Los drones son esos artilugios raros que corren como diablos (si es que los diablos corren), pues bien, ahora se ven drones por todas partes. Los ves en la playa, en el campo y...tambien en mi casa, si, si en mi propia casa.
Resulta que mi hijo que es un caprichoso, no solo se ha compadro un DRON, sino dos, ¡ala! mejor dos que uno.
El primero que compró, era uno pequeño, casi de juguete, blanco. La verdad es que es precioso pero yo no pensaba que lo iba a volar en casa. Lo primero que me dijo:
-No te preocupes, lo voy a hacer despacio, es para ensayar. Pero. Ja, aquello corría que se las pelaba. Yo lógicamente me escondí lo mismo que el día de la rata. Me atrincheré como pude, pero no quitó la cosa, para que de pronto escuché un ruido sospechoso y...a una figura de Lladró preciosa que representaba a una señora no menos bonita...le fue rebanada la cabeza como si lo hubiese hecho una guillotina.
Mis gritos se escucharon en toda la vecindad, no por la figura pues era una de esas que te regalan y nunca sabes donde ponerla, no, fue porque si no chillo parece que no soy yo. Bueno el caso es que no hace mucho, ha aparecido otro DRON en casa. Este ya es, como yo digo, de profesional.
Yo solo lo había visto volar cuando me lo ponía en la tv. pero este fin de semana lo he visto en su propia salsa.
Como me veía reacia a salir al campo, porque otra cosa, esto necesita campo para correr. Pues bien, ha encontrado un campo libre de cables, farolas perros y gatos, donde lo puede volar sin hacer daño a nada ni a nadie. Pues me contó que un amigo suyo se fue con la novia a volarlo y el "artilugio", se estampó contar ellos. La chica salió ilesa pero el novio se destrozó la cara y la cabeza y ha estado 15 días en el hospital.
El sábado mi "niño" me invita a comer a Cobeña, donde ha descubierto un maravilloso campo. Este pueblecito, precioso y lleno de restaurantes donde hay que darse tortazos para poder coger una mesa, está cerca de la Sierra madrileña. Como fuimos temprano pudimos coger buen sitio. La comida fenomenal, son especialistas en conejo, leche frita y ricas ensaladas. Con el café y mi poleo nos obsequiaron con unos dulces tipicos de dicho pueblo. Todo muy rico pero...con tal comilona no me podía mover.
Fuimos en el coche hasta donde pudimos, después caminando un "poquito". Yo lógicamente iba arreglada y con zapatos, que aunque cómodos, no eran de campo, pero bueno.
Cuando aquel "bicho" empezó a rugir, yo me refugie detrás de mi hijo pues pensé, si viene hacia mi, no me ve.
La verdad es que ver ese Dron volar era una maravilla, el "condenao" no se cansaba hasta que se acababa la batería.
Yo me retiré del sembrado, del camino y deje la espalda de mi hijo, pero no por eso dejaba de venir hacia mí.
Verlo venir, parecía un helicóptero que me iba a sacudir. Corrí para un lado, para otro, claro que mis carreras eran de risa, digo que eran, porque luego las he visto en el monitor y yo sola me he reído de verme tan ridícula,
¿Pero sabéis una cosa? Que aunque me ataque el dron, seguro que voy a volver a pasear por esos campos maravillosos de Cobeña, claro que antes, tendré que tomar fuerzas...
Espero no aburrir con mis batallitas, pero por si acaso, ahí va algo gracioso:
Un tipo entra en un banco y toma rehenes.
Le pregunta al primer rehén: si lo vio cuando robaba. este responde que si. El ladrón le dispara y lo mata.
El ladrón le pregunta al segundo rehén si lo vio cuando robaba. Este le responde que sí. El ladrón le dispara y lo mata.
El ladrón le pregunta al tercer rehén si lo vio cuando robaba.
El rehén contesta:
-Yo no, pero mi mujer si.
Llega un tipo totalmente borracho a su casa, golpea la puerta y abre el hijo, éste le dice:
¡Pero papá, que hermosa borrachera traes!
¡Viste hijo, pero seguro que tu mamá le va a encontrar algún defecto!