lunes, 19 de julio de 2021

Cortas vacaciones


Mirando al Mar

     Seguro que algunos de mis seguidores me han echado de menos, cosa que agradezco pero han sido unas pequeñas vacaciones.

     Habíamos pensado estar por lo menos veinte o veinticinco días, pero la fiesta se nos aguó porque mi hijo y mi vecina se forjaron una película de miedo...y como yo lo cuento todo, ahí va.

     Estábamos tan ricamente en Oropesa del Mar, provincia de Castellón de la Plana, junto al Mediterráneo, cuando recibió mi hijo una llamada telefónica de una buena amiga y vecina que le decía que en el jardín de la Comunidad había un sombrero, y quizá era mío...(como si no tuviera sombreros nadie más que yo). Enseguida mi hijo se formó una película y dijo que nos volvíamos a Madrid pues a lo peor habían entrado en casa...

     Yo le dije que no era posible, pues al vivir en un bajo y tener rejas en toda la casa y alarma en la puerta principal algún vecino más se habría dado cuenta, pues nada, no había quien le convenciera. Por lo tanto, aquí me tenéis en casita y con mucho calor.



Desde el balcón del hotel
    

 Para que no nos faltara nada y quizá con los nervios, empezamos a hacer las maletas, bajarlas al coche para, raudos como centellas llegar cuanto antes para ver lo que había pasado en casa.

     Como no podía ocurrir una cosa sola, entramos en el ascensor, da mi hijo al botón de bajada, el ascensor hace una cosa rara, este se para y a mi me caían sudores, nunca mejor dicho, pues dicho ascensor es muy pequeño y hacía mucho calor dentro...yo callada, por si las moscas.

     Nos ponemos nerviosos, pero yo sigo callada (cosa rara), damos al botón de llamada y...en ese momento arranca y bajamos hasta el sótano. Oíamos voces diciéndonos que no pasaba nada que no salieramos del ascensor y...efectivamente, dicho trasto subió solo al piso bajo donde estaban el recepcionista y el dueño del hotel que no se qué hacía allí. El caso es que salimos con las maletas, las metimos en el coche y...zumbando hacia la capital.

     


Ya se hace de noche

      Llegamos a casa y todo estaba en orden. En el jardín estaba el susodicho sombrero que nadie había bajado a por el. Yo le había asegurado a mi "nene", que mis sombreros no salían del recibidor donde están colocados en una percha, En fin, todo había sido un pequeño susto. Ya estamos en casa, (yo en la gloria), esperando que lleguen otras vacaciones si Dios quiere.


     He puesto unas fotos hechas por mi hijo, pues ya sabéis lo mal que las hago yo...

lunes, 28 de junio de 2021

Curiosidades hoteleras



Hotel Ritz de Madrid

     Hace unos días volvió a funcionar el hotel Ritz reformado, ya que había estado 3 años cerrado para adecentarle. Fueron muchas autoridades y gente invitada a su inauguración. Yo no fui, ni siquiera me invitaron pero sabiendo el protocolo que eso conlleva tampoco hubiera podido ir. De esto me he enterado por mi amigo Jaime Peñafiel, un gran periodista.
     Resulta que cuando se casó don Alfonso XIII, rey de España, tuvo que "meter", como cualquier hijo de vecino en casas particulares, porque no había un buen hotel donde recibir, a tan ilustres invitados, por ello mandó que se hiciese el hotel Ritz que tanta fama tuvo. Y tiene.
     Noventa y cuatro años después, cuando se casó Felipe VI y Letizia, en el hotel estaban alojados, nada más y nada menos que : 
     Los reyes de Suecia, Noruega, Dinamarca, los grandes duques de Luxemburgo, el emperador de Japón y las testas coronadas de Omán de Arabia Saudita entre otros.
      Precisamente, el Ritz en esos días fue testigo de la gran bronca que tuvieron Carolina de Mónaco y su entonces marido Ernesto de Hannover cuando volvió de madrugada borracho como una cuba. Tal fue así, que por la mañana fue ella sola a la ceremonia de la boda.
    También la dirección era muy estricta pues no solamente no dejaban alojarse a las señoras que usaran pantalones. En cierta ocasión, dos señoras de origen americano se les llamó la atención por esto. Y ellas sin amedrentarse, se fueron al baño, se quitaron los pantalones y, en bragas bajo sus abrigos, disfrutaron de sus respectivos tés.
     Durante muchos años tampoco admitieron a personas del mundo del espectáculo. A Henry Fonda, Lawrence Oliver, Cary Grant, Orson Welles y Richard Burton se les impidió alojarse por eso, por ser actores. James Stewart fue una excepción. Él sí pudo entrar porque la reserva se hizo a través de la Embajada Americana y a nombre del General Stewart, grado militar que el intérprete ostentaba desde 1959.
     Tampoco se libraron de esta absurda "manía" los diseñadores Domenico Dolce y Stefano Gabbana que vinieron a recoger el premio concedido por la revista Telva y como es lógico la revista decidió hospedarlos en el hotel Ritz. Según atravesaron la puerta, el conserje les informó de que los vaqueros que llevaban eran prendas "nos gratas" para circular por los espacios comunes, ellos se resistieron. Y aunque la revista imploró que se hiciera una excepción, no hubo manera.
     Peor fue lo del director de orquesta Herbert von Karajan, conocido por su elegante forma de vestir, siempre con chaquetas oscuras combinadas impecablemente con jerséis de cuello alto. Un día se le advirtió que no podía sentarse en ningún salón a no ser que llevara corbata. Cabreado, subió a su habitación y se puso una camisa con corbata, pero, al día siguiente, abandonó el hotel diciéndole al director que había perdido un cliente para siempre.
     
      Todos los que leéis esto, ya sabéis. Si los que sois de fuera venís a Madrid y queréis hospedaros en el Ritz, venid preparados, los señores con corbata y las señoras sin pantalones, que se dejen estos en casa.
     Yo, aunque estoy muy cerca de dicho hotel no tengo necesidad de ir...hay muchos y muy buenos hoteles en Madrid.











lunes, 21 de junio de 2021

Cuidado con quien entras en un ascensor


 

     Hace aproximadamente un mes fui al hospital, pues me operaron de una pequeña mota negra que tenía en la sien izquierda. Pues bien, como el miedo es libre, yo cogí lo mío. Al llegar mi turno, una enfermera muy amable empezó a hacerme preguntas y a ponerme la pulsera blanca con mi nombre y apellidos, me preguntó si era alérgica y al decirle que si me colocó una de color azul...por si acaso.

     Todo fue muy sencillo, la cirujana estupenda y en menos que canta un gallo me hizo la operación, pero cuando me tapo los puntos, me cubrió toda la cabeza con una venda. Le dije:-Mi hijo se asustará de verme así, y el celador contestó:-Eso lo puede tener por seguro...cuando me vio mi pobre hijo le oí decir: -¡¡Que le habéis hecho a mi madre!!. Bueno, el caso es que me fuí hacia él para que no se preocupara y nos fuimos a casa. A todo esto con la cabeza vendada como si llegara de la guerra. Claro que enseguida me la quite pues con una tirita bastaba. Por supuesto que ya me había quitado las pulseras y me acordé de un caso de esos que meten miedo. Lo cuento:

     Como ya digo anteriormente mis pulseras eran blanca y azul, pero hay otros brazaletes que simbolizan otros casos. Los brazaletes rojos por ejemplo, se les coloca sólo a las personas fallecidas.

     En cierta ocasión, un cirujano que trabajaba el turno nocturno de un famoso hospital madrileño, al terminar con una operación, se disponía a bajar al estacionamiento. Se metió en el elevador, donde solo había una joven. Le dio las buenas noches y siguieron charlando mientras el elevador bajaba.

     El elevador se detuvo en un piso, las puertas se abrieron y una mujer quiso subir con ellos, pero el doctor rápidamente pulsó el botón para cerrar las puertas luego el botón para ir al piso más alto.

     Sorprendida la chica que lo acompañaba le comenta que eso había sido bastante grosero y le pregunta porque no había dejado entrar a esa mujer.  El doctor con cara extremadamente pálida, dijo:

     "Esa es la mujer que acabo de operar...Ella murió en la sala de operaciones. ¿No vio usted el brazalete rojo que llevaba puesto?"

     La señorita sonrió alzó la mano diciendo..."¿Uno igual que este?"

¡¡¡Aaaaggggg!!!

lunes, 14 de junio de 2021

Me sentó fatal...la comida



La lata en cuestión
 

     ¡Por fin!  Ya he podido salir a la calle, por lo tanto, ayer domingo fuí a misa. Todos mis compañeros se pusieron muy contentos pero me dio una gran gran alegría encontrarme con mi compañera y amiga Norma, la "hermana" de Juan Camiseta, que ya conté en su día. Pues bien, como las dos estamos jubiladas y mientras íbamos hacia casa empezamos a recordar y a contarnos cosas de cuando estábamos en activo, nos reímos mucho con algunas cosas y sobre todo cuando yo le conté una anecdota (que creo que ya he contado aquí), esto fue lo que le hizo tanta gracia:

     Una de las veces, cuando nos estaban dando novedades en el Ayuntamiento, nos dijo la jefa de personal, señalando un montón de latas grandes que había llevado la Cruz Roja y el contenido era, carne estofada con patatas: 

-Coged las que queráis y se las dais a los más necesitados; Yo cogí una, pues de mis servicios solo una persona estaba...necesitada.

     Cuando llegué a casa, mi hijo pequeño al ver la enorme lata me preguntó que era y le conté la historia. Él, con aquella enorme lata redonda que pesaba lo menos 5 kilos en sus manos, dijo:

     -Mamá, abre la lata esto debe de estar muy rico. Le dije que no, pero fue tanta la "tabarra" que me dio, que al fin le hice caso. ¡Abrimos la lata! Contenía una enorme cantidad de carne, patatas, guisantes, zanahoria etc. etc.

     Nos dispusimos a comer. Nos pusimos sendos platos llenos y aún sobró...de momento nos supo rico, pero a media tarde mi estómago estaba que parecía que le habían echado piedras, me dije:...esto es un castigo de Dios por comernos la lata de los pobres. Yo, al día siguiente le compre a la pobre señora (que por cierto, era una anciana de casi 90 años), un par de latas de albóndigas en salsa y le dije que el Ayuntamiento me las había dado para ella.

     Al cabo de unos días, me dijo: -Si pasas por donde hay de esas latas, trae más. Así que la próxima vez que volví al Ayuntamiento cogí otra lata. esta vez no dijo el niño que la abriera, no, pues creo que lo pasó tan mal como yo, y no fue por un castigo Divino, no, sino porque aquella comida era más pesada que una vaca en brazos.

     Yo iba muy contenta con la gran lata solamente de pensar la alegría que le iba a dar. Efectivamente, cuando vio aquella enorme lata, no sabía como darme las gracias, pues además la señora era muy, pero que muy tacaña. Yo le dije que me la había dado la Cruz Roja para ella.

     Cuando yo me iba para mi casa, vi que estaba trasteando con el abrelatas, le dije que si necesitaba ayuda, me dijo que no, que yo me fuera a mi casa que ella se las apañaba bien..."pensé, como se coma la mitad del contenido de la lata...mañana la encuentro muerta". Cuando volví al día siguiente; se había comido todo, su estomago ni se inmutó y ella estaba la mar de contenta.

     Aunque se acabó la remesa que había llevado Cruz Roja, yo de vez en cuando le compraba un bote de albóndigas y la pobre se ponía tan contenta. Pero no creáis, ella no comía por no gastar dinero...

     A costa de nuestros recuerdos, nos pasamos un rato muy agradable. Norma es chilena, pero me dijo que hacía mucho que no iba a su tierra pues vale mucho dinero...y mucho menos desde que empezó la pandemia.


lunes, 7 de junio de 2021

Los malos no son tan listos...



      Despues de leer esta fabula de Esopo, se me viene a la memoria que cuando yo era niña y jugábamos en la calle, una de mis vecinitas hizo dos montones con arena y dijo: 

    - A ver quien es el gracioso que se pone de rodillas y me los destroza.

     Otro niño que era el valiente del barrio se puso de rodillas en ambos, pero uno de ellos tenía cristales...lo tuvieron que llevar a la casa de socorro. 

     Pues bien, casi algo parecido es lo que le pasa a la rana de nuestro cuento:

     Cuenta Esopo, que cierta vez, un ratón de tierra bastante ingenuo se hizo amigo de una rana, para desgracia suya. La rana, que era mas cruel que mi vecina, inmediatamente pensó en burlarse del roedor y lo convenció para atar su pata a su propia anca con la excusa de que así se convertirían en inseparables. Atados los dos por las patas, emprendieron primero marcha por tierra para comer trigo y luego se acercaron a la orilla del pantano, donde la rana, sin dudarlo ni un segundo, dio un gran salto arrastrando hasta el fondo al pobre ratón, y se puso a retozar felizmente en el agua sin pensar en la suerte de su amigo. Mientras croaba y reía alegremente, el desdichado ratón, hinchado de agua, se ahogó, quedando a flote atado a la pata de la rana.

     Un milano que pasaba por ahí vio al ratón flotando y, de inmediato, lo agarró con sus garras arrastrando con el, para su sorpresa, a la rana encadenada, quien también sirvió de cena al milano.

     Como le sucede a la rana de esta fábula, ten siempre presente que toda acción que se hace con malas intenciones puede terminar en contra del mismo que la comete.

     Moraleja: 

La crueldad y las burlas hacia otras personas al final se terminan pagando muy caras

lunes, 31 de mayo de 2021

Leyendas de Salamanca


San Juan de Sahagún Patrón de Salamanca
 

    ¡Otra de pozos!

     Al leer mi entrada de la semana pasada, nuestro buen amigo Matías me recomendó hacer un recorrido por Salamanca donde se había hecho un milagro en un pozo, que por supuesto, tenía final feliz. Yo, muy obediente y curiosa rapidamente fuí hacia el ordenador y esto, y mucho más fue lo que me encontré.

     En una céntrica calle, allá por 1450, estaba el pozo que nos ocupa, el agua era de color amarillento quizá por las filtraciones que había en el subsuelo.

     Cuentan que Juan de Sahagún, fraile agustino, escuchó los gritos desesperados de una mujer que imploraba ayuda porque su hijo se había caído en un pozo. El clérigo se acercó y desató su habito, arrojó su cíngulo, pero este resultó corto para ser alcanzado por el pequeño. Comenzó a rezar y el agua subió tanto que el niño no tuvo problemas en agarrarse al extremo y así, el religioso pudo salvarle la vida.

     Esto es lo que he podido averiguar del Pozo Amarillo. Pero ahora cuento una leyenda que yo ya sabía desde hace muchos años, tambien ocurrida en Salamanca y adjudicada a San Juan de la Cruz pero según he leído, tambien hizo este milagro el mismo fraile. O sea, Juan de Sahagún.

    

 
El toro y el fraile 

    Cuando yo estuve en Salamanca, ya hace varios años, me contaron las monjitas Teresianas dicho suceso, leyenda o caso que allí ocurrió:

     Por lo visto y oído iba un fraile por una calle estrecha, sin portales y poco concurrida. Por un lado de la calle iba el fraile y por el lado opuesto venía una señora en avanzado estado de gestación. La mala fortuna hizo que un enorme toro bravo se escapara de una ganadería, de las muchas que hay en Salamanca, ni la mujer ni el fraile tenían donde esconderse y el toro avanzaba muy deprisa hacia la mujer. El fraile levantando su mano derecha y mirando al toro dijo: Tente necio. 

Automáticamente dicho toro paró y se quedo manso. Desde ese día la calle se llama Tentenecio, y es una de las más famosas, no solamente de Salamanca, sino de todo el mundo que va a la Ciudad y la visita.         

Es seguro que no se queda un turista sin visitarla.

lunes, 24 de mayo de 2021

El pozo amargo


 

     Una de las veces que fuimos mi hijo y yo a Toledo, además de que nos vimos sin sitio donde aparcar, despues de dar muchas vueltas, por fin lo encontramos en una placita o calle allá "donde Sansón perdió el flequillo". Claro, no tuvimos mas remedio que caminar y caminar mucho, pero mira por donde fuimos a parar por un callejón solitario a una pequeña placita donde había un solitario pozo, por allí todo estaba solitario. Me fuí a dicho pozo, le di vueltas, lo examiné cuando apareció una pareja de mayores, que al verme tan interesada mirando el pozo, me contaron su historia o leyenda, esto me dijeron:

     Esta leyenda que nos habla de los amores clandestinos del cristiano Fernando y la judía Raquel. En aquella época el pozo estaba en el jardín de la judía Raquel y fue testigo del amor que se profesaban ambos jóvenes. Aunque otro testigo les observaba en las sombras: el padre de Raquel.

     Una de esas noches, cuando los dos compartían gestos de amor, de cariño y animada charla, el padre de la judía irrumpió en la escena de amor y sin pensárselo dos veces, clavo un puñal por la espalda al cristiano, quien cayó a lo hondo del pozo sin apenas haberle dado tiempo de lanzar una última mirada a su amada. (muy valiente fue su señor padre).

     Tantas lágrimas derramaba cada noche Raquel sobre las aguas del pozo en recuerdo de ese amor, que las aguas empezaron a estar amargas, como si fueran cómplices de ese amargo recuerdo que en su día fue tan bonito y que ahora era el más fuerte de los dolores. De hecho, una de esas noches que fue a recordar a su enamorado, el dolor que sentía la hizo imaginar que su amor la llamaba desde el fondo, lo que hizo que fuera a ayudarle y se arrojara al fondo con él.  Desde ese momento, se dice que ambos descansan juntos en el fondo de sus aguas.

     Después de escuchar a tan amables comunicadores de dicha leyenda, los cuatro nos fuimos hacia arriba, (pues Toledo tiene muchas cuestas), nos tomamos unas cañas juntos, les dimos las gracias y de vez en cuando nos llamamos por telefono. Espero que me cuenten otras leyendas de este fabuloso Toledo.