lunes, 25 de abril de 2016

Los Santos Niños


Todos sabéis quienes son Justo y Pastor, más conocidos como los Santos Niños. Estos buenos niños que tuvieron la mala suerte de vivir en la época en que perseguían a los Cristianos.
Ayer en  mi Parroquia de La Santa Cruz tuvimos la suerte y mucha alegría de recibir las Imágenes y las Reliquias de estos queridos y buenos niños.
Ya sabéis, que como nacieron y murieron en Alcalá de Henares, hoy son los patronos de dicha localidad.
El señor Obispo don Juan Antonio Reig Pla, ha tenido la buena ocurrencia de hacer llegar a todas las parroquias de la diócesis, como ya digo, las imágenes y las reliquias para todos los que no se pueden acercar a Alcalá, las puedan ver y besar.
Fue muy emocionante ver llegar las imágenes en una furgoneta adecuada para ello. Después sacaron a los dos niños y puestos en unas andas, los pequeños de Catequesis que van ha hacer la primera Comunión este año, los llevaron hasta el altar provisional que les habíamos puesto.
Hicieron un pasillo encabezado por el coro de la parroquia, que dicho sea de paso, es bastante bueno. Aunque yo les digo que parecen chicharras en el mes de agosto, siempre de broma.
 No os hacéis una idea lo que emociona ver, aunque sea una imagen, a dos niños tan preciosos. Al lado estaba una pequeña urna con sus restos y los vamos a tener una semana.
Fue en el siglo VII cuando bajo el mandato de un emperador romano que nos "quería mucho" y mando que nos borraran del mapa y un tal Daciano gobernador de Hispania puso todo su empeño en que se cumpliera la orden.
Justo y Pastor hijos de un tal Vidal, al que martirizaron, fueron a decirle al gobernador que ellos no pensaban renunciar al cristianismo. Los soldaos les riñeron, les azotaron, les encarcelaron, pero ellos seguían en sus trece con la idea de ser cristianos.
Se los llevaron a las afueras de la ciudad y en medio del camino y apoyadas sus cabezas sobre una piedra, les cercenaron la cabeza.
El día 6 de agosto del año 306 el pueblo se amotino, pero ya no tenían remedio, los niños Justo y Pastor fueron enterrados y nadie supo el lugar del martirio.
Un siglo más tarde, un obispo llamado Asturio recibió una revelación y encontró el lugar de aquel episodio.
Al encontrar los restos de los niños, allí levantó una pequeña ermita, donde hoy se encuentra la magnifica Catedral Alcalaína.
Precisamente en dicha Catedral se encuentra la piedra y una urna de plata con los restos de los mártires y que hoy gracias a Dios y a nuestro Obispo, los tenemos en mi parroquia.
Estoy segura de que esto los sabéis todos y que también son los Patronos de Alcalá de Henares y, que los niños que hoy viven en este pueblo, que dista unos 20 kilómetros de la Capital de España, son, gracias a Dios, mucho más afortunados que Justo y Pastor.
Quizá haya algún Santo entre los niños de toda la Diócesis de Alcalá en nuestros días...¿Por qué no?
Fijaos en el cuadro y mirad con detalle a esos preciosos niños, sus pequeños cuerpos, sus piernecitas y sus lindas caras como se las ha imaginado el autor de las imágenes.

lunes, 18 de abril de 2016

Mayores

¡¡Hay que ver como comen algunos mayores!!
Digo esto porque a mi vecino Pepe le ha dado un cólico quesero, lo de quesero es porque se ha comido él solo casi un queso manchego de un kilo.
Le han tenido que llevar al hospital y lleva allí lo menos siete horas...
Me viene a la memoria un caso que no olvidaré jamás, sobre todo cuando me siento mal del estómago o  cuando ocurre un caso como este de mi vecino.
Cuando yo era auxiliar de geriatría en el Ayuntamiento de Coslada, una de las veces cuando fuimos a recoger el cheque (entonces nos pagaban con cheques), la Concejala señalando un montón de latas enormes de grandes que  había donado la Cruz Roja, nos dijo:
-Coged las que queráis y se las dais a los más necesitados; yo solo cogí una, pues de mis servicios solo una persona estaba necesitada. ¡Menos mal! porque la dichosa lata pesaba mucho.
Cuando llegué a casa, mi hijo pequeño, entonces tendría 9 años, al ver aquella enorme lata marcada con la Cruz Roja por todas partes y tan llamativa, me preguntó de que estaba llena. Yo le conté lo que contenía, quien me la había dado y para quien era.
 Él ya conocía a María, pues yo hablaba mucho de ella en casa.
Cogió aquella enorme lata que pesaba lo menos 5 kilos y, cuando la tenía en sus manos, dijo:
-Mamá, abre la lata que esto debe de estar muy rico.
Le dije que no, pero fue tanta la tabarra que me dio que al fin le hice caso y abrí la lata. Contenía una enorme cantidad de carne de ciervo con patatas, guisantes y zanahoria.
Estábamos los dos solos y nos dispusimos a comer. Comimos sendos platos y aún sobró. Aquello parecía la multiplicación de los peces y los panes...
De momento nos supo rico, pero a media tarde mi estómago estaba que parecía que había comido piedras. Me dije: "Esto es un castigo de Dios por comernos la lata de los pobres". Claro que yo al día siguiente cuando visité a María, le compré un par de botes de albóndigas en salsa y le dije que el Ayuntamiento me las había dado para ella.
María que era la persona más tacaña que he conocido, se puso tan contenta y al cabo de unos días, me dijo:
-"Si pasas por donde hay de esos botes, trae más". Ella creía que los botes estaban en la calle para quien quisiera cogerlos...
La próximo vez que fui a por mi "paga" cogí otra de esas enormes latas. Esta vez ya no dijo el niño que la abriera, no, pues creo que él lo pasó tan mal como yo. Y no fue por un castigo divino, no, sino porque aquella comida era más pesada que una vaca en brazos.
Aquel día yo iba muy contenta con la lata, solamente pensaba en la alegría que le iba a dar a María. Efectivamente, cuando vio aquella enorme lata, no sabía como darme las gracias, yo le expliqué que me la había dado la Cruz Roja para ella.
Cuando ya me iba para mi casa vi que estaba trasteando con el abrelatas, le dije que si necesitaba ayuda y me dijo que me fuese a mi casa que ella se las apañaba bien. "Pensé, como se coma la mitad del contenido de la lata...mañana la encuentro muerta"
Cuando volví al día siguiente...¡¡Se había comido todo!! La mitad al mediodía y el resto por la noche,
su estómago ni se inmutó y ella estaba la mar de contenta.
Aunque se acabó la remesa que había llevado Cruz Roja, yo de vez en cuando compraba algún bote de albóndigas y hasta le llevé fabada, que ella no sabía ni que existía, daba gloria verla tan contenta, ella era de las que no comía por no gastar dinero.
 Se le hacía el servicio porque era la madre de un policía municipal...
Creo que muchas personas mayores comen demasiado, si no que se lo digan a mi vecina, la hija de Pepe que me está esperando para ir a visitarlo al hospital.
Le voy a llevar una caja de quesitos en porciones que son más suaves...

lunes, 11 de abril de 2016

Vamos a temblar...

Hoy me encuentro cabizbaja, mustia y ojerosa. Mi ánimo no está para bromas, bueno, que nadie se asuste, lo que quiero es asustaros un poco y ya vendrán días mejores.

 Primera "historia"

La parada solitaria.


El metro de Madrid es escenario de muchas historias con difícil explicación. Una de las más populares cuenta lo que ocurrió a una chica una noche regresando tarde a casa...
Estaba esperando el metro en el andén un poco intranquila porque no había nadie más...Por suerte, no tardó en llegar. Al entrar, vio que solo había tres personas en el vagón, una mujer de pie y dos hombres, que permanecían a su lado. La mujer la miraba fijamente, lo que empezó a ponerle algo nerviosa.
En la siguiente parada subió un señor, "menos mal", pensó ella. El nuevo pasajero miró hacia la mujer que iba en compañía de los dos hombres, inmediatamente después se acercó a la chica y le dijo al oído:
"No te muevas, no hables y bájate conmigo en la próxima parada"
La pobre se quedó aterrada. ¿Que hacía? ¿Quedarse con la mujer que la miraba con cara de asesina y sus extraños acompañantes o bajarse con un auténtico desconocido?
Decidió bajarse, pensó que al menos fuera del vagón siempre podría echar a correr. Al bajar, el señor le dijo:
"Siento haberte asustado, soy médium, la mujer que teníamos enfrente estaba muerta y los dos hombres que la acompañaban, la sostenían.


Segunda "historia"

La chica de la curva.

En una de esas noches oscuras y lluviosas en las que uno sólo quiere estar en casa, un hombre conducía por una carretera desierta. Iba a poca velocidad, porque la visibilidad era prácticamente nula.
De repente, la luz de un rayo en el horizonte iluminó a una chica joven en el camino. Como iba despacio, no dudó en parar para llevarla a la población más cercana. No era noche para andar sola por aquella carretera.
En cuanto la chica subió al coche, el hombre intentó entablar conversación para hacer el trayecto más agradable, pero con su mirada fija en la carretera, ella no mediaba palabra. Parecía ausente.
Al poco, se aproximaron a una curva pronunciada: "Ten cuidado con esta curva", dijo la chica sin dejar de mirar al frente, al tiempo que el coche empezaba a trazarla:
"No te preocupes, soy buen conductor, no hay peligro", respondió el hombre.
Ella le miró fijamente y con una voz de ultratumba susurró:
"Te equivocas, justo en esta curva me maté yo"
Ante esas palabras, giró instintivamente su cabeza hacia ella, pero en el asiento del copiloto...no había nadie.
El corazón le dio un vuelco, y por poco no perdió el control del coche.
Después de aquello, nunca volvió a ser el mismo.

Y ahora, un chiste que me acaba de contar mi hijo y viene como anillo al dedo:

Un niña está en un cementerio jugando y dando saltos con una cuerda. Un hombre va y le pregunta:
-¿Niña, no te da miedo jugar en el cementerio?
Ella contesta:
-"Cuando estaba viva si"


Espero que durmáis bien esta noche....


lunes, 4 de abril de 2016

Los ricos también enferman

Que no se crean los ricos que por tener dinerito se van a salvar de ciertas enfermedades, ni mucho menos, yo deseo que todo el mundo tenga buena salud y este buenecito, pero claro, haber enfermedades...las hay.

Esta anécdota que os cuento no me la ha contado nadie, me ha ocurrido a mi personalmente y como ahora me resulta un poco graciosa, voy y la cuento:
 Fue en el hospital de la Zarzuela (para los que no seáis de Madrid os diré que es donde va casi toda la gente pudiente), también tengo que aclarar que yo, cuando estoy malita, voy a la Seguridad Social, y a mucha honra...
Como os digo, fui acompañando a uno de mis hijos que le iba a hacer una colonoscopia, revisión que le hacen cada X años. Por supuesto que estaba su esposa también.
 Tengo que decir que aquello estaba, como decía un humirista, "abarrotao". Las salas de espera llenas, en la cafetería tuvimos que hacer cola para desayunar, ya que tuvimos que ir muy temprano.
Ya sabéis que la Seguridad Social, por parte de algunos, tiene mala prensa y se cuentan anécdotas para todos los gustos, cosa que a mi me da rabia, pues parece que los que la utilizamos somos ciudadanos de tercera.
Ahora viene lo bueno. Os doy mi palabra de honor que lo que os cuento, me pasó tal como lo digo:
La revisión de una colonoscopia dura entre hora y media o dos horas, pues sedan al paciente.
Mi nuera y yo estábamos en la sala de espera, como es natural, nerviosas. Después de casi dos horas salió una enfermera y dijo que pasara una persona. Como es lógico entró mi nuera; yo me quedé sentadita con los abrigos, los bolsos, las bufandas...en fin, todo lo que llevábamos.
No habían pasado quince minutos, cuando salió otra enfermera y me dijo:
-Pase usted.
Yo la mar de contenta hago la intención de pasar pero dejando los abrigos, bolsos y demás en los asientos. La enfermera de dice:
-No deje usted eso ahí no sea que se "pierda" algo.
Lo recojo como puedo, ya que eran dos abrigos, los bolsos y las bufandas, e intento entrar a una sala. Después de traspasar la puerta, me mira y dice:
-Pase a esa cabina y desnúdese de cintura para arriba.
Me quedé que no sabía para donde correr, no veía ninguna puerta por donde salir corriendo. Entonces dije rápidamente:
-Señorita, yo he venido acompañando a mis hijos y no creo que me tenga que desnudar por eso...
A todo esto, se abre una puerta y mi hijo que estaba volviendo de la sedación, me ve y le dice a su mujer:
-¡Veo a mi madre!.
Mi nuera que estaba pendiente de él porque no reaccionaba bien, pensó...¡Dios mío que mal está!
Ella no me había visto a mi pues salí de allí echando chispas...cualquiera se quedaba.
Cuando por fin salieron los dos, mi hijo ya recuperado y se lo conté, no se lo creían y se estuvieron riendo un buen rato.
Ya un poco más calmados todos, por fin me creyeron y les dije que "en todas partes cuecen habas", no solo en la SS.
Rompo una lanza por la Seguridad Social Española, por lo menos a mi siempre me han atendido muy bien, sobre todo en el hospital del Henares al que pertenece mi barrio...
Tampoco voy a pasar por alto, que después de tan aciaga mañana, cuando salimos del hospital de la Zarzuela, (de los ricos), nos fuimos a comer una abundante comilona a Casa Mingo...especialista en ricos pollos asados, magníficos chorizos, buen queso, etc.,etc. etc.

lunes, 28 de marzo de 2016

El Señor de Madrid

Este nombre, "El Señor de Madrid", es como llaman a su querido Jesús de Medinaceli. Ya sabemos que es el Señor de todos los Cristianos pero los madrileños le tienen un cariño especial. Quizá sea, entre otras muchas cosas, porque es la talla más antigua que hay casi en toda España, pues ya recibía culto por parte de los soldados españoles en La  Mamora en l614. Casi todas las que hay ahora son posteriores a los años cuarenta pues muchas de ellas fueron quemadas en la guerra civil.
Creo que ya lo sabéis todos, pero por si acaso hay alguno que no lo sepa, os voy a contar un poco como esta magnifica talla se salvo de "la quema".
 Los frailes que la custodiaban y viendo lo que estaba ocurriendo en otras iglesias, tuvieron la buena idea de esconderlo ¿donde? Pues nada más y nada menos que en un ataúd y lo enterraron en la cripta del convento, pero...
El día 12 de febrero de 1937, el batallón de Margarita Nelken, que a la sazón residía en el convento, careciendo de combustible y estaban más fríos que un témpano, empezaron a buscar leña y madera por todos los sótanos y criptas...al levantar una vieja puerta tirada en el suelo oyeron caer escombros como en algo hueco, y cavando dieron con el ataúd.¡¡Cuantas cábalas se cruzaron por la cabeza de aquellos milicianos!! ¡Sería una momia valiosa!
El capitán que mandaba la Fuerza, pensó que se trataba de la imagen de Jesús y ordenó desalojar inmediatamente la cripta y la cerró con llave. Cuando dio parte a sus superiores decidieron dejarla en el mismo sitio por temor a que si la tropa se daba cuenta de lo que allí tenían, se empeñase en quemarla.
Estas buenas personas sacaron a Jesús de Medinaceli aquella tarde de febrero de 1937. Un camión pasó al interior del templo y en él se coloco con todo cuidado la imagen.
 Muchos madrileños habían sido evacuados hacia Levante y ahora iba con ellos Jesús, su Cristo de Medinaceli.
De Valencia la llevaron a Cataluña y así llegó hasta Ginebra después de mucho batallar y muchos inconvenientes para esconderlo.
Finalmente, aquella guerra que parecía interminable, concluyó. Era el 1 de abril de 1939.
Después de mucho papeleo y muchas conversaciones que autentificaban que la imagen de Jesús era de España, un tren especial con la imagen de Jesús salió de Ginebra con destino Madrid. El recorrido era largo. Finalmente se detiene en Pozuelo de Alarcón (Madrid) estación convenida para bajar la imagen. Esta venía en una caja adornada con la bandera nacional.
Al descender del tren, un batallón de soldados la rindió honores. Inmediatamente se la subió al coche que la trasladaría a  la iglesia de la Encarnación, donde llegaba a la una de la madrugada del día 14 de mayo de 1939.
Ese mismo día a las cuatro y media de la tarde, en hombros de cuatro religiosos capuchinos, salía para su templo. Y allí estaba el todo Madrid. (yo no, pues era muy pequeñita...ya me hubiera gustado).
Aplausos, lágrimas. gritos, oraciones, bandas interpretando el Himno Nacional. Aquella procesión fue "una de las más grandes registradas en Madrid".
Atrás quedaban escenas de tanta emoción, inolvidables...y se abrían nuevas páginas para esa historia de amor entre Jesús y su pueblo.
¿Os imagináis porque queremos tanto los madrileños a nuestro Cristo?
Y no sólo los madrileños, pues no hay viernes que no sea visitado por gentes de todos los pueblos de España y muchos extranjeros. Son muy numerosos nuestros hermanos latinoamericanos. Argentinos, peruanos, colombianos y muchos del lejano Puerto Rico, especialmente el primer viernes del mes de marzo.
Yo recuerdo siendo niña cuando me llevaba mi madre, hacíamos cola de hasta cuatro y cinco horas.
Ahora ya no me pongo en la fila, oigo misa y doy muchas gracias a Jesús y especialmente a mi madre por haberme enseñado a leer y rezar.

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN A TODOS




lunes, 21 de marzo de 2016

Milagro

Esta preciosa historia ya la escribí en el año 2011, pero como seguro que algunos de mis queridos y admirados seguidores nuevos no la leyó, la vuelvo a editar, además como estamos en  Semana Santa, nos viene muy bien, espero que no lloréis:

 Tess era una niña precoz de 8 años. Un día escuchó a su padre y a su madre decir que solo un milagro salvaría a su hijo Andrew. Estos decidieron mudarse a un apartamento porque no tenían dinero para pagar la hipoteca y las facturas médicas. Solo una operación costosísima podría salvar a Andrew. Escuchó que su padre estaba gestionando un préstamo pero no lo conseguía. Escuchó a su padre murmurarle a su madre, quien tenía los ojos llenos de lágrimas. -"Solo un milagro puede salvarlo"
Tess fue a su cuarto y sacó un frasco de jalea lleno de monedas que mantenía escondido en el armario. Vació todo en el suelo y lo contó cuidadosamente. Lo contó una segunda vez y una tercera. La cantidad tenía que ser perfecta. No había margen de errores. Luego colocó todas las monedas en el frasco nuevamente, lo tapó y se escabulló por la puerta trasera y camino seis manzanas hasta la farmacia del pueblo.
Esperó paciente su turno. El farmacéutico parecía muy ocupado con un cliente y no le prestaba atención. Tess movió su pie haciendo ruido. Nada. Finalmente sacó una moneda del frasco y golpeó el mostrador. ¿Qué deseas? - le preguntó el farmacéutico con tono desagradable. ¿No ves que estoy hablando con mi hermano que acaba de llegar de Chicago y no le he visto en años?
"Bueno, yo también quiero hablarle de mi hermanito", le contestó la niña en el mismo tono. "Está muy enfermo y quiero comprar un milagro."
- ¿Qué dices?
-Su nombre es Andrew y tiene algo creciéndole dentro de la cabeza y mi padre dice que solo un milagro lo puede salvar. Así que ¿Cuánto cuesta un milagro?
-"Aquí no vendemos milagros, pequeña. Lo siento pero no te puedo ayudar" le contestó el farmacéutico, ahora con un tono más dulce.
-Mire yo tengo dinero para pagarlo.
El hermano del farmacéutico, un hombre muy elegante, se inclinó y le preguntó a la niña:
-¿Que clase de milagro necesita tu hermanito?
-No lo se, contestó Tess a punto de llorar. Solo se que está muy enfermo y mi mamá dice que necesita una operación, pero mi papa no puede pagarla, así yo quiero usar mi dinero.
¿Cuánto dinero tienes? le preguntó el hombre de Chicago.
-Un dólar con once centavos pero puedo conseguir más, dijo con una voz que casi no se entendió.
-Pues que coincidencia, dijo el hombre sonriendo . Un dólar con unce centavos, es justo el precio de un milagro para hermanos menores.
Tomó el dinero en una mano y con la otra cogió a la niña del brazo y le dijo:
-Llévame a tu casa, quiero ver a tu hermanito, veamos si yo tengo el milagro que tu necesitas.
Ese hombre de buena apariencia era el Dr. Carlton Armstrong, un cirujano especialista en Neurocirugía...
La operación se efectuó sin cargos y en poco tiempo Andrew estaba de regreso a casa y de buena salud. Los padres de Tess hablaban felices de las circunstancias que llevaron a este doctor hasta su puerta. Fue un verdadero milagro, digo la mamá. Me pregunto cuanto habría costado esta cirugía.
La niña sonreía. Ella sabía exactamente cuanto había costado: Un dólar once centavos.
Hay mucha gente en estas circunstancias y no siempre encuentras a un Ángel de la Guarda como el que encontró Tess.

Y ahora un chiste para la cuaresma que me ha contado mi amigo Víctor:

Llega el esposo de la misa y se dirige a su esposa con una sonrisa, la abraza, la carga y baila con ella en el aire ¡¡¡Ella en extremo llena de felicidad, le pregunta:
¿Y qué fue el sermón del cura hoy? ¿Acaso los esposos deberán ser más cariñosos con su esposa?...
Y él le contestó:
-No...dijo que debemos cargar con nuestra cruz con júbilo y alegría!!!!

¡¡¡Que disfrutéis la Semana Santa cada uno como queráis!!! Pero bien y con alegría...

martes, 15 de marzo de 2016

Distintos hermanos

Lo que son las cosas, ni en los hospitales se priva la gente de ofender, reñir, insultar y no se cuantas cosas más.
He ido a visitar a una vecinita, digo vecinita porque la he visto nacer, pues bien, esta joven ha dado a luz una preciosa niña que la va a llamar María del Rosario, cosa rara, pues ahora las ponen unos nombres muy raros.
Mientras hacía la visita, en el pasillo se oían unas voces más altas de lo normal, tanto es así que ha acudido personal se seguridad para poner orden. Yo más que curiosa, cotilla, me quería enterar de lo que ocurría y junto con la hermana de la nueva mamá hemos salido de la habitación para enterarnos bien...y nos hemos enterado.
La cosa iba de unos hermanos que habían ido a ver a su nuevo sobrino y no se han privado de poner a caldo a uno de los hermanos,  soltero para más señas. Le decían:
-En cuanto muera madre te queremos ver fuera del piso. Ufff. Lo de Ufff lo he dicho yo.
A todo esto la señora madre que estaba presente, decía:
-¡Pero hijos, no veis que estoy bien? Qué me he vacunado y todo!!...
 ¡Pobre mujer! Hemos pensado las dos cotillas que estábamos presentes.
El hermano soltero y sin compromiso (que de todo nos hemos enterado), con apenas 20 años, se escudaba detrás de su pobre madre, que Dios guarde muchos años, como diciendo...¿Y donde voy yo?
Ha sido un mal trago, yo ya no tenía ni ganas de volver a ver a la niña, me he despedido y he vuelto a casa.
Enseguida me he acordado de algo que he leído y como todo lo guardo, me venía "al pelo". Esto que cuento de otros hermanos  totalmente distintos a lo que he visto hoy:

Juan y Pedro, dos hermanos que mantenían una buena relación pero apenas se veían. Un día, el primero de ellos se encontró con un amigo común que le dijo que Pedro no estaba en su mejor momento, en el trabajo no le iban bien las cosas y su mujer estaba enferma y no podía cuidar a sus hijos como quería. Viendo la gravedad del asunto, Juan hizo las maletas y se presentó por sorpresa en casa de Pedro.
Cuando llegó, se dieron un fuerte abrazo y Juan le contó que se había quedado sin hogar por culpa de un incendio y que le habían despedido del trabajo, por lo que le pedía que le acogiera en su casa. Él le pagaría por ello y, además, cuidaría de sus hijos.
Así las cosas, Pedro podo dedicarse de lleno al trabajo y, como era un gran profesional, pronto ascendió hasta un cargo muy bien remunerado. Por su parte,  la mujer se restableció y volvió a ser un ama de casa ejemplar.
Resueltos los problemas, Pedro le dijo a su hermano que ya no le cobrarían y que le buscaría un buen empleo.
La respuesta de éste le dejó descolocado:
-En realidad, no me hace falta el dinero porque soy millonario. Si te hubiese ayudado económicamente no habrías valorado lo que te ha costado recuperarte, pues lo que se consigue sin esfuerzo se pierde rápidamente.

¡¡¡Que distintos los hermanos segundos de los primeros!!! ¿Verdad? ¡ Y eso que estamos en Cuaresma!