domingo, 2 de diciembre de 2012

6 cuentos cortos

Hace mucho que no os distraigo con unos chistecitos, pero es que los madrileños desde que ocurrió la desgracia del Madrid Arena, estamos más bien tristes, apenas sonreímos como es nuestro buen carácter, la tv. no para de darnos nuevas y malas noticias sobre el caso, por eso he decidido contaros unos pequeños cuentos con mensaje:

1. Los muros que nos aprisionan son mentales, no reales.
Un oso recorría constantemente, arriba y abajo, los seis metros de largo de su jaula.
Cuando al cabo de cinco años, quitaron la jaula, el oso siguió recorriendo arriba y abajo los mismos seis metros, como si aún estuviera en la jaula...Y lo estaba...para él...

2. Nuestros enemigos no son los que nos odian; si no aquellos a quienes nosotros odiamos...
Un ex-convicto de un campo de concentración nazi fue a visitar a un amigo que había compartido con él tan penosa experiencia.
"¿Has olvidado ya a los nazis?" le preguntó el amigo. "Si", dijo este.
"Pues yo no. Aún sigo odiándolos con toda mi alma." Su amigo le dijo apaciblemente:
"Entonces, aún siguen teniéndote prisionero."

3.La mayoría de las veces, los defectos que vemos en los demás son nuestros propios defectos.
"-Perdone, señor", dijo el tímido estudiante, no he sido capaz de descifrar lo que me escribió usted al margen de mi último examen..."
"- Le decía que escribiera usted de un modo más legible", le replicó el profesor.

4. El poder del miedo.
La Peste se dirigía a Damasco y pasó velozmente junto a la tienda del jefe de una caravana en el desierto. -"¿Adónde vas con tanta prisa?" Le preguntó el jefe. ". A Damasco. Pienso cobrarme un millar de vidas."
De regreso de Damasco, la Peste pasó de nuevo junto a la caravana. Entonces le dijo el jefe:
-"¡Ya se que te has cobrado 50.000 vidas, no el millar que habías dicho!."
-"No," le respondió la Peste.-"Yo solo me he cobrado mil vidas. EL RESTO SE LAS HA LLEVADO EL MIEDO.

5. Felicidad
Decía un anciano que solo se había quejado una vez en su vida. Cuando iba con los pies descalzos. Entonces vio a un hombre feliz que no tenía pies...Nunca volvió a quejarse.

6,.Este es de mi admirado Diógenes.
Estaba el filósofo Diógenes cenando lentejas cuando le vio el filósofo Aristipo, que vivía confortablemente a base de adular al rey. Y le dijo Aristipo:
"Si aprendieras a ser sumiso al rey, no tendrías que comer esa basura de lentejas". A lo que replicó Diógenes:
"SI HUBIERAS TÚ APRENDIDO A COMER LENTEJAS, NO TENDRÍAS QUE ADULAR AL REY.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Histerica y cabezota

Casi todos los viernes comemos muy tarde pues mi hijo sale a las 2.30 de trabajar, está a una hora de casa. Unos días por las huelgas y otros por el tráfico, el caso es que no llega a casa antes de las 3.30. Pero hoy ha batido el record.
Eran más de las cuatro y no había llegado, yo estaba muy nerviosa, la sopa la he recalentado tres veces. ¡Por fin llega!
Resulta que cuando estaba aparcando su coche, a la vuelta de una esquina oye gritos de una mujer. Lógicamente va rápido a ver que le ocurre. La señora de unos 50 años está en el suelo dando gritos la pobre. El enseguida sacó su teléfono móvil y llamó al 112. La señora va y le dice que no, que donde tiene que llamar es (le da el nombre de una sociedad privada), mi hijo le dice que no se preocupe que cuando lleguen las asistencias ya sabrán ellos donde la tienen que llevar. No, dice la señora, a todo esto dando gritos de dolor, sigue en sus trece. Que no, que no, que tiene que llamar a X.
 Va llegando gente, varios vecinos, la señora seguía gritando, según mi hijo, cree que se ha roto una mano. Mi hijo la estaba sujetando la cabeza sobre su pecho y le decía que se estuviese quieta hasta que llegara algún socorro.
Después de un rato llega una ambulancia de la Cruz Roja y la Policía. Ella dice que tienen que llevarla a X. Los asistentes de Cruz Roja le dicen:-Señora ,nosotros nos la llevamos y por el camino vamos donde nos manden, ya sea  a X o a S. Aquí los gritos no son gritos, son alaridos, pero dice que no se va hasta que no llamen a su hijo. Mi hijo le da el móvil, mientras reza para que el hijo de la señora no le cogiera el teléfono, pensando que se iba a llevar el susto de su vida.
Resulta que el hijo de esta señora es policía, allí estaban sus compañeros, uno de ellos dice:-No le llaméis que está en el gimnasio...La pobre señora cada vez gritaba más pero no había quien la convenciera de entrar en la ambulancia, los policías no es que se rieran... pero casi. Los de la Cruz Roja ya no sabían que hacer. Por fin, mi hijo le dice.- Señora, deme mi móvil, mi abrigo, (con él la había arropado) y quedese aquí hasta que quiera, yo me voy que mi madre estará preocupada por mi tardanza.
Cuando ha llegado a casa y me lo ha contado, aún estaba nervioso, me ha dicho: -Que suerte mamá que nosotros solo tenemos LA SEGURIDAD SOCIAL. Así no tenemos dudas donde vamos.
A todo esto eran las cinco de la tarde y por supuesto que no teníamos ganas de comer...dejaremos la sopa para la noche.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La seguridad en Tokio

Me he quedado asombrada al leer la seguridad de los japoneses, no he podido por menos que admirarlos.
Si nos hacemos la pregunta ¿Por qué Tokio es tan segura? Estas son las leyes por las que se rigen:
1. Las leyes prohiben tener armas en casa y las penas son muy severas: de 1 a 10 años de prisión y hasta 50.000 euros de multa.
2. En tokio existen alrededor de 1.000 minicomisarías que cuentan entre uno y tres agentes. Están en todos los barrios las 24 horas de servicio y ayudan a todo el que lo requiere.
3. Si llamas al nº 110 desde cualquier teléfono, te comunicas inmediatamente con la policía y acuden en menos de 5 minutos.
4 .Existen 45.000 policías en la ciudad y están tan comprometidos con su puesto que no dudan en perder la vida por los que los necesitan.
5. No existe la corrupción entre los agentes. Si se intenta sobornar a uno, la persona es arrestada in situ.
6. Si haces algo malo, existe la creencia de que es un acto de no respeto a los antepasado y algo vergonzoso.
7. La sociedad japonesa no es tan individualista como en occidente. Están pendientes del grupo y se valora que aprecies, respetes o ayudes a tus semejantes.
8. Japón es una isla, por lo que sus fronteras son marítimas. Es practicamente imposible que los criminales huyan con facilidad.
9. El país solo tiene una etnia -hay poquisimos extranjeros-, por lo que se ha mantenido una tradición que contempla altamente la solidaridad.
He hecho un análisis  he llegado a la conclusión...Que nosotros los españoles "cumplimos" las 9 reglas japonesas.
No me lo creo ni yo...¿ A que tu tampoco?

lunes, 26 de noviembre de 2012

Un cuento

Estamos un poco deprimidos con tantas cosas malas: el caso del Madrid Arena, no paran de salir cosas a la luz a cual peores. Una mujer asesinada. Un hombre que se ha caído por el balcón de su casa y para rematarlo, la muerte de un gran cómico, Tony Leblanc. Con este panorama no tengo más remedio que contar algo bonito, por lo menos a mi me lo parece:
Un aldeano ruso muy devoto constantemente pedía en sus oraciones que Jesús viniese a visitarlo en su humilde cabaña.
La víspera de Navidad soñó que el Señor se le aparecía. Cuando por la mañana se levantó comenzó a poner la casa en orden para recibir el huésped tan esperado.
Una violenta tempestad de granizo y nieve sucedía allá afuera. El aldeano continuaba con los quehaceres domésticos, cuidando también de la sopa de repollo, que era su plato predilecto.
De vez en cuando él observaba la calle, siempre a la espera. Transcurrido algún tiempo el aldeano vio que alguien se aproximaba caminando con dificultad en medio de la tormenta de nieve.
Era un pobre vendedor ambulante, que llevaba a sus espaldas un fardo bastante pesado. Compadecido, salió de la casa y fue al encuentro del vendedor. Lo llevó a la cabaña, puso su ropa a secar al calor de la chimenea y repartió con el la sopa de repollo. Solo lo dejo ir, luego de ver que ya había recobrado las fuerzas para continuar la jornada.
Mirando de nuevo a través del vidrio, vio una mujer en la calle cubierta de nieve. Fue a buscarla y la abrigó en la cabaña. Le dio de come y la arropó con su propia capa...No la dejó partir hasta que no recobró fuerzas para seguir la caminata. La noche comenzaba a caer...Y nada de Jesús¡¡¡
Ya casi sin esperanzas al mirar por la ventana distinguió a un niño que estaba perdido y casi congelado de frió. Recogió al niño, le llevó a la cabaña y le dio de comer. No tardó mucho en verlo dormido al calor de la chimenea.
Cansado y desolado, el aldeano se sentó y terminó por adormecerse junto al fuego.
De repente, una luz radiante iluminó todo¡¡Delante del pobre aldeano, surgió risueño El Señor, envuelto en una túnica blanca.
-Ah, Señor¡ Te esperé todo el día y no apareciste, se lamentó el aldeano...Jesús le respondió:
"Hoy te he visitado tres veces; El vendedor ambulante que socorriste y diste de comer...era Yo!
La pobre mujer, a quien diste la capa...era Yo!
Y ese niño que salvaste de la tempestad, también era Yo...El bien que a cada uno hiciste, a mi mismo me lo hiciste".
Este cuento está basado en un cuento de Navidad atrivuido, nada más y nada menos que a...León Tolstoi.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Las muertes más extrañas de la historia

A lo largo de la historia, numerosos personajes han fallecido por causas que hoy destacan por lo absurdo o irónico de sus circunstancias.
Uno de ellos fue Esquilo, 456 a.C.
Este importante dramaturgo griego decidió exiliarse en el campo después de que el oráculo predijese que iba a fallecer apastado por una casa. según la leyenda, poco tiempo después un quebrantahuesos dejó caer una tortuga desde gran altura, justo sobre el lugar en  el que se encontraba Esquilo.
El "tortugazo" golpeó contra su cráneo ocasionándole una muerte instantánea.
El oráculo no se había equivocado.
Otro caso fue el que le ocurrió al pobre Arrio de Alejandría, (digo pobre porque tuvo una muerte fatal). El fundador de la doctrina cristiana, conocida como Arrianismo, perdió la vida de una forma bastante desagradable.
Al parecer, fue envenenado por sus enemigos con una sustancia que no tenía un efecto inmediato. La muerte le llegó mientras se encontraba en el Palacio Imperial durante la visita del Emperador Constantino I. Los registros indican que falleció a causa de una fuerte diarrea repentina  acompañada por una fuerte hemorragia interna y una expulsión anal de los intestinos. Todo ello mientras iba caminado. (También eran bestias en aquella época)
Otro caso más cercano fue el que le ocurrió a Georg Wilhel Richmonn.
En 1753: Este físico alemán afincado en Rusia tiene el dudoso honor de ser la primera persona fallecida a causa de un accidente durante un experimento de tipo eléctrico. Ocurrió en San Petersburgo, mientras Richmonn trabajaba con unos enormes globos de centellas eléctricas. Por un error, una de ellas se descontroló y lo mató al golpearle la cabeza.
Hoy he estado un poco tétrica, pero todos los días no son fiesta.
¡Que le vamos hacer!

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Un negrito del Perú

Nació en Lima (Perú), era hijo de un hidalgo español y una mujer de color.
Este españolito de las colonias (aunque fuese hidalgo), estaba casado en España y tena varios hijos, pero cuando lo trasladaron a Lima "el pobre" en sus ratos libres se entretenía en hacer más niños.
Con esta señora de color tuvo dos, una niña y un niño. Cosa curiosa, la niña nació blanca y el niño de color. El niño aprendió a leer en Guayaquíl donde estuvo con su padre cuatro años, el cual al ascender devolvió el niño con su madre y a la niña al cuidado de otros parientes.
El niño cuando regresó a Lima, trabajó de aprendiz en una botica. El boticario además ejercía de cirujano, dentista y barbero. Esto le vino bien al niño pues aprendió los rudimentos de la medicina que después le serían útiles. Tanto le gustó este mundo que se ofreció voluntario en los hospitales.
Un día conoció a Fray Juan de Lorenzana y le "invitó" a entrar en el convento...ya no salió.
Por su color la legislación le impedía ser religioso, así que nuestro "negrito" entra como "Donado".
Como es lógico no le pusieron de prior, si no a trabajar barriendo, barría celdas, hacía recados, ayudaba en la cocina, en la huerta y hasta les cortaba el pelo a los frailes. Pasó años desapercibido y criticado por su color. En un momento que el convento pasaba por apuros económicos, pidió al Superior que le vendiera como esclavo. Tuvieron que pasar 15 años para ser aceptado en la congregación como hermano dominico.
El convento se convirtió en un auténtico hospital donde acudían pobres para que los curase, pues en aquellos tiempos los médicos eran para los ricos.
Su hermana gozaba de buena posición y le regaló una finca donde daba cobijo a pobres. En el patio acogía a perros, gatos y ratones. Conocido por su caridad muchos le encargaban distribuir sus limosnas, incluso el Virrey le daba 100 pesos mensuales. Llegó a tener tanta sabiduría que altas personalidades de Lima recurrían a su consejo. Se dice que tenía el don de la bilocación, que podía estar en dos sitios a la vez.
En el año 1639 enfermó de tifus y les dijo a sus compañeros. "He aquí el fin de mi peregrinación sobre la tierra. Moriré de esta enfermedad. Ninguna medicina será de provecho".
A su lecho de moribundo acudieron el Virrey, Obispos, curas y todo el pueblo que consiguió entrar en el convento. El funeral fue multitudinario.
Creo  que ya habréis adivinado que este negrito, llamado Martín, era nada más y nada menos que...
 Martín de Porres, o sea, Fray escoba.
El 6 de mayo de 1962, el papa Juan XXIII le eclaró Santo. Desde entonces es, San Martín de Porres

lunes, 19 de noviembre de 2012

Poner la mano en el fuego

Hay dichos que nos son cercanos, pero este es muy, muy lejano y pone los pelos de punta, sobre todo a los que temen el fuego como es mi caso:
Cuando los romanos fueron sitiados hacia el año 510 a.C. distintos episodios se sucedieron en Roma, la situación era desesperada por la carencia de alimentos.
Un joven llamado Mucio, viendo morir de hambre a sus conciudadanos, se presentó ante el Senado y se ofreció para infiltrarse de noche en el campamento de Porsenna, disfrazado de etrusco y asesinarle con el permiso de los senadores, afirmando que muerto el rey, los etruscos descabezados se retirarían.
El senado lo tomó por loco, pero como estaban desesperados al final le dieron permiso al joven para hacer lo que quisiera pensando que no volverían a verle. Mucio, salió una noche de las murallas, cruzó a nado el río, se disfrazó de soldado etrusco y se infiltró en el campamento. Logró entrar en una tienda donde había un personaje ricamente ataviado, sacó el puñal  y lo apuñalo. Enseguida fue apresado, pero en realidad había matado a un dignatario de Porsenna. Los soldados le llevaron ante él para ser interrogado y condenado mediante torturas a hierro y a fuego.
Entonces Mucio tomó la palabra y dijo al rey: " Soy ciudadano romano y me llamo Gallo Mucio. Soy tu enemigo y solo quiero matar a un enemigo que nos daña. Puedes torturarme, abrasarme y matarme, y no temo al fuego ni a la muerte, pues tu vas a morir. En Roma somos 300 jóvenes conjurados, adiestrados para afrontar el fuego y la muerte. Después de mi vendrán 300 , uno tras otro y siempre habrá un puñal oculto para ti, que al final te matará. Igual que yo, ni temerán al fuego ni a la muerte. Mira."
Y acercándose a un fuego Mucio puso su mano derecha sobre las ascuas y la dejó consumirse sin emitir un solo gemido.
El rey contemplo la escena aterrado y admirado, viendo a aquel feroz joven y creyó que se enfrentaba a un pueblo feroz y temible, perdonó la vida al joven soltándolo y al poco levantó su campamento y se fue.
Los romanos llamaron a a aquel joven "Mucio Escévola" (Mucio el manco), le premiaron con campos y honores públicos y los historiadores romanos narraron repetidamente su legendaria gesta.