy muy delicada de mi cabeza y sufro si me tiran el pelo.
    Me das tu correo, el mío es ccoopmana2016@gmail.com, un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me dolió un poquito, lo justo como si fuese un tirón de pelos, pero bueno, ya pasó.
      Un abrazo Bienaventurada.

      Eliminar
  8. Me gusta ver el chiste final.
    No hablaré muy alto, a ver si llega el robot y me mete un bofetón.
    Un abrazo soñador.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si el robot te ataca, es que no eres sincero y estás echando una mentirijilla. Pero no creo que te ataque.
      Un fuerte abrazo

      Eliminar